HEDGEHOG'S DILEMA
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Con todo cariño a Ornella por su apoyo, aprecio y buenos deseos. Este fic es todo tuyo y espero que capitulo tras capitulo sigas conmigo y con este fic que es solo para ti.
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CAPITULO 2: ENTENDIENDO LA SITUACIÓN.
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-Entonces... entonces, ¿qué sucede aquí? –inquirió Harry, queriendo saber y a la vez no saber la temida respuesta...
Draco se sentó de nuevo y observo fijamente al Gryffindor, quien nervioso se pasaba la mano por el cabello, justo donde Draco lo había tocado.
-Como ya lo sabes, Dumbledore a renunciado a su puesto como director de Hogwarts y le ha cedido su trabajo a Severus...
-¿Y que tiene eso que ver con nosotros? –lo interrumpió Harry.
-Permíteme terminar y lo averiguarás.
-Lo siento –Harry apretó sus helados dedos en su regazo –Por favor continúa.
-Son muy pocos los magos que dominan total y absolutamente el arte de las pociones. Severus es sin lugar a dudas el maestro de maestros, pero no es ningún secreto que después de Severus, yo soy el mejor y el más hábil. Soy un conocedor nato, admiro y amo pociones, nunca tuve un solo problema en esa asignatura y cuando me gradúe obtuve un premio especial por mis altas notas, ni siquiera Granger pudo superarme.
Harry casi suelta una carcajada ante la arrogancia del rubio, sin embargo se concentró en lo que él le sugería.
-Y Dumbledore espera que tú tomes el puesto como profesor de Pociones –concluyó el Gryffindor.
El rubio asintió.
-Sin embargo, le he dicho miles de veces que no me interesa ese trabajo. Desde mi graduación me ha estado acosando ya que desde ese entonces tenía planeado retirarse para dejarle su puesto a mi padrino.
-Creo comprender un poco –sus ojos verdes se abrieron y lo miraron ofendido -¿Y creíste que vine hasta aquí para seducirte con la intención de obtener un "si, acepto ser el profesor de Pociones?"
-Eso temí.
Los ojos de Harry se cerraron por la incredulidad. Lo empezaba a invadir la amargura y el rencor contra Dumbledore por exponerlo a esa humillación y contra Draco por considerarlo capaz de esa acción tan baja.
-Pues no pienso ni seducirte, ni obligarte de ninguna manera para que aceptes lo que Dumbledore te ofrece –lo fulminó con la mirada -¿Me crees?
-Ya te dije que sí, Potter. Si no confiara en ti, no estarías sentado en esa silla temblando de frío, sino camino hacia el aeropuerto, con un golpe en alguna parte de tu cuerpo -se puso de pie –Tendré que calentar este lugar de algún modo, no será con magia porque no cuento con mi varita.
Harry se puso también de pie, pero las piernas se le doblaron por la fatiga.
-Pero todavía no terminamos, Malfoy –Protestó, frotándose nervioso la cicatriz –Me has lanzado enfermizas acusaciones desde que llegué y ahora que sabes que soy inocente no me has dado ninguna disculpa.
Ignorando a Harry, Draco camino hasta la sala y se agachó para reavivar las cenizas de la enorme chimenea.
-No eres justo conmigo, Malfoy –le dijo Harry siguiéndolo hasta la sala –Esta situación me desagrada tanto como a ti. Insinuaste...
-Demasiadas cosas –le dijo Draco, mientras apilaba leños en la chimenea.
-¿Y no estas dispuesto a darme una disculpa?
-Potter, no esperes de mi parte nada de eso.
-¡Oh, vete al infierno, estúpida serpiente! –gritó Harry frustrado, dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta de salida.
-¿A dónde vas, Potter?
-A casa, desde luego. Regreso a Londres pues no me quedaré aquí para oír las oscuras acusaciones que lanzas contra mi –se detuvo y lo fulminó con la mirada –Espero con toda sinceridad que no volvamos a vernos. Y si lo hacemos, algún día, me encantará lanzarte un crucio como castigo a tu maldita arrogancia –giró de nuevo y avanzó otro paso.
-¿No olvidas algo, Potter?
