Wola!

Al final parece que todos estamos igual de liados y nadie quiere meterse en otro fic o quizá es por mí, no lo sé, pero bueno, de momento sigo escribiendo sola, aunque ya sabéis si a alguien le parece interesante y quiere colaborar aquí estoy. En mis fics notareis que trato un poco mal a Shampoo, la verdad es que me cae un poco mal y Mouse me da pena, así que uno suele ser muy bueno y el otro muy malo, pero bueno, os dejo con un nuevo capítulo.Espero que os guste!

CAPITULO 2: LA SONRISA DE UNA DESCONOCIDA

Akane salió del despacho de su querido cuñado y director. No había entendido nada de aquella conversación, pero la sensación general no le gustaba. Primero Ono le había gritado por incumplir el reglamento y entrar en el colegio tal como iba vestida. Después se había dedicado a hablar sobre la madurez y los problemas a afrontar, algo que la había dejado totalmente descolocada. Y por último Saotome. ¿Por qué se tenía que llevar bien con tal engreído? Según Tofu sus padres estaban planeando hacer una fusión de ambas empresas y si el día de mañana ambos heredaban el negocio se debían llevar bien. Era el deseo de su padre. Aquello sonaba extraño, muy extraño, parecía que había una relación entre los distintos puntos de la conversación, pero no la veía. Y sabía que Tofu le ocultaba algo, nunca se le había dado bien mentir.

Suspiró. Lo que le pedían no era fácil, a decir verdad parecía casi imposible. Ranma tenía una facilidad innata para sacarla de sus casillas, ¿Por qué siempre tenía que meterse con ella? Recordaba cuando los seis se habían conocido en el jardín de infancia, Ranma era con el que mejor había congeniado. ¿Qué pasó después? Los insultos, los tirones de coleta. Soltó su larga cabellera. Sus constantes tirones de coletas cuando eran pequeños la habían hecho cortarse el pelo que le hacía parecerse tanto a su madre, y desde aquel momento nunca más se llevaron bien. Solo había un par de momentos en los que Ranma había vuelto a ser ese niño que ella conoció: cuando su madre murió y aquel verano en la playa. Nunca entendería a ese baka, pero intentaría llevarse mejor con él, aunque eso le hiciese hervir la sangre. Había sacrificado mucho para volver y no regresaría a París por su culpa, sus clases de teatro debían de servir para algo.

Pasó por el gran patio a toda velocidad, los chicos debían estar esperándola para comer, ¿Estarían también Ranma y Shampoo? Esperaba que no.

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Al otro lado del patio una mirada azulada seguía los movimientos de la joven, sin prestar atención de las palabras de la bella amazona que se encontraba en sus brazos.

S- Ranma, ¿Me estás escuchando?- dijo la chica mirando hacia arriba buscando los ojos del chico. El chico estaba realmente ausente, mirando un punto al otro lado del patio. Notó como su ira crecía al ver a Tendo en el punto de mira de su medio novio. Maldita sea, ¿para qué había vuelto? Cuando se fue a París sin decir nada, todos empezaron a odiarla y eso la había hecho sentir bien. Fue una gran idea aconsejar a Tofu que no le avisase a Akane de su viaje. Con el tiempo había conseguido ocupar la posición que siempre había anhelado, y sobre todo, se había hecho con Ranma.

Esa estúpida siempre lo distraía, con sus peleas, con sus insultos, ¿Cómo se atrevía a insultar a su airen? ¿No se daba cuenta de que era mejor que ella? No sabía cómo, pero Ranma siempre caía en sus estúpidas tretas y se dejaba arrastrar por ella. Se lo quería quitar, pero ahora ella jugaba con ventaja, esa mocosa no sabría darle a Ranma lo que él necesitaba, no era una mujer de verdad.

S- ¿Ya la has visto?- dijo intentando ocultar su ira mientras le besaba el cuello. El chico volvió a prestarle atención tras unos segundos. Shampoo sonrió enterrada en el cuello masculino, aquello siempre funcionaba.

