hola de nuevo! otro cap de esta nueva aventura... a ver que les parece... espero no me odien, pero como dije anteriormente, mi Sev es taaan sexy con su obscura presencia... y Blaise... ni que decir...
Saludos a mis amigas ILDM, Ninkiepotter, Lena Hale Black y Mary Yanza, quienes me leen con gusto... besos...
Disclaimer: Nada del universo Potteriano me pertenece, todo es de JK... y lo que sigue... aunque algunos personajes son de mi cabecita loca...
Vivan los Sly!
Enjoy!
DECEPCIONES...
Dos largos años pasaron, en los que el solamente se dedicó a ignorarla, únicamente dirigiéndose a ella para otra cosa que no fuera hablar sobre sus resultados en su clase y la calificación de sus tareas…
Nunca más volvieron a estar a solas, y cuando por casualidad se topaban en un pasillo, el la ignoraba olímpicamente, haciendo como si no existiera, ni siquiera en las reuniones mensuales de su casa, cuando el aparecía para escuchar sus peticiones, le hacía el mínimo caso, ni siquiera volteaba a verla.
Con el tiempo se acostumbró a su trato frío, guardando para sí el recuerdo de aquél beso en navidad, su primer beso…
A veces se preguntaba que era lo que veía en él, que era lo que le hacía atractivo a sus ojos, lo que hacía que su corazón palpitara fuertemente cuando él estaba cerca de ella.
Sabía bien que no estaba enamorada de él, pues en su corazón otra persona había hecho su nido, un moreno de ojos azules que le robaba el aliento, para quien sin embargo parecía que ella no existía.
Pero el tiempo es sabio, y mientras éste pasaba, ella iba creciendo, dejando de ser una niña, cambiando para convertirse en una hermosa mujer, el pato feo transformado en un hermoso cisne…
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Tiempo después, mientras leía un libro sentada en su sala común, esperando inútilmente que el sueño llegara en su auxilio, un bastante demacrado Draco Malfoy la sacó de su ensimismamiento.
-Si yo fuera tu me iría a dormir-dijo el rubio, mientras caminaba hacia la salida.
-Y si yo fuera tu, no saldría tan tarde… podrían atraparte…-contestó la pelinegra.
El rubio, deteniéndose un momento y observándola por encima del hombro, le dijo:
-Quiero que me hagas un favor-dijo dándose la vuelta- que cualquier cosa que escuches, no permitas que nadie salga… mucho menos Pansy-
La morena, quien estaba bastante sorprendida pues Malfoy no era de los que pedían favores, no se percató del tono de alarma del rubio, hasta pasados unos segundos, donde su mente se convenció que quien estaba frente a ella era el verdadero Malfoy.
-¿Por qué…?-
-Que te baste con saber que no es una buena noche, así que no permitas que nadie, absolutamente NADIE salga por esa puerta, ¿entendiste?-
El tono del rubio no dejaba opción para nada más, así que con un pequeño asentimiento de cabeza, la chica aceptó.
-¡Ah!, se me olvidaba…-dijo antes de salir por la puerta- Blaise es un buen tipo, solamente necesitas conocerlo un poco más… profundamente-
Con la mandíbula hasta el suelo y una expresión de estupefacción que pensaba le duraría horas, la chica observó a Malfoy salir por la puerta, perdiéndose en la oscuridad de la noche tal vez para siempre…
Horas después, un gran estruendo la despertó, cayendo de golpe al suelo, dándose cuenta que sin querer se había quedado dormida en el sillón, y recordando las palabras del rubio, selló la puerta con un hechizo para que nadie pudiera salir ni entrar.
Inmediatamente después de esto, los compañeros de su casa empezaron a salir de sus habitaciones, asustados por el escándalo que se escuchaba del otro lado de la puerta, algunos de ellos en pijama, algunos otros habían alcanzado a ponerse únicamente la túnica escolar, y otros tantos, como Blaise y Theodore, quienes dormían solamente con la parte inferior de su pijama, habían salido precisamente así, dando un espectáculo por demás incitante y prometedor, el cual le hizo tragar saliva y sentarse en el sillón para evitar dar nuevamente con sus huesos al suelo.
El estruendo era cada vez más fuerte, mientras escuchaban cómo del otro lado de la puerta los demás estudiantes gritaban de terror, fuera lo que fuera lo que estaba pasando afuera, ninguno de ellos quería estar ahí.
De improviso, el grito de Pansy los sacó a todos de sus cavilaciones, la chica comprendió que se había dado cuenta de la ausencia del rubio.