-Sí, desde luego –repuso deteniéndose de nuevo mirándolo de forma displicente –Mis buenos modales. ¡Gracias por el té!
-Me refería a tu equipaje –suspiró irritado el rubio.
-No lo metí en la casa. Debí presentir que el destino me preparaba esta jugarreta –replicó, helado, prosiguiendo su camino con paso firme.
Abrió de golpe la puerta y salió de prisa al exterior. El frío y la oscuridad lo recibieron estremeciéndolo... ¡ese bastardo ni siquiera intentaría detenerlo!
Bajó los escalones y caminó hacia su auto. Pensar en descender hasta la costa con sólo las luces de su coche para guiarlo, le daba cierto temor.
¡Si esa serpiente se comportara de manera diferente! Por lo menos le debió sugerir que pasara allí la noche. Harry recordó que lo había hecho y que luego la situación empeoró... maldijo al rubio y también a su propio y endiablado orgullo. Si él no fuera tan necio, hubiera podido pasar una buena noche durmiendo para reponerse antes de emprender la marcha.
Encendió los faros del vehículo. Por lo menos veía algo y así podría guardar sus maletas en la cajuela. Cuando llegó a la casa en el auto que alquiló en el aeropuerto, bajó su equipaje y luego subió hasta el pórtico donde Remus le dijo que encontraría la llave debajo de una maceta. Pero no encontró ninguna llave, por lo que al rodear la casa, descubrió que la puerta trasera estaba abierta. El resto de su llegada se convirtió en una pesadilla: Draco Malfoy hospedado en la casa y comportándose de manera más desagradable que de costumbre.
Los víveres que compró en la costa cayeron al suelo y se esparcieron por el camino. El Gryffindor se hincó para recogerlos, cuando sintió una mano que lo sujetó y lo puso de pie.
-Métete en la casa. Yo me encargo de esto.
Su primera reacción fue la de golpearlo por atreverse a tocarlo de nuevo, pero Draco pareció adivinar lo que sentía y sus dedos lo estrujaron con más fuerza.
-No discutas Potter, no soy la serpiente sin corazón que tú crees. Regresa a la casa, busca una habitación con baño y luego hablaremos de esto.
No discutió. Ni una palabra de protesta salió de sus labios. Cansado, dejó que Draco recogiera los víveres y subió los escalones de la entrada, agradeciéndole a Merlín que Draco se comportara bien por una vez en su vida. Jamás hubiera llegado al aeropuerto en esa oscuridad, además estaba tan agotado que ni siquiera quería seguir oponiéndose a ese detestable slytherin.
Entró en el frío vestíbulo y subió la escalera paso a paso, hasta llegar a los dormitorios. Luego escogió el más alejado de Draco, el cual tenía dos camas individuales y un pequeño baño privado. Después se sentó en la cama a esperar que el Slytherin le llevara las maletas.
-Gracias –murmuro de mala gana cuando el rubio las puso al pie de la cama. También le colocó la laptop en el mismo sitio, con sumo cuidado.
-¿Encendiste el calentador de agua? –le preguntó, dirigiéndose hacia el baño para comprobarlo.
-No, pues no sabía que había uno –lo siguió y se quedó detrás de él, en la puerta.
-Tardará unos momentos en calentarse –le advirtió, levantando una palanquita, al lado del lavabo –Así que si estas desesperado por bañarte, puedes usar mi ducha.
-No gracias, esperare.
-Como quieras –murmuró, con sequedad, rozándolo al volver hacia la habitación.
Harry se puso tenso ante la cercanía del cuerpo de ese Slytherin. Sintió su tibieza y al aspirar captó su olor a fino perfume, mezclado con el aroma de su piel. ¡Pero no podía creer se estuviera fijando en esos detalles!
-Al bajar pondré más leña en la chimenea... te ves al borde del desmayo y también debes tener hambre. No te prometo un festín porque no sé cocinar cómo un profesional, pero prepararé algo que se pueda comer.
-Gracias –murmuró y luego se preguntó qué agradecía. Draco apenas se comportaba con cierta cortesía.
Harry sacó de una maleta lo que necesitaría para una noche: artículos de baño, una pijama y una muda de ropa. Se puso las prendas más calientes que traía: un grueso pantalón y un suéter de lana color negro. Se peinó y al verse en el espejo descubrió que tenía ojeras, lo cual no lo asombraba. ¡Que día! Ansiaba meterse en la cama y darse un baño pero todavía deseaba más, comer algo.