R- Sí- murmuró el chico volviendo a mirarla tras la desaparición de la peliazul en el interior del edificio. Otra vez esa chica. Los besos de Shampoo le habían devuelto a la realidad, pero no por lo que Shampoo creía, estaba muy acostumbrado a esa treta, su mente le había jugado una mala pasada imaginándose que era la bella desconocida la que le dedicaba tales caricias, y aquello le había dejado perdido, ansioso, demasiado...-me la he cruzado al salir del despacho de Tofu.

S- ¿Y que tal?- preguntó, la pequeña marimacho no tenía nada que hacer a su lado, pero debía asegurarse de que Ranma no hubiese percibido que Akane era ya una mujer, antes, con su cuerpo sin formas, el pelo corto, su forma de vestir...era mucho más fácil, no entendía como Tendo había cambiado tanto en dos años, debía averiguarlo. No es que le diese miedo, por mucho que hubiese cambiado ella seguía dándole mil vueltas.

R- Ha sido muy borde, me miraba como si me odiase, ¿Se puede saber qué le he hecho yo?- dijo enojado, todavía sorprendido de que el encanto Saotome no hubiese funcionado con ella, aquello le hacía querer saber más, ¿Qué había sido esa mirada?

S- Bueno, ya sabías que Tendo volvía hoy- ¿Tendo? ¿De qué le estaba hablando Shampoo? Seguramente se había quedado ausente de nuevo y se había perdido otra de las interesantes conversaciones de Shampoo...suspiró, menos mal que estaba buena porque sino...decidió seguirle la conversación como hacía siempre, total, ella era tan tonta que nunca se daba cuenta de nada.

R- Sí, podía haberse quedado con los franceses, nos hubiera hecho un gran favor a todos- la aparición de Tendo era otro problema más, no había vuelto a pensar más en ello desde que se puso como una fiera cuando su padre le comunicó el compromiso un mes antes, evitaba hablar de ella, pensar en ella... ¿Cómo pretendían que se casase con una mujer que parecía más hombre que cualquiera de sus amigos? "Debes ser amable con ella, como cuando erais pequeños, hijo, ¿Por qué ya no te llevas bien con Akane-chan?" Él solo había refunfuñado. No sabía muy bien porque había empezado a llevarse mal con ella, era divertido meterse con ella, se ponía muy nerviosa y le perseguía para pelear...sonrió, y entonces se cortó el pelo, aquella mirada de odio, aquellas palabras... ¿Quién se creía ella para tratarlo así?

Shampoo no sabía que pasaba por la cabeza del chico, pero sus palabras le hicieron feliz. Sabía que perdería el poder sobre Ryoga y Ukyo, pero aun le quedaba Mouse, y lo más importante, Ranma. Debía ir a saludar al enemigo, debía seguir haciéndose pasar por su amiga, sería fácil volver a interpretar ese papel, al fin y al cabo se lo habían creído durante siete años.

S- Tengo que ir a saludarla, cariño, al fin y al cabo es una de mis mejores amigas- dijo la amazona mientras daba un ultimo beso a su novio. Después se alejó de él dirigiéndose al mismo camino por el que había desaparecido Akane.

R- Si tú lo dices-dijo el chico siguiéndola con la mirada. Al menos no le había invitado a ir. No le apetecía ver a Tendo ni su cara de perro. Lo pospondría lo máximo posible. Al fin y al cabo, la tendría que ver todos los días durante el resto de su vida.

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Al abrir la puerta Akane se encontró a sus amigos en la habitación.

U- ¿Qué quería?

A- Pues la verdad, no me ha quedado muy claro, a parte de decirme que hay una nueva condición para el acuerdo- dijo sentándose en su cama al lado de Mouse.

R- ¿El acuerdo para volver aquí?- preguntó preocupado. Ella afirmó con la cabeza.

M- ¿Y de qué se trata esta vez?-no podía ser algo tan malo, lo peor ya había sucedido.

A- A mi padre le agradaría que me llevase bien con Saotome, ¿Os lo podéis creer? ¿Y por qué no me hago amiga del diablo? Ya que estamos tratando con indeseables...

U- En realidad no es tan mala noticia, Akane-chan, eso encaja muy bien con nuestro plan- dijo con una sonrisa. Akane les miró desconfiada, ¿Un plan? ¿Y Saotome? Aquello no podía ser nada nuevo.

M- Vamos a pedirle a Ranma que te deje entrenar con nosotros- aquello hizo que Akane saltase.

