Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Tres, dos, uno... ¡Estamos al aire!
Summary: "—¿Qué tal amigas? Les habla Isa. Amor, desamor, ¿algún corazón roto el día de hoy?—. —Ehm… mhmm... Ho-hola, Isa. Verás, mi novia me engañó... con mi mejor amiga…— Y ese fue el comienzo de Corazón radial, un chico al cual habían cambiado por un par de pechos". Todos Humanos. Bella&Edward.
Capítulo 2: Primer caso: Ella prefiere las boobies.
— Ahm… ¿Cómo me dijiste que te llamabas? —el nerviosismo estaba tangente en mi voz, Ángela seguía alzando sus pulgares y Ben modulaba un claro "Lo estás haciendo bien". Suspire, esperando la respuesta del chico que fue cambiado por unas boobies.
— Solo… Jazz —entrecerré mis ojos y luego quise golpearme por ser tan estúpida. Claro, ¿qué chico sensato diría su nombre en un programa de 'corazones rotos'? hmpf, si hasta para mi sonaba cursi.
— Bien, Jazz —sonreí por su apodo. ¿Qué? El Jazz era uno de los mejores géneros musicales— ¿Qué fue exactamente lo que te hizo esa chica? —apoyé mi codo sobre el panel y esperé que el chico Jazz contestara.
— Mi novia… —un carraspeo se escucho por la línea y luego continuo— Ma… Mery. Sí, Mery. Llevamos un año y medio como novios, ¿sabes?, todo era putamente genial con ella, y yo era el estúpido que cumplía todos sus caprichos. Le compraba sus cosas, la perdonaba cuando iba donde sus amigas por la noche y muchas cosas más; Claro, hasta que hace unos pocos meses atrás le presente a mi mejor amiga, Charlo… Charlie. Mi buena amiga Charlie —apoyé mi otro codo sobre el panel, la historia –por una extraña y un tanto inusual razón– se me estaba haciendo interesante. El chico soltó una lúgubre risita que me estrujó el corazón— Seh, creo que ese fue el peor error de mi vida.
— Cariño, tarde o temprano hubiera hecho lo mismo, con o sin tu amiga de por medio —sonreí tristemente por el chico, aunque él no pudiera ver el pequeño gesto— Ahora prosigue, te estoy escuchando atentamente.
— ¿Qué quieres que te diga?, ¿qué llegué del trabajo y las encontré en mi cama haciendo… —un exasperado bufido se escucho— Bueno, tu sabes que estaban haciendo. ¿Cómo se supone que yo pueda competir con… con eso? Lo peor de esto es que… —un carraspeo incómodo abandonó los labios del chico. Me enderecé un poco en mi lugar, frunciendo el entrecejo—, uhm, bueno… —su voz fue bajando de nivel, hasta convertirse en un vergonzoso susurro. Finalmente estaba sentada en posición recta escuchándolo con atención, mi sexto sentido de mujer me decía que algo más había ahí.
— Detente ahí —suspiré y luego dije con determinación— Aquí hay gato encerrado mi querido amigo, tú olvidaste confiarme algo en toda esta historia, ¿qué es eso que te avergüenza decir? —la línea estuvo muerta por los primeros segundos, incluso llegué a pensar que había cortado la comunicación, hasta que un nuevo suspiro se escucho.
— Bien, todavía somos novios.
— ¡Me estás jodiendo! —chillé, mis ojos abiertos de par en par. Unos golpecitos llamaron mi atención, giré mi cabeza y vi a Ben haciéndome señas a través del cristal. Oops, había dicho una palabra prohibida.
— Bueno, uhm, creo que… podríamos decir que le permití tener… —que no sea lo que estoy pensando, que no sea lo que estoy pensando—, ¡le permití tener una novia!, ¡mierda, lo dije! —la manera tan efusiva en la que confeso eso me hizo saber que el pobre muchacho lo tenía guardado en los más profundo de su ser— Nunca podré tener… pechos ni nada de eso, a menos que engorde o me ponga tetas de silicona, ¿cómo mierda se supone que la satisfaga si ella…
—… si ella prefiere las boobies?—la línea volvió a quedar muerta, así que decidí intervenir por una vez más— Déjame ver si entendí. ¿Estás tratando de decirme que ella no quiere nada de nada contigo, porque… prefiere las boobies? —una pequeña risita escapo de mis labios, no pude contenerla, ¡la situación era de lo mas bizarra!