Bajó las escaleras esperando que Draco no tratara de revivir la moribunda ensalada que vio en el refrigerador cuando llegó. Pero para su sorpresa, ésta ya estaba sobre la mesa cuando entró en la cocina.
-Me niego a comer eso –afirmo despectivo.
-No te obligaré pues estaba a punto de tirarla pero ahora que ya bajaste, hazlo tú –le indicó, revolviendo una cacerola llena de sopa.
Harry miró a su alrededor, buscando un basurero pero sólo descubrió una bolsa de plástico llena de desperdicio.
-¿Qué días viene la persona que se encarga de los quehaceres de la casa?
-Ninguno. La despedí cuando me instalé aquí.
-Eso explica el desorden que hay –refunfuño, echando la ensalada dentro de la bolsa y agregando el platón a los trastes sucios que estaban en el fregadero.
-Podrías lavar los trastes para entretenerte –sugirió el rubio.
-No haré algo por el estilo –repuso –No debiste despedir a la empleada porque resulta obvio que eres un inútil en la casa –ante esa crítica, Harry creyó ver que la sombra de una sonrisa distendía de la boca de Draco.
-Vine en busca de soledad, no en busca de la charla de una hembra.
-¿Y quien se encargará del quehacer?
-Pues ya que estas aquí, eso no representa un problema.
-¡No limpiaré lo que tú ensucies!
-Pero yo estoy preparando la cena para los dos. Por lo menos, podrías ayudarme –razonó el rubio, de una manera bastante agradable.
Harry pensó que no era un intercambio justo el lavar unos asquerosos platos, quizás con la grasa de una semana, para recibir la mitad de una sopa de lata; pero lo hizo de todas maneras.
-Puse los víveres en su lugar.
-Te los regalo pues no puedo llevármelos.
-¿Así que te irás?
Estaba tan absorto viéndolo cortar torpemente una hogaza de pan, que le tomó unos minutos contestar. Nunca había observado algo semejante. Las rebanadas eran grandes y pequeñas, rotas en los bordes... su mano se movía de forma rara, casi forzada como si le molestara o doliera, pero fue solo una impresión. Ver lo extrañamente desigual que el rubio cortaba el pan indicaba lo inútil que era para esas labores, lo que venía a demostrar que un numeroso grupo de sirvientes, elfos quizás, lo atendían en alguna lujosa mansión.
-Mañana a primera hora, si no te importa que pase la noche aquí –se volvió para frotar un tazón de cereal.
-¿Quieres comer aquí o cerca de la chimenea?
-Cerca de la chimenea pues es más... –de pronto se detuvo, azorado por lo que iba a decir. Se tragó la palabra "romántico", lo cual resultaba ridículo... cualquier cena con velas y rosas perdería su romanticismo con Draco. Estaba agotado y por esa razón se perdonaba ese estúpido pensamiento –Hará más calor –termino poniendo el pan en una canastita para llevarlo hacia la sala.
-Más calor –reflexiono Draco, recogiendo los dos tazones con sopa -¿Estas seguro de que seras profesor de DCAO? No pareces muy imaginativo.
A Harry le agrado que caminara delante de él, para que no viera su avergonzado rostro. Aun así, Harry presentía que Draco adivinaba lo que casi le dijo.
La sopa le calentó el estomago y lo relajó. Draco empujó uno de los grandes sillones de cuero para colocarlo frente a la chimenea.
Su anfitrión le aventó una naranja, de un platón que tenía sobre una repisa y volvió a sentarse mientras pelaba la suya y lanzaba las cáscaras al fuego.
-El postre. Cómo ya podrás imaginar no soy bueno con los fogones, así que tendrás que arreglártelas como puedas mientras permanezcas aquí.
-¿A que... a que te refieres? –parecía que Draco esperaba que él se quedara, no nada más por una noche.
-A que vine aquí buscando soledad, pero si no me molestas, no tendremos problemas. Yo no puedo ocuparme de que tú comas –lo reviso con sus ojos color de humo –Aunque opino que alguien debería de preocuparse por tu salud.
