Castiel les acompañó, debatiéndose entre la emoción y una leve angustia, Dean y Sam no paraban de discutir ¿Eran así de normal? Por lo visto algo había pasado esa mañana.

-¿Sabes a lo que nos enfrentamos Sam?- No espero la respuesta del otro.- ¡Si no nos movemos rápido nunca lo ca-Dean se corto y miro hacía Castiel.- Nunca lo conseguiremos.

Sam también miro a Castiel y la conversación se dio por zanjada, fuera lo que fuese no era un tema a tratar delante de un desconocido, y eso solo hacía que Castiel se sintiera más intrigado hacía el tema de la conversación.

-No pienses que voy a dejar esto así.- Murmuro Sam, Dean no le oyó pero Castiel si, se acerco un poco al lado del alto.

-¿Soy un problema?- Preguntó con la cara de inocencia que su padre le había enseñado a poner.- Puedo irme si es así.

-¿Qué? No, por favor no te preocupes.-Contestó rápidamente Sam.

-En realidad si lo eres.- Murmuro Dean unos pasos por delante ¿Por qué era tan arisco con él?

-No te castigues Dean, lo que has hecho no está mal.- Le respondió Castiel acercándose a grandes paso a él.

-¿Qué eres? ¿Un vidente?- Se desespero él acelerando un poco más el paso, Sam los seguía sin problema, pero no se acercó demasiado.

-Dean ¿Qué es lo que cazáis?- Castiel sintió que estaba jugando sucio al haber escuchado la conversación "privada" que los hombres habían tenido.

-¿Cazar? Nosotros no cazamos.- Se apresuro a mentir Dean.- Nada de nada.

-Sé lo que sois.- Respondió tras unos segundos de silencio Castiel.

-No, no lo sabes.- Intento refutarle, Castiel no lo entendió, claro que lo sabía y que Dean lo negase no iba a cambiar ese hecho.

-Dean ¿Ves lo que te dije?- El "ya te lo dije" de Sam se escuchó a unos pasos de él, este le ignoro.

-Y ¿Cómo lo sabes? ¿Qué eres un cazador? ¿Un demonio?- Movió su mano rápidamente bajo su cazadora agarrando la empuñadura de un cuchillo.

-Soy – Castiel pensó rápido, si algo no podía decirles era "Soy el Príncipe del Infierno" eso estaba claro.- Un cazador.

-¿Qué?- Preguntó extrañado Sam que se había adelantado y colocado a la izquierda de Castiel.

Algo dentro de Sam le decía que mentía, y Castiel se había dado cuenta, pero ¿Cómo iba a convencerlo de que era verdad? De todas las personas que había en ese pueblo, de todas ellas había tenido que dar con una pareja de cazadores.

-Así que un cazador ¿Eh?- Castiel asintió.- ¿Con que se mata a un espíritu?

-Quemando sus restos.- Respondió rápidamente Castiel.

-¿Cómo se mata a un vampiro?- Preguntó al instante Dean.

-Se les decapita.- Castiel sabía que estaba siendo puesto a prueba, no podía fallar de ninguna manera.

-Dean, ya vale ¿No?- Le objetó Sam, Dean no hizo caso alguno.

-Formas de herir a un demonio.- Dean estaba siendo realmente conciso en el interrogatorio.

-El agua vendita, la sal, el hierro, palo santo.- Castiel paro, tampoco era cuestión de que ellos pensaran que era un gran experto en demonios.

-¿Cuántos años llevas cazando Castiel?- Pregunto amablemente Sam dejando a Dean con la palabra en la boca.

-Unos cuantos, perdí la cuenta.- Exactamente ninguno, pensó.

-¿Por qué empezaste?- Preguntó Sam.- No hace falta que respondas, lo siento.- Se rectifico al recordar que todos los cazadores solían entrar a esa vida de mala forma.

-No, no lo sientas.- Respondió Castiel.- Pero me gustaría no hablar de ello.- Por primera vez ambos callaron.

Los hermanos comenzaron a pensar en como ellos se metieron en eso, habían perdido la cuenta de las veces que habían intentado dejar esa vida, pero eso era imposible, mientras uno de ellos siguiera vivo el otro le catapultaría de nuevo a la sartén.

El interrogatorio se dio por acabado y ninguno hablo hasta que no llegaron al hotel, allí Dean pidió una habitación para Castiel a nombre de John Bonham, y menos mal que lo hizo él porque Castiel no tenía la mínima idea de cómo se pedía una habitación.

-Bueno, hasta mañana y eso.- Se despidió Dean.

-Un gusto Castiel.- Dijo Sam siguiendo a su hermano hacia el cuarto.

Castiel no dijo nada, ambos tenían prisa por llegar a su habitación y debatir que hacer con Castiel.

Su habitación estaba justo al lado de la de Castiel, se había dado cuenta de que Dean lo había hecho adrede, iba a controlar si se escapaba por la noche, los hermanos sospechaban de él y eso no era bueno, por el momento actuaría como un humano.

Se dejó caer sobre la cama, con los ojos fijos en el techo.

Había sido agradable conocer a esos hombres, pero no podía seguir con ellos, eran cazadores, era peligroso, seguro que sabían de su padre e incluso podrían saber de él, debería buscarse otro nombre para caminar entre los humanos, Emanuel parecía uno lo suficientemente modesto para no ser recordado, sí sería una buena ide…

-Castiel.- La familiar voz sacó a Castiel de sus pensamientos.- Bonita habitación.

