Hola!!! Genial!!! Bien, me esforzaré como no tienen idea para este Fics, pero en cuanto entre a clases es posible que no tenga tanto tiempo para escribir, pues esperó aumentar mis calificaciones para conseguir una beca en efectivo ($$$$$$$$$$$$$$$$$$) xD!!!
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Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
*Posible OoC e algunos personajes como Inuyasha y otros.
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Desear a tu propia sangre
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Yasaku Uchiha´s Lov3
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=Capitulo 2. Conociendo un hogar=
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Cuatro meses después…
─ ¡Me voy! ─gritó Inuyasha al bajar de las escaleras corriendo a toda velocidad, pero antes de llegar a la puerta su prima se colocó entre ambos, bloqueándole la salida.
─ ¡Nada de eso! ¡Tú tienes que decirme a donde vas! ─vociferó ella extendiendo los brazos hacia los lados y el chico resopló.
─ ¡Feh! ¿Quién eres tú para decirme que hacer? ─inquirió molesto mientras la tomaba del brazo quitándola, pero al abrir la puerta ella se abrazo a su brazo con fuerza, reteniéndolo.
─ ¿Adonde vas? ─le preguntó mientras el forcejeaba para quitársela de encima sin responder nada─ ¡Tío! ¡Inuyasha se va! ─gritó a todo pulmón e Inuyasha se rindió por completo al darse cuenta de que ella había ganado.
─Por favor Rin… ─suplicó, pero ella negó con la cabeza afianzándose más de su brazo─ Tengo prisa, es verdaderamente importante.
─No ¡Tío! ¡Sesshomaru! ─gritó lo ultimo con más fuerza aún y casi al instante, Sesshomaru apareció en el vestíbulo, caminando tranquilamente y sin mostrar ningún gesto.
─ ¿Qué sucede Rin? ─Inuyasha rodó los ojos, bien, ahora si Rin había ganado por completo, por más que le suplicara, no podría marcharse de ese lugar hasta que no le diera a Rin todo lo que quisiera, pues Sesshomaru no se lo permitiría.
─No me dice a donde va ─se quejó ella como una niña pequeña.
Ella se parecía de manera asombrosa a Kagome, de no ser por el carácter terriblemente malcriado que tenía ella y que su cabello era de color caoba, con reflejos dorados, que se había hecho hacia no más de unos meses.
─Habla Inuyasha ─le ordenó su medio hermano con una mirada amenazante.
─Ni de broma ─susurró más para si mismo que para ellos, pero fue claramente escuchado. En esos momentos, Kagome lo esperaba en la entrada del parque como siempre.
─ ¡Tío!
─ ¿Qué pasa Rin? ─preguntó un hombre de cabello plateado del mismo color que el de sus hijos, la entrar al vestíbulo un tanto preocupado, pero al ver a la chica abrazando el brazo de Inuyasha y a este enojado suspiró─ ¿Qué quieres Rin? ─corrigió la pregunta y ella lo miró con reproche.
─Se va de nuevo ¡Esta así desde hace meses y no me dice porque! ─chilló ella soltándose de él, ya que con el patriarca presente, no sería capaz de escaparse, así que se dirigió al mayor y lo tomó de la mano, a lo cual él suspiró resignado a ella.
Inuyasha se debatió por un momento, pensando en que tal vez se merecería y aceptaría el castigo que le impondrían de muy buena gana si se largaba en ese momento, pero su padre se merecía su respeto y algo de educación al menos, pero en esos momentos tenía otras preocupaciones…
─Juró que no es nada malo, pero me tengo que ir… ─miró a su padre suplicante y este sonrió.
─Anda, vete…
(…)
─Llegas tarde ─musitó ella cruzándose de brazos en el momento que el chico se sentaba a su lado en la banca.
─No tanto ─se encogió de hombros, pero la mirada que la chica le dirigió basto para que se pusiera serio.
─Inuyasha… ─habló ella un tanto tímida y él la miró atentamente─ ¿Cómo es tu papá? ─susurró y se sonrojó de inmediato, pero en los labios de Inuyasha apareció una sonrisita traviesa.
─Bueno, no tanto como yo claro, porque no hay hombre más ardiente en este planeta que yo, claro ─terminó y vio como la chica negaba de manera resignada y una triste sonrisa en los labios─. Es un hombre maravilloso, pero muy estricto en cierta forma ─suspiró y agarrando valor de quien sabe donde, fue capaz de acortar la distancia que había entre ellos en la banca y le paso un brazo por los hombros─. Apuesto a que no te imaginabas siquiera que el que los Taisho tengan este color de pelo fue su idea. Creo que lo hace para que destaquemos más de lo que ya lo hacemos.
