Capítulo 2: Un desconocido en el parque

Quitó la vista de la mujer y corrió lo que le quedaba de camino hasta llegar caso al centro del camino del parque donde o había nadie. Se sentó en uno de los bancos y tiró las bolsas al suelo para taparse la cara con las manos y llorar con desesperación.

- No puedo… no puedo estar sola –dijo Serena mientras sollozaba –mamá… te necesito…

No podía detenerse, las lágrimas salían de sus ojos y el llanto luchaba por salir.

Se quedó así unos instantes hasta que levantó la cabeza y miró al cielo sin dejar de hipar y sollozar. En ese momento una estrella fugaz paso por el cielo pero sorprendentemente se detuvo en el cielo y bajo justo unos metros frente a Serena.

Al notar la brillante luz que se formaba frente a ella, Serena dejó de llorar y miró sorprendida como la figura de un hombre se formaba de la brillante luz, la que se fue consumiendo hasta dejar a un hombre rubio, alto y completamente vestido de negro parado frente a ella.

De pronto el hombre posó su vista el ella y sonrió con cierta tristeza para luego hacer una reverencia a Serena.

- Eh oído su llanto… no llore más princesa… -dijo el hombre levantando la vista hasta Serena quien, lo miraba totalmente sorprendida.

- ¿Quién eres? –Pregunto Serena mientras las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos.

- Soy un caballero errante mi lady –dijo el hombre colocándose de pie y sacando un pañuelo de su bolsillo se lo ofreció a Serena –que viajaba por el espació cuando sentí una infinita tristeza.

- ¿Cómo? –Pregunto Serena recibiendo el pañuelo y secándose las lágrimas.

- Así nada más, no se realmente como pasa pero puedo sentir la tristeza de los demás –dijo el hombre caminando hacia el banco donde estaba sentada Serena y se sentó a su lado –pero me parece extraño que este usted sola aquí… ¿Dónde están sus guardianas?

Serena lo miró unos instantes para luego bajar la mirada nuevamente y dejar que las lágrimas siguieran saliendo.

- No lo sé… intente llamarlas pero nadie responde –dijo Serena levantando la vista mostrando ese mar azul totalmente empañados por la tristeza.

- Mi lady, no llore más… nadie vale la pena como para que usted derrame tantas lágrimas –dijo el hombre tocando el hombro de Serena. AL sentir el contacto Serena se sorprendió, hacia tanto que nadie le tocaba con algún sentimiento que no fuera lastima que la calidez de pareció incluso desconocida.

EL hombre al ver que Serena observaba su mano la quito inéditamente como si hubiera hecho algo imperdonable y se colocó de pie para volver a arrodillarse frente a Serena.

- Lo lamento mi lady, no debí haberme tomado ese atrevimiento, fue una imprudencia de mi parte, lo siento tanto… -dijo el hombre sin parar se disculparse, cosa que sorprendió y extraño a Serena quien sin poder contenerlo sonrió ante las extrañas actitudes del hombre.

- Gracias mi lady –dijo el hombre de pronto.

- ¿Gracias por que? –Pregunto Serena mirándolo sonreír con gratitud.

- Por sonreír y dejar esa tristeza de lado… una dama como usted no debe tener esa tristeza –dijo el hombre mirándola con esos ojos castaño tan claro como la arena de la playa.

- Eres muy extraño ¿Sabes? –dijo Serena manteniendo la sonrisa.

- ¿De verdad me considera extraño mi lady? –Pregunto el hombre un poco preocupado.

- No me digas mi lady –dijo Serena de pronto.

- ¿Cómo quiere que le diga¿Su majestad¿Princesa? –Pregunto el hombre con curiosidad.

Serena sonrió aun más antes de responderle

- No, dime Serena –dijo Serena sonriéndole.

- Princesa Serena –dijo el hombre con una sonrisa.

- No, solo Serena –dijo Serena lanzando una pequeña carcajada antes de responder –aquí no se ocupan los lady o majestad o princesa… a menos que sea de cariño.

- Que extraño es este planeta –dijo el hombre colocándose de pie.

- Sí, a veces es extraño –dijo Serena colocándose de pie también, con el pañuelo en la mano –te ensucie tu pañuelo, lo lamento.

