Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa Stephenie Meyer... Este capítulo va dedicado a jennyteamedward quien me sugirió hacer el POV Bella… Espero que les guste ;)

Si hace ocho años alguien alguna vez me hubiese dicho que algo tan cliché como que encontraría al hombre de mis sueños en el subterráneo, me hubiese reído sin parar. Y vaya que lo encontré, -literalmente fue el hombre de mis sueños-, desde que lo vi por primera vez se convirtió en el protagonista de la mayoría de mis sueños.

**Flashback**

Por fin era Viernes, esta semana había sido completamente extenuante con tantos exámenes, pero al fin se había terminado la semana y los exámenes –Por ahora- . Estaría completamente feliz si no hubiese recordado que hoy gracias a mi adorada amiga Jessica, tengo que usar el Metro… Uh, el metro, ¡mi gozo en un pozo!. Jessica era mi compañera de piso, y aunque ambas teníamos auto, acordamos usar uno sólo y así nos hacíamos compañía. Hoy trajimos el auto de Jess, y la muy ingrata me dejó abandonada porque Mike la invitó a salir, pero ésta se la cobraré en grande. En fin, ahora estoy en el metro, escuchando música para tratar de ignorar el mar de gente que tengo alrededor –Es imposible ignorar a tanta gente, lo sé, pero al menos hago el intento-.

Cuando sólo faltaba una estación para llegar a mi destino algo fue cuando lo vi, el hombre más hermoso que había visto en mi vida, parecía un Dios griego, tenía el cabello desordenado de un extraño tono cobrizo, era musculoso –aunque no exagerado-, sus ojos verdes tan hermosos que parecían un par de esmeraldas, los cuales me veían fijamente… Oh cielos, ¡me está viendo! Inmediatamente cuando hice ese gran descubrimiento creo que mi cara adquirió una nueva tonalidad de rojo, desvié mi mirada de esas dos hermosas esmeraldas totalmente avergonzada, me había pillado viéndolo fijamente… Aunque él era el que me estaba viendo primero, ¿no?. O quizás el volteó porque se dio cuenta que yo lo estaba observando descaradamente, si, eso tiene que ser. Sentía la curiosidad de saber si el me seguía observando, pero cuando me iba a girar nuevamente me fijé que había llegado a mi destino por lo que me dirigí hacia la puerta esquivando al mar de gente para poder salir del vagón, estuve tentada a voltear a verlo nuevamente mientras me dirigía a la salida, pero con lo torpe que soy seguramente tropezaría con alguien mientras hacía eso, por lo que salí del vagón sin dirigirle una última mirada al chico cobrizo.

No se si fueron segundos o minutos en los que nuestras miradas estuvieron entrelazadas, pero lo que si se, es que sólo ese tiempo bastó para que desde ese día un chico de cabello cobrizo y de orbes esmeraldas se colara en mis sueños durante mucho tiempo…

**Fin Flashback**

Como dije, ese chico se convirtió en el protagonista de mis sueños, incluso pensé que era totalmente patética, si sólo lo había visto una sola vez ¿por qué me obsesionaba con él?. Una semana después de ese encuentro Jess había notado que últimamente estaba más distraída de lo normal –Y como no, si siempre mis pensamientos se iban a volar inexplicablemente junto a un chico cobrizo- por lo que me obligó a contarle que me pasaba, cuando le dije lo del chico, me obligó nuevamente a usar el subterráneo –De hecho, hasta me acompañó- sólo para ver si volvía a encontrármelo, y que esa vez no sucediera como la anterior, y, según palabras de Jess "Consigas su número y quizás un polvo" . Pero no corrimos con suerte, y aunque usamos el metro tres días seguidos, no volvimos a verlo.