— ¡Hey, no es gracioso! —la congoja en su voz me hizo volver a la 'seriedad' que estaba manteniendo hasta el momento en que… ella prefirió las boobies.
— Okay, lo siento, pero no puedo entenderlo… —rodé mis ojos y me volví a apoyar en el panel— Dime Jazz, ¿cuántos años tienes?
— ¿Veintidós? —alce mis manos al aire como plegaria a Jesucristo por toda esta locura. ¡Tenía veintidós años!, toda una vida por delante.
— Y… ¿Qué fue exactamente lo que te dijo para convencerte de esa locura? Digo, dudo mucho que tú hayas tenido la idea de compartirla, ¿o me equivoco campeón? —entrecerré mis ojos y apoyé mi barbilla en mis manos, esperando su respuesta.
— Bueno, podríamos decir que ella me hizo saber que no era lo mismo… Sexualmente hablando —alcé una ceja ante su declaración— Ya sabes, yo soy un chico, Charlotte una chica —a alguien se le acaba de escapar el nombre de su "mejor amiga"— En fin, fue algo como "tu no me das lo que ella puede, y ella no puede darme lo mismo que tu". ¿Sabes? analizándolo bien, es algo así como el típico, "no eres tu, soy yo". Que idiota soy…
— Nada de menospreciarse aquí —le dije seriamente— Está claro que Charlie no puede darle lo que tu: cosas lindas, alojamiento y creerle sus mentiras… —bufé y me desplomé en el mesón— Sip, creo que las mujeres somos más perceptivas —rodé mis ojos ante lo absurdo que estaba siendo— ¿Estas escuchando cada palabra que me dices?, para mí está más que claro lo que debes hacer con la novia modelo que tienes.
— Ehr, ¿sí?, ¿qué es lo que debo hacer? La verdad es que… —un ruido sordo se escucho y luego su voz volvió a aparecer— Yo la quiero, pero no puedo seguir con esto. Pensar que cuando no está conmigo, está sobajeándose con Charlotte me… me… ew.
— Ya sé que es lo que tú tienes que hacer… —sonreí, era tan simple. Ese era el problema general de todas las personas, les gusta dar vueltas en el asunto pero nunca son directos— Esto es lo que harás y síguelo al pie de la letra: Llamarás a tu novia, le dirás que se quede con sus boobies y romperás con ella…
— Pero…
— ¡Nada de peros, jovencito y escucha!, ¡hazte valer hombre por el amor de Dios! La chica boobiesestá jugando contigo; Por eso, te darás un relajante baño, te pondrás tu mejor ropa y el más delicioso de los perfumes y saldrás a divertirte, ¡ya verás cómo se te olvida el si quiera haber pensado en un trasplante de silicona! —una sonora carcajada salió del auricular— Entonces, ¿qué es lo que vas a hacer?
— Terminar con María, ponerme mi mejor ropa y… ¡Joder, disfrutar de la vida! —María, ahí estaba el verdadero nombre de la chica que lo hizo dudar sobre su sexualidad. Quise saltar en mi asiento por la alegría impregnada en su voz.
— Cariño, eres hombre, pero no por eso te dejaras pisotear que como tu existen pocos en este mundo —sonreí y miré donde Ángela, le guiñé un ojo y acerqué el micrófono a mi boca un poco más— Jazz, sigue en la línea, ¡ahora nos vamos con One more night de Maroon 5! Isa volverá con ustedes solo en unos minutos, aquí, ¡por Corazón Radial! —acomodé los auriculares en mi cuello y suspiré de satisfacción.
Para ser la primera vez lo había hecho bien, ¿no?
Recapitulemos.
Acabo de decirle a un chico que termine con su promiscua-y-bisexual-novia, la cual probablemente debe estar acariciando las boobies de su compañera mientras su acongojado y, pareciera ser, correcto novio habla de los problemas de su corazón con una desconocida de la radio.
