Muy en el fondo.

Cap.2 : Apuesta.


.

"Dime, ¿Qué harías tu cada día si fueses la que se casara con él? – la mujer la miró con total atención mientras Tamao sentía que era una pregunta cruel sabiendo que lo amaba."

"- No le dejaría solo… - fue su respuesta sintiendo que su corazón se estrujaba."

..

..


"- ¿Es un tigre de peluche? – preguntó incrédula mientras lo tomaba en brazos. Increíblemente pudo ver como Ren Tao se sonrojaba"

"- ¿Quieres callarte? – desvió su mirada haciéndola reír."

Abrió los ojos lentamente tomando asiento con suavidad al sentir el calor de la mañana. Su cabello se corrió hacia el frente mientras flexionaba las piernas acercándolas a su pecho para abrazarlas. Estaba pensativa.

En medio de su sueño había recordado otro evento con Ren. Pasajes muy escondidos en su cerebro que de pronto le hacían acelerar el corazón. ¿sería acaso un aviso? ¿una próxima despedida?

Ren Tao se casaría dentro de poco. Hubiese deseado nunca haber descubierto sus sentimientos por él.

Su yukata color blanco se corrió un poco de sus hombros por lo que se puso de pie y comenzó a arreglar su cama, fue el ruido de llanto la que la hizo arrojar la sabana y apresurarse a la habitación continua donde abrió la puerta y entró a cargar a Hanna quien lloraba con demasiada fuerza.

Lo acogió en los brazos y comenzó a cantar suavemente tratando de tranquilizarlo. Sonrió imperceptiblemente, aquel bebe era suave y aceptaba sus mimos con generosidad debido a que luego de algunos segundos comenzó a guardar silencio.

Cantó con un poco más de entusiasmo deteniéndose solamente cuando giró su cuerpo y se encontró a Ren Tao en la entrada de la habitación, arreglado para aquel día. Aclaró su garganta al verlo en una camisa blanca, sin su corbata, con las mangas hasta sus codos. Tamao no pudo evitar sentir un cosquilleo en su estomago. Era un hombre demasiado atrayente.

Sintió vergüenza al reflexionar como debía verse ella esa mañana, debía estar desarreglada aun con la pijama y su cabello alborotado.

"- ¿Le darás de amamantar? – preguntó mirándola de una forma extraña."

"- ¿Amamantar? – preguntó molesta por aquella insinuación."

Ren se acercó a ella y señaló como la yukata se había corrido de su hombro hasta su brazo, mostrando uno de sus pechos erguidos, poco faltaba para que estuviese completamente expuesta de sus pechos. Al darse cuenta tomó a Hanna con más fuerza y se volteó.

"- S-Sal de aquí – exclamó sintiendo su cara arder."

Intentó colocar al pequeño nuevamente en su cuna pero este había comenzado a llorar por lo que siguió sosteniéndolo sintiéndose impotente. Debía correr a su habitación para arreglarse antes de que la dejara desnuda del torso hacia arriba.

¿Cómo debía salir de ese aprieto sin verse tan voluble? ¿Qué pensaría Ren de ella?

Su respiración se detuvo al sentir calor en su espalda. Ren se había acercado desde atrás.

"- Te dije que… - intentó reprenderlo para que se alejara, pero se detuvo y contuvo el aliento cuando él tomó con calma la manga de la yukata para subirla correctamente hacia su hombro. Sintió como aquellas manos cálidas descendían desde sus hombros hasta su cintura haciéndola temblar. Él la rodeó hasta llegar a la zona de su abdomen, tomó la parte delantera donde desató las cintas de la Yukata - ¡Ren, no podemos! ¡estoy con Hanna! – soltó tan rápido con profundo temor solo hasta sentir como él volvía a amarrar las cintas asegurándolas a su cuerpo."

"- Si, tienes a Hanna ahí –murmuró a su oído haciéndola tensarse. Ella pudo sentir que él estaba sonriendo con arrogancia como siempre que la ponía nerviosa – solo te estaba ayudando."

Solo finge, él no toma nada enserio, él siempre juega contigo.

Estaba avergonzada, había pronunciado aquellas palabras como si fueran una pareja que debían detener sus muestras de afecto debido a sus hijos.

"- Cambiaré a Hanna – murmuró sin girarse a él."

"- En estos momentos estoy un poco aburrido… así que luego de oírte cantar, será una satisfacción verte cambiar pañales."