Con el tiempo mis sueños con el chico cobrizo se hicieron menos seguidos, hasta dos años después, cuando compartir una mesa en una cafetería volvió a ponerlo en mi camino, o mejor dicho, en mis sueños…

**FlashBack**

Estaba en una cafetería completamente abarrotada esperando a Jacob, el cual ya estaba retardado, y según el mensaje que me acaba de enviar, se tardará media hora más. Todavía me pregunto –Y Jess también me lo pregunta- ¿En qué demonios estaba pensando cuando decidí darle una oportunidad a Jake? siempre supe que lo nuestro no funcionaría, somos completamente opuestos, pero si Jake tiene algo, es que es muy insistente, lo cual logró que me diera una oportunidad con él, ahora ya tenemos un mes juntos y creo que estoy esperando que con el tiempo empiece a sentir algo más que un simple cariño por el, después de todo, Jake es un buen tipo.

-"Disculpa, ¿podrías compartir tu mesa conmigo?"- dijo una voz cantarina interrumpiendo mis pensamientos, en ese momento levanté la vista para ver quien me hablaba, era una chica menudita, parecía un hada, de cabello corto negro con las puntas disparejas y sus ojos… sus ojos eran como los de aquel chico, verdes como esmeraldas -Basta Bella, tenías tiempo sin fantasear con el extraño del metro-

-"¿Esperas a alguien cierto?"- volvió a preguntar la chica por lo que me sacó de mis recuerdos hacia cierto chico.

-"No, bueno si, estoy esperando a alguien pero se va a tardar, así que siéntate, tranquila"- le dije sonriendo a la chica.

-"¡Oh, gracias! De verdad gracias, no quería pedirle compartir la mesa a ese chico extraño de la esquina"- dijo ella riendo. –"Por cierto, permíteme presentarme, soy Alice."- dijo extendiendo la mano para presentarse. Se nota que Alice tiene mucha energía, dijo todo ese discurso sin apenas respirar, -y eso que no se ha empezado a tomar el café-

-"Y yo soy Bella, un gusto conocerte y salvarte del chico extraño"- le dije riendo, era extraño, ya que por lo general soy una persona tímida, pero Alice me inspiraba confianza.

-"¿Te digo algo Bella? Algo me dice que tu y yo seremos grandes amigas"- lo dijo tan seria que me asustó un poco, pero a la vez creí en sus palabras, ella se veía que era de ese tipo de personas en las que se puede confiar fácilmente. –"Entonces, ¿A quién estás esperando?"- preguntó cambiando de tema radicalmente.

-"A mi novio, pero ya lleva media hora retrasado, y se tardará media hora más"- dije con una mueca, odiaba esperar.

-"¿Una hora de retraso?"- preguntó Alice sorprendida. –"¡Espero que tenga una excelente excusa, porque eso es algo inaceptable!"- su reacción sólo me hizo reír y me encogí de hombros para quitarle importancia.

-"En serio Bells, si mi novio me hace esperar una hora, mínimo espero que sea porque de camino a la cita decidió comprar el anillo de compromiso y pasó una hora escogiendo el anillo perfecto para mí"- dijo Alice riendo.

-"¡Dios, no! Yo jamás desearía que Jake se esté tardando tanto por eso, de hecho, prefiero que me diga que fue que se le hizo tarde por estar con sus amigos"- le respondía yo también riendo. Yo, ¿Casándome? Jamás, ¿Y con Jake? Mucho menos.

Seguimos charlando de trivialidades una media hora más, en la cual me enteré que ella era estudiante de diseño y que soñaba con tener su propia marca, hasta que por fin apareció Jake.

-"Oh, ahí viene Jake"- Le dije a Alice.

-"Esperemos que no venga con el anillo"- dijo Alice riendo y yo la vi con cara de miedo, lo que hizo que ella riera.

-"Hola cariño, disculpa la tardanza pero es que…"- lo interrumpí antes de que continuara, no pensaba discutir con él frente a Alice.

-"Tranquilo Jake, después me cuentas, mira te presento a una nueva amiga. Alice, te presento a Jake"- hice las respectivas presentaciones, ellos se saludaron y Jake se sentó a mi lado.

-"Bueno, creo que es tiempo que me vaya, Bells fue un gusto conocerte y espero verte pronto"- dijo Alice con su típica energía.

-"Claro que si Alice, e igual fue un gusto para mí…"- en eso me vi interrumpida por un chillido de alegría por parte de Alice que me asustó y creo que a Jake también.