-Padre.- Saludo él levantándose de la cama.

-Veo que has conocido a gente importante.- Castiel se extrañó.- Y eso que no llevas ni un día en la tierra, tienes madera hijo.

-¿Perdón?- Preguntó él frunciendo el ceño.

-¿Perdón?- Inquirió Crowley- ¡Perdón! ¡Acabas de encontrar a los Winchester!¡Debería ponerte una medalla!- Le puso una mano en el hombro.- De hecho creo que lo hare.

-¿Los Winchester? Yo no he…

-¡Vamos hijo! ¿Dean y Sam? ¿Cazadores?- Crowley puso la otra mano sobre Castiel- ¿¡Quienes creías que eran?!

-Yo…- Castiel no dijo nada.

-Bueno, esto ha adelantado parte de tu trabajo aquí, mejor para ti, mejor para mí.- Crowley se alejo de su hijo.-Descubre lo que traman, acércate a ellos y luego…Bueno- Se giro de nuevo hacía él.- Luego traiciónalos.

Y desapareció, Castiel se quedo de pie en el sitio donde su padre le había dejado durante un buen rato ¿Esa era su "misión" en la tierra? Jamás había pensado que fuera algo tan sumamente fácil, simplemente con hacer un poco de oído podría descubrir que se tramaban los Winchester, esos dos no sabían mantener la boca cerrada.

Se sentó de nuevo en la cama y cerró los ojos, las voces de Dean y Sam llegaban con claridad a sus oídos.

-¡¿Por qué no confías un poco más en mi?

-¡¿Qué por qué no confió en ti?! ¡¿Cómo quieres que te lo diga por orden alfabético o cronológico?!

Castiel frunció el ceño no lograba distinguir cual era la voz de Dean y cual la de Sam, se concentro un poco más.

-¡Me estás diciendo que "sientes" que es algo sobrenatural!- Esta vez casi podía jurar que era la de Dean.

-¡Te digo que…-Sam corto su dialogo y bajo la voz.- Oye Dean.- Castiel agudizo el oído.- No quiero discutir ¿Vale? Solo te digo que…

-Sí, que Castiel es algún tipo de ser sobrenatural.

El aludido trago saliva ¿Tanto se notaba?

-Lo que yo quiero saber.- Continuó Dean.- Es ¿Cómo lo sabes tú? ¿No habrás vuelto a…? Bueno ya sabes.

-Ya te he dicho que no.- Sam sabía que la confianza con su hermano estaba resentida, lo sabía y le dolía, pero también sabía que se lo merecía.-Desde que Ruby murió no he vuelto a probar la sangre de demonio.

Ambos callaron por un momento, Castiel se pregunto si las discusiones y lamentos a esas horas solían ser comunes en el mundo o solo lo eran entre los Winchester.

-Ya, te recuerdo que tu vicio saco a Lucifer de la jaula.- La voz de Dean escondía una culpa desmedida.

-Dean ya lo sé ¿Vale? Pero no puedo hacer nada para borrar ese pasado, no puedo ¿Lo entiendes? Si hubiese una forma de volver atrás y cambiar el pasado, lo haría.
Todos los días cuando me despierto pienso "Ojala todo haya sido un sueño" "ojala aun este durmiendo en ese motel de Colorado" pero no es así, te traicione Dean y no hay día que no tenga ganas de suicidarme por ello.

Castiel casi podía sentir como los ojos de Sam se humedecían y oyó los pasos de Dean acercándose a su hermano para abrazarle.

-Lo siento Sammy, soy un idiota.- Susurro con los brazos aun alrededor de su hermano.

El ángel empezaba a impacientarse, ¿era necesario tanto melodrama?

-Lo importante ahora es encontrar al que me saco del infierno, si es un ángel como cree Gab podría ayudarnos a devolverle a la jaula.

-Al menos que sea tan corrupto como los demás.- Murmuro Sam.

¿Dean había estado en el infierno?¿Cómo es que él no se había enterado? Sabía toda la historia de los Winchester, casi es una asignatura en el "cole" de allí abajo, sabía lo que había pasado con su padre, con su madre, los planes de Azazel, los de Lilith, que eran los recipientes de Miguel y Lucifer… Pero no había oído que Dean hubiese estado en el infierno.

-Y bueno que Castiel sea un metamórfico o algo así no es el mayor de nuestros problemas ahora mismo Sam, así que por la mañana…

-Sigo pensando que es más que eso.- Susurro en respuesta el otro hermano, y ninguno dijo nada más, aunque estaba claro que los engranajes de sus cabezas seguían girando, ambos sabían que Castiel era más que cualquiera de los monstruos que habían cazado, no eran los "poderes especiales" de Sam los que se lo decían, era su instinto.
Y aun así iban a ignorarlo ¿Por qué? Porque Lucifer era una presa mayor, o eso pensaban ellos.

Castiel no sabía qué hacer en esa habitación y hasta por la mañana no podría hablar con los hermanos, además estaba claro que ellos se irían sin decirle nada a él, al fin y al cabo solo era un desconocido, un monstruo menor con un buen disfraz, tenía que hacer algo, algo que diese pie a una bella amistad, ¿Y qué mejor que salvarles la vida?