Harry se movió incómodo. Se había adelgazado notablemente después de la terrible gripe que había padecido.
-Sólo me quedaré por una noche, así que no te inquietes demasiado.
-No tienes que irte, Potter.
La sugerencia fue tan inesperada que el ojiverde se volvió para observarlo. Su anfitrión había terminado su naranja y apoyaba un brazo sobre el sofá.
-No, no puedo quedarme. Es obvio que no nos llevamos bien y no quiero estar en una guerra constante contigo, Malfoy. Suficiente con todos los insultos, maldiciones y golpes que intercambiamos durante nuestros siete años en Hogwarts.
-Eso es verdad Potter, lo raro es que Dumbledore, Lupin y Severus lo saben, y aun así se atrevieron a enviarte para que me convencieras de trabajar en el castillo. No puedo creer que ellos intenten juntar el agua con el aceite en una cama. No importa cuanto lo intenten, no me interesa meterme en una cama con un Gryffindor, me encantaría poder decirles eso en sus caras.
-A mi tampoco me interesa meterme contigo en una cama, Malfoy –furioso porque Draco se empeñaba una y otra vez en lo mismo, se puso de pie y arrojo la naranja al fuego –Yo no soy capaz de semejante bajeza, no dudo que personas como tú tengan una endeble moral, pero la mía permanece firme.
-Pues algunos sí consideran que tu moral te permitiría tener una aventura amorosa, de otro modo, no nos hubieran encerrado juntos.
La sangre de Harry empezó a hervir y a pesar de que no era una persona que se inclinaba hacia la violencia, deseó tener su varita para lanzarle un Avada.
-Siéntate, Potter –le ordeno, sin alterarse –Y no te molestes conmigo, yo no sugiero que tengas una moral inestable...
-¿Pero Dumbledore y Remus sí?
-No puedo saber lo que pensaron con precisión. Sólo te ofrezco una suposición. Tú los conoces mejor que yo. ¿Qué crees?
Harry se dejó caer en el sofá y se cubrió la cara con las manos.
-No sé. Ya no sé qué creer. Todo el tiempo pensé que Dumbledore se mostraba amable conmigo por la muerte de Oliver...
-¿Oliver? ¿Hablas de Oliver Wood?
Harry bajo las manos, descubriendo su cara y contemplando el fuego.
-Si. Empecé una muy secreta relación amorosa con él cuando entre a los Chudley Cannons, él era el guardián de reserva del equipo, como Gryffindors y jugadores de Quidditch teníamos mucho en común, así que todo esto facilito que nos acercáramos el uno al otro. Sostuvimos una relación muy compleja, cuyos detalles no te describiré para no aburrirte, pero inesperadamente murió en un accidente hace algunos meses. Nos peleamos justo antes de que se subiera a mi escoba y emprendiera la marcha a toda velocidad. La mayoría de las personas que se enteraron de nuestra relación me compadecen porque creen que me culpé por esa tragedia, pero no lo hice. Últimamente Remus consideraba su deber conseguirme alguien que llenara mi vida y me hiciera olvidar a Oliver, se portaba como una celestina y me presentaba todos los días a un chico diferente con la esperanza que me enamorara de alguno.
-Ahora entiendo... supongo que Lupin se alío con el manipulador de Dumbledore, esperando que algo surgiera entre tu y yo...
Draco hablaba con una voz tan suave que el corazón de Harry se aceleró a tal grado, que le dolió. Harry ni siquiera podía imaginarse teniendo algo con Draco pues eran polos opuestos.
-Malfoy, deja de insinuar estupideces, nunca nos hemos llevado bien y ni siquiera nos gustamos.
-Eso es un buen principio, según los románticos.