-¡Blaise! ¡Theo! ¡Draco no esta…!-
Absolutamente todos se quedaron callados, pasmados y asustados por lo que podría estar pasando con su Príncipe, que si bien no era considerado como un gran amigo en su casa, le tenían un cierto grado de respeto y a su manera, es preocupaban por él.
-¡Tenemos que salir a buscarlo!-grito la morena, dirigiéndose hacia la puerta y siendo lanzada de regreso por el hechizo que sellaba la misma.
-¡Que demonios…! ¿Quién demonios selló la puerta?, ¡Que la abra ahora mismo!- gritaba la pelinegra enloquecida, mientras Theodore y Blaise trataban de sujetarla para evitar que se hiciera daño.
-¡Cálmate Pansy!, seguramente esto es obra de Draco, por favor, cálmate ¿si?- le dijo el moreno, mientras la llevaba hacia un sillón y la hacía sentarse y aovillarse sobre su regazo.
Nuestra chica, quien había estado observando fijamente los movimientos del trío, sintió la sangre hervir de rabia en cuanto vio a Blaise abrazar a la pelinegra, sintiendo como su cara empezaba a enrojecer y su vista se nublaba por el coraje de verlo acunarla con tanta ternura y cariño.
No fue hasta que sintió sobre su persona una intensa mirada, que volteó la vista y se sonrojó, pero ahora de una manera distinta, pues Theodore la miraba fijamente, como analizando el porque de su reacción, y supo, que siendo él tan inteligente como era, no tardaría mucho en sumar dos mas dos y darse cuenta que algo le pasaba a ella con el moreno.
Así que antes que cualquier cosa pasara, salió corriendo hacia su habitación, sin importarle que el castillo se estuviera cayendo, para tumbarse en su cama y llorar hasta que se le acabaron las lágrimas, quedándose dormida en el proceso.
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Al día siguiente, cuando todo había pasado, la noticia de que Severus Snape había asesinado a Albus Dumbledore recorría todo el castillo, realmente a ella le caía bien ese viejo chiflado, pues era bueno con ellos y dentro de lo que había podido, siempre los había cuidado.
Pero lo que más le dolió, fue escuchar a un par de Gryffindor hablar mal de su desaparecido profesor de pociones.
En cuanto las escuchó llamarlo asesino, un profundo dolor se instaló en su pecho, impidiéndole respirar adecuadamente, mientras caía de rodillas sollozante.
Luna, quien casualmente pasaba por ahí en su búsqueda, al ver a su amiga en el suelo, llorando a lágrima viva, se acercó para acunarla entre sus brazos y tratar de mitigar su dolor, creyendo que lloraba por el extinto director.
-Shh… tranquila Allie… el va a estar bien-dijo la rubia, perdiendo por un momento su aire soñador- fue una persona muy buena en vida, y seguramente en el más allá estará muy contento…-
La morena, dándose cuenta que su amiga pensaba que lloraba por el director, no pudo evitar confesarle la verdad.
-No lloro por el profesor Dumbledore… bueno si, pero lloro más por el profesor Snape… nunca lo creí capaz de hacer algo así… lo siento Luna… pero es que me parece increíble…- dijo la morena entre sollozos.
Las Gryffindor, que no eran otras que las chismosas del colegio, llámense Lavender Brown y Parvati Patil, se acercaron para seguir envenenándola con sus comentarios, deteniéndose en seco ante la pregunta de la rubia y la contestación de la morena.
-Pero Allie, ¿Por qué te afecta tanto lo del profesor Snape?, si es tu jefe de casa, ¿pero eso que tiene que ver?-
-Es que tu no entiendes Luna, él para mi es más importante de lo que pensé, tu sabes que el fue el primero que…-
Hasta aquí escucharon las leonas, incrédulas mientras veían cómo el par de chicas se perdían por el pasillo, pensando equivocadamente en el final de la frase, mientras sentían la lengua quemarles por el chisme tan jugoso que acababan de escuchar…
Al día siguiente, apenas entró al Gran Comedor, todos la miraban de una forma extraña, algunos con asco y desprecio, otros con incredulidad y la mayoría, de los cuales todos eran varones, con una mezcla perversa de lujuria y deseo brillando en sus ojos.
Trató de sentarse en su lugar de siempre, pero las chicas y chicos de su mismo curso se lo impidieron, mandándola de forma grosera hacia el final de la mesa, donde casi nadie quería sentarse, pues era difícil concentrarse en comer sin que todo el mundo te observara.
Dándose la media vuelta, salió rápidamente de ahí, ante la mirada dolida y resentida de varias personas, entre ellas, un par de leones, un pelirrojo muy prejuicioso y de un muy dolido moreno.