Tamao trago con dificultad. Deseaba salir huyendo, siempre era igual cuando coqueteaba con ella; solo lograba hacer que ella se comportase más estricta consigo misma por lo que suspiro antes de colocarse nuevamente su máscara de frialdad e indiferencia.

No debía sentir esperanza por atenciones que de seguro él hacía a cualquier mujer.

Tras unos segundos de análisis podía hacer memoria de como Ren había cambiado de ser un niño tímido con las atenciones de mujeres a sonreírles con encanto para obtener algo rápido y fácil.

"-No debes preocuparte, jamás trataría de hacer esos juegos contigo."

Había dicho en cierta ocasión, cuando ella estaba indignada por la forma en que jugaba con algunas chicas que él consideraba tontas.

Se giró y no le miró, se fue directamente hacía una pequeña mesa donde procedió a colocar al pequeño bebe rubio quien le miraba sonriente.

"- Tiene la misma sonrisa tonta de su padre – murmuró al colocarse a su lado."

"- Es muy probable que tus hijos también muestren esa expresión tuya – exclamó cambiando hábilmente al pequeño sin levantar la vista de él."

"- Con suerte puede heredar el rostro de su madre – le escuchó continuar."

"- Con tu suerte solo heredaran el color de su cabello."

"- Estaría bien, por lo menos eso me recordaría a su madre."

Tamao guardó silencio. El hecho que el dijese las cosas de forma irónica y hasta burlista no quitaba el dolor que le causaba. En silencio terminó el trabajo y levantó en brazo al pequeño que sonreía.

"- Estas listo pequeño Hanna- sonrió con sinceridad pero se giró al joven a su lado al notar su mirada en ella - ¿ocurre algo?"

"- Ve a vestirte – ordenó colocando las manos en su bolsillo – Jun me ha pedido ir de compras y debo llevarte conmigo."

"- ¿Qué?"

"- No sé qué es lo que desea exactamente, pero me ha pedido ciertas cosas que…."

"- No – le miró de reojo – debo trabajar este día."

"- Puedes hacerlo otro día."

"- ¡Claro que no!"

"- Hace mucho no nos vemos."

"- ¿Es razón suficiente para dejar a un lado mi deber? – preguntó desafiándolo - ¿Acaso dejabas a un lado tu deber por estar conmigo?"

"- ¿Es eso un reproche? – le miró igual de desafiante."

Tamao no se inmutó. Hacía muchos años que su miedo fue controlado, que tuvo que madurar y sufrir cosas para llegar a ser la mujer que era. Sabía que una de las razones de amarlo es que él sin saberlo siquiera le había ayudado a ese evento. Aun así… había ciertos rasgos de su personalidad en las que era tímida. Su verdadera personalidad así lo era.

"- Siempre es un reproche para ti – acusó. - deberías pedirle salir a tu novia."

"- ¿Es eso lo que quieres? – le miró con frialdad."

No

"- Será tu esposa después de todo– desvió su mirada a Hanna al imaginar el dolor de verlo salir con ella."

"- Ya que estas tan interesada en que tome mis deberes matrimoniales pronto, creo que deberé…"

"- Si tu fueras mi prometido- interrumpió – no soportaría… verte salir con otra mujer…"

Sabía que había sido una estúpida desde el momento en que termino de hablar. Últimamente lo que sentía por Ren le nublaba los sentidos.

Si seguía por ese camino Ren se daría cuenta, la miraría con lastima.

"- Es un favor, no una cita – dijo arrogante avergonzándola por sus palabras – si no quieres ir solo dilo de una vez."

"- No quiero ir – soltó sintiendo como sus piernas temblaban, era la primera vez que se negaba completamente a Ren."

La expresión del Tao era frívola, salió de ahí furioso sin decir una palabra más.

Era un tonto, se dijo cuándo sus lágrimas amenazaban con salir. Cuando ella le visita se quedaba a su lado ayudándole, pero en cambio él… estaba aburrido y deseaba salir de ahí ya sea con ella o sin ella. ¿Cuándo aprendería?

Miró a Hanna quien la observaba con curiosidad por lo que decidió llevarlo consigo y prepararse para aquel día.

Se tomó su tiempo para arreglarse mientras una de las tres chicas ahí ayudaba con Hanna y ella se encargaba de todos los papeleos, ordenar las cuentas y revisar si todo estaba en orden y en buen estado.

