Aviso legal: Los derechos sobre la obra y los personajes pertenecen a la autora y a Quien-ustedes-saben. Ay de nosotros si se nos ocurre olvidarlo.
Segundo y último capítulo de la peor misión de Arthur Weasley. Breve. Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama.
¿Dónde lo dejamos?
Mientras se despedían, una cabellera pelirroja hizo su aparición.
Quería verte, papá... Mamá me dijo que habías tenido una pesadilla esta noche ¿Qué estás haciendo aquí, Harry?
En realidad ya se iba (ay, ay, ay, ay)
Jarro de agua fría.
La hija de Arthur no se recató en lo mas mínimo en dar un apasionado beso a su enrojecido prometido. "Menos mal que en privado no es tan tímido", pensó ella.
Cuando el joven se marchó a su trabajo, ella miró de arriba abajo a su padre, le sonrió y le soltó:
- De forma que soñabas la forma de sabotear mi boda, ¿verdad, papá? -
- ¿Có-como? - "Molly Prewett, ésta me la pagas."
- Ni siquiera has tenido el valor de negarlo. Mamá y yo nos entendemos con una mirada. No hace falta que nos digamos nada -.
- Bueno, esto, verás... Todavía me cuesta digerir que vas a dejarnos -.
- Patético. ¿Por qué todos los hombres Weasley sois tan hiper mega super protectores? Creía que sería distinto contigo, papá -.
- Quiero que seas feliz, Gin -.
- Si llega a ser por vosotros, usaría burka y acabaría monja o misionera. Menos mal... que me deje raptar -.
- Alto ahí, que también te dejamos -.
- Sabías que era mejor dejarme hacer. Por vuestro propio interés -.
- He hablado con Harry -.
- ¿Y...? ¿Empiezas a aceptar que será tu yerno? Ufff, que mal suena -.
- Siempre te ha querido -.
- Lo sospechaba. Hace bastante tiempo que esperaba un gesto de él. Menos mal que se decidió porque ya quería saltarle al cuello. No sé si le hubiera raptado pero una visita a su casa no se la hubiera quitado nadie -. "Seguro que a Sorge se le hubiera ocurrido una locura todavía peor."
- ¿Es tan protector como nosotros? -
- No lo sé, de verdad. Apenas salimos de casa -.
Enrojeció un poquito. Su padre la cortó.
- ¿Cómo van los preparativos? -
- Bien, pero la verdad... pienso que no necesitamos casarnos. A él le hace ilusión porque no ha tenido nunca una familia de verdad. Pero a mí... no necesito decir en público lo que todos saben y que se publicó en todos los periódicos. Ni firmar nada. Me basta con vivir con él. Por eso no le contesté, cuando me lo pidió. Sólo le besé -.
- ¿De verdad? ¿La boda a tí...? -
- Me da absolutamente lo mismo, pero él y mi madre lo quieren todo perfecto. Y así va a ser. Si intentas algo, me bastará con dejar que mamá se encargue de tí -.
- En mi sueño todo me salía mal y os ibais volando en un hipogrifo -.
- Me encanta la idea y ya lo pensé. Fugarme con él en plena boda y devolverle el rapto -. "Hay que perfeccionar esto del hipogrifo."
- George ya se encargará de las bromas. ¿Por qué no nos habías dicho que vais a vivir cerca de La Madriguera? -
- Porque pienso pasar el mínimo tiempo necesario allí. Si dependiera de mí, viviríamos todo el tiempo en Londres. No os necesitamos rondando por casa. Se casa conmigo, no con todos vosotros -.
- ¿Por qué me haces esto? -
- Me dolió mucho eso que me dijiste cuando nos encontrasteis en "La Cabeza de Jabalí". Eso de que "Por fin conseguiré que se independice". Me dolió mucho -.
- Era sólo una broma -.
- Aunque lo fuera, era una verdad como un piano. Ya tenía que irme de casa. Tenía decidido irme a compartir un estudio con Luna. Estudiar y trabajar. Si hubiera estado fuera de casa, seguramente él se hubiera decidido antes. Le impresionabais -.
Sonrió.
- La verdad es que he matado dos pájaros de un tiro -.
Su padre la abrazó.
- Tengo miedo, hija -.
- Los padres sois así. Tenemos que vivir nuestra vida solos. Te quiero, papá -.
Se le humedecieron los ojos.
- Siempre serás mi princesita, aunque ya no quieras serlo -.
Buenas noches y buena suerte.
Richard.
