Capítulo II

El grupo de lobos no paró hasta que casi llegaban a su territorio. Los compañeros de travesuras del Rīdā, se le igualaron al llegar a la frontera de las tierras del Ôkami y le preguntaron, divertidos:

–¿Crees que InuYasha se coma al regalo? –comentó Ginta.

El Rīdā negó sonriendo.

–Oh no creo, si a Yû le agradó, seguro que nadie lo tocara.

–Ese bochan sabe cómo ganarse a todos.

Kōga bufó molesto.

–Si mira; que me va a dejar sin mis dos compañeros.

Los aludidos negaron sin dejar de reír.

–Es un bochan adorable…

–Como lo fuiste tú.

–¡Yo no…!

Los dos lobos se rieron de la cara de indignación del joven líder. Más el lobo de cabello negro no agregó más al asunto, pues sabía que para esos dos la decisión que habían tomado, no les fue fácil; separarse del clan y de él, sin embargo estaba orgulloso de ellos.

–Vamos, que ya se ve nuestra montaña.

Los dos lobos se resignaron y es que lo último que dijo Kōga, fue ya cuando esta les llevaba un gran trecho por delante.

Cuando el joven yôkai de ojos azules llegó a su cubil; lo recibieron con muchas preguntas acerca de cómo le había ido al Yōrō-Zoku.

–Tranquilos, que el Comandante les contará. Viene con los otros detrás de mí.

Como Kōga lo dijo, el grupo de soldados y los del Yōrō-Zoku llegaron después que él y con ellos dirigieron las preguntas. Solo los ancianos fueron llamados por el joven líder y les relató lo más importante, al concluir, uno de ellos opinó.

–Es una gran sorpresa que el Lord de los Inu haya dado el visto bueno a esa extensión de nuestra alianza.

–¿Por qué es sorpresa?

–Los Demonios Perro no eran muy adeptos a tener alianzas, sino… esclavos.

Kōga lo pensó antes de opinar.

–Soy joven para corroborar eso, sin embargo desde que mi padre aceptó esta tregua y alianza, no tuvo quejas o molestia con los Inu y yo planeó seguir honrando la palabra que dimos.

Los ancianos estuvieron de acuerdo y por eso se lo hicieron saber.

–No es que critiquemos, sino que esté enterado y que haga saber a los lobos del norte que es lo que se espera de ellos, al unirse.

El de ojos azules asintió y respondió.

–Solo estaré un par de días para dejar algunas instrucciones y saldré al territorio del Yōrō-Zoku, debo saber cómo tomaron y tomarán la decisión que resolvimos Sesshōmaru-sama y yo.

Los viejos lobos estuvieron de acuerdo y con eso, Kōga se alejó de ellos pensando en lo que deseaba ofrecer a su InuYasha…

Un lugar donde alguien como el de cabellera blanca estaba acostumbrado a vivir, no deseaba que su pareja perdiera las comodidades y lo que tenía con su clan y aniki, no si en sus manos estaba que el de orejitas estuviese lo más cómodo posible, después de todo sabía que era un bochan acostumbrado a vivir bajo el techo de un castillo. Y si bien por una parte el motivo era que Sesshōmaru no tuviese queja de como trataría a su otouto, el motivo mayor era porque InuYasha era muy importante para él.

Con eso en mente llamó a algunos de los lobos que eran los encargados de hacer las cuevas y les expuso su idea, señalando el pico de la montaña que estaba por muy poco encima de ellos y parecía el lugar ideal.

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El Capitán Demonio Perro, miró en dirección a donde las nubes cubrían el pico nevado de una montaña. Era un lugar frío, sin embargo a él le parecía muy tranquilo y bueno para vivir.

El Inu notó la presencia sigilosa de los jóvenes lobos a su alrededor, mas no le dio importancia, pues el día anterior había quedado clara la fuerza que poseía y sabía que eso jóvenes no le molestarían de ahora en más.

Escuchó unos pasos y a su oído entrenado le llegó el cansancio con que estos estaban impregnados.

–Tomohisa-san

–Gran sabio, aun despierto.

–Por desgracia en estos momentos turbulentos, no puedo tomar mucho descanso.

–No es bueno para su salud.

–Ambos sabemos que no tengo mucho tiempo.

–Yo no…

–Lo sabe, no en vano sus lores siempre han sido señores de este y el otro mundo.

–…Lo lamento.

–No lo haga. Viví y fue feliz… luche como un guerrero y conocí a mucho yôkais inolvidables, me siento contento, pero hay algo que sé, perturbara mi eterno descanso…

El semblante nostálgico del Gran Sabio y su mirada perdida en el horizonte, le hicieron agregar a Tomohisa.

–Su clan y su nieta estarán bien, los Lores velarán por ellos.

–Lo sé y lo agradezco, más tampoco puedo pedir que ellos descuiden sus propios clanes para cuidar del mío, solo porque mis cachorros no quieren ponerse de acuerdo y aceptar un solo líder…

Tomohisa se cruzó de brazos, al preguntar con curiosidad:

–¿Y ya pensó en una lucha para elegir al más fuerte?

–Lo he pensado, más incluso me duele imaginarlos desgarrándose entre sí.

–Pero sabe que el más fuerte vencerá y que no habrá duda.

–A veces o muchas veces, los más fuertes no son los más sabios. –Tomohisa miró con ojos muy abiertos al lobo blanco– Si, aunque usted no lo crea.

–Bien, pues si le sirve de consuelo; el joven Rīdā vendría a verlo en cuanto pudiera.

El lobo blanco asintió.

–Espero que con ello se resuelva algo de todo esto.

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En cuanto la orden de reunir los fragmentos de la Shikon no Tama de su territorio, fue dicha por el Dai-Yôkai; el par de bochan salieron disparados a alistar sus cosas. Yû estaba que no cabía de asombro y curiosidad.

–¡¿Lo puedes creer Oji, padre nos ha dejado salir y a una misión?!

–Para mí no sería extraño, pero que te lo permita a ti, es algo sorprendente. Por eso no debemos fallar…

–¡Nunca!

InuYasha rió divertido ante la convicción de su sobrino, preguntándose si también él había sido así de hiperactivo.

Muchas gracias por leer.

sakura1402, Lima86 –Las gracias te las doy yo a ti por leer y comentar–, kane-noona, Dandelion's Lollipop, Alba marina, Elea Aeterna, Ying Fa Malfoy de Potter y Hikari-Riza-chan.

Y a mi beta Pitiizz.