Su deber, era todo lo que importaba ahora, era lo primordial.

Siguió con sus quehaceres tratando de no pensar cada cinco minutos en donde podría estar él.

De seguro esta con ella.

El pensamiento la inmovilizó y le hizo sentir torpe cuando arrojó una serie de papeles al piso que rápidamente decidió recoger.

Ahí en el recibidor, maldiciendo su suerte se colocó de rodillas en el piso mientras arreglaba su kimono.

Miró de reojo aquel reloj y notó que apenas marcaban las seis de la tarde.

Sostuvo una parte de los papeles en su mano derecha mientras levantaba otro papel del piso con la izquierda. No podía fingir no estar decepcionada cuando aún miraba hacia la entrada con ansias de verlo aparecer.

Frunció el ceño después de un momento, ella era una ilusa. Aquellos meses en los que no había visitado a Ren no había recibido ni una sola llamada de preocupación de su parte. Por unos días pensó de manera fantasiosa que él la buscaría o extrañaría.

Luego de aquel mal entendido solo volvió a verlo para confirmársele que estaba comprometido. Había sido un golpe duro una vez más.

Hace años había pasado por esa experiencia al saber que Yoh Asakura estaba comprometido, pero en ese instante la persona a su lado era aquel joven de cabellos violáceos.

"- Defiéndete – le escuchó ordenar mientras ella aun empuñaba la espada con fuerza."

Arrojó su arma y no le importo si la empujaba, corrió a él y lloró en sus brazos.

Ren Tao era alguien especial, aunque él lo negase. Solo deseaba desahogarse al pensar en Yoh.

Por un instante había pensado que aquel joven la apartaría, pero irónicamente había quedado inmóvil.

Ella no tenía a nadie con quien hablar más que él, siempre él.

"- E-Ella no lo querría como yo… - dijo mientras lloraba."

"- Eres una boba – le escuchó responder con una suavidad anormal en él."

Pudo sentir como él colocaba una mano en su cabeza. Un gesto de solidaridad raro en él.

Levantó su mirada y notó que el miraba a otra dirección incómodo.

Se alejó avergonzada y sonrió con cansancio.

"- Quiero comer duraznos – exclamó de la nada sorprendiéndola – vamos por unos – soltó – luego regresemos a entrenar."

"- Pero…"

"- Solo te la pasas lloriqueando, si lo quieres demuéstrale que eres mejor que ella."

Lo había dicho tan fríamente a la edad de quince años, pero para ella fue un bálsamo de alegría.

Solía llorar, temer a todo e incluso tartamudear por su timidez, pero en alguna ocasión… pudo sentir que Ren se había convertido en todo su mundo.

Le seguía de un lado al otro admirando cada detalle de aquel frio y testarudo chico. Ese había sido su vida por años juntos a él.

Recordaba las habladurías mal intencionadas que la nombraban su mascota. En esa época no le importaba esas habladurías porque no entendía sus sentimientos, pero hace seis meses…

Se estremeció al ser consiente de él por primera vez y como le dolió cuando escuchó que uno de sus sirvientes la llamaba su amante.

"- ¡Es vergonzoso!"

"- Lo es – murmuró como si nada sentado detrás de su escritorio mirando directamente una hoja frente a él."

"- ¿Me estas escuchando?"

"- Escuché que te molesta las habladurías de personas sin sentido."

"- ¡E-Ellos suponen que tú y yo…!"

"- ¿Tiene algo de malo? – dijo por primera vez levantando su mirada y estudiándola."

"- B-Bueno… - se regañó mentalmente al tartamudear como en su infancia – puede traernos problemas sin imaginar que… no ha ocurrido nada."

"- Has pasado noches enteras conmigo en mi habitación, solo te llaman a ti cuando ando de mal humor y cuando vienes… estamos solo nosotros dos ¿es irracional ese pensamiento?"

"- ¡Es mi reputación!"

"- También la mía."

"- A ti no parece… incomodarte. - dijo sintiéndose de pronto halagada con aquel descubrimiento."

"- En realidad es extraño."

"- ¿E-Extraño? – murmuró sintiendo que sus mejillas estaban más calientes. ¿se estaba poniendo nerviosa?"

"- Es exasperante – pareció corregir mirándola de arriba abajo como si la criticase de nuevo."

"- ¿Ahora si te molesta? – preguntó a la defensiva notando su tono arrogante."