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Durante todo ese tiempo, la trataron como una escoria, sin saber realmente porqué, hasta que una tarde, mientras daba una vuelta por los jardines, escuchó una conversación que la dejó helada.
-Si, te digo que así es, dicen que se acostaba con Snape, por eso ningún slytherin salió herido, seguramente el le advirtió sobre lo que pasaría esa noche, para que no se arriesgara a salir…- decía una voz femenina.
-Ya lo creo que sí, por eso estaba tan sospechosa, alguna vez la llegué a observar viendo descaradamente a Snape en una clase, seguramente incitándolo para acostarse con él…-
No pudo seguir escuchando, unas inmensas ganas de llorar la invadieron y salió corriendo hacia la seguridad de su casa, sin creer todavía que realmente esas cosas horrendas se estuvieran diciendo de ella y el profesor Snape.
Llegó a la entrada de su casa y dando la contraseña, traspasó corriendo la puerta, con los ojos anegados de lágrimas, sin apenas ver por donde corría. Apenas había dado algunos pasos, cuando fue violentamente tomada por el brazo y lanzada contra una pared, haciéndose daño con el impacto.
Sintió como la vista se le nublaba más, pero unos brazos la apresaron, mientras sentía la madera de una varita incrustarse en su garganta, impidiéndole respirar adecuadamente.
-Tu sabes dónde esta Draco… eres la amante de Snape ¿no?-dijo una voz femenina, la cual reconoció como Pansy, pues sus ojos aún estaban empañados y no atinaba a ver bien lo que tenía enfrente.
-Nn…no se de…qu…que me hablas- dijo la chica, apenas respirando por la presión de la varita en su garganta.
-Más te vale que me digas la verdad, Valerius, si no quieres sentir un intenso dolor, y créeme cuando te digo que puedo hacer que lo sientas-
Una inmensa sensación de vacío y terror se instaló en su pecho, estaba conciente que si en otras casas pensaba que era una cualquiera, que le esperaba en la suya propia. Sabía además que la pelinegra era muy peligrosa, y que cabreada como estaba, nada le impediría cumplir con su amenaza.
Cuando ya se sentía perdida de cualquier forma posible, una voz masculina detuvo la infamia de la que iba a ser objeto.
-Pansy, ¡déjala!, ella no sabe nada- dijo Blaise, salvándola de lo que sería tal vez la injusticia cometida más grande.
-¿Pero acaso no escuchas todo lo que se dice de ella?, si ella es la amante de Snape, entonces sabe dónde esta Draco- siseó la pelinegra, mirándola con los ojos centelleantes de odio y rencor.
-Dime Pansy, ¿tu crees que en realidad alguien como ella…-dijo el moreno, mirándola despreciativamente de arriba hacia abajo- podría ser capaz de seducir a alguien como Snape?, aunque… para conseguir que se acostara con ella, no necesitaría más que abrir las piernas, ¿no?- dijo el moreno, con toda la frialdad que pudo reunir.
Mientras ella lo observaba con totalmente estupefacta, sin saber cómo reaccionar, sintiendo como su corazón se rompía en mil pedazos y su rostro ardía de la vergüenza que le estaban haciendo pasar, su cerebro no dejaba de repetir una y otra vez las palabras de ambos chicos.
-¿Qué…?-
-¡Dime donde esta Draco, maldita zorra!-
Realmente no se hubiera sentido tan mal si ella le hubiera hablado asi en otra situación, pues tenía la suficiente sangre fría como para ignorarla, y en todo caso, contestar sus acusaciones en el mismo tono, pero siendo precisamente el moreno quien la acusaba de tal forma, solamente juzgándola sin conocer la verdad, y sintiendo ella lo que sentía por él, simplemente no atinaba a siquiera tratar de defenderse de las acusaciones de las que estaba siendo objeto.
Se quedó unos minutos más observando fijamente el rostro tremendamente atractivo del moreno que tenía frente a sí, preguntándose como era posible que un hombre tan atractivo, de porte tan aristocrático y distinguido, fuera capaz de decir cosas tan monstruosas.
-Yo…-se mordió el labio inferior, deslizando inmediatamente la lengua sobre esa parte, dándose cuenta de que el moreno frente a sí no dejaba de observar el gesto, sus ojos más brillantes y oscuros que hacía unos momentos- yo no sé de que estén hablando, ni tengo porqué darles explicaciones de mis actos, lo único que puedo decir es que Malfoy me dijo antes de irse que quería que se cuidaran, y que no los dejara salir, es todo… ahora, si me disculpan…-
Dando la media vuelta, y dejando a una muy confundida Pansy y a un Blaise con otro tanto, se encaminó hacia su habitación, caminando con suavidad y elegancia, mientras por dentro su corazón se derrumbaba, para no volver a levantarse nunca…
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El término de ese curso llegó sin ningún otro particular, realmente no cambió nada en los días consiguientes a ese enfrentamiento, o bueno, casi nada, pues Pansy seguía observándola con un profundo odio brillando en sus pupilas azulinas, mientras que Blaise tan sólo se dedicaba a observarla fijamente, evaluándola, como sopesando los hechos en los que ella estaba envuelta.
Ese año no volvió a Hogwarts, sus padres decidieron que era muy peligroso para ella volver después de lo que había pasado con el director, y ante la inminente guerra, decidieron volver a EUA, donde el curso siguiente retomó sus estudios, tratando inútilmente de continuar con su vida.
Pocas eran las noticias que le llegaban del viejo continente, en especial porque Luna no era muy efusiva en sus cartas, las cuales si bien le llegaban cada semana, con el paso del tiempo se fueron espaciando, hasta convertirse en una al mes, y después de un tiempo, dejaron de llegar.
Una angustia muy grande pesaba sobre su corazón, pues no sabía bien como estarían sus amigos, sabía por la última carta de Luna, que la situación en Hogwarts se había vuelto muy difícil, por la llegada de los Carrow, aunque el hecho de saber que también Severus Snape estaba ahí le confortaba un poco.
Ahora tenía claro que lo suyo había sido un enamoramiento de adolescente, pues solamente le atraía de el su aura de oscuridad, como el chico malo de quien todas gustan, pero simplemente era eso, y le agradecía a Merlín que él hubiera tenido la suficiente sensatez de cortar a tiempo lo que habían iniciado en aquélla noche de invierno, pues de lo contrario, ahora mismo estuviera arrepintiéndose por lo vivido.
Tiempo después, nuevas noticias llegaron, la chica Weasley le escribió una nota, diciéndole que su amiga Luna había sido secuestrada por mortífagos, ella se sintió morir, temió tanto por Luna que a punto estuvo de tomar un traslador e ir a buscarla, sin embargo, sus padres la detuvieron antes de que se fuera y con una enorme reprimenda, en la que juraron que estaría castigada hasta el fin de sus días, pusieron fin a su acto de valentía y arrojo.
Días que se convirtieron en semanas y luego éstas en meses, sin una noticia de su amiga, ni de Snape, ni de Blaise…
De repente la noticia de que la guerra había terminado se extendió por todo el mundo mágico, cientos de magos respiraban aliviados, mientras las listas de los caídos en la guerra se iban publicando y los mortífagos apresados recibían su castigo.
Cuando leyó en la edición de "El Informante" (1) la noticia de que Severus Snape había muerto asesinado por Ya-saben-quién, se quedó helada. La sensación de vacío en su pecho, aunada a un enorme nudo en su garganta le impidió recibir alimento por días.
No fue hasta que sus padres se pusieron en sus trece y la obligaron a levantarse y a alimentarse para que pudiera recuperar su vida, fue cuando logró salir del sopor en el que se encontraba.
Las fuerzas que necesitó para continuar con su vida se las dio el propio periódico, pues publicaron una edición especial sobre la guerra y Harry Potter, donde se contaba que harían de ahora en adelante, y donde hablaban sobre los caídos, mas propiamente dicho sobre Snape, que era lo que a ella le interesaba, en donde decían que pensaban hacerle una ceremonia en su honor, ya que se había aclarado que era un espía de la Orden del Fénix y había actuado siempre a favor de ésta.
Después de eso, jamás pensó en volver a Inglaterra, no quería sentir de nuevo esa nostalgia sobrecogedora, y lo que más ansiaba era olvidar, olvidar el dolor que le embargaba cada vez que recordaba unos ojos negros, rebosantes de curiosidad y sentimientos, de una nostalgia rayando en una tristeza infinita.
Pero sobre todo, lo que quería con tanto ahínco era olvidar el fuego azulino que brillaba acusador en otro par de ojos, ojos que en el pasado había amado con toda su alma, los cuales rogaba a Merlín por que su corazón pudiera olvidar...
(1) El Informante en EUA es el similar de El Profeta, pero en versión americana, cuando la guerra terminó, se publicaron infinidad de noticias sobre el tema pues era un asunto que interesaba a todo el mundo, tanto mágico como muggle, sin importar el continente, pues si bien se desarrolló en Europa, nada impedía que una vez Voldemort ganara la guerra, dirigiera sus ojos hacia las demás naciones para eliminar a quienes no estaban de acuerdo con sus ideales de pureza.
Bueno, aqui esta otro cap... espero os guste...
gracias mil por leer...