Genial.
Le estaba agarrando el gusto a esto.
— Bella, el chico está en la línea uno —asentí en dirección a Ángela, y mientras la pegajosa canción seguía de fondo, tomé la línea uno.
— ¿Me puedes decir tu nombre? Tranquilo, esto es, ahm, extraoficial —una suave risita se escuchó al otro lado del auricular.
— Jasper, mi nombre es Jasper Whitlock —Jazz, Jasper, bueno, la cosa tenía algo de sentido— ¿Sabes?, quiero agradecerte por lo que me has dicho, realmente, nunca lo pensé de ese modo… Uhm, ya sabes, toda esa mierda de que ella estuviera jugando conmigo y eso —rodé mis ojos, era extraño encontrar hombres ingenuos en el siglo XXI— Y, para que quede claro, nunca pasó por mi mente ningún tipo de trasplantes… Creo… —una sonora carcajada nació desde lo más profundo de mi garganta.
— Okay, Jasper —sonreí y tome un lápiz junto a un papel— Te daré mi número para que me llames, extraoficialmente, y me digas como te fue en tu salida a 'disfrutar de la vida', ¿te parece? Podría decirse que tienes suerte, me caíste bien —el chico rió nuevamente.
— Está bien, dispara.
— 89136655 —soltó un suave 'listo' cuando hubo anotado el número— Ya verás como olvidaras este engorroso episodio de tu vida y quedará como un recuerdo para contarle a los nietos —hice una mueca con mis labios reconsiderando eso— Bueno, para cuando los nietos sean mayores de edad —sonreí— la vida es corta cariño y tienes que disfrutarla, además… Soy una curiosa que quiere todos los detalles —los dos soltamos unas suaves risas.
— Gracias Isa, realmente —por primera vez, el que me llamaran Isa no me sonó como un insulto de lo mas bajo— Tu programa va a ser un éxito chica, ¿hablamos luego?
— Hablamos luego, Jazz —la luz roja que estaba sobre el número uno de la línea se apagó cuando ambos cortamos la llamada. Ángela elevó sus pulgares y Ben comenzó a bajarle el volumen a la estrepitosa música que se escuchaba.
— ¡Ya estamos de vuelta con Corazón Radial! ¿Alguna víctima de las jugadas de Cupido el día de hoy?
Y magistralmente cuatro luces –de las líneas uno, dos, cuatro y seis– se encendieron a la vez.
...
Caminar por los pasillos de la estación radial era como caminar con la mejor prenda por la alfombra roja, o algo por el estilo. En serio, ¿cómo todo puede cambiar así de rápido? Anteriormente nadie, pero absolutamente nadie, se metía con los aburridos de la sección clásica, ¡claro!, pero ahora éramos los reyes del cotilleo e Isa había causado una enorme sensación el día del lanzamiento del programa.
— Míralos Bella, mira sus caras llenas de envidia —miré por el rabillo a las personas que pasaban junto a nosotros—, solo me falta ver la cara de Lauren y seré feliz el resto del día —Ángela tenía una sonrisa de oreja a oreja, que me contagio en un santiamén.
En-vi-dia.
Si señores, ellos nos tenían envidia ahora.
¿Quién iba a pensarlo?
— Cariño, tu felicidad será más grande ahora, las brujas del reggaetón se acercan —Ben pasó su brazo sobre los hombros de Ángela. Jessica y Lauren venían hacia nosotros con cara de pocos amigos, eso solo significaba una cosa: ¡Adiós rating!
¡Boo-yah!
— Así que Isa, ¿huh? —fruncí mis labios con la sola mención del nombre, aun me costaba acostumbrarme y que saliera de los labios de Lauren no era de mucha ayuda— Solo fue el primer día, querida Bella, ya veremos cómo manejas la fama —y con un exagerado guiño hacia mi persona, siguió su rumbo.
