IMÁGENES

Imagen 2: La fotografia de Gaara

Por: Okashira Janet

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Dedicado especialmente a Misao Koishikawa por estar conmigo desde los tiempos de Rurouni Kenshin, gracias por soportar mis locuras por –ya- tantos años.

Temari y Kankuro eran sus hermanos pero de algún modo podría decirse que ellos en realidad no habían sido familia hasta hace poco tiempo. Igual que el resto de las personas de Suna, sus hermanos le temían como al hombre que tenía un demonio en su interior, no, más que eso, él era el monstruo, él y no Shukaku.

-¿Podrían por favor traerme una taza de té?-

-En seguida Gaara-sama- ¿Cómo el pequeño demonio de la arena había terminado convirtiéndose en su líder? Ni siquiera Gaara estaba muy seguro de eso. Era como si un día fuera odiado y temido y al siguiente ya fuera idolatrado por todo el mundo, de cierta forma macabra aquello no dejaba de parecer irreal.

-Misiones…- susurrando distraído el joven barajó papeles en su mano derecha mientras su mano izquierda intentaba firmar torpemente un documento, no, había hecho una mala elección de manos, cambiando de posición soltó un hondo suspiro, eso de ser Kazekage era más pesado y aburrido de lo que uno imaginaría en primera instancia.

-¡Gaara-sama!, ¿Qué debo hacer con los problemas del sector sur?-

-Manda a un grupo de gennin, los mejores que tengas, no es demasiado peligroso para ellos- el pelirrojo suspiró, así era su día, la gente entraba y salía diciendo "Gaara-sama esto, Gaara-sama el otro" y él tenía que ser incluso más sabio que Salomon para intentar llegar a un acuerdo con todos.

Girando en su silla reclinable el pelirrojo posó la vista donde las inmensas ventanas de su oficina le permitían observar el paisaje de afuera, no es que aquello fuera muy inspirador, el desierto era seco, caluroso y definitivamente tenía un cierto aire de desolación, pero bueno, era su tierra después de todo, tenía que animarse así fuera a base de nostalgia.

Soltando un suspiro el pelirrojo pensó en la ultima vez que había visto a Naruto, no había sido hace mucho tiempo, justo el rubio se acababa de convertir en Hokage –el más torpe de la historia de la hoja en cuanto a burocracia se refería-. Enredando uno de los mechones rojos de su cabello en su dedo índice el joven pensó en inventarse algún importante asunto de estado para poder ver nuevamente a su amigo pero deshecho rápidamente la idea, ser Kazekage no le daba el derecho de jugar a su antojo con las leyes diplomáticas.

-Vaya…- entrecruzando los dedos de las manos el joven cerró por un momento los ojos, aunque amaba su tierra debía admitir que en ocasiones era la mar de aburrida, y bueno, ¿Quién podía hacer algo por eso? Hacía tanto calor en el desierto que incluso los villanos preferían esperar a que el sol hubiera bajado para hacer sus fechorías, pobre de la gente que como él debía ir a trabajar cuando el sol de la tarde era capaz de rostizar cualquier intento de vida que se le pusiera en el camino.

-Aburrido- levantando los ojos al techo soltó un nuevo suspiro, no tenía ganas de leer informes, después de todo sabía lo que vendría escrito en cada una de las hojas "Objetivo eliminado, objetivo eliminado, objetivo…" a veces se preguntaba si es que era bueno que los shinobis de la arena arreglaran las cosas siempre del mismo modo, bueno, lo cierto es que así es como los habían educado a todos, enemigo muerto, enemigo menos; seguro que Naruto se molestaría con él de seguir con esa mentalidad.

-Aburrido…- volvió a susurrar su estado de animo al aire, por lo general no solía quejarse de que su día no fuera lo que se podría considerar "divertido", después de todo ¿Qué se podía considerar divertido en la vida de un Kage? La emoción para alguien como él se daba cuando debía proteger a su pueblo enfrentándose en batalla y definitivamente ver a Suna en peligro no era algo que deseara.

-Tuc- al girarse para posar nuevamente la vista sobre los papeles que debía firmar tiró sin querer un retrato que se estrelló en el suelo de mala manera, arqueando una ceja el joven se agachó recogiéndolo ¿Quién había dejado esa fotografía ahí? No la recordaba, en ella se podía ver a si mismo cuando tenía doce años, los ojos turbios, el semblante serio, incluso los rojos cabellos se veían intimidantes.

-¿Era yo así?- parpadeando el joven Kazekage observó con detenimiento la imagen de su "yo" joven, ahora entendía porque la gente se alejaba de él en cuanto lo veía, el jovencito de la imagen parecía –y era de hecho- completamente capaz de hacer un ataúd de arena para quien osara cruzarse en su camino.