A- ¿Estáis locos? ¡No puedo volver a entrenar! ¡Sino tendré que volver a París!

R- En realidad, el colegio nos cede el gimnasio en exclusiva tres días a la semana durante tres horas, nadie te vería-dijo entusiasmado.

A- ¿En exclusiva?- dijo la chica aun perpleja.

M- Es una concesión por ser finalistas en la competición nacional.

R- Aunque quizá sea más una concesión para el campeón- Akane sabía perfectamente quién era el campeón.

A- ¿Y Ranma?- preguntó intentando no hacerse muchas ilusiones.

R- Ahí está el pequeño problema del plan: él tiene que estar de acuerdo.

Akane dejó caer el resto de su cuerpo sobre la cama. Aquello sí que era imposible. ¿Saotome ayudándola?

A- Sabéis que será imposible convencerle.

M- De todas maneras lo intentaremos, no podemos dejar que te quedes sin las artes- Akane miró los ojos de su amigo tras las gruesas gafas, parecía realmente preocupado.

A- Gracias Mouse- dijo con una sonrisa, Mouse no pudo evitar sonrojarse, aquellas sonrisas siempre le habían dejado fuera de combate como al resto de sus amigos, pero ahora que veía a Akane también como una mujer, le hacían volverse tímido.

R- Pues decidido, esta noche intentaremos domar el caballo- dijo sonriendo mientras mostraba uno de sus colmillos. Akane sabía que aquello era casi imposible, pero ¿Qué perdía? Sólo podía ganar- de todas maneras será mejor que le evites al menos hasta mañana que empiezan las clases.

A- Eso será fácil- dijo levantando el pulgar en señal de aprobación. Hubo unos suaves toques en la puerta.

U- Pasa- gritó. La puerta dio paso a Shampoo que mostraba una gran sonrisa, fue corriendo a abrazar a Akane.

S- ¡Cuánto te hemos echado de menos, Akane-chan!- dijo mientras casi la estrangulaba en sus ya conocidos abrazos. Akane sintió un escalofrío al oír la voz de la amazona. Algo le daba mala espina, aunque quizá fuesen tonterías.

A- Yo también os he echado mucho de menos, Shampoo- dijo soltándose, algo había cambiado, al mirarla a los ojos lo comprendió, vio como estos no sonreían, parecían...odiarla.

S- Siento no haber podido venir antes a saludarte, pero es que estaba ocupada con airen- dijo paseándose por la habitación mientras atusaba su larga cabellera.

U- Sabes que a Ran-chan no le gusta que le llames así- dijo mirando a la amazona. Akane se sintió extraña, en sus palabras parecía que había cierto rencor, cierta rivalidad, ¿Cuántas cosas habían cambiado?

S- Sabes que Ranma es demasiado tímido- Akane ahogó una carcajada en su garganta, ¿El gran Ranma Saotome tímido? Eso tenía que verlo. Miró a Mouse y le vio totalmente hipnotizado con Shampoo, le recordaba a Tofu con su hermana, pero aquello era aún más patético. ¿Qué había hecho esa mujer con él? Tendrían una charla, esto no podía continuar así.

M-Sha...sha...shampoo- murmuró intentando atraer su atención.

S- ¿Qué quieres Mouse?- dijo en un tono frío, pero que no sacó de su ensoñación al chico.

M- Ya te he arreglado la bicicleta y he comprado las cosas que me pediste- dijo señalando un montón de paquetes que se apilaban encima de la cama púrpura. La chica se acercó sinuosamente al muchacho y le susurró muy cerca de la cara:

S- Muchas gracias, Mouse- Akane podía casi notar la miel fundirse en sus palabras mientras que su amigo se derretía sobre su cama- ahora tengo que volver con airen, sino me echará de menos, a ver si luego nos vemos un rato- dijo guiñándonos un ojo mientras desaparecía por la puerta.

A- ¿Qué ha sido eso?- preguntó totalmente desorientada.

U- Eso, es ahora Shampoo, desde que está con Ran-chan está inaguantable- dijo enfurruñada- desde que consiguió liarse con él y en cierta manera durar más de un mes se cree la diosa del Olimpo.

