Diez minutos y dos tramos de escaleras después, Nick encontró la sala de lavado. Era más o menos del mismo tamaño que la lavandería cerca de su departamento. Judy estaba apilando la ropa mojada dentro de una cesta, en la parte más lejana de la sala.

"Que gran productividad tienes aquí, Zanahorias." Dijo Nick desde la entrada.

Casi tuvo que gritarlo para que se escuchara por sobre las zumbantes máquinas lavadoras. Ella ni se dio vuelta. Acercándose, Nick descubrió en Judy un par de audífonos en sus orejas. Puso una sonrisa diabólica. Sin perder el ritmo, tomó una manta gruesa y húmeda. Judy estaba moviendo su cabeza con la mente en la música mientras Nick se escurría detrás de ella. Nunca tuvo alguna oportunidad. Floridamente, lanzó la manta volando sobre ella, envolviéndola con un satisfactorio 'swap'. Ella dio un grito, manoseando inútilmente con sus patas la pesada y empapada masa, cayéndose al suelo. Nick se rió a carcajadas, mientras Judy finalmente usó sus garras para hacerse paso al borde de la frazada.

"¡TÚ!"

Ella tenía una mirada fulminante, pero Nick podía darse cuenta que luchaba por no sonreír.

"¡Yo!" dijo Nick fingiendo indignación.

Judy hizo la manta a un lado y golpeó firmemente a su colega en el brazo, riéndose al hacer esto.

"¡Ten cuidado!" Nick se acarició el brazo, aun riéndose por lo anterior.

Judy se sacó los audífonos y los metió en su bolsillo.

"¿Tuviste algún problema para encontrar la sala?"

"Claro que no. Mi sentido de orientación es magistral." Nick tuvo que pedir direcciones dos veces.

"Que bien. Significa que solo queda trabajar en tu sentido del humor. Ahora sé útil."

Judy levantó un canasto de ropa mojada y la agarró bien entre sus brazos. Habiéndolo tomado mientras avanzaba empujando a Nick, tomó su sombrero para el sol mientras salía.

"¡Vamos! ¡Hora de ir al campo!"

Nick la siguió obedientemente, abriéndose paso entre una pila de cubrecamas en el suelo. Otros conejos comenzaron a entrar con sus propios canastos, conversando entre ellos tranquilamente mientras hacían sus labores diarias. Justo bajando el pasillo desde la sala de lavado se encontraba una escalera que desembocaba en una puerta. Judy empujo la puerta con el canasto y la dejó abierta para Nick, quien dio un parpadeo, entrecerrando sus ojos mientras se adaptaban al brillo del sol. Lamentó haber dejado sus lentes de sol en su habitación. La granja de los Hopps se mostró ante él, pero ese prado no era parte del campo de cultivo. Apenas podía distinguir entre los borrones grisáceos y rayos de sol entre las manchas.

"¡Aquí!" Judy encajó su sombrero sobre la aturdida cabeza de Nick. "Pareces que necesitas esto mejor que yo."

"¡Oye!" La gran ala del sombrero le tapó los ojos. Ella se rió, para luego arreglárselo por él.

"Gracias", dijo él. Comenzaba a recuperar la vista. Varios conejos en escaleras estaban colgando y tensando sábanas y telas de todo tipo a lo largo de los extensos tendederos.

"Se ve mejor en ti de todas formas", bromeó Judy.

El comentario quedó en el aire por un segundo hasta que Nick aclaró su garganta y habló.

"Ahora, zanahorias, está lejos de mi cuestionar sus métodos familiares, pero no pude evitar darme cuenta que pasamos al lado de una fila de secadoras cuando salimos."

Judy sonrió adrede.

"Sr. Wilde. Le invito a que dirija todos sus comentarios o reclamos con nuestra Secretaria de Energía."

"¿Secretaria?"

En eso, una delgada conejita con gafas se dio la vuelta y levantó sus orejas. Estaba posada sobre el tope de una escalera sujetada por dos de sus hermanos más jóvenes, mientras ella le colocaba la última pinza a una toalla. Bajó de la escalera, haciéndola mecer precariamente mientras se encaminaba hacia el par.

"¡Oh, Judy!" llamó ella mientras bajaba los últimos tres escalones. Arregló sus anteojos y caminó hacia ellos. Nick la miró por encima de su canasta. La conejita parecía que era medio-adolescente, pero Nick nunca fue bueno para adivinar edades de conejos. Su pelaje estaba igual de sucia que la ropa que ella usaba.

"Nick, te presento a Olivia."

"Señorita Secretaria." Nick dio una pequeña reverencia.

"Olivia." La joven conejita extendió su mano, con expresión seria en su cara.

"Eh, Nick Wilde" Tomó el canasto con un brazo y con la otra le dio la mano. ¿Es de suponerse que saludes de la mano a cualquier jovencito?

"Olivia va a ser una ingeniera." Judy puso su brazo alrededor de su hermana pequeña. "Tiene grandes ideas para la madriguera."

"¿Es cierto?"

Olivia examinó a Nick a través de sus gruesos lentes. "¿Sabes cuanta energía se gasta secando la ropa que toda esta familia produce?"

Nick abrió su boca para hablar, pero ella continuó.

"Mucha. Escribí un reporte sobre eso para la escuela. Al secar grandes telas en línea, redujimos diariamente el uso de energía no agrícola en estimadamente un 6 por ciento."

"Eso… es realmente bastante impresionante", dijo Nick, a cejas levantadas.

