Al día siguiente, Atsushi se despierta pensando en que tiene una meta más ese día y es conseguir el número de Akutagawa.
El año pasado ni se podían ver y ahora está pidiéndole su número de contacto para saber los detalles de su cita.
Menudas vueltas da la vida. Quizás tienen razón con lo de que el roce hace el cariño porque no se podía imaginar está situación en ningún universo.
¿Qué habrá visto Akutagawa en él?
¿No será esto una broma pesada? No, no, no tiene tantos amigos como para eso.
– Buenos días –le saluda Kyouka.
– Oh, buenos días – responde en respuesta.
Los dos toman el camino rápido al instituto no hablando de nada en particular porque aún es demasiado pronto como para hablar de nada. Todavía nada ha pasado. Así, caminan por la parte de sombra con el sol detrás de ellos.
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Mientras se cambian de zapatos en la entrada, Kunikida aparece por el pasillo y los llama.
– Buenos días, Kunikida-san.
– Buenos días. ¿Os habéis topado con Dazai mientras veníais?
Les pregunta porque no sería la primera vez que se topan con él en situaciones peligrosas para él mismo. Atsushi niega y Kyouka le imita. Kunikida chasquea la lengua.
– Y le avisé de no llegar tarde a la reunión. ¿Dónde estará ese fanático de las vendas, tsk? –se murmura la última parte a sí mismo mientras se despide de los dos y ahora se va.
Kyouka se gira a Atsushi mientras suben las escaleras a su clase.
– ¿Crees que le habrá pasado algo?
– Creo que se habrá quedado dormido… –se encoge de hombros –. O no le apetecería ver la cara de Nakahara-senpai tan pronto por la mañana.
– Cierto.
Cuando entran, aparte de Tanizaki y su hermana - que de nuevo se ha colado en su clase - y unos pocos alumnos más que están leyendo o charlando, no hay todavía nadie.
Ambos se acercan a los hermanos Tanizaki.
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–Akutagawa, ¿podemos hablar? ¿Fuera, si no te importa?
Durante la pausa entre clases, Atsushi consigue sacar a Akutagawa de las clases. Dice 'consigue', pero Akutagawa le hubiera seguido de todas formas. No es que tenga mucho que hacer en clase, de todas formas.
Ya en el pasillo, en un trecho donde no se acerca mucha gente, charlan.
Atsushi se va por las ramas mientras que Akutagawa aprieta el papel dentro del bolsillo dónde tiene apuntado su número. Pensando "¿cuándo se callará?" o si quizá debería tratar de callarlo él.
Se ruboriza.
– Entonces –continúa su monólogo–, por eso, había pensado que estaría bien tener tu contacto.
Akutagawa está a punto de sacar su número cuando Atsushi saca el móvil, y después le sonríe.
– ¿Intercambiamos?
Akutagawa no quiere que Atsushi vea su fondo de pantalla. Extiende la mano para que Atsushi le dé su teléfono y así grabar su número, pero no lo hace.
– Prefiero que me mandes un mensaje cuando tengas mi número.
– Oh… Puede ser… . Akutagawa, ¿nunca has intercambiado contacto por medio de infrarrojos, verdad? –dice con una sonrisa burlona.
¿Se está burlando de mí?
– Es muy sencillo. Saca tu móvil y lo probamos.
Le hace caso, sacando el móvil. Atsushi le dice que tiene que activar esta aplicación y tiene que tener esto otro puesto, después pasan los teléfonos uno delante del otro y ve como el contacto de Nakajima se guarda en su teléfono.
– Ya tengo el tuyo. ¿Tienes el mío?
– Sí –dice mientras entra en el chat que ahora se ha creado junto con el resto.
Decide mandarle un emoji sonriendo para confirmar que es él. Cuándo sale leído, guarda su móvil, se despide satisfecho y vuelve a clase.
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"AKUTAGAWA ME HA MANDADO UN XD EMOJI QUÉ"
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Kunikida, llegada la hora del almuerzo, deja de estar preocupado por donde ha podido estar Dazai porque le ha visto colarse saltando la verja a tercera hora, justo antes del recreo y eso suele decir que se ha dormido.
Suele.
Le han pillado, claramente. Supone que ahora está castigado, quizá por eso ha estado tan callado las siguientes clases. Aunque es raro porque estos asuntos no le suelen afectar.
De todos modos, cuando es hora del almuerzo, Dazai se acerca y se sienta enfrente de Kunikida para almorzar.
– Siento no haber podido acudir. He estado leyendo los apuntes que me has mandado. Tomás muy buenas notas, Kunikida-san~
– ¿Tienes comida o vienes a mendigar algo?
– Que cruel, no siempre voy pidiendo.. . Pero, para tu información, he traído.
Dazai ha traído un obentō.
Dazai. Un obentō.