- No prin… digo… Serena, no te preocupes… es un honor para mi –dijo el hombre sonriéndole hacia abajo ya que la estatura de los dos era notoriamente diferente.

- ¿Hace cuando estas vagando por el espacio? –Pregunto Serena mirándolo a los ojos.

- Hace muchos años –dijo el hombre con melancolía –al parecer en este tiempo muchas cosas han cambiado.

- La verdad es que si, muchas cosas han cambiado –dijo Serena –ya no es un reino como el milenio de plata… ahora todos vivimos como iguales en este planeta…

- Siempre supimos que algún día llegaría el momento en que deberíamos dejar nuestros reinos para mezclarnos con los humanos…

- ¿De donde vienes exactamente? –Pregunto Serena con curiosidad

- Yo vengo del antiguo milenio de plata –dijo el hombre sorprendiendo a Serena –solo que salí de ahí muchos años antes que el negaverso atacara y destruyera todo… usted era una niña aun…

- ¿En serio?... vaya –dijo Serena mirando hacia arriba -¿Cómo te llamas?

- Me llamo Matthew y pertenecí a la guardia real de su madre –dijo Matthew mirando a Serena con una sonrisa.

- ¿De verdad? –Pregunto Serena con una sonrisa –pero… ¿Por qué te fuiste?

- Me fui por… cosas realmente dolorosas para mi –dijo Matthew entristeciendo su mirada –me acusaron de algo que yo jamás cometí y me desterraron.

- ¿Qué sucedió? –Pregunto Serena con curiosidad.

- Preferiría no hablar de eso, por favor –dijo Matthew bajando la mirada.

- Lo lamento, no quise hacerte entristecer –dijo Serena apenada –pero… dime algo… ¿Cómo es que has permanecido igual?

- Jajajajaja –rió Matthw sorprendiendo a Serena –disculpa Serena, pero… no e permanecido igual todos estos años… no e envejecido tanto porque en el espacio los años pasan diferentes que aquí… es eso nada más, pero aun así los años me han hecho algo más viejo…

- Ah… -dijo Serena guardando silencio unos segundos.

Se puso a pensar y sintió que por primera vez desde hacía mucho tiempo sentía algo de paz en su corazón.

- Muchas gracias Matthew –dijo Serena llamando la atención del hombre a su lado.

- ¿Por qué? –Pregunto Matthew sorprendido.

- Porque hacia mucho tiempo que no podía sonreír ni siquiera forzadamente… -dijo Serena sonriéndole –pero lograste calmar en parte la tristeza que tenía en mi corazón.

- Me alegra mucho escuchar eso Serena, fue por eso que vine, a intentar calmar esa tristeza tremenda que sentí cuando iba viajando –dijo Matthew mirándola.

- ¿Hacia donde te dirigías? –Pregunto Serena agachándose para recoger las bolsas.

- Hacia ningún lugar en especial –dijo Matthew agachándose junto con Serena para ayudarle a recoger las bolsas.

- Oye y… ¿Por qué no te quedas aquí un tiempo? –Pregunto Serena sorprendiéndose a ella misma por la proposición.

Matthw la miró unos segundos antes de bajar la mirada a las bolsas que recogía

- No lo sé… este lugar es demasiado extraño para mi ¿Sabes? Además, no tengo donde quedarme –dijo Matthew.

- Pero por eso no te preocupes, te puedes quedar conmigo –dijo Serena con una sonrisa.

- La verdad me encantaría conocer un poco más de este planeta, pero… ¿No te molesta? –Pregunto un poco apenado.

- No, será un placer tenerte por aquí… es más, tómalo como agradecimiento por haberme ayudado –dijo Serena con una sonrisa comenzando a caminar le que le quedaba del parque para llegar a su departamento.

- Esta bien, pero déjame llevarte las cosas –dijo Matthew tomando las bolsas que tenía serena en sus manos.

- Está bien –dijo Serena riendo un poco ante la extraña situación.

Caminó con él hasta su departamento y lo hizo entrar. Estaba todo a oscuras por lo que al encender la luz se dio cuenta que debió haberlo pensado un poco antes de invitarlo ya que estaba todo un desastre, incluso habían cajas que no desembalaba desde que se había cambiado simplemente por pereza o desanimo.

