Hola! Lo sé tengo mucho tiempo lejos de acá, pero no crean que abandonaré, aunque se me ha hecho difícil actualizar acá estoy con otro cap de esta historia que a pedido de ustedes mis queridas lectoras será ahora un minific. Gracias por tenerme paciencia y siempre apoyarme. Sin mas las dejo para que lean
Los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko T. yo solo los tomo prestados sin fines de lucro
Un nuevo despertar
Una joven de cabello azabache dormía en una cueva, cubierta por mantas que ayudaban a mantenerla caliente. Fuera de la cueva, una niña de cabellos castaños correteaba a un pequeño youkai que corría a todo lo que sus pequeñas piernas daban mientras refunfuñaba por lo bajo sobre la "gran humillación" a la que era sometido; cerca de donde ellos estaban, un Inuyoukai peliplata se hallaba en la rama baja de un árbol, tenía los ojos cerrados y cualquiera pensaba que dormía, mas tan solo era eso, apariencia, porque estaba más que atento a cualquier cosa que pusiera en peligro a sus acompañantes.
En el interior de la cueva Kagome entreabrió sus ojos, pestañeando un par de veces para acostumbrarse su entorno; apartó con cuidado las mantas que la cubrían y miró hacia afuera. Miró a Rin, en seguida supo el porqué de las risas de la pequeña cuando vio a Jaken sepultado bajo un montículo de nieve con sólo su cabeza sobresaliendo del mismo. Paseando su mirada por los alrededores localizó a Sesshomaru en el árbol, al instante recordó lo sucedido la noche anterior y se sonrojó, lo vio esbozar una sonrisa- como si leyera mi mente, pensó la azabache- apartando esos pensamientos comenzó a caminar hacia donde el Inu se hallaba.
-Buenos días Kagome- la voz de Sesshomaru la sacó de sus cavilaciones, vio en dirección al árbol pero el ya no estaba ahí, lo encontró al lado suyo, la misma expresión estoica de siempre pero en sus ojos había una calidez que antes no estaba…
-Buenos…días, Sesshomaru- la chica apartó la mirada, evitando así el escrutinio de los ojos dorados frente a ella, la verdad no sabía cómo serían las cosas ahora, Sesshomaru frunció el ceño ante la reacción de la azabache
-¿Te arrepientes?- preguntó el youkai con dureza, no quería creer que lo que había pasado fuera causa del recuerdo de su medio hermano en el corazón de Kagome, se golpeó mentalmente, él, el más poderoso youkai, que se caracterizaba por ser frio y letal, aquí estaba ahora preocupándose de si la miko pensaba aun en su medio hermano; si había algo que podía con él era su orgullo, ese que le decía que esa cercanía era incorrecta, que ese beso de anoche había sido un beso prohibido, pero mientras miraba la nieve tapizando el suelo, Sesshomaru descubrió que entre lo que su orgullo le decía y lo que él, lo que su ser pedía, había una gran diferencia….el quería a esa molesta mujer de una manera que aún no alcanzaba a comprender, tal vez, solo tal vez…
-No es eso- respondió Kagome sacándolo de sus pensamientos, el volvió a observarla-lo que sucede es que…no se qué va a pasar ahora…tú…yo…"una simple humana y un youkai"- pronuncio Kagome haciendo referencia a una conversación que habían tenido acerca del origen de Inuyasha cuando recién empezaban a viajar juntos- no es muy…común que digamos…-la azabache dejó la oración al aire
-¿Te importa eso?- el youkai no dejó de verla a los ojos y entonces vio la duda en las orbes marrones…a ella realmente lo que le impedía decir algo era el hecho de que en algún punto, sus heridas no habían sanado del todo, pero él se encargaría de ello
-No…-respondió la miko con firmeza- he convivido con ambos mundos y me atrevería a decir que…me siento mejor en tu compañía, sin importar lo que piensen-finalizó, y era cierto, ella se sentía cómoda ahí, en ese pequeño grupo, con tres youkais y la pequeña Rin, aun más que entre los aldeanos, aquellos de su propia especie
-Bien…-Sesshomaru pasó sus garras suavemente por el cabello de la miko-porque a mí, no podría importarme menos-concluyó acercando poco a poco su rostro al de la azabache, tan cerca que sus labios se rozaban, pero antes de que el beso llegara la voz de Jaken los hizo separarse rápidamente
-Amo bonito…Kagome-sama, que bien que ya ha despertado-el pequeño ser hizo una corta reverencia, sin ser del todo consciente de lo que había interrumpido.