-Que malo…- poniéndose de pie el pelirrojo dejó que su tunica de Kasekage ondeara con él llegando casi al suelo, realmente aquellas ojeras lo hacían lucir peligroso y quizás un tanto desequilibrado, que lastima, no podría presumir sus imágenes de infancia a nadie si es que quería mantener aquella "oscura" faceta de su pasado en secreto.

Dando una vuelta lentamente por la oficina con la fotografía en mano el joven se dijo que definitivamente había cambiado mucho en ese corto tiempo, con la expulsión de Shukaku le era mucho más fácil dormir y por lo tanto las ojeras eran cosa del pasado y gracias a Naruto ya no molía los huesos de cualquiera solo porque osara mirarlo más de la cuenta.

-¿Puedo pasar Kasekage-sama?- escuchó una voz afuera y con paso calmo dejo el retrato sin ser consciente en una esquina del escritorio.

-Adelante- en seguida un shinobi cargado de pergaminos entró torpemente a la habitación dándole tiempo al pelirrojo de ocupar su asiento tras el escritorio.

-Buenos días Kasekage-sama, venía a entregarle los informes de los gennin y…- Gaara lo observó inexpresivo cuando notó que el Ninja tenía los ojos fijos en algún punto de su mesa.

-¡Oh!, ¿Ese es el Hokage de Konoha verdad?- al instante Gaara tuvo que reprimir las ganas de rodar los ojos, ahora que lo recordaba en su ultima visita Naruto le había dejado unos retratos suyos de cuando tenía doce años "para que tu oficina no se vea tan sola dattebayo" había dicho en aquel entonces.

-Que gracioso que era- desembarazándose de los pergaminos el shinobi tomó el retrato donde Naruto le sonreía ampliamente a la cámara -haciendo la señal de la victoria con ambas manos- ante la mirada furibunda de sus compañeros de equipo que eran eclipsados por él, en la siguiente toma el rubio yacía en el suelo mientras sus dos compañeros le pisaban de mala manera la cabeza.

-El Kage de la hoja parece haber sido un niño de lo más travieso-

-Supongo…- Gaara susurró suavemente, ahora que lo pensaba seguramente había sido Naruto quien había colocado una fotografía de él en sus épocas de niño sobre el escritorio.

-Oh… y aquí esta usted…- Gaara no pudo evitar entrecerrar la mirada al notar la manera en que la voz del shinobi había cambiado, como si ver al pequeño pelirrojo que había sido le trajera malos recuerdos.

-Hmm-

-Sí bueno… usted nunca ha sido gracioso-

-Mhp- ¿Era eso bueno o malo?

-Es decir, usted siempre fue tan correcto…-

-Mhp-

-Bueno… a veces perdía los estribos y tenía esas… esas ojeras y… ¡Pero que estoy diciendo!- completamente nervioso y parándose muy derecho el shinobi se cuadró frente a su líder –Me retiro Kasekage-sama-

-Adelante- en seguida su subordinado salió casi pitando y él arqueó una ceja, ya lo sabía que era una mala idea dejar esa fotografía donde los demás pudieran verla, hasta el momento había estado cubierta por los papeles pero como al final la había tirado…

-¡Kasekage-sama!, ¿Puedo pasar?-

-Adelante- contrariado el joven notó que no había tenido tiempo de quitar la fotografía que ahora lucía a un lado de la de Naruto.

-Kasekage-sama, un asunto muy urgente me…- la joven shinobi paró en seco todas sus ideas y sin querer hacerlo en realidad soltó una suave risilla -¡Que gracioso que era el Hokage de niño!-

-Ah…- arqueando una ceja Gaara sintió algo como una pequeña punzadita en el pecho y sin venir muy a cuento deseó comentar que a él más que gracioso le parecía un poco bufón e inmaduro pero decidió guardarse sus comentarios.

-Oh… y aquí esta usted…- nuevamente la voz de su subordinado cambió completamente al referirse a su propia fotografía.

-No sé quien la habrá puesto ahí- se apresuró a aclarar que no era por voluntad propia por la que exhibía sus años negros.

-¡N-n-no!- la chica negó con las manos –Cierto que usted no se ve gracioso, pero ¿Para que querer verse gracioso? Bueno, cierto que en un niño se ve adorable, pe-pero, ¡Usted también…!, bueno, en realidad no era adorable, pe-pero, es decir, usted siempre fue tan correcto desde niño que…- el pelirrojo arqueó una ceja observándola fijamente y para ella eso fue más de lo que pudo soportar, ¡¿Cómo se le ocurría desvariar acerca de la infancia del mismísimo Kasekage justo frente a él?.