A- ¿Que Shampoo qué? ¿Qué se ha liado con Ranma?- dijo anonadada- ¿Cuándo ha pasado eso?

R- Hará unos tres meses, después de perseguirle durante un año y medio y que el semental se liase con casi todo el alumnado femenino- dijo enfadado- llevan saliendo desde entonces.

U- Todos sabemos que Ranma la está utilizando, nunca le ha gustado realmente Shampoo, sólo se distrae con ella hasta que encuentre algo mejor, como ha hecho con todas- su voz sonó extraña, algo que le impulsó a Akane una idea que deseó con todas sus fuerzas que no fuese verdad.

A- ¿Acaso tú...?- sus palabras murieron en sus labios al ver a su amiga agitar la cabeza- ¿Qué? ¿Se puede saber qué demonios le veis?- gritó, intentando buscar el sentido a todo aquello.

U- Hay que reconocer que es muy guapo, fuerte, atractivo...

A- Y estúpido, esa es su cualidad más clara, además de egoísta, egocéntrico, borde, creído...

R- De todas maneras está raro últimamente- dijo apoyando un brazo sobre los hombros de Ukyo- desde aquel viaje con su padre.

M- Yo también lo he notado- dijo volviendo a intervenir después de la desaparición de la amazona- ¿Qué crees que le pasa?

R- No estoy seguro, y cada vez que le pregunto se escaquea, y hace preguntas extrañas, como el otro día.

M- Es cierto, me dejó totalmente desconcertado.

A-¿Qué os dijo?- preguntó curiosa.

R- Nos preguntó si alguna vez habíamos pensado en casarnos- aquello hizo que Akane se echase a reír.

A- ¿No estaréis pensando que Ranma quiere casarse, verdad? ¿Y con quién? ¿Con Shampoo?

M- Nosotros le preguntamos lo mismo y él negó, diciendo que nos olvidásemos de todo.

U- Es extraño, Ran-chan nunca suele pensar en esas cosas- dijo pensativa.

A- No os comáis la cabeza por ese tonto-se levantó decidida de la cama, dando el tema por zanjado- ¿Qué os parece si nos vamos a pasar la tarde al centro comercial? Sigue abierto, ¿no?

M- ¡Pues claro! Y encima hay aire acondicionado, ¿A qué esperamos?

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Había sido un día muy largo, y aún así no podía dormir. Le costaba creer que estuviese allí de nuevo y en cierta manera se sentía decepcionada. Creía que al volver todo sería como antes, debió suponer que aquello era imposible: todos habían cambiado.

Giró en su cama intentando hallar una posición más cómoda, pero parecía que era incapaz de encontrarla. Vislumbró la colcha púrpura que se movía por la respiración de su dueña. ¿Cuándo había aparecido esa mirada? ¿Desde cuando Shampoo la odiaba? Siempre habían sido buenas amigas, era cierto que siempre se había llevado mejor con Ukyo, pero pensó que Shampoo también era su amiga. Si lo que reflejaban sus ojos era verdad… ¿Cuánto tiempo llevaría odiándola?

Empezó a dolerle la cabeza y decidió ir a dar un paseo por el patio, le daba igual que estuviese prohibido, eran las tres de la mañana, ¿Quién iba a andar por ahí a esas horas? Hacía calor, así que salió directamente en pijama con cuidado de no hacer ningún ruido para no despertar a sus compañeras.

Se sentó en una de las barandillas que volcaba al gran patio y suspiró. Era una noche despejada y las estrellas se veían con gran nitidez, pero no había ni rastro de la luna. Las estrellas le parecieron mucho más bonitas que las de París, seguramente por ser las de su casa. Aunque aquello era una tontería ya que sabía que eran las mismas.

Ukyo también había cambiado, era más femenina, y salía con un chico. Shampoo también. Se sintió extraña. Sabía que ese momento llegaría, pero tantas noticias de golpe habían sido demasiado para un solo día. En realidad se alegraba que Ukyo saliese con Ryoga, los dos eran grandes personas, no conocía otro chico mejor, a parte de Mouse, claro, pero era…extraño. Se le hacía difícil comprender los cambios, pero sabía que todo aquello era algo normal, al fin y al cabo todos tenían dieciséis años, solo necesitaba tiempo para asimilarlo.