"- Es a ti a quien te molesta. – dijo colocando sus manos en el escritorio con fuerza-¿Es en realidad tu reputación lo que te preocupa o aun esperas que Yoh Asakura se divorcie algún día?"

"- ¿Qué? – preguntó incrédula."

Permaneció inmóvil cuando él se puso de pie y rodeó el escritorio para estar frente a ella.

"- Niega eso entonces – ordenó."

"- Ren, es mi deber… estar con los Asakura. No es otra mi intención… - murmuró sintiendo que su garganta se secaba al percibir su aroma justo cuando él la tomaba de los hombros."

Se mostraba tan seguro de sí mismo que era aún más atractivo y esta vez la miraba tan intensamente que le estaban dando ganas de huir. Su corazón palpitaba a tal punto que no pudo dejar de observarlo.

"- Niégalo – ordenó."

"- ¡No es por él! – dijo casi con demasiada rapidez para que él ya no pensase en eso."

Pudo observar como Ren se inclinaba hacía ella sintiendo como poco a poco se acercaba a sus labios. Un cosquilleo nuevo y placentero se estaba formando en su estómago cerrando sus ojos como si esperase desde hace mucho tiempo ese acercamiento.

De pronto aquel roce nunca llegó y solo sintió un leve toque en su frente haciéndola abrir los ojos y encontrar al Tao sonriendo con arrogancia alejándose de ella.

"- Deberías ver tu cara – exclamó sonriendo burlonamente lo cual logro hacerla sentir vacía y avergonzada – le pondré fin a esas murmuraciones, los amenazare si es necesario – dijo con frialdad rodeando el escritorio nuevamente y tomando asiento como si nada hubiese pasado."

Tamao no fue capaz de responderle. Asintió con la cabeza y salió de la habitación sintiéndose humillada.

Se había ido al siguiente dia sin decir adiós, avergonzada y con dolor de cabeza debido a que no había podido dormir correctamente. Se fue sabedora de dos cosas, una, había sentido cosas muy fuertes por Ren Tao desde hace mucho tiempo sin saberlo y dos, si él lo supiera la humillaría.

No, eso era algo que no iba a permitir.

Sufriendo sin saber de él por seis meses solo para que acordara con Yoh Asakura sobre dicha reunión en la pensión para dar aviso del compromiso.

No pudo fingir cuanto lloro esa noche por lo que los demás que trabajaban con ella no preguntaban sobre su situación. Era más el temor hacía ella.

Al final, se podría decir que la única felicidad ahora era el cuido de Hanna Asakura.

Sus pensamientos se interrumpieron al escuchar la puerta de la entrada abrirse mientras un adorno de viento anunciaba la entrada de un comensal.

Intentó recoger el desorden lo mas rápido que pudo y sin mirar al frente hizo una perfecta reverencia.

"- Tan pulcra como siempre… ¿no te cansas de llevar todo en orden?"

La acusación y el tono de reproche le hicieron mirar al visitante que ya había reconocido. Ren Tao le observaba mientras trataba de mantener el equilibrio sosteniéndose del escritorio del recibidor.

Era sorprendente encontrarlo de esa forma.

"- ¿Por qué no hacemos algo estúpido? – ofreció?"

Tamao permaneció en silencio. Era la primera vez que lo veía en aquel estado, tan relajado, con las mejillas rosadas y una mirada mucho mas altanera que de costumbre.

No podía creerlo, pero incluso ebrio era apuesto. De pronto sintió odio hacia él.

"- ¿Por qué has bebido? – se cruzó de brazos haciéndolo sonreír."

"- Quería distraerme ya que tu no quisiste acompañarme…"

"- si esa era tu idea de diversión, que bueno que no fui contigo."

Pudo ver como el Tao fruncía el ceño y llevo una mano a su cabeza como si tratase de detener su mareo.

"- Hagamos algo estúpido… - repitió."

Tamao tras unos segundos suspiró y se acercó a él hasta tomarlo de la mano. Se sorprendió que fue fácil halarlo hasta la pequeña sala.

Era extraña esa faceta en él.

Giró para verlo un poco y notó que la observaba con mucho cuidado sonrojándose por el escrutinio.

Hizo que se sentara en uno de los sofás ahí mientras lo miraba con reprobación.

"- Hagamos algo estúpido."

"- ¿emborracharte no lo es? – preguntó estudiando su camisa desordenada. - ¿a donde has ido?"