-"¡Ya se! Te invito a mi fiesta, a ti también Jake, es este fin de semana, ¿qué dicen?"- pregunto una Alice muy alegre. Yo sólo me giré para ver a Jake a ver que opinaba, después de todo, nos estaba invitando a ambos, y yo no iría sola a esa fiesta. Jake asintió, por lo que estaba de acuerdo en ir.

-"Claro Alice, por que no"- y ella de nuevo emitió un chillido de alegría que hizo que todos en la cafetería se giraran a vernos, y yo –como cosa extraña- terminé totalmente sonrojada. Después de eso, Alice nos indicó la dirección de la casa, la hora de la fiesta y se despidió de nosotros muy alegremente.

El día de la fiesta de Alice llegó, estaba usando un bonito vestido negro que, aunque no tenía mucho escote, se ajustaba perfectamente a mi cuerpo, y lo acompañé con los tacones que Jess me regaló hace un par de meses, debo reconocer que me estaba empezando a gustar usar tacones, -pero eso es algo que jamás se lo admitiría a Jess-. Y aquí estaba, esperando que Jake viniera por mí, desde hace más de veinte minutos… digamos que Jake tiene un ligero problema con la impuntualidad.

La fiesta estaba resultando bastante divertida, me encontré con varios compañeros de la facultad por lo que no estaba rodeada totalmente de extraños, a Alice apenas la vi y me saludó muy rápidamente, la pobre andaba para acá y para allá atendiendo a todos los invitados.

-"Bells, aunque la fiesta está muy divertida, creo que ya es hora de irnos"- me dijo Jake con una sonrisa.

-"Si Jake tienes razón, la verdad es que ya estoy quedando agotada"- en realidad no estaba agotada, pero preferí hacerle creer eso para que no quisiera seguir la fiesta en mi apartamento. –"Sólo dejame despedirme de Alice y nos vamos, ¿vale?"-.

-"Lo que tú digas cariño, mientras tanto yo me despido de Sam y los demás"- Dijo Jake y se inclinó a darme un leve beso en los labrios. ¿Cuándo será que empiece a sentir algo más con los besos de Jake?, creo que nunca. Mientras iba pensando en el no futuro de mi relación con Jake, alcancé a ver a Alice al lado de la mesa de las bebidas.

-"¡Bells!, Oh.. como lamento no haber estado más tiempo contigo en la fiesta, pero es que toda esta gente no me ha dado respiro, espero que te estés disfrutando"- se disculpó Alice.

-"No te preocupes Alice, disfrute mucho la fiesta, pero te estaba buscando para avisarte que ya Jake y yo nos vamos"-

-"Oh, ¿Tan pronto Bells? Quédense un poco más"- y puso un puchero con el que estoy segura que consigue todo lo que quiere.

-"Me gustaría Al, pero Jake ya se quiere ir y yo ya estoy agotada"- le dije con una sonrisa de disculpa. Pero en ese momento un chillido –Al parecer muy característico de Alice- me sorprendió.

-"¡Primito! ¿Dónde estabas?"- le preguntó Alice a alguien que supongo se acercaba hacia nosotros, y cuando me giré para ver de quien se trataba. Oh Cielos… ¡Era él!, el chico del metro, estaba más hermoso de lo que recordaba, con su cabello cobrizo totalmente desordenado y una camisa que le remarcaban sus músculos. No pude apartar mi mirada de esos ojos tan hipnotizantes y que tantas veces he visto en mis sueños… Y como no, con sólo recordar todos esos sueños que tuve con él, me sonroje vergonzosamente. ¿Será que me recuerda? Seguro que no.

-"Siempre he estado aquí Alice, pero como invitaste a tantas personas no me veías"- contestó con humor mi extraño cobrizo con una voz tan sensual que le mojaría las bragas a cualquiera… Y aquí de nuevo mi sonrojo ¡Contrólate Bella!.