"Es el primer paso de mi programa para eliminar el desperdicio de energía en la madriguera. Iré a la Universidad De Zootopia para ser una ingeniera en medioambiente, con mención en energía sustentable." Dijo ella como si así fuera a ser.

"¿La U, eh? Esa es una dura escuela", dijo Nick. "Por otra parte, supongo que no todos pueden ser tan inteligentes como una Hopps."

Olivia miró a su hermana. "¿Está el siendo condescendiente? No sé si está siendo condescendiente."

"Él siempre está siendo condescendiente, Liv", dijo Judy, sosteniendo una carcajada.

Nick se sintió entre atónito y fastidiado. "Ustedes mujercitas me hieren. En serio, la escuela nunca fue mi fuerte."

La joven conejita lo estudió por un segundo.

"Oye, por qué no vas y sigues ayudando a tus hermanos. Nick y yo nos encargaremos de estos canastos", dijo Judy, empujando a su hermana.

"Ok. Un placer conocerlo, Nick Wilde," dijo Olivia, volteándose sin contemplaciones para irse.

Nick casi le respondió, pero ella ya se estaba yendo.

"Que niña más encantadora", dijo él, cambiando el canasto a sus dos manos.

"Nunca ha sido buena conversando." Judy se encaminó hacia un tendedero libre. "Apenas hablaba hasta que entró a secundaria. Ni siquiera era tan cercana a mi hasta que me enlisté en la academia." Dejó su canasto al lado de una escalera sin ocupar y comenzó a subir por ella. "Mantenla quieta por mí, ¿ok?" dijo hacia abajo. "Y empieza a pasar las cosas."

Nick dobló una manta en una pelota. "¡Atrápalo!"

Tiró la frazada hacia ella, y Judy la atrapó en el aire. Tomó una pinza de su bolsillo y comenzó a trabajar.

"Debe ser raro, ser antisocial en un hogar como este", dijo Judy.

"¿Por tu hermana?"

"Sí."

"No, creo que entiendo. Las muchedumbres pueden ser lugares solitarios." Le lanzó otra manta.

"¿Lo sabes por experiencia?"

"Lo sé por ser un astuto zorro que creció en la gran ciudad."

"Un anteriormente astuto zorro" dijo ella, bajando la vista hacia él con una sonrisa.

"Ah, cierto, estoy reformado", dijo mientras la miraba, a la vez con su sobrero al pecho de forma dramática.

"Reformado", dijo ella rotundamente.

"Tú me reformaste. Eres una reformadora. Mi forma es nueva."

"¡Ja! Ok, ok."

Judy bajó de un salto, moviendo la escalera algunos pies, para luego volver al trabajo.

"Seme honesto. ¿Es esto bastante raro para ti?" preguntó ella, sin quitar sus ojos del mantel que estaba colgando.

"¿Qué? No. Espera, ¿qué es raro?" Sintió que su cara se sonrojaba.

"Estar rodeado de mi familia. Todos estos niños. Tu eres hijo único, ¿cierto?"

"Ah. Sí. Digo, algo así. Ok, sí. Soy hijo único. No, no es tan raro. O sea, no soy el mejor con chicos, claro, está bien." Suspiró por su propia divagación. "No es que no me gusten los niños o algo así. A veces me siento como, ya sabes, ¿cómo es que les dices? 'Oye, ¿te gusta jugar con bloques? A mí me gustaban. No mucho ahora, pero disfrútalos mientras puedas." ¿Por qué estaba hablando tan rápido?

Judy se rió. "No, creo que entiendo. No te preocupes."

Nick dio un suspiro. Cambia el tema, tómalo con calma.

"Así que, ¿una ingeniera, eh? ¿Tu hiciste eso?" Dijo él, poniendo una sonrisa casual mientras se apoyaba en el primer peldaño de la escalera. "¿Tentar a tu hermana para evitar una tranquila vida cultivando zanahorias?"

"Ja, no sé si llegaría tan lejos." Pausó por un segundo. "Es decir, claro, soy la primera que se mudó. Pero se siente raro haber inspirado a mis parientes dejar la madriguera."

"Ah, sí. Oficial heroína y la primera coneja policía del ZPD. ¿Cómo algo así no podría ser inspirador?" dijo Nick, con una voz llena de sarcasmo positivo.

"Ah, tu sabes a que me refiero." Dijo Judy mientras ajustaba el canasto inconscientemente. "Amo a mis padres, pero nunca ha sido exactamente un secreto que me iría de Bunnyburrow. Mudarme, casarme, y tener familia, claro. ¿Pero irme de verdad?" Dejó el comentario volando en el aire.

Nick dejó sus ojos fijamente en ella mientras escuchaba. "Zanahorias, deberías estar orgullosa de tu hermana. Está siendo ella misma, como tú." Pausó por un momento. "Y creo que es hora de que te sientas orgullosa de ti misma también."

Nick no pudo ver su cara, pero vio sus hombros bajar y subir mientras suspiraba.

"Gracias." Dio la media vuelta, bajando la vista para sonreírle. "Y Nick, debo decirte algo."

Él tragó saliva, sintiendo su boca como un desierto.

"Ese sombrero en realidad se te ve ridículo."

La miró por un segundo, para luego reaccionar.

¡Oye! Se rió ella, mientras evadía el sombrero que le había lanzado. "Ven, terminemos de colgar el resto de la lavandería." Judy tomó el canasto para luego bajar del tendedero.

Nick dio un suspiro de satisfacción, observando otra vez el prado del campo Hopps. Levantó la escalera a su hombro, para luego seguirla.