"- Cásate conmigo – soltó de golpe haciéndola palidecer."

"- ¿Q-Que?"

"- Cásate conmigo – repitió solemne."

Tamao le observó por unos segundos en silencio mientras Ren estaba reclinado con las piernas cruzadas mirándola fijamente.

"- Debes estar muy borracho – soltó con una risita maliciosa cuando en realidad le había afectado."

¿Cómo se atrevía? ¿ a eso se referia con hacer algo estúpido?

"- Si mañana te lo pido, entonces… ¿Qué responderías?"

"- Que has perdido el juicio – contraataco de mal humor - ¿es que tu nueva novia no cumple tus expectativas? ¿no se parece mucho a Jun Tao?"

Lo había dicho con veneno en su voz recordando como él solía sacar a luz sus defectos recalcando las virtudes de su hermana mayor. El hecho de escuchar la propuesta estando él ebrio le había ofendido.

"- ¿Qué estás diciendo? – exclamó con una calma fingida."

Sabia que estaba borracho, y provocarlo era lo peor que podía hacer, pero estaba harta de sentir como él jugaba con ella.

"- ¡Lo que has oído! – soltó presionando sus puños - ¡Nadie nunca será suficiente para ti! ¡nadie es Jun!"

Ren se levantó rápidamente hasta sujetarla de una de sus muñecas.

"- Espero que tengas un buen motivo para acusarme de algo así – su mirada fue lúgubre."

Tamao lo sabía, siempre lo había sabido. El amor que aquel joven profesaba por su hermana no era normal. Por ello ninguna mujer daba el ancho.

La angustia crecio en su pecho… al verlo deseaba salir huyendo, deseaba que no regresara nunca mas.

"- ¿Por qué no te quedaste allá? – acusó con los ojos llorosos, sin ceder. Ren Tao no la vería llorar."

"- Me acusas de actos con mi hermana ¿solo por una proposición de matrimonio? – sonrió con malicia - ¿y ahora me estas echando solo por eso?"

"- ¡Si! – soltó, haciendo una maniobra para liberarse de su agarre."

Aquello pareció agradar al Tao quien se acercó tambaleándose.

"- Me encantaría dejar claro un par de cosas… - murmuró – pero todo me da vueltas…."

Tamao estaba enfurecida por él, por todo, pero al ver como se tambaleaba intentó acercarse para sostenerlo.

"- Casate conmigo – repitió haciéndola suspirar."

"- Debemos ir a tu habitación."

"- Eso es lo que deberás decirme cada noche – soltó irónico."

"- Ren… - llamó como advertencia, frunciendo el ceño y tratando que su corazón no palpitase tan rápido."

Al sostenerlo de un brazo podía sentir su calor y aroma. Se sentía una adolescente estúpida.

"- ¿Acaso no soy digno? ¿Qué hay de malo en mi?"

"- ¿Quieres una lista?"

"- Si – dijo frunciendo el ceño."

Tamao sabía que aquella discusión debía usarla a su favor y debido a la ebriedad de aquel hombre podría manipularle.

Paso su brazo sobre sus hombros para ayudarle no le importaba si era poco femenina, rogaba a Dios que el dia de mañana no se acordaría de aquello.

"- veras …. – murmuró caminando y haciendo que el la siguiese – te enfadas con facilidad."

"- Tu sabes cómo ponerme feliz – soltó de golpe haciéndola sonreír con nostalgia."

"- No todo el tiempo."

"- Puedes besarme – sugirió frunciendo el ceño casi infantilmente haciéndola enternecer- ¿Qué otra cosa no te gusta de mí?"

"- Eres arrogante."

"- Hay muchos incompetentes alrededor."

"- eres presumido – murmuró subiendo una a una las escaleras."

"- Solo les recuerdo quien soy."

"- Eres demasiado apuesto – soltó con cierta malicia aprovechándose de su ebriedad."

"- pensé que eso era agradable."

"- No para mi… - murmuró mirando al frente."

"- ¿Entonces me amarías si fuese un hombre horrible?"

Creo que te amaría como fuese…

Pensó sintiéndose patética, pero permaneció en silencio hasta llegar a la habitación del Tao. Le ayudo a entrar y pudo cerrar la puerta tras de si ayudándolo a sentarse en aquella cama.

"- Entonces… ¿debo sonreír como idiota para que me prestes atención? – preguntó refiriéndose a Yoh."