Mouse era otra historia. Shampoo le manejaba como quería y Ranma le trataba fatal desde que ella se había ido, al menos eso le había dicho Ryoga. Él había tratado de defenderle, pero siendo Ranma… ¿Por qué pensaban todos que era como una especie de Dios? Era cierto que era el mejor artista marcial que había conocido y que poseía cierto atractivo físico, pero eso no le daba poder para hacer lo que quisiese: alguien tenía que pararle los pies.

No podía ser ella. Debía comportarse.

De repente se sintió observada. Giró la cabeza hacia el lado opuesto del patio, y allí estaba, contemplándola descaradamente. Le hubiera gustado sacar el mazo y mandarle a volar, pero aquello hubiera infringido dos normas, y no se lo podía permitir. Así que se comió su orgullo, sonrió y saludó con la mano. En esos momentos se odiaba a sí misma.

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Ranma tampoco podía dormir. Cuando Shampoo había vuelto le había dado una larga charla para formalizar la relación, algo sobre su orgullo y su honor. Como siempre había logrado escaquearse, pero le había producido un fuerte dolor de cabeza. ¿Comprometerse? ¿Cómo iba a decirle que ya estaba prometido por una estupidez de su padre? Aunque sabía que de todas maneras nunca tendría algo serio con Shampoo. Era entretenida, pero no lo suficiente. Era demasiado…aunque como rollo era lo mejor que había tenido, sabía que podía pedirle cualquier cosa. De momento había decidido no avanzar más, al fin y al cabo se conocían desde críos. Para avanzar primero hablaría con ella y le dejaría las cosas claras. Después vendría el sexo.

Decidió levantarse y salir a tomar el aire. Aunque quizá no le daría tiempo a aprovechar la relación con la amazona, debía darse prisa, antes de que se supiese lo del compromiso con Tendo, porque sino ella no accedería, ya que al fin y al cabo Tendo era una de sus mejores amigas. ¿Seguiría como siempre? No la había visto desde el verano en la playa, pero durante esos días no parecía ella misma, ¿Cómo estaría ahora? ¿Cómo antes o como ese verano?

Los pensamientos sobre su futura esposa desaparecieron al ver una silueta al otro lado del patio: la chica de la mirada desafiante. Aprovechó que ella no se había percatado de su presencia para observarla lentamente.

Observó su largo cabello que se fundía con el color de la noche, su mirada melancólica hacia el cielo… ¿En qué estaría pensando? Sus ojos siguieron recorriéndola, su boca entreabierta, su largo cuello femenino, el pequeño pijama que se ajustaba a sus curvas como una segunda piel dejando ver su estilizada silueta y sus largas piernas ligeramente tostadas que pendían al vacío. Era realmente bonita, ¿De dónde seria? Se movió un poco, intentando que la chica se diese cuenta de su presencia. Funcionó. Los ojos marrones de la chica le observaron extrañados. Después le dedicó una sonrisa que le hizo temblar las piernas como a un colegial inexperto, para desaparecer poco después en las sombras del pasillo de chicas.

Era distinta. Tenía algo que era incapaz de describir…pero que le hacía desear conocerla. Se preguntó que estaría haciendo allí a esas horas. Esperó un rato más por si volvía a aparecer, pero fue en vano. Si Shampoo no la hubiese visto con él hubiese pensado que esa chica era como un espejismo. El recordar su sonrisa le hizo tomar una decisión: esa chica sería suya.

Decidió volver a la cama, mañana tendría que empezar la caza, y seguramente esa pieza sería difícil de conseguir, pero a él le encantaban los retos. Sonrió al recordar que no había perdido ninguno en su vida.

Lo único que no entendía era porqué esa sonrisa se le hacía tan familiar.

Ya sé que Ranma parece de lo peor, pero prometo ir mostrando su buena cara a medida que avance el fic. Espero vuestras reviews, el próximo capítulo será el primer día de clase ¿Se enterará Ranma de quién es realmente la bella desconocida? ¿Conseguirán los chicos que Ranma ceda? ¿Akane seguirá comportándose como debe?

Si queréis saberlo mandarme un montón de opiniones y ánimos, porfi, aunque las críticas también serán bienvenidas. FELIZ NAVIDAD!!!!!!!