Lo lamento, el orden no es mi fuerte pero… -dijo Serena intentando apresurarse para ordenar un poco el living, pero la mano de Matthew la detuvo.

- No te preocupes tanto por mi, yo puedo dormir en cualquier lugar –dijo Matthew señalando el sillón.

- No, como se te ocurre que te voy a dejar dormir ahí –dijo Serena sorprendida mientras tomaba una caja –en esta otra habitación hay otra cama donde puedes dormir, este lugar es bastante grande para mi sola…

- Te lo agradezco mucho –dijo Matthew mirándola con una gran sonrisa en el rostro.

- De nada –dijo Serena devolviéndole la sonrisa –espérame un segundo que termino de ordenar un poco la habitación y…

- Te ayudare –dijo Matthew adelantándose a la habitación.

- No es necesario, de verdad yo… -dijo Serena pero se calló al ver el verdadero desastre que había en la habitación –pues… parece que si voy a necesitar algo de ayuda aquí…

Matthew se giró y sonrió para luego comenzar a tomar las cajas y recoger los papales que estaban regados en el suelo.

Mientras hacían las cosas Serena pensaba en lo sorprendente de la situación. ¿Qué había sido capaz de invitar a un completo desconocido a su casa? No tenía idea. Lo único que sabía era que Él le transmitía mucha tranquilidad en esos momentos.

Pensó en que quizás unos años atrás no hubiera dejado ni que se acercara por miedo de perder a Darien, pero en esos momentos era todo diferente.

Ella había desdió que Darien y todas las personas que la dejaron sola desaparecerían de su vida para siempre y que volvería a armar su vida, aunque fuera doloroso.

-… ¿Te gusta vivir aquí sola?... –Escucho de pronto Serena volviendo a la realidad.

- ¿Disculpa? No te escuche, me quede pensando –dijo Serena para girarse hacia él.

- Te preguntaba que si te gusta vivir aquí sola –dijo Matthew mientras pasaba con una caja en sus brazos.

- La verdad es que no –dijo Serena bajando la cabeza –cuando me vine a vivir aquí estaba escapando de todo mi pasado y… en ese momento la soledad de este departamento reflejaba todo lo que tenía en ese… soledad…

Matthew la miró unos segundos para luego bajar la caja al piso y acercarse un poco más a ella.

- ¿Qué cosa es tan terrible como para que escaparas de tu pasado? –Pregunto Matthew con curiosidad.

- La soledad… -dijo Serena levantando la vista para ver el cielo despejado -… todas mis amigas… hasta mi novio me dejaron sola en el momento en el que más los necesite…

Matthew se paró detrás de ella y colocó una mano en su hombro en señal de apoyo.

- Por eso estabas tan triste hoy, cuando te encontré en el parque… ¿verdad?... los estabas recordando –dijo Matthew a lo que Serena asintió.

- ¿Sabes?... te parecerá extraño lo que voy a decirte, pero… creo que has hecho bien –dijo Matthew sorprendiendo a Serena quien esperaba un sermón diciendo que debía perdonar y todas esas cosas que seguramente escucharía de Luna o de Darien o de Rei -… a mi también me hicieron mucho daño… me desterraron y me acusaron injustamente de algo que yo jamás hice y que nunca pensé en hacer…

- Cuando ellos se dieron cuenta de que habían cometido un error intentaron buscarme pero yo jamás quise que me encontraran porque era demasiado doloroso para mi volver al lugar y con las personas que tanto daño me habían hecho… -dijo Matthew mirando a Serena directamente a los ojos mientras tomaba asiento en la cama que estaba en el centro de la habitación solamente con el colchón sobre ella –fue por eso que comencé a vagar por el espacio de planeta en planeta intentando buscar un hogar…

- Quizás este sea tu hogar –dijo Serena de pronto con una sonrisa –quien sabe… quizás el destino quiso que llegaras aquí para ayudarme y para que encontraras un nuevo hogar…

- Puede ser… -dijo Matthew con una sonrisa mirando a su alrededor para volver a tomar la caja del suelo –parece que ya terminamos.