-"Ay primito, no tengo la culpa de que todos quisieran venir a la fiesta de la gran Allie"- contestó Alice siguiendo con el buen humor de su primo. –Oh, pero que mal educada, Eddy te presento a mi nueva amiga Bella; Bella, te presento a mi primo querido Edward- Edward… por fin puedo darle un nombre al chico que lleva dos años colándose en mis sueños.

-"Un gusto conocerte Bella"- fue en ese instante en que el me dio la mano que me sorprendí porque sentí como una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo, fue una sensación totalmente extraña, pero placentera. ¿El lo habrá sentido también?, creo que si.

-"Igualmente, Edward"- fue la primera vez que pude hablar desde que lo vi. Cuando me di cuenta que aún seguíamos tomados de manos –Más tiempo de lo normalmente aceptable- lo solté, aunque inmediatamente eché de menos su tacto. Seguíamos sin dejar de mirarnos, como en nuestra propia burbuja. Hasta que llegó una rubia a romper nuestro momento.

-"¡Eddy, querido! Aquí estabas"- dijo la rubia de voz chillona aferrándose a su brazo, e inmediatamente Edward hizo una mueca de incomodidad.

Seguro esa rubia era su novia, y como no, era hermosa –como él-, hacían una bonita pareja, aunque eso no quitaba los celos estúpidos que estaba sintiendo. Además, yo tengo a Jake, no puedo estar sintiendo celos por un desconocido. Y como si hubiese estado invocándolo, Jake llegó a mi lado.

-"Cariño, ¿Nos vamos?"- me preguntó Jake tomándome por la cintura.

-"Claro Jake, sólo me estaba despidiendo de Alice"- respondí un poco incómoda, pero es que la verdad ahora que volví a ver a Edward, me di cuenta que Jake jamás me podrá hacer sentir ni la cuarta parte de lo que me hace sentir Edward con una sóla mirada… Y ni pensar como será besar sus labios… Contrólate Bella, estás con el que aún es tu pareja, y el chico de tus sueños también está con su novia, ¿O lo olvidaste? No, lamentablemente no lo he olvidado.

-"Adiós Bells, nos vemos otro día"- se despidió Alice con su alegría tan característica y ajena a todos estos pensamientos y extrañas sensaciones que yo estaba sintiendo.

-"Claro Alice"- le respondí con una sonrisa tratando de alejar ese embrollo de pensamientos que estaba teniendo, y me marché de la mano con Jake, dejando a Edward aún con la rubia aferrada a su brazo.

**Fin Flashback**

Mi relación con Jake desde ese día se vino a pique, no duramos más que un par de semanas después de esa fiesta. Y para que negarlo, mis sueños con Edward se hicieron aún más constantes. A Alice la volví a ver sólo un par de veces más, donde como siempre hablamos sólo de trivialidades, en una oportunidad me preguntó por Jake, le conté que habíamos terminado y ella sólo me dijo muy enigmática como siempre "Lo mejor es lo que está por venir". Más de una vez estuve tentada en preguntarle por Edward, pero entonces recordaba que tenía novia y que yo no podría competir contra ella.

Recuerdo que un día, ocho meses después de esa fiesta y de haber conocido oficialmente a Edward, sucedió algo muy extraño, yo iba hacia una cafetería que estaba cerca de mi oficina y cuando estaba cruzando la calle escuché que alguien gritó mi nombre, y en ese momento me dije que estaba loca, pero cuando escuché ese grito sentí que algo se removió en mi interior y mi corazón empezó a latir como loco, pero aunque me giré para ver quien me llamaba no me encontré con nadie conocido, lo único que escuchaba eran las bocinas de todos los carros porque al parecer un auto se estaba tardando en arrancar cuando cambió la luz del semáforo. No fue sino hasta tres semanas después de ese incidente, cuando comprendí porque sentí como me sentí cuando escuché que gritaban mi nombre.

**Flashback**

Por fin era viernes, y por fin ya era mi hora de salida, esta semana el trabajo había estado extenuante y yo sólo deseaba llegar a mi casa y descansar. Este fin de semana Jess estaría con Mike por lo que yo tendría el apartamento para mi sola, podría descansar tranquilamente sin invitaciones por parte de Jess para ir de compras y sin escuchar ruidos raros –y desagradables- de su cuarto.