— ¡Yay!, envidia, adoro esto. ¿Viste el humo salir de sus oídos?, oh cielos, ¡esto es lo mejor! Ahora nadie se atreverá a burlarse de nosotros —puse mis ojos en blanco. La verdad es que no me importaba si se burlaban de nosotros antes, me gustaba la sección clásica en la que trabajábamos antiguamente; aunque Corazón Radial tiene lo suyo.
Ya, lo sé, me estoy encariñando.
— Mike, ya estamos aquí… —entramos a su despacho sin golpear; mala jugada— ¡Oh Dios Santo!, ¿no pueden hacer eso en otra parte? —cubrí mis ojos inmediatamente, pero la imagen de Mike y Kate sobre su escritorio se grabó en mi retina para siempre. Ángela y Ben soltaron unas pequeñas risitas y tiraron de mi brazo hacia las afueras del despacho, supe que estaba a salvo cuando el 'click' de la puerta al cerrarse sonó— Estas cosas solo me pasan a mí, ¡Dios! ¿Cómo se supone que miraré a Mike ahora que conozco su trasero? —Ángela soltó una gran carcajada— ¡No te rías Angie!, ¡acabo de ver su trasero al desnudo, eso no es gracioso!
Un carraspeo nos interrumpió, me giré lentamente y me encontré con los avergonzados ojos de Mike, Kate ya iba en la esquina contigua a la de nosotros. Mis mejillas se tiñeron de un notorio color carmín y me quede varada ahí, bajo la divertida mirada de aquellos dos que se hacían llamar mis amigos.
El trasero de Mike era jodidamente blanco.
Como la cal.
Ew.
— Uhm, siento lo de hace un rato… —Mike estaba acomodando su corbata, en un pobre intento para aliviarse— Okay, pasemos, vamos a hablar sobre el programa y…
— Michael Eugene Newton, no pienso poner un pie en esa oficina donde acabas de tener sexo express —apunté con mi dedo índice la puerta del terror, pasando por alto la 'tos' que soltó Ben a mi espalda— Hablaremos aquí, en el pasillo, cuando hayas desinfectado bien ese escritorio podría, siquiera el pensar, poner un pie dentro de eso.
— Mike, creo que mejor escuchamos a Isa, ¿no? Le debes a ella el éxito que tuvo el programa el día de estreno —Ángela movió sus cejas sugestivamente y tomó asiento junto a Ben en uno de los sofás que estaban fuera del despacho de Mike.
— ¿A-a mi?, ¡pero si yo no tengo nada que decir! Tu nos llamaste Mikey, ahora, habla —Mike sonrió, cual niño pequeño que le regalan un enorme dulce. Su rostro parecía incluso más infantil que de costumbre.
— Tu lo pediste, dulzura —Mike me guiñó un ojo y luego se giró a mis dos amigos— Muchachos, ¡nos vamos a celebrar el fabuloso estrellato de Corazón Radial! —luego de se giró a mí con una lobuna sonrisa plasmada en su rostro— Isabella, cariño, serás el centro de atención esta noche.
Gemí audiblemente, ganándome unas risitas de burla por parte del resto.
...
— ¡Salud! — Todos estrellaron sus vasos, incluyéndome, cuando Mike hizo el 'brindis'.
Todos.
Con eso me refiero a todo el personal de la estación radial. Incluso estaban las guarras de Lessy –apodo para Lauren y Jessica, ya saben, como Brangelina–. Lo incómodo de todo esto eran las miradas que nos daba el mundo entero, porque sí, sus ojos diciéndome "Maldita suertuda, solo fue tu primer día" me estaban causando una especie de pánico. Pero claro, ellos no se perderían la ronda de alcohol gratis que Mike prometió toda la noche, y en estos momentos yo me encontraba rodeada de personas hostiles hacia mi persona y volubles al alcohol.
— Amigos, queridos, estamos aquí reunidos por la señorita que está tratando de esconderse junto a mí —Mike me guiñó un ojo cuando el resto rió, haciendo que mis mejillas se colorearan de un tenue rosa— Cabe decir que "Corazón Radial" fue un total éxito en su primer día, ni siquiera "Las nenas del caserío"…—trate de ocultar mi risa con una tos, fallando estrepitosamente en el proceso ya que Lessy me dio su característica mirada de gata en celo—…con la gran audiencia que siempre han tenido debido al género musical de su estación, lograron en su primer día, así que, el próximo brindis será por y para Isa —Mike se puso de pie y me obligó a pararme junto a él.