Harry lo observo sin saber si reírse o maldecirlo por esas palabras. Entonces recordó un extraño comentario que Remus dijo cuando sugirió ese viaje. Al principio él protestó alegando que ya se sentía bien y que no necesitaba un cambio de ambiente, en especial tan lejos. Pero influenciado por Dumbledore, Remus se mostró persuasivo y cuando al fin capituló, Remus le aseguró que confiaba en que obraría milagros, agregando de manera misteriosa: "Por el bien de todos". En ese momento no le prestó mucha atención. Pero ahora... ¿se trataba realmente de una conspiración? Tal parecía que Dumbledore y Remus se habían unido para conseguir sus propios fines. ¿Realmente Dumbledore esperaba que con su cuerpo convenciera a Draco de aceptar el puesto como profesor de Pociones? ¿Y Remus esperaba que terminara enamorándose del rubio Slytherin, esperando que este lograra ocupar el puesto vacío de Oliver? ¡Eso era imposible! ¡Esas dos cosas le parecían demasiado despreciables! ¡Dumbledore no tenía derecho a manipularlo de esa manera y Remus no tenia derecho a actuar como un jodido cupido uniéndolo a alguien tan insoportable como Draco!
-Merlín, esta situación empieza a hastiarme. No puedo creer lo que Dumbledore y Remus han planeado. No me gusta que me usen...
-Potter, nadie te ha usado todavía. Nada a ocurrido y no ocurrirá si ninguno de los dos lo quiere –Draco le sostuvo la mirada y al observarlo, Harry se dio cuenta de que trataba de facilitarle las cosas... tal como parecía hacerlo a sí mismo. Draco no quería involucrarse con él pero trataba de no herir sus sentimientos.
-¿Tratas de sugerirme que continué con éste juego?
-Yo estoy dispuesto a hacerlo –repuso el rubio encogiéndose de hombros –Viviremos juntos, pero no de la forma en que Lupin y Dumbledore esperan. Si no me molestas, no habrá problemas. Ambos tenemos mucho en qué ocuparnos; de hecho, podríamos pasar un mes sin ni siquiera vernos. Este lugar es lo bastante grande como para lograrlo. ¿Posees la fuerza y el valor Gryffindor para hacerlo?
Harry se recostó sobre el sofá. Aunque no estaba seguro si resultaría o no, no sabía por qué tenía tantas dudas.
-Esta bien, Malfoy –Harry le lanzó una sonrisilla –Me quedare y les demostrare a ese par que no pueden manipularnos. Regresare a Hogwarts con mi programa de enseñanza para cada curso al que le enseñare DCAO...
-Y tu honor intacto –agregó Draco con otra sonrisa.
-Con mi honor intacto –repitió, ampliando su gesto de satisfacción –Y el tuyo también.
-Mientras reflexionas prepararé un poco de café –Draco se puso de pie –Pero te aseguro que será el último favor que te haga. Si queremos que esto funcione, cada uno se valdrá por sí mismo.
-Quizá deberíamos de empezar hoy, en lugar de mañana –tan pronto como lo expresó, Harry se dio cuenta de que casi había aceptado quedarse.
-No, siéntate; se nota que estas cansado. ¿sin leche?
Asintió y cerró los ojos. Sí estaba cansado, tanto, como para tomar una decisión. En ese instante, no quería volver a ver a Remus ni a Dumbledore, durante el resto de su vida. Al regresar, desde luego hablaría claramente con ellos, tal vez hasta renunciaría al puesto de profesor de DCAO solo por castigar a Dumbledore. Suspiró. Quizá sobreviviría a esa situación en la que ahora se encontraba.
Harry abrió los ojos y Draco ya estaba sentado junto a él, más cerca que antes, bebiendo su café y contemplando las cenizas de la fogata.
-Potter, hay algo que quiero que sepas antes de que lleguemos más adelante.
Harry se sentía tan agotado que si Draco deseaba confesarle algunas de sus extrañas costumbres, que le impedían trabajar, prefería oírlas al día siguiente o tal vez, nunca.
-Continúa –le pidió adormilado –Si roncas o rechinas los dientes mientras duermes, no te preocupes, pues mi habitación está lo bastante alejada de la tuya como para que no me despiertes.
Por más de un minuto Draco no dijo nada, solo se quedo mirando fijamente a Harry, como si nunca en su vida lo hubiera visto antes. Al fin hablo, poniéndose de pie, antes de terminar el último sorbo de café.
-Ya hay una persona en mi vida, Potter –musitó seco.
Harry lo miró durante un instante, considerando si Draco bromeaba o no, entonces recordó que Draco carecía del sentido del humor y que aquello no era una broma, después trato de adivinar por que le hacia esa advertencia y en ese tono