─Tu padre esta loco ─dijo ella con simpleza y después miró al chico preocupada por la posibilidad de haberlo ofendido, pero él simplemente asintió.
─Lo esta ─admitió y se puso de pie de un salto al darse cuenta de la posibilidad que esa charla le ofrecía, así que le extendió la mano─. Vamos ¿quieres conocer al hombre más loco de todo Japón? ─inquirió y ella lo miró confundida─ Kagome ¿quieres ir a mi casa? ─preguntó aun con la mano extendida, pero empezando a sentirse como un idiota total, así que la retiro y guardo en la bolsa de su pantalón.
Últimamente estaba de un humor extraño, y que ella se lo pensara tanto le hacia enfadar, pero en el momento en que se iba a girar, para dejarla ahí sentada, Kagome se levanto y lo abrazó del cuello mientras le besaba la mejilla haciéndolo sonrojar.
(…)
Inu-No se encontraba sentado detrás de su escritorio, sumergido en un montón de documentos y con un hombre alto, delgado y con el corte típico de un samurái sentado frente a él, revisando otro tanto.
─No lo entiendo Totosai… ─murmuró hundiendo su rostro entre las manos, en ademan de derrota─ ¡¿Cómo puede ser posible eso?! ¡Ya deberíamos de haberla encontrado! ─gritó pegando un puñetazo en el escritorio.
─Tranquilo, señor ─le indicó él anciano y él hombre lo miró enojado─. Ya se que usted no lo cree así, pero es probable que ella también halla muer…
─ ¡No te atrevas ni a decirlo! ─vociferó levantándose y derribando todo lo que se encontraba en el escritorio.
─Lo… Lo lamento, señor ─se apresuró a decir Totosai asustado por la ira del hombre.
─ ¡Padre! ¡Ya volví! ─escuchó la voz de su hijo menor y suspiró tratando de tranquilizarse un poco.
─Sigue con esto ─le ordenó al anciano dirigiéndose a la puerta─, en un momento regreso.
Salió del lugar y caminó a través de un largo pasillo, en dirección al vestíbulo.
─… y mira, ese es el salón principal ─le sorprendió escuchar a su hijo decir eso, así que abrió la puerta que bloqueaba la vista al vestíbulo.
Se quedó estático, su hijo tomaba de la mano a una chica muy hermosa mientras abría la puerta del salón.
En ella había cierto aire familiar, una fuerza muy extraña lo impulsaba a acercarse a ella, pero se contuvo.
─Aquí es donde a veces se organizan fiestas con los socios de mi padre… ─comentó totalmente aburrido, pero antes de que él pudiera decir otra cosa ella entró corriendo al lugar, con él siguiéndola con una enorme sonrisa y con Inu-No, caminando discretamente tras ellos.
El salón era un lugar enorme, con un techo de aproximadamente doce metros de altura, decorado con hermosos candelabros de plata y rubíes, paredes pintadas de un suave color crema y el piso de mármol, además de contar con lo que debería ser una pared, pero en realidad era un hermoso ventanal que daba la vista a un hermoso jardín.
─Este lugar es… ─susurró ella claramente impresionada, pero cuando él chico de le paso un brazo por los hombros y lo miró a los ojos, perdió el hilo de lo que pasaba y solo fue capaz de musitar─ un sueño… ─suspiró y cuando él chico se empezó a inclinar hacia ella, se escabullo de su abrazo totalmente sonrojada─ Supongo que han de ser muy aburridas esas reuniones ¿No? ─dijo rápidamente tratando de salirse por la tangente.
─Sip ─respondió acercándose a ella como un depredador que acecha a su presa, haciéndola retroceder hasta chocar con la pared, colocando sus manos a cada costado de su cabeza─, por eso siempre me voy a mi habitación… ─juntó su cadera con la de su amiga, quien cerró los ojos ante el placer que le causaba ese contacto─ y juego… con alguna muñeca… ─la chica estaba tan entregada a esa nueva sensación que no pudo evitar suspirar al sentir como él retrocedía un poco y luego como se volvía a restregar contra su cadera, en un movimiento tan sensual que poco a poco la hizo perder la cordura.
─Inuyasha… ─suspiró ella, sintiéndose un poco débil.