-"Bells, ¿por qué tanto apuro en irte, acaso tienes una cita y no me lo has contado?"- me preguntó mi compañera de trabajo Kate, y yo sólo rodé los ojos, ella siempre con sus comentarios tan sutiles.

-"Si Kate, tengo una triple cita: con mi jacuzzi, un buen libro y por último, con mi muy cómoda cama para dormir seguido hasta el Domingo, si es posible"- le dije con humor a Kate.

-"Oh pero que aburrida eres Bells, no puedes desperdiciar un fin de semana así. Te invitaría a salir en una noche de chicas pero ya tengo planes con mi Garret"- dijo una muy contenta Kate. Garret era su esposo, y desde que los conozco tienen planes casi todos los fines de semana, según ellos, para que no se apague la chispa en su relación.

-"No te preocupes Kate, tú diviértete con Garret, que yo me divertiré en la tranquilidad de mi casa"- pero en lo que terminé de decir esto me tropecé con mis propios pies –como cosa rara- y fui a dar directamente contra el piso y de no ser porque me dio tiempo de interponer mis manos para aguantar mi caída, seguramente ahora tendría un hermoso hematoma en mi cara… Pero como no podía resultar totalmente ilesa, una de mis muñecas se torció con la caída y cielos ¡Cómo duele!.

-"Oh Bella, ¿estás bien, te hiciste daño?"- preguntó una Kate muy preocupada

-"Si Kate, tranquila estoy bien"- pero en lo que terminé de decir eso una fuerte punzada de dolor en la muñeca me hizo hacer una mueca de dolor. –"No, no estoy bien, me duele mucho la muñeca"- dije casi llorando lo que hizo reír a Kate.

-"Vamos Bells, te llevo al hospital, y no quiero negativas, esa muñeca se está poniendo fea"- no pude contradecir a Kate, y me llevó directamente al hospital. Cuando llegamos, rápidamente me atendió una doctora bastante simpática quien me dijo que sólo fue un esguince y cuando estaba terminando que colocarme la férula llegó alguien al cubículo en el que estaba.

-"¿Bella?"- Esa voz… yo conozco esa voz. Cuando levanté la vista, mi mirada se encontró con esos orbes esmeraldas con los que tanto había soñado y me sonrojé.

-"Edward…"- susurré. – "¿Que… Qué haces aquí?"- fantástico, ahora soy tartamuda.

-"Trabajo aquí Bella"- me dijo sonrió de lado… Oh Dios, esa sonrisa. Si antes pensé que su voz era moja bragas, esta sonrisa es capaz de inundar la braga de cualquiera… y ahí va de nuevo mi sonrojo aumentando – "Doctora Webber, ¿Cómo está Bella?"- le preguntó a la doctora sin apartar su mirada de la mía.

-"Muy bien Doctor Cullen, sólo fue un esguince leve. Tendrá que usar ésta férula por un par de semanas y estará como nueva"- Respondió la doctora Webber mientras terminaba su trabajo.

–"Muy bien señorita Swan, estamos listas por acá, voy a irle a firmar su alta y se puede marchar a casa"- Dijo nuevamente la doctora marchándose a firmar mi pase de salida, aunque por increíble que sonara, preferiría quedarme aquí mucho tiempo más, -que patética eres Swan- me dijo mi propia conciencia, y tenía razón, por lo que me baje de la camilla para dirigirme a la salida y marcharme a casa.

-"Bella… espera"- Edward me tomó por el brazo y me estremecí, ahí está de nuevo esa misma sensación como de una corriente eléctrica, lo mismo que sentí el día que Alice nos presentó.

-"¿Si, Edward?"- le dije nerviosa como una colegiala. –patética como dije-.

-"Yo… yo quería.."- Quería… ¿Qué quería? ¡Dios que nervios!.

-"Tu.. ¿Querías, que?"- le incité a que siguiera hablando.

-"Demonios… Verás Bella quizás suene patético, pero desde ese día en el metro no he podido sacarte de mi mente"- ¡Si me recuerda! No soy la única estúpida que no había logrado sacar de su mente a un extraño al que vio en el metro. Iba a decirle que yo tampoco había logrado sacarlo de mi mente pero el siguió hablando –"Luego te vi en la fiesta de Alice pero estabas con ese chucho y yo con Tanya"- Uhh si, la rubia. –"Y hace tres semanas estabas en aquel semáforo"- El día del semáforo era el, no puedo creerlo, ahora entiendo porque mi corazón se descontroló tanto aquella tarde. –"Y… Yo sólo quiero que sepas que tú me gustas Bella, desde el primer día… Suena loco pero..."- Esta vez no lo pude dejar continuar con su monólogo, así que le puse mi mano en su boca para que me dejara hablar.

-"¿Puedes callarte un segundo Edward?"- dije riendo entre nervios e incredulidad por todo lo que me había contado. –"Tú también me gustaste desde ese día en el metro"- le confesé sonrojándome nuevamente… Estúpido sonrojo que no puedo controlarlo.

-"Amo tu sonrojo, ¿sabías?"- y me derritió completamente con esas palabras, y ¡Oh, que sorpresa! Me sonroje aún más. –"Mi turno termina en veinte minutos, ¿Te gustaría ir a tomar un café?"- ¿En serio estaba dudando de mi respuesta? Cuando le iba a responder Kate llegó hasta donde estábamos.

-"Bella, la doctora Webber me dijo que ya podías marcharte a casa, te puedo acercar a tu casa. Le avisé a Garret de tu pequeño accidente, dice que dejes de usar esos endemoniados tacones"- dijo Kate riendo, ya me imagino las bromas que me hará Garret la próxima vez que me vea, él vive para molestarme por ser tan patosa. Pero en este momento no me preocuparé por eso, ya que hay cierto doctor que se quedó esperando por mi respuesta.

-"Oh Kate, muchas gracias pero iré a tomar un café con Edward, espero que no te moleste"- con eso le respondí a ambos, y sé que Kate no se molestaría por irme con Edward.

-"¡Claro que no me importa Bells!, solo ten cuidado con la mano, ¿si? ¡Cuidado con los movimientos que hagan!"- contestó Kate con su característica picardía, lo que como siempre, causó que mi sonrojo aumentara, lo que al parecer, le causó diversión a Edward. –"Bueno entonces yo me voy, nos vemos el lunes en la oficina Bells. Un gusto conocerte Edward, cuida a mi amiga"- se despidió Kate dejándonos solos.

-"Entonces… ese día en el semáforo, ¿Eras tú quien gritó mi nombre?"- le pregunté sonriendo a Edward.

**Fin Flashback**

Ese día fue el inicio de una hermosa relación, cuatro años han pasado, y ahora estoy en el balcón de nuestra casa cuando sentí unos brazos deslizándose por mi muy abultado vientre.

-"¿En qué piensa la futura señora Cullen?"- murmuró Edward contra mi cuello. –"Me encanta como suena eso: Futura señora Cullen, aunque me gustará más cuando sólo te diga Señora Cullen"- dijo riendo Edward mientras jugueteaba con el anillo que tenía en mi mano, que él mismo me había dado hace un día.

-"No paraste hasta conseguirlo, ¿no?"- le dije yo también riendo. Y era la verdad, antes ya había intentado que yo aceptara ser su esposa, pero yo no veía eso totalmente necesario. Yo lo amaba, él me amaba, ambos amábamos a esta princesa que venía en camino, y eso era todo lo que bastaba. Pero en su familia el matrimonio siempre ha sido algo muy importante, por lo que esta vez acepté, y porque para que negarlo, también me hacía ilusión ser la futura señora Cullen, sólo que jamás se lo admitiré.

-"Sabes que tu también lo deseabas bebé"- dijo él riendo nuevamente. –"Además yo te lo dije, la cuarta es la vencida… y ésta vez no fue la excepción"- dijo esta vez besándome castamente en los labios.

-"Si… la cuarta es la vencida cariño"- le dije besándolo, pero mi beso en cambio, no fue castamente.