– Una linda chica de primero me lo ha hecho, ¿a qué es adorable?
Tenía que haberlo visto venir.
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Lucy está camino de la sala de jefatura, allí se encuentra con Kyouka.
Ambas son representantes de clase así que sabe que lo que lleva en una montaña de folios es trabajo para una actividad que tienen que planificar sobre un festival.
Lucy no se lleva bien del todo con Kyouka pero eso no quiere decir que cuando pierde el equilibrio y se le cae todo por todas partes se quede mirando. La chica se agacha y la ayuda a recoger.
– Gracias, Lucy-san.
– Ten cuidado la próxima vez –le dice con algo de irritación.
Kyouka le hace una reverencia y se va.
Eso no era necesario, piensa con las mejillas algo rojas.
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Higuchi, quien ha observado todo el intercambio de teléfonos entre Akutagawa-senpai y Nakajima, siente que podría arrancar de raíz una de las columnas.
Durante un tiempo, creyó que Akutagawa estaba saliendo con una chica. Esa chica resultó luego ser su hermana. Su corazón se relajó en ese momento.
Y, sinceramente, siempre había pensado que la fijación con Nakajima Atsushi era simplemente eso, una fijación. Cartas y chocolates, todo el mundo puede hacer eso. Pensó que Akutagawa-senpai y Nakajima siempre se llevarían a matar.
Estaba bien mientras solo era eso.
Después alguien metió la idea de declararse en su cabeza. Y ahora, Akutagawa-senpai tiene una cita con el molesto subordinado del todavía más molesto Dazai Osamu.
Sinceramente, Higuchi no se merece esto.
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– Oh, Ranpo-san.
Ranpo entiende la razón por la que Kunikida parece sorprendido de verle, al fin y al cabo, su clase tiene educación física. Pero hace más de un año que no la hace, no va a empezar ahora.
– Kunikida, ¿encontraste a Dazai?
Ranpo es parte también del Comité. Kunikida no sabe muy bien porqué, no hace realmente nada porque dice que es mucho trabajo.
– Uhm –asiente –. Bueno, se encontró solo la forma de entrar.
– Oh, ciertamente. Le vi saltar la verja por la mañana. No parecía que venir a clase fuera su prioridad por la manera despreocupada con la que andaba.
Kunikida deja un momento su trabajo de grapar los anuncios del festival para mirar a Ranpo. Esta con una piruleta en la boca y las manos tras la cabeza.
– Yo tengo ojos por todas partes, Kunikida –sonríe de esa manera espeluznante–. Ahora, ¿cuál será la razón porque haya venido tarde?
– Pues-
– ¡Meck! –Dice con un sonido nasal y después abre los ojos, mirando perfilado a Kunikida–. ¡Se acabó el tiempo! La razón es: un amante.
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–HUH.
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Ya es la hora de salir.
Kyouka le ha dicho que se vaya sin ella, que tiene unas cosas que hacer como delegada. Aún no sabe porque se quiso apuntar a algo así pero Kyouka siempre está probando cosas nuevas porque todo le llama la atención.
Obviamente, ser representante tenía buena pinta a sus ojos.
Por eso Atsushi, se cambia los zapatos y se marcha a casa.
No pasa por el café porque si Kyouka no puede venir con él, quiere decir que Lucy tampoco está trabajando. Y además se tiene que poner las pilas para terminar algunos proyectos antes de que empiece el verano.
Se hace solitario sin Kyouka.
Decide mandarle un mensaje a Akutagawa. Por probar. Esa tarde ya sabe que no va a ser productivo.
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"Hola!"
"? Qué necesitas?"
Vaya. Después de ese emoji no esperaba que su forma de escribir se pareciese tanto a su forma de hablar.
"Pensé que podíamos charlar un rato?"
"Oh?
Sobre qué quieres hacer en nuestra cita?"
Mira hacia otro lado avergonzado.
"No te gustan mucho los dulces verdad?", continua.
"Me he acostumbrado a ellos :D"
Atsushi se golpea la cabeza contra un poste de luz. ¿Por qué un ":D"? Va a pensar que es imbécil.
"No te importa que vayamos entonces a una cafetería nueva del puerto?"
Oh, no parece afectado.
"Nah, estará guay"
"Bien"
Parece que no hay más que decir. Apaga la pantalla y al segundo le llega otro mensaje así que lo abre y se encuentra con que Akutagawa ha mandado algo,
":)"
Ese algo es un smiley.
A Atsushi le va a dar algo si no llega pronto a casa porque ya es la segunda farola que agarra para golpearse.
Dazai miente más que habla y Ranpo tiene razón, quién lo diría. Atsushi terminó ese día con una contusión en la cabeza, pero está acostumbrado así que no pasa nada, todo okay
¡Gracias por leer! Dejad un review si podeis, que me dan de comer ;_; x bye