Nunca había tenido esa clase de contacto o caricia con alguien, era algo que nunca pensó llegaría a experimentar. Inuyasha la enloquecía, su cuerpo clamaba por el de él de una manera extraña… Nueva…
Para él no era muy diferente. Sí, ya había tenido sexo, más veces de las que creía poder recordar, él era uno de los hombres más deseados del país y sus hormonas totalmente dispuestas a ponerlo en cualquier situación eran algo común, pero había más en la atracción sexual que le causaba esa niña, había más que solo una parte ansiosa de conocer el interior de ella, él la quería conocer toda.
─Hola hijo ─saludó la voz del patriarca, desde la puerta. Había tratado de soportar afuera y no interrumpir, pero algo le decía, que debía impedir lo que fuera que pudiera llegar a ocurrir en ese momento.
Kagome abrió los ojos, terriblemente sonrojada y escondió su rostro en el pecho de Inuyasha, mientras él gruñía molesto y miraba a su padre con una mueca de disgusto.
─ ¿Ocupado? ─preguntó él padre con sarcasmo, pero a leguas se veía que estaba claramente molesto.
─Demasiado ─respondió el chico girándose mientras la chica se escondía detrás de su espalda─. ¿No se supone que estarías ocupado en la búsqueda de mi hermana? ─preguntó de manera sumamente hostil.
─Totosai no tiene nada nuevo ─respondió de manera fría mientras se inclinaba levemente a la derecha, tratando de ver el rostro de la chica que acompañaba a su hijo de nueva cuenta─, pero veo que tienes nueva novia.
─Es una amiga solamente ─respondió de manera casual con un tono de voz de pronto muy relajada─, la invite a que conociera a Rin ─la chica detrás de él pegó un salto al escuchar eso.
Inuyasha ya le había contado de la prima que tenía, que era hija de la hermana de su madre que había muerto en el hospital al dar a luz hace poco más de quince años, y según recordaba, la chica era un tanto…
─ ¡Inuyasha! ─… entusiasta…
La chica entró al lugar y se quedó mirando a su tío con claro desconcierto.
─ ¿No estabas con el señor Totosai? ─preguntó frunciendo el ceño. Otra vez lo mismo. Inuyasha nunca le había dicho que seguían buscando a la hermana perdida, pero si bien el chico no tenía esperanzas de que apareciera, tal vez no le había parecido nada importante ese hecho.
─Estaba ─aclaró él fríamente─, pero cuando Inuyasha anuncio su llegada lo fui a recibir y pues… me dio una sorpresita ─dijo de forma un tanto aterradora, que hizo que un estremecimiento recorriera la espalda de la chica, causando que la recién llegada notara la presencia de Kagome.
─ ¿Nueva novia? ─preguntó con una sonrisita─ Que bien, ya te habías tardado ─se acercó a ellos y antes de que ninguno de los fueran capaz de corregirla, tomó a la chica de la mano y la arrastró lejos de su primo─. Eres mil veces más linda que Kikyou ¡Esta si me gusta Inuyasha! ─gritó abrazándola con fuerza y dejándola un tanto aturdida.
─Ella no es su novia, ella es su amiga ─aclaró el patriara de cabellera plateada, haciendo que ella lo mirara ceñuda y luego a su primo.
─Es cierto Rin, pero quería que la conocieras ─comentó como si no fuera nada del otro mundo─ y ahora que ya la conociste, me la llevó de aquí.
Caminó hasta las chicas y tomó a Kagome del codo arrastrándola fuera de la casa.
Realmente eso le había resultado un tanto incomodo, pero le agradaba la idea de que a su prima le agradara, eso era un buen punto de partida para tener algo más con ella, pero no tenía el valor para estar con ella como si fuera su novia… ¡Por Kami! Había iniciado s primera relación oficial con kikyou de una manera que ni él mismo sabia como había sido. Además, una relación formal no iba con él.
Él solamente buscaba un poco de sexo y si empezara a salir con una niña, su reputación se iría por los suelos
(…)
Suspiró por milésima vez mientras caminaban por el parque, de verdad se moría de curiosidad por saber que onda con eso de la búsqueda de su hermana, pero tenía miedo de tocar una fibra sensible.
─Kagome ¿Qué pasa? ─preguntó Inuyasha ya harto del silencio sepulcral que había entre ellos, realmente le molestaba que ella se encontrara tan fría, por lo regular ella hablaría sin parar de cosas sin sentido, tomándolo de la mano de vez en cuando.
─Tu hermana… ─susurró y él hizo una mueca de disgusto.