-Yo…ordenaré todo para que podamos irnos-dijo Kagome casi huyendo de ahí con las mejillas sonrojadas y siendo seguida por Jaken que iba en su ayuda.
-Kagome-sama espere, ¿está enferma? Tiene el rostro muy rojo- la exclamación de Jaken llegó claramente a los oídos de Sesshomaru, quien sonrió levemente imaginando a la miko cubrir su rostro entre sus manos. Luego de un rato partieron, Sesshomaru iba al frente, Jaken tras él llevando las riendas de Ah-Un mientras Kagome y Rin correteaban y jugaban en la nieve que extendía su blanco manto por doquier, algunos árboles sin hojas y otros cuyo follaje tenía hora una capa blanca sobre sí. En un principio le disgustó el que su amo trajese a Kagome con ellos, mas con el pasar del tiempo comprendió el porqué su amo tenía a esas humanas con él, no eran como los demás humanos, ellas tenían esa bondad…los veían como sus iguales, no temían y nunca había visto odio en ellas…la pequeña Rin, a pesar del dolor de la pérdida de sus padres a tan temprana edad y de que la aldea donde vivía fuese destruida por youkais no los odiaba, había estado triste, melancólica si, pero nunca había visto rechazo u odio en la pequeña, lo mismo en Kagome, ella por lo que él sabía había sido separada de los suyos por el portal del tiempo, y también había sufrido desamor, habían intentado matarla varias veces, incluso su amo lo había hecho al inicio, pero aquí estaba, conviviendo con ellos, sonriendo afectuosamente…miró a Sesshomaru, quien miraba atento a las dos humanas, instantes después una ventisca, demasiado fría incluso para las condiciones en las que estaban, los azotó, haciendo tornarse fría la mirada del Lord y a Jaken arrimarse más a Ah-Un.
-Kagome…-llamó el daiyoukai
-Lo sé…-respondió la chica mientras tomaba a Rin en brazos y luego de ponerla sobre Ah-Un ella se posicionaba al lado de Sesshomaru, el aire se había vuelto pesado, claramente no era obra del clima. La azabache creó un campo de protección que rodeó a Rin y Jaken. La ventisca arreció hasta hacer dificultosa la visibilidad mas Sesshomaru no se movió, ella tampoco lo hizo, vio la afilada mirada de Sesshomaru posarse en un punto en especial y fue entonces cuando lo notó, dos lobos de ojos de un extraño color purpura, que tenían el tamaño de Sesshomaru en su verdadera forma, avanzaban hacia ellos, el primero era de pelaje grisáceo y el otro de pelaje negro
-Vienen tras la perla-aseveró Kagome-aunque el lobo de pelaje negro tiene dos fragmentos
-Ya veo-dijo Sesshomaru avanzando un par de pasos hacia el lobo negro pero el de pelaje grisáceo se interpuso en su camino tratando de tomarlo entre sus fauces, Sesshomaru lo esquivó saltando hacia atrás, contraatacando de inmediato. El lobo negro se aventó sobre Kagome quien rápidamente hizo una posición de manos y luego expulsó un haz de energía purificadora, logró hacer que el lobo desviara su camino, mas no consiguió impactarle, los fragmentos que poseía le habían dado más velocidad de la que por su tamaño se esperaría…
La miko no notó que otros dos lobos aparecieron repentinamente desde atrás en dirección a ella, quien si lo notó fue Sesshomaru, liberando su poder asumió su forma de Inu, Kagome vio al gran perro blanco dirigirse hacia ella gruñendo y al voltear pudo ver cuál era el motivo, dos lobos más se dirigían hacia ella, inició rápidamente la posición de manos pero no logró concluir la técnica puesto que una garra de lobo se dirigía hacia ella, la nieve le hacía más difícil esquivarlo, Sesshomaru con un salto se plantó frente a ella, apresó entre sus fauces a uno de los lobos, lanzándolo a un lado mientras con sus garras hirió al otro, sin bajar la postura defensiva el enorme can dio una breve mirada a Kagome antes de gruñir profundamente y lanzarse en pos de sus atacantes.