"- No necesitas hacer nada de eso – murmuró acercándose para retirar cabellos de su rostro."

"- ¡Nada funciona contigo! – soltó enfurecido sorprendiéndola cuando tomaba su muñeca – eres…. Duerme conmigo."

"- Ren… ya no somos unos niños… - murmuró sintiendo que le estaba agradando la idea."

"- duerme conmigo – repitió con insistencia, tamao recordó que aun era temprano por lo que podía acompañarlo solo por unas horas…"

Tamao luchó consigo misma hasta sentir como de un jalón Ren la colocaba a su lado mientras ella tomaba posición a su costado derecho, el rodeo su cintura y colocó su rostro entre su cuello y su hombro.

Ella podía percibirlo detrás de ella, se sentía demasiado bien. El hecho de estar consciente de sus sentimientos hacía aquel abrazo placentero.

Ren acomodaba su rostro en su cuello aspirando su aroma haciéndola gemir por lo bajo.

"- Eres tan suave… - murmuró atrayéndola aún más sintiendo como su cuerpo se pagaba al de él."

Este ebrio

Se recordó una y otra vez al saber que Ren Tao jamas había dicho eso de ella antes de ese día.

Su corazón se aceleró cuando él había levantado uno de sus brazos hasta rozar sus pechos.

"- Ren… -llamó como si quisiera reprenderlo cuando en realidad ella era quien no detenida lo que estaba pasando."

"- Siempre quise tocarte – confesó a su oído haciéndola morder su labio inferior y reprimir la sorpresa de saberlo – cada año estabas creciendo y yo…"

"- E-Era una molestia para ti… - tartamudeó sintiéndose tan indefensa como cuando era una niña – tú dijiste…"

"- ¡Era un idiota! – exclamó colocando una de sus manos sobre uno de sus pechos de forma posesiva haciéndola gemir – Como desearía… - exclamó hasta que su voz poco a poco se fue extinguiendo para quedarse completamente dormido."

Tamao esperó que su cuerpo reaccionase ante lo que su cabeza le había dicho desde un principio. Desvaríos de un ebrio. Eso fue todo.

Una ilusa parte de ella deseó permanecer así durante toda la noche, avergonzándose de imaginarse una velada con aquel sujeto. Al final se recordó su posición. Romper de aquella manera su amistad traería demasiado problemas para su familia y su deber.

Con delicadeza fue retirando su brazo hasta poder estar en libertad.

Lo miró con mas ansias de las que debía y salió de ahí derrotada. Él siempre jugaba con ella. Debía recordárselo una y otra vez hasta desaparecer aquella pizca de esperanza.


A la mañana siguiente había procurado levantarse temprano y se dispuso a hacer su trabajo ayudada por aquellas tres jóvenes. Tomó asiento en el comedor de la cocina, mientras colocaba a Hanna en una silla de bebé dispuesta a alimentarlo.

"- Buenos días – escuchó aquella voz haciendo que las otras tres chicas saludaran mientras ella le miraba de reojo."

Como siempre Ren Tao se presentaba impecable, como si no hubiese estado borracho el día de ayer.

"- Buenos días – saludo volviendo su atención a Hanna con una expresión muy bien escondida aunque por dentro temblaba rezando que él no recordase como la había abrazado."

Las chicas miraban la escena incomodas por lo que se disculparon para salir rápidamente.

"- Creo que hasta ellas pueden entenderlo… - murmuró Ren – tu eres la única que no entiende."

"- ¿Qué quieres decir? – dijo mirándolo con seriedad."

"- ¿Estoy confinado a vagar solo este día?"

"- ¿No te ha bastado tu salida de ayer?"

"- No la recuerdo del todo – se encogió de hombros causando una mezcla entre decepción y alivio en ella que pudo ocultar fácilmente debido a sus años de práctica."

Tamao volvió su vista a Hanna y sonrió con ironía.

"- ¿Pasó algo interesante? – le escuchó preguntar."

"- Casi me vomitas – mintió mirándolo de reojo – eras un asco – sonrió con malicia al verlo incómodo."

"- Me has visto en mis peores momentos…"

"- espero no verte de nuevo de esa forma – ordenó mientas Hanna balbuceaba ciertas cosas. – no me agrada cuidar de ebrios."

"- entonces será la última vez que me veras de esa forma – dijo con demasiada convicción captando la atención de la peli rosa."

Por un momento, solo por un breve momento sintió que su opinión valía mucho en Ren Tao.