Ella ya sabía que él "odiaba" a su hermana por haberle arrebatado a su madre al nacer, que la consideraba algo que no debería ni siquiera mencionarse en una conversación.
─Por eso no quería ha…
─Papá no pierde la esperanza ─susurró él mirando el cielo distraídamente─. Cree que la podrá encontrar, aunque… ─su voz bajo poco a poco hasta que desapareció.
─… Tú esperas que no la encuentren… ─musitó asintiendo lentamente. Comprendía la mentalidad del chico, según sabía, por la forma en la que él hablaba de ella, su madre había sido la persona más importante para él, cuando le contó de ella, el chico parecía tan inmerso en su descripción de su madre que seguramente no había notado que hablaba más de un ángel que de un ser humano.
─Soy un monstruo… ─susurró y ella lo miró sorprendida─ Incluso Sesshomaru espera que papá la encuentra ¡Incluso el idiota de mi hermanastro espera conocerla! Ellos no tiene nada en común más que la sangre de mi padre, pero aun así, ayuda a la investigación cuando puede… ─negó con la cabeza apretando los ojos, dejándose caer en una banca─ Es enfermizo…
─Tal vez, pero… ─dudó. Tal vez no debería decirle lo que pensaba, pero de alguna manera sentía que él necesitaba apoyo─ tu no eres malo y si realmente no la quieres ver jamás, siempre podremos compartir mi bodega en el templo ─aseguró ella sentándose a su lado y en cuanto noto como una pervertida sonrisa aparecía en el rostro del chico se dio cuenta de que ya había reparado el daño que había causado al preguntar.
─ ¿Es eso una indirecta de que quieres tener sexo conmigo? ─inquirió él de manera juguetona mientras empezaba a acercarse a ella, deslizándose por la banca.
─Insisto… ─respondió ella totalmente seria─ ¡Eres un cerdo Inuyasha! ─gritó enfadada y parándose de la banca para dirigirse al templo.
Él sonrió. Sabía que la vería al día siguiente en la entrada de ese lugar… como lo hacían desde hace un tiempo… Sin duda habían tenido un avance… pero él quería más que eso… Él quería más que una patética amistad…
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Continuara…
Hola!!! Bien, me tarde… lo lamento de verdad, pero entre a unas clasecitas de piano y además de estar dos horas en las clases tengo que practicar en casa y todo eso… ya saben…
Bueno, antes que nada más…
Gracias!!!
No tienen idea de lo feliz que me hicieron sus reviews a pesar de ser súper poquitos, de verdad gracias.
Ahora. Quisiera pedirles me dejen más reviews, aunque sea por única vez ¡¡¡Por mi cumpleee!!! Es el viernes, cumplo 16!!!
Kyaaa!!! Soy felizzz!!!
Weno, además de pedirles de todo corazón que me perdonen si no me es posible poner la continuación antes del lunes (que por cierto es mi inicio de clases de nuevo TToTT), pues hoy me voy de shopping todo el día!!!
Mañana… Tengo que actualizar "Cataclismo" y así… tengo varios pendientes por ahí…
Mmm… bueno… un adelantito de lo del próximo cap!!!
─Rin quiere que vayas a cenar anunció Inuyasha torciendo los ojos.
─ ¿En… enserio…? inquirió confundida.
─Quiere conocerte mejor, según ella, además de que quiere presentarte a su novio ¡Esa niña esta loca! exclamó dejando caer su rostro a sus rodillas.
─Kagome ¿Cuál te gusta más, el azul ó el negro? preguntó el heredero mostrándole dos modelos idénticos.
─El… ¿negro? se encogió de hombros mientras preguntaba.
─De acuerdo, ahora busquemos uno que se vea mejor en ti dejó ambos vestidos sobre una repisa llena de faldas y la empujó a la zona de ropa para adolecentes.
─ ¡Oh, Kami! ¡Se ve hermosa, primo! gritó ella totalmente emocionada Sin duda para la próxima tu eliges como me arreglare ¡Eres increíble!
─Claro Rin… Soy él mejor, eso todo él mundo ya lo sabía, pero una cosa más ¿Aquí el que mejor se ve soy yo o no? inquirió dándose una vuelta y tomando las solapas de su saco.
Un pequeño objeto de oro salió del bolsillo al momento que ella saco la mano. El hombre que era él que lo había notado se inclinó a recogerlo y en el momento en que lo observo detenidamente, se quedó helado y sintió como sus ojos se humedecían.
A más tardar el martes ya tienen aquí el siguiente!!!
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Kisses!!!