-¡Kagome-sama! ¡Kagome-sama!- los llamados de Rin y Jaken aun dentro del campo de protección hicieron a la susodicha voltear hacia ellos, pudo ver a los dos lobos que habían atacado primeramente, dirigirse hacia donde Sesshomaru luchaba con los otros dos; el Inu llevaba muy bien la lucha a pesar de estar en desventaja de dos contra unos pero… cuatro contra uno…Kagome sabía que eso resultaría muy mal.
Corrió hacia donde estaban Jaken y Rin, traspasando la barrera que ella misma había creado, de la montura de Ah-Un extrajo lo que buscaba: una espada de mango plateado con detalles en negro y una cinta gris anudada a la empuñadura.
-Tengo que lograrlo-se mentalizó mientras espada en mano corría a interceptar a los dos lobos que se dirigían hacia Sesshomaru, quien por su parte ya tenía a uno de sus oponentes en el suelo, su fauces se cerraron alrededor del lobo, lo que no destrozaban sus colmillos lo destrozaba el veneno en su saliva, mas aun así, el otro aprovechó para apresar entre su mandíbula el costado del Inu, quien se echó a un lado, manchando la nieve con la sangre de la herida reciente. Kagome sabía que no tenía tiempo que perder, la adrenalina corría rauda por sus venas, Sesshomaru le había dicho que aun no estaba lista, que no usara esa táctica, pero ahora él no estaba en condiciones de objetar nada. Espada en mano corrió interceptando a los dos lobos antes de que llegaran donde Sesshomaru aun peleaba con otro de ellos…
-Kenshi Shiroi*, no me falles- susurró, acto seguido la espada brilló y hubo un pulso de energía, esta era la energía de Kagome, era reiki, el cual salió en un ataque muy parecido al viento cortante de Inuyasha, solo que con tintes de colores blanco y rojo, los lobos habían estado confiados y no pudieron ya esquivar el ataque que impactó de lleno, desintegrándolos, los fragmentos que uno de ellos poseía cayeron a la nieve, Kagome se apresuró a tomarlos, luego pudo ver como Sesshomaru torcía el cuello del otro lobo entre sus fauces. Kagome sentía que su cuerpo entero se había vuelto pesado, la somnolencia la invadía, la espada resbaló de sus manos y ella iba directo al suelo, siendo interceptada en el proceso por el Lord del Oeste quien la sostuvo antes de que su cuerpo impactara en la nieve
-¡Kagome-sama!-la pequeña Rin corría adonde se hallaban ellos, seguida de Jaken- Sesshomaru-sama ¿qué ocurre?-preguntó la pequeña preocupada por aquella que consideraba como una madre
-No pasa nada Rin, ella solo está cansada-respondió el daiyoukai, cargó a Kagome en estilo nupcial y ordenó a Rin y Jaken montar en Ah-Un, debían irse, el detestable aroma de su medio hermano se acercaba donde ellos estaban, ya se encontraban avanzando cuando…
-¡Sesshomaru, maldito! ¿Qué diablos hiciste?- la voz de Inuyasha le hizo detener su andar, mas continuó dándole la espalda. Sesshomaru contuvo las ganas de rolar sus ojos, era más que obvio lo que había pasado y el idiota aun le preguntaba…
-Inuyasha, seguro ya tienen los fragmentos que percibí antes- Kikyo intervino
-¡Kagome!- la voz de la Taijiya irrumpió, sonaba preocupada, Sesshomaru se giró a medias, dejándole ver lo que ella quería, a su amiga. Entonces pudo observar que también el monje estaba ahí, mas este solo observaba alrededor, dos cadáveres de los lobos, la nieve antes prístina ahora manchada de un tono carmesí, recordó su herida, no dolía…mucho.-Sesshomaru-sama- él volvió su mirada hacia la exterminadora que se hallaba frente al él con la cabeza inclinada hacia abajo- podría…por favor…- el no dijo nada, solo hizo un asentimiento con la cabeza y la mujer se acercó, tomó una de las manos de Kagome y la puso junto a su pecho- Kagome-chan, me alegra ver que estés bien-una sonrisa melancólica se extendió en sus labios, para acomodar la mano de su amiga y mirar al youkai frente a ella- gracias…por cuidar de ella-dijo para luego retirase adonde se encontraba el monje, Sesshomaru se dio la vuelta para irse pero otra vez Inuyasha lo detuvo