- Si, ya casi… solo queda armar tu cama y listo –dijo Serena acercándose a un guardarropa que había en la habitación para sacar unas sabanas y unas frazadas –oye… ¿no tienes nada de ropa?

-Mm… pues, no… solo tengo una pequeña antorcha que me adecua a la ropa de cada planeta –dijo Matthew sacando un tipo de bolígrafo muy similar al que Luna le dio a Serena cuando era una niña –como te imaginaras en el universo hay la mas grande variabilidad de vestimentas…

- Por supuesto… -dijo Serena sonriendo –es bastante útil…

- La verdad es que sí… -dijo Matthew ayudando a Serena a terminar la cama.

- Listo –dijo Serena cuando terminaron -¿Tienes hambre? Puedo prepararte algo si quieres…

- Claro… eso es algo a lo que nunca estuve acostumbrado… a las comidas –dijo Matthew sonriendo algo apenado mientras salían de la habitación hacia la cocina.

- Mañana intentare ordenar esas cajas –dijo Serena mientras miraba el desorden del living.

- ¿Qué hay en esas cajas? –Pregunto Matthew mirando por la gran ventana que había en la cocina.

- Cuadros, libros, jarrones… cosas así… es que nunca me e dedicado mucho a ordenar este lugar –dijo Serena mientras revisaba la alacena buscando cosas.

- ¿Qué haces durante el día? –Pregunto Matthew de pronto.

- Estudió en la universidad –dijo Serena – es un…

- Las conozco, no soy tan troglodita –dijo Matthew mientras Serena se sonrojaba un poco.

- Lo siento –dijo Serena volviendo a cocinar.

- ¿Te ayudo en algo? –Pregunto Matthew sintiéndose algo inútil.

- No, ya casi termino –dijo Serena colocando unas sándwich en unos platos y llevándolos una mesa cercana –siéntate...

- Gracias –dijo Matthew tomando asiento.

Serena se sentó a su lado y comieron tranquilamente conversando de cosas sin mayor importancia.

- Muchas gracias, la verdad es que estaban deliciosos –dijo Matthew cuando terminaron de comer.

- No exageres, si solo eran unos sándwich –dijo Serena levantando los platos de la mesa –la verdad nunca e sido buena en la cocina… ni en nada la verdad…

- No creo que eso sea verdad –dijo Matthew acercándose a una gran maqueta de un edificio a medio hacer –esto es realmente hermoso y fantástico… ¿como puedes hacerlo?

- ¿De verdad te gusta? –Pregunto Serena extrañada acercándose a la maqueta que estaba sobre una mesa, cerca de la pared –pregunto Serena parándose a su lado "la primera vez que Rei vio el dibujo dijo que era realmente horrible y Darien dijo que estaba bastante extravagante pero que nunca faltarían los locos que les gustarían esas cosas" pensó Serena –ni a mi novio ni a mis amigas les gusto mucho… dijeron que estaba algo… extravagante…

- Pues creo que son unos tontos… teniendo a una persona tan talentosa entre ellos no son capaces de apreciarla –dijo Matthew llamando la atención de Serena quien lo miró "otra vez esa frase"

- Aun no lo termino porque no e tenido mucho tiempo, e tenido varias cosas que hacer en la universidad pero tengo que terminarlo para presentado en unos meses más como mi proyecto personal ante los rectores de la universidad –dijo Serena admirando su trabajo.

- Oye… ¿Puedo hacerte una pregunta? –dijo Matthew mirando a Serena totalmente serió.

- Claro, hazla –dijo Serena devolviéndole una sonrisa.

- ¿Por qué permites que ellos te desprecien y te traten mal? –Pregunto Matthew sorprendiendo a Serena por la pregunta.

- ¿Por qué dices eso? –Pregunto Serena extrañada por la pregunta pero verdaderamente ella misma se la había hecho muchas veces.

- Por lo que me dices ellos piensas que no eres buena para nada –dijo Matthew caminando hacia uno de los sillones y sentándose en el –y también me dijiste en el parque que cuando más los necesitaste ellos no estuvieron contigo.