-¡El asunto que tenía que tratar con usted realmente no era tan importante!- haciendo una rápida reverencia la chica dio media vuelta y salió por patas antes de que Gaara pudiera decir siquiera esta boca es mía.

-¿Se puede Kasekage-sama?- apenas la chica había salido cuando otro shinobi ya pedía permiso para entrar y Gaara frunció terriblemente el ceño.

-Sí adelante- se vería muy raro si de pronto se aventaba sobre su escritorio –de más de un metro de largo- intentando recuperar la fotografía que había quedado en la esquina más lejana a él.

-Kasekage-sama en realidad… ¡Oh!, ¿Ese es el Kage de la hoja verdad?-

-Sí- el pelirrojo pareció casi escupir las palabras.

-¡Si que era gracioso!- Gaara quiso esta vez decir que más que gracioso era idiota pero apretó fuerte los labios para no dejar que un malhumor pasajero lograra empañar la idea que sus subordinados tenían acerca de la relación entre ellos.

-Y… y aquí usted Kasekage…-

-Hun- de tanto inventarse monosílabos molestos iba a terminar por escribir un libro.

-Usted en realidad no era gracioso…- esta vez su subordinado había sido más directo.

-Hmp-

-Y tenía esas ojeras…- ¿Quería cabrearlo? Si los aldeanos se enteraran de lo que tenía que esforzarse en aquel tiempo para no dormirse en vez de temerle le hubieran hecho un altar o algo así.

-Huc…- su irritación empezaba a crecer.

-Y se veía tan malo y tenebroso y…- abriendo con sorpresa los ojos el shinobi recordó que aquel niño a quien todos temían estaba justo frente a él y aunque ahora era el Kasekage –el bueno y amable y maravilloso Kasekage- él estaba insultando su época de infancia -¡Bue-bueno!, ¡Pero eso era porque usted si-siempre fue un niño muy correcto!- Gaara entrecerró la mirada, como si eso del "niño correcto" hubiera dejado de tener credibilidad ante sus ojos.

-¡En fin, vuelvo luego Kasekage-sama, acabo de recordar algo!- al instante el shinobi dio media vuelta huyendo y Gaara soltó un enorme soplido inclinándose sobre su escritorio para recuperar la fotografía que sujetó junto con la de Naruto.

¿Por qué tanto afán por compararlos?, Naruto era Naruto y él era él y eso no era algo que se podía cambiar, mucho menos cuando era en una foto donde… los ojos del pelirrojo se abrieron ligeramente más, bueno, era una idea tonta y no ganaba nada y era infantil y…

-Jutsu de transformación…- susurró por lo bajo y al instante las ropas de Kage desaparecieron, su cuerpo se encogió y unas enormes ojeras aparecieron en su rostro, tocándose lentamente la cara el joven comprobó que estuviera como cuando tenía doce años, ahora, si pudiera tener un espejo y quizás una cámara fotográfica…

-Gaara estaba pensando que…- Temari abrió la puerta de la oficina sin anunciarse –como siempre hacía- y se quedo de piedra al observar frente a ella al Gaara que aún tenía al Shukaku dentro de él viéndola fijamente.

-Ah- la chica cerró la puerta, sacudió la cabeza fuertemente de un lado a otro y luego volvió a abrir -¿Gaara?-

-¿Sí?- su correcto hermano, con su ropa de Kasekage, con los dedos entrecruzados frente a él como en actitud pensativa y con sus quince años bien puestos la observó con su calma habitual.

-Parece que necesito un descanso- la chica se pasó una mano por la frente –En fin, quería decirte que por lo de la canícula es probable que no tengamos misiones importantes por aquí hoy-

-Gracias por informarme-

-De nada- en seguida Temari salió, el día más caliente del año definitivamente también la estaba afectando a ella.

En cuanto Gaara vio la puerta cerrarse soltó un corto suspiro y luego se preguntó que era lo que había salido mal, se había convertido en el Gaara de doce años pero no había podido cambiar la expresión sombría de su rostro de aquel entonces, ¿Por qué?, al instante la respuesta llegó a su cabeza, era porque se había convertido en el Gaara que era antes de conocer a Naruto, el que usaba ropa negra y veía a todos con maldad, solo era cuestión de convertirse en el otro Gaara, en el Gaara después de Naruto.

-Jutsu de transformación- juntó los dedos y al instante apareció una bola de humo que al disiparse mostró a un Gaara de doce años vistiendo una tunica vino oscuro, ese atuendo le recordaba mucho a la misión en que había terminado ayudando a ese tal Rock Lee contra Kimimaro.

-Oye Gaara olvide…- y entonces la puerta se abrió nuevamente y Temari se quedo con la boca abierta observándolo, aquellos fueron los segundos más largos que Gaara hubiera tenido que soportar en su aún corta vida.