-¡Feh! Espera, tú no te vas, dame los fragmentos y a Kagome-dijo el hanyou ganándose la mirada glacial de su medio hermano y una mirada furiosa de Kikyo
-Inuyasha…-habló el daiyoukai- no seas estúpido y no me estorbes… ¡No tengo tu tiempo!-sin más se fue junto a sus acompañantes, dejando a un Inuyasha perplejo y a una Kikyo furiosa a causa de la preocupación que el hanyou tenía hacia Kagome
-¿Pero qué se cree ese imbécil? Ahora mismo iré a…- la protesta de Inuyasha se detuvo cuando Kikyo posó una mano en su hombro
-Dime Inuyasha- Kikyo dijo en tono de reproche- ¿Qué es lo que te molesta realmente? ¿Que tu medio hermano nos haya ganado los fragmentos? ¿O que Kagome esté a su lado?- el hanyou no supo responder a la pregunta, por lo que optó por no decir nada, lo que enojó aún más a su pareja; la miko empezó a caminar en la dirección que antes iban, dejando su rastro en la nieve. Miroku y Sango estaban por retomar la marcha cuando Inuyasha por fin habló
-¿Es que acaso no les importa Kagome?- inquirió el de ropas rojas, inmediatamente la castaña lo miró desafiante
-Kagome está bien donde está- fue la respuesta que le dio la muchacha a su compañero de viaje
-¿Te has vuelto loca Sango?, Sesshomaru no puede traer buenas intenciones, lo más seguro es que solo use a Kagome para conseguir los fragmentos, sin importarle poner en riesgo su vida…-contraatacó el hanyou, no quería creer lo que la exterminadora decía
-Inuyasha ¿te has escuchado?- habló Miroku con expresión seria, realmente el no creía que su amigo estuviese en lo cierto, más aun, sabía que Kagome había sufrido más durante los tres años de viaje con ellos y ahora su aura era distinta, se hallaba en paz-Has dicho que Sesshomaru utiliza a Kagome sin importarle su vida y que eso te disgusta, piénsalo bien, porque precisamente eso fue lo que tú hiciste durante estos años, ella estuvo siempre a tu lado, pero solo la viste como un reemplazo momentáneo, como la forma de recordar a tu amor perdido y quien te ayudaría a traerla de vuelta, pero lo más reprobable no es eso, sino el hecho de que preferiste lastimarla ilusionándola y no hablarle con la verdad-el hanyou iba a replicar pero Miroku prosiguió- te diré porqué no lo hiciste, porque eres tan egoísta que pensaste que Kagome solo te amaría a ti, que no sería capaz de dejarte y que las tendrías a ambas a Kikyo y a Kagome para ti. No puedo asegurar porqué razón tu hermano acompaña a Kagome, pero no es por el poder de los fragmentos, no olvides que sin necesidad de ellos, Sesshomaru es ya el youkai más poderoso, y si Kagome se sintiera mal a su lado ya se habría ido.- al finalizar Miroku siguió el camino que minutos antes había tomado Kikyo, Inuyasha por su parte buscó ayuda en Sango, quien solo hizo un gesto de negación y siguió a Miroku.
*Kenshi Shiroi es la traducción que halle para colmillo blanco, que es el nombre de la espada que usa Kagome n.n
Bueno hasta aquí este cap. ¿qué tal les ha parecido? Sé que no es largo por el poco tiempo que me queda para escribir, pero espero que les haya gustado, gracias por leer, dejarme reviews, agregar la historia en favoritos y alertas y sobre todo por la paciencia que me tienen
Nos leemos