Serena lo miró parada al lado de la mesa con la maqueta encima, lo escuchaba atentamente, mientras pensaba que ella misma pensó esas cosas pero jamás fue capaz de decirlas.

- Pienso que ellos no te merecen… eres demasiado buena persona parar ellos y no lo saben valorar –dijo Matthew recostándose en el sillón.

- Puede ser… -dijo Serena luego de unos segundos de silencio mientras se sentaba en el sillón de enfrente –la verdad muchas veces me e preguntado eso pero… me da miedo a estar sola. No se si soy capaz de vivir sola.

- … no te das cuenta ¿verdad? –Pregunto Matthew haciendo que Serena levantara la cabeza –ya estas viviendo sola… en estos momentos estas sola y puedes vivir perfectamente.

Serena lo miró a los ojos, era increíble que una persona que no la conocía lo suficiente le estuviera diciendo esas cosas. ¿Tanto era lo que se podía apreciar desde fuera?

- … Tú no me conoces ¿Cómo puedes sacar tantas conclusiones de algunas cosas que yo te he dicho? –Pregunto Serena sin intenciones de atacarlo.

- Es simplemente la impresión que me da de todo lo que me has contado… ellos se subestiman diciendo que hay muchas cosas que tu no puedes hacer y además desprecian las cosas que hacer… sin contar que te han dejado sola –dijo Matthew mirando a Serena con seriedad.

Serena sonrió unos segundos antes de bajar la mirada nuevamente, mientras sus ojos se inundaban de lágrimas.

- Eh pensado tantas veces lo que me estas diciendo ahora… pero nunca e sido capaz de hacer nada al respecto… -dijo Serena dejando correr sus lágrimas.

Matthew se colocó de pie y se sentó a su lado pasándole un brazo por sobre los hombros.

- ¿Sabes? Pensé lo que me dijiste y quien sabe, puede que tengas razón –dijo Matthew haciendo que Serena levantara la mirada –tal vez estoy aquí por alguna razón especial… quizás para ayudarte a darte cuenta que ellos no son las personas que necesitas a tu lado…

Serena lo miraba fijamente mientras escuchaba sus palabras.

- …Quizás estoy aquí para que te des cuenta que verdaderamente vales mucho más de lo que ellos quieren ver y que… no perteneces al mundo que ellos te han hecho creer –dijo Matthew mientras Serena comenzaba a llorar más fuertemente y se apegaba a su pecho –lo lamento, no quise hacerte sentir mal…

- No… no se trata de eso… -dijo Serena mientras se respiración era entre cortada por el llanto –es que… he pensado tantas veces hacer lo que me has dicho pero no me creo capaz de hacerlo sola…

- YO te ayudaré… no te preocupes, ya no estarás más sola ni con gente que no te aprecia –dijo Matthew abrazándola fuertemente, de manera protectora…

Eran cerca de las 2 de la madrugada y tanto Serena como Matthew estaban acostados en sus respectivas habitaciones.

Serena giraba en la cama de un lado al otro, pensando en las cosas que habían pasado ese día. Pensaba en el momento en que Luna la transformo en lo que en ese momento era, en todas las veces que Darien la habita hecho llorar, en toda las veces en que las chicas la juzgaron sin tener verdaderos argumentos y esas idea de alejarse de todo se hacia más concreta. Quizás Matthew tenía razón y ellos no la merecían, su vida se había vuelto sufrida desde el momento en que había conocido a Luna y las demás… Ella no merecía eso… nunca más…

Por otra parte Matthew estaba recostado en mirando el techo de su habitación mientras pensaba en voz alta.

- Ellos no se la merecen… no merecen a la princesa que tienen… y yo me encargare de que se arrepientan el resto de sus vida por haber haberla tratado de esa manera –dijo Matthew mientras una sonrisa extraña se formaba en sus labios –… sufrirán cuando pierdan a su princesa…

Continuará…

Hola a todos, me alegra mucho que les haya gustado el primer capítulo y ojalá que este también les guste...

Las preguntas y los agradecimientos en un revew que me mande a mi misma, así que desde una vueltecita por ahi si quieren...

Bueno, me voy... besos a todos y muchas gracias otra vez por su apoyo...

Se despide su humilde servidora...

.::Konnyta-granger::.