Volvió su mirada a Hanna y suspiró al colocarse de pie, tomando el cuenco con la papilla que estaba dando al bebe.

"- Ayúdame con él – dijo parándose frente a Ren intentando no mirar aquellas manos que ayer por la noche la tocaban de forma tan suave."

"- ¿Pasa algo? – preguntó con una mirada tan intensa que la hicieron actuar más impersonal aún."

"- Nada. ¿me ayudaras?"

"- ¿Ya no puedes con el mocoso?"

"- Hace algunos meses me has ayudado a cuidarlo – respondió recordando su excelente labor como niñera, algo que por supuesto no le diría.- anda, te prepararé el desayuno."

Algo de lo que estaba orgullosa era su habilidad con la cocina, algo que Ren valoraba demasiado quien obediente tomó el cuenco y se sentó frente al bebe mientras ella sonriente se dirigía a la cocina.

Comenzó a preparar cada cosa en silencio volteando de vez en cuando a ver la escena de Ren con Hanna. Fantasear que eran una familia de pronto se volvió un placer personal que la hizo ruborizarse.

Entusiasta colocó los alimentos en recipientes y sirvió aquello colocando un vaso de leche a su lado.

Noto cuando Ren observaba la bebida.

"- Esta tibia – susurró con los brazos cruzados."

"- ¿También le dirás a mi esposa como preparar mis alimentos?"

"- Espero que a tu mujer no le agrade la cocina – sonrió de forma mordaz. Fingiendo su tristeza con astucia."

"- Ese es un requisito, así que tu mal intención no funcionara – se encogió de hombros - creo deberás decirle – soltó mientras señalaba a Hanna – debes continuar aquí."

Tamao accedió en silencio solo los tres en aquella cocina, escuchando los balbuceos del bebe.

Ren casi había terminado cuando Tamao notó que miraba el vaso de leche de forma pensativa.

"- Sal ahora conmigo."

"- No puedo – dijo rápidamente sorprendida de que volviese a tomar la palabra."

"- ¿Tu deber?"

"- Mi deber – recalcó escuchando su tono de burla."

"- Entonces… porque no jugamos algo – la mirada altiva la hizo sentir un escalofrió – porque no tenemos un duelo, si yo gano sales conmigo."

"- ¿Y si yo gano? – preguntó sintiendo que estaba sonriendo más que lo que deseaba."

De pronto noto que Ren sonreía de la misma forma.

"- Pídeme lo que desees."

Tamao detuvo su sonrisa al escucharlo, su respiración se hizo más pesada y lo estudió en silencio. La estaba afectando mucho y debía acabar con eso de raíz.

Estaba condenada a servir a los Asakura y si él permanecía más tiempo en su vida podría terminar por hacer algo desleal.

"- Si yo gano… - murmuró mirándole con desafio mientras su corazón se oprmiía cada vez– quiero que te vayas de aquí – pudo ver la sorpresa en el rostro del Tao – No quiero verte de nuevo."

.

Continuara…

.


N/A: holis tal como lo prometí otro cap jeje, para el siguiente trataré de actualiza el otro fin de semana. gracias a los que me leen y pues sé que por la historia el fic daba para mas caps pero como repito me siento mejor escribiendo historias cortas asi no las abandonos.

espero este cap les agrade recordandoles que el proximo es el final. (ya se me ha ocurrdio hacer otra historia corta pero debo escribirla primero jeje)

gracias a:

Yoshikawa: awwww mucho sin saber de ti, gracias por tu comentario jeje y sip aveces escribo del asco pero por no revisar lo que escribo lo siento por eso jejeje y esta idea era para un fic mas largo pero es mejor la trama de raiz jeje. espero este cap te agrade.

Payne B: uff no creo en realidad que tenga gran talento pero me alegro que te guste esta historia, espero de verdad este cap te agrade mucho jejeje.

Andreine: jaja cuando me dicen que sé como capturar con esta pareja es porque primero, me traume con ella XD no la suelto y segundo, hay tantos buenos escritores pero lastimosamente no escriben de estos dos jejej. gracias por leerme.

Cecick: En serio que tu reviews me halago y es que saber que una lectora diferente, que no lee Ren x Tamao diciendo que le agradó es un halago jaja ya que no es canon ni pareja convencional, espero este cap te agrade.

Bueno mis lectoras lindas, los leo el proximo fin de semana.