¿Qué no entendía que lo único que yo quería era desaparecer de ahí?
— ¡Un brindis por Isabella! —todos juntaron sus copas en el centro y la fiesta se desató.
Los primeros acordes de Pour some sugar on me comenzaron a sonar, mientras el gentío se enfrascaba en una amena y para nada importante conversación, me escabullí del lado de Mike. Cuerpos sudados, cuerpos sudados más alcohol, era una ecuación de lo mas terrorífica. Ya me había tomado mi copa del brindis, había cumplido poniendo la cara… ¿Es que no podría regresar a casa ahora a recostarme en mi amada cama?, Dios, de tan solo pensar en ella se me hacía agua la boca, su colchón de agua, esas almohadas de pluma…
Gracias a la adultez, mis días de siestas habían quedado en el olvido, por ende, tenía sueño las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, y hoy no era la excepción. ¡Mi paraíso era llegar a casa luego del trabajo en la radial para estirarme a patas sueltas un ratito pequeño! –ratito pequeño que duraba alrededor de cinco horas–. Para cumplir mi cometido de dejar la celebración sin ser notada por nadie de la "fiesta", tendría que chantajear a alguien, supongo, algún guardia que me cubra la espalda.
El tipo que resguardaba la entrada de la zona VIP en la que estábamos y que obstruía mi vía de escape era perfecto, un mastodonte caído del cielo. Me acerqué a él con paso decidido y golpee su espalda tres veces. Se giró lentamente, mostrando una cara de completa seriedad cuando quedó frente a mi; tragué saliva de forma audible, el tipo era enorme –enrome en todos los sentidos de la palabra– su blanca piel contrastaba claramente con el negro de su atuendo, y sus ojos color cielo brillaban con diversión. Se cruzó de brazos y me observó alzando una de sus negras cejas. Era perturbante, en cualquier momento su camisa se rompía por la presión que hacían sus músculos.
Pobres músculos, estaban pidiendo auxilio atrapados en esa diminuta prenda que tal vez se le encogió en la lavadora.
— ¿Le puedo ayudar en algo, señorita? —me preguntó con una pequeña sonrisa en su rostro. No obvié el tinte burlón que estaba impregnado en esa simple pregunta.
— Ahm, si —tomé el dobladillo de mi vestido y comencé a jugar con él de manera nerviosa— Uh, verás —suspiré y apunté a mis espaldas con mi dedo gordo— ¿ves a esas personas de allá? —el guardia observó por sobre mi cabeza y asintió, confundido—, bueno, son un dolor en el culo y no entienden que yo quiero dormir, por eso quiero escapar de aquí y solo necesito que digas que no me has visto, en caso de que alguno de ellos te pregunte —junté mis manos en forma de rezo y le semi-supliqué al tipo—. Por favor, por favor, por favor, por favor…
— ¡Joder, está bien! —chilló, para así poder salvarse de mis pequeñas súplicas— Pero… ¿Qué ganaría yo con esto, cariño? —mis ojos se entrecerraron cuando una enorme sonrisa se asomó en su rostro, mostrando unos adorables hoyuelos en sus mejillas que contrastaban con la imagen de chico malo que quería dar.
— ¿Harías tu buena acción del día? —el gigante soltó una estrepitosa carcajada, por poco más y me traga al abrir su boca con la simple acción, luego se hizo a un lado y me indico que pasara con una sutil reverencia.
— Por cierto, mi nombre es Bella —sonreí tenuemente, a modo de agradecimiento por lo que estaba haciendo.
— ¿Ahora es cuando me das tu número telefónico también? —movió sus cejas sugestivamente, causando un nuevo sonrojo en mi.
— Claro, y te dejo que me lleves a tu apartamento a pasar la noche, ¿no quieres que te de un masaje en los pies cuando lleguemos allí?—bufé— ¡Era por si te preguntaban por mí, bobo! —inflé mis mejillas en un acto de exasperación, lo que causó una nueva carcajada en él.