-Tac- la puerta se cerró y el pelirrojo apenas tuvo tiempo de deshacer el jutsu antes de que su rubia hermana volviera a abrir la puerta.

-¿Me decías Temari?- con su seriedad habitual el joven observó largamente a su hermana.

-No, nada- la chica soltó un suspiro y volvió a salir cerrando la puerta con un suave "clic".

-Jutsu de transformación- apenas se había quedado solo de nuevo cuando el joven Kazekage volvió a realizar la técnica y entonces la puerta se abrió de un sonoro golpe y por lo violento de la acción el joven se echó hacía atrás olvidando que estaba en su estado "pequeño" y como consecuencia se enredo con las cortinas de la ventana resbalando hasta el suelo.

-¡Lo sabía!- Temari lo señaló con el dedo -¡Yo no estaba enloqueciendo!-

-Nunca dije que lo estuvieras haciendo- el joven se levantó con cuidado, la voz infantil era definitivamente algo que había olvidado que pudiera hacer.

-No es que me moleste verte como cuando eras mi pequeño hermanito Gaara pero, ¿Por qué estas haciendo esto?- la joven lo observó ladeando la cabeza y el giró la vista sin poder evitar un ligero tinte rojizo bajo sus ojos.

-¿Gaara?- pero entonces –y con solo seguir el camino que tomaba la mirada de su hermano- se dio cuenta del problema al notar sobre el escritorio dos personalidades tan diferentes como el color de sus respectivos cabellos, con una sonrisa la joven entrelazó los dedos tras su espalda -¡Oh Gaara!, lo hubieras dicho antes- y algo en el tono anormalmente feliz en la voz de su hermana le hizo pensar que aquello iba a salir muy, muy mal.

..

-Kasekage-sama vengo a entregarle los informes que…- el shinobi se quedo quieto frente al escritorio, el pelirrojo no había girado a verlo, estaba demasiado ocupado firmando algunos informes de suma importancia, intentando no molestarlo paseó la mirada por el lugar y entonces descubrió algo que no había visto con anterioridad.

-No había visto esta fotografía antes-

-Mi hermana la puso ahí- lo aclaró forzándose a si mismo por no raspar demasiado la garganta.

-Realmente era usted un niño muy correcto Kasekage-sama, no como el Kage de la hoja-

-Eso creo…- la foto de Naruto seguía ahí, al lado de las suyas, no eran iguales ni lo serían nunca pero estaba bien.

-Esta es de antes de los exámenes para Chunnin ¿Cierto?- Gaara asintió con la cabeza.

-Y esta es después de los examenes- el shinobi señaló la siguiente foto y Gaara volvió a asentir, bueno, si le preguntaran a él contestaría algo como "antes de Naruto y después de Naruto" pero no creía que fuera necesario aclarar.

-Y esta es de usted actualmente-

-Hai-

-Realmente siempre ha tenido ese aire de ser un hombre correcto-

-Supongo…-

-Pero Kasekage-sama ¿Por qué tiene un corazón pintado en la frente en todas las fotos?- los dedos del pelirrojo se torcieron.

-Mi hermana- y siguió firmando papeles como si aquello fuera suficiente respuesta.

-Si me permite decirlo le da a usted un aire adorable- y entonces Gaara pasó saliva, "Si tu frente dice amor entonces no veo porque no ejemplificarlo con un corazón" eso había dicho Temari pero lo cierto es que lo único que hacía era quitarle la rudeza y seriedad a su rostro, maldito fuera el momento en el que le había contado acerca de su día.

-El Hokage se ve travieso y gracioso pero usted se ve…- al instante el shinobi frente a él enrojeció ligeramente y entonces -y soltando un suspiro- el Kage más joven que había tenido la aldea de Suna giró la mirada al techo, pensándolo bien seguía sin gustarle que los compararan.

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Notas de Okashira Janet: Es inevitable, cuando estoy en exámenes mi cabeza no deja de pensar en fics y aquí el resultado puff. He de admitir que este reto es bastante divertido, al principio cuando sortee la imagen que seguía para este capitulo dije "¡¿Que diablos voy a inventar con esto?" pero luego las ideas llegan solas y uno se sorprende de las bobadas que salen.

Agradezco a: Klan-destino, Derama17, crazyonechan, Gaby-L y Misao Koishikawa por sus amables reviews y a quienes me enviaron imágenes no desesperen, ya saldrá su capitulo. Por cierto, si desean que les envíe la respectiva imagen del capitulo solo dejen su correo en su review –recuerden sin arroba y sin puntos porque si no fanfiction lo borra- sin más que agregar, mil besos, cuídense Ciao

1° de Junio del 2010 Martes