Capitulo 2: negación

Ese escenario era poco común – ah, ah ah! Lugwid mas ahhhh!-se le escuchaba al castaño gritar entre gemidos mientras que el rubio cumplía el deseo de éste – Roderich, te du...ele? - pregunto tontamente Lugwid a lo cual recibió un golpe con una fuerte respuesta – sii! Idiota, pero….ah, me...gusta - le dijo ruborizándose aun más el castaño, lo que al parecer excitó más al rubio que comenzó a penetrarlo más fuerte haciendo que los gritos y gemidos aumentaran inundando la habitación; de repente ante esa escena se encontraba Gilbert mirando otra vez pero ahora era diferente , el peliblanco entro a la habitación y se dispuso a separar al par el cual a sus ojos no tenia decencia al hacerlo 2 veces en el mismo lugar y peor aún, ante su presencia - OIGAN DEJEN DE HACER SUS COCHINADAS ENFRENTE DE MI!CARAJO! - grito Gilbert con todo lo que podía , pero ninguno de los dos parecía escucharle -pero que les pasa porque me ignoran, carajo west, déjalo, déjalo ya…- el peliblanco comenzó a pensar que la razón de su molestia no era la acción ,sino quien era el que la realizaba y con quien ;gilbert comenzó a sentirse sofocado ante la presente y de alguna forma comenzó a visualizarse a sí mismo como si él fuera Lugwid cosa que lo excitó mucho y de repente, noto que en realidad si era él el dueño de la sexosa imagen, se sorprendió tanto pero a la vez comenzó a disfrutarlo cayendo en la razón de que era algo que deseaba -rode…te ves hermoso- se limito a decirle al agitado castaño, que extrañamente le contesto – CON UN CARAJO GILBERT, A QUE HORA TE PIENSAS LEVANTAR!

De repente el peliblanco abrió sus rubíes que un poco distorsionados alcanzaron a ver el mariazell del aristócrata el cual se encontraba junto a su cama un poco desconcertado al ver a Gilbert todo rojo y sudado -estas bien Gilbert? Te ves rojo, tal vez tienes fiebre o…- la mirada rubí logro enfocarse y reacciono rápido, aquello había sido un sueño - "carajo en que estaba pensando"- cuando comenzó a levantarse noto un pequeño chipote que se asomaba entre sus sabanas y rápido supo que era, "aquellito" había reaccionado y cómo no! con semejante sueño – ammm , ahora me levanto , que diablos haces en mi habitación lárgate aristócrata estúpido!- le grito al susodicho el cual solo se limito a decir- hmmp, jamás me volveré a preocupar por ti –e hizo un puchero retirándose molesto lo cual hizo reír a Gilbert -carajo que clase de sueñito fue ese- y trato de quitarse su ahora problemita para bajar a devorar su desayuno.

Simplemente no podía, aquello estaba presente en su mente y aunque las horas pasaron no salía de su cabeza ,era algo que no podía aceptar la simple idea de "desear" a Roderich le espantaba, según Gilbert él lo odiaba, lo detestaba con todo su alma y jamás aceptaría ese deseo que tenia , el solo quería robarle su territorio y poder gobernarlo, pero, al gobernarlo Roderich seria….suyo?, era una pregunta que inundaba su mente al igual que la duda del deseo lo cual le volvió a quitar el sueño al peliblanco.

Por la tarde, Ludwig volvió a la casa después de una larga y molesta jornada de guerra porque si, estaban en tiempos de la segunda guerra mundial y tenían muchas ocupaciones todavía, se dirigió a la cocina para buscar al castaño el cual sabia que estaría haciendo algún dulce o postre –Roderich, he vuelto- se dirigió seriamente hacia el aristócrata el cual le dedico una sonrisa seguida de una mueca de molestia y un reclamo -porque tardaste tanto estúpido, yo…me preocupe mucho…Ludwig- le decía de forma melancólica Roderich, a lo cual el rubio decidió estrecharlo entre sus brazos y darle un delicado beso en los labios haciendo que éste se sonrojara y lo empujara diciendo -estúpido- y abrazándolo devolviéndole el beso junto con las palabras -me alegro que estés bien, te amo Ludwig- logrando esta vez el sonrojo en el rubio el cual contesto el clásico -yo también- y así se volvieron a dar un lindo beso tirando por accidente la mezcla para las galletas de Roderich lo cual solo había sido notado por una persona ,y esa persona tenía los ojos llenos de ira hacia el rubio y desilusión hacia el castaño ya que era nada más y nada menos que Gilbert espiando otra vez ,solo que esta vez no era impresión sino que eran celos del "porque es west y no soy yo" y decidió marcharse dejando a la pareja con su amor.

De nuevo en la noche el peliblanco seguía pensando en su problema, aunque más que un problema era simplemente su estúpida negación a aceptar algo que en verdad quería – jamás, yo no lo deseo - se decía una y otra vez a sí mismo cuando de repente un grito lo saco de sus pensamientos - hermano, tengo que irme hay una urgencia, te encargo la casa - gritaba Ludwig seriamente a lo que Gilbert corrió rápido para ver- diablos west a dónde vas?- le dijo un poco preocupado a su hermano - paso un problema en Japón, eh iré a ayudar a Kiku, es algo delicado así que no creo volver rápido, ah por cierto debo pedirte un favor -le dijo a su hermano en voz baja -si! Lo que quieras siempre y cuando sea para mi west!-decía alegremente Gilbert a lo que le fue respondido algo no muy agradable -ok, gracias, mira necesito que cuides a Roderich por mí, temo de que le pase algo y créeme seria lo peor para mi, por favor Gilbert cuídalo - le dijo con una leve sonrisa en el rostro a lo que el peliblanco contesto con resignación -ok- y entonces el rubio se fue, claro sin despedirse del castaño quien se encontraba durmiendo tranquilamente a lo que Gilbert le pregunto -no le dirás al aristócrata?-y recibió una simple respuesta –no, no quiero que se preocupe, adiós - y entonces se fue dejando a un desconcertado peliblanco con ahora una muy difícil tarea – uff, tengo que cuidarlo, espera…eso significa...que…Estamos solos? ….mierdaaaa!-dijo mientras se rascaba la cabeza con desesperación -pero, eso no me debe afectar ya que yo NO SIENTO NADA HACIA ESE IDIOTA!- y así con sus loqueras se fue a dormir y según él jamás aceptaría que lo deseaba…jamás.