— Pareces un pequeño gatito enojado, no causas miedo alguno, es más, me dan ganas de abrazarte —su sonrisa se acrecentó— Yo soy Emmett —me dijo, guiñándome un ojo— Será mejor que te vayas ahora si no quieres que te vean, creo que te están buscando —traté de mirar por sobre su hombre, algo casi imposible si no estuviera con tacones, y vi claramente a Mike mirando hacía ambos lados en busca de mi persona en fuga.
— Bien, es hora de mi retirada. ¡Gracias Emmett, te debo una! —y con eso me giré y caminé directo a la salida del local.
Gemí de alivio cuando estuve finalmente en la acera.
La brisa golpeó contra mis desnudos hombros suavemente, suspiré de felicidad ante el cambio de ambiente; la atronadora música sonaba amortiguada y eso fue miel para mis dañados oídos. La parada estaba a unos cuantos metros, pasé el chaleco que traía entre mis manos sobre mis hombros y caminé hacia allá con parsimonia, no era una gran fan de los locales abarrotados y menos si se trataba de locales llenos de gente sudorosa y apestando a alcohol.
Una chica menuda estaba sentada en la parada de autobús, su cabello azabache bailaba con el viento; me quedé unos cuantos pasos lejos de ella, esperando. De la nada apreció un chico rubio bien parecido caminando cabizbajo, se sentó –se tiró, mejor dicho, como un saco de papas– junto a la chica y soltó un audible suspiro. Los curiosos ojos azules de la muchacha se posaron en él, una hermosa sonrisa adornó sus labios que estaban pintados de un rosa fresa e inesperadamente estiró su pequeña mano, tomándome por sorpresa a mí y al chico en sí.
Joder, estaba viendo una de esas comedias románticas que Angie tanto ama en vivo y en directo.
— Mi nombre es Alice —se presentó, con una voz de soprano que me encandiló. El chico alzó su cabeza, un tanto confuso a decir verdad, pero luego una pequeña sonrisa adornó sus labios— Puedes decirme Al, o Allie, o simplemente Alice, también puedes llamarme solo A, eso depende…
— Soy Jasper yo —Maestro Yoda ha hablado. El chico estiró su mano de manera cordial, cortando la verborrea de la joven y le dio un suave apretón a la que ella le ofrecía. Desvié mi mirada cuando comenzaron a hablar amenamente, ya había estado espiando mucho, y luego de unos minutos, se pusieron de pie y caminaron en dirección contraria a mí.
Jasper.
El nombre del chico llegó de lleno a mi mente, y no pude evitar pensar en el consejo que le había dado al pobre hombre que cambiaron por un par de boobies horas antes. Sonreí; nunca me creí capaza de aconsejar algo así, es más, Ángela era la que normalmente me decía que saliera en busca de chicos, ¿y yo le dije a un chico desconocido que fuera a buscar alguna mujer por ahí? Si, este mundo estaba cada vez más raro.
Jasper.
Tal vez y solo fuera una coincidencia.
¡Buenas tardes!
Aquí les traigo el segundo capítulo. Sin betear, al igual que el primero, si tienes errores mis disculpas, ya saben que soy despistada. Espero les guste :)! he estado modificando los capítulos originales, les he ido agregando cosillas por aquí y por allá para mejorarlos. Algunas chicas pensaban que Ed era el de las boobies, nope, Ed tiene otras función en este fanfic wajajaja. Pronto saldrá, así que tengan paciencia como siempre :)
Por cierto, pronto terminaré el cap. veintisiete de Primerizo, así que de esta semana no pasa, lo subiré, pero no les puedo decir que día, poque entre que lo termine, se lo envie a Di para que lo deje bonito y lo suba... pueden pasar muchos días XD tal vez en facebook les suba algún adelantito, al igual que con Cada príncipe con su color, estén atentas ;)
¡Muuuuuchas gracias por su apoyo!
reviews, alertas y favoritos, son las mejores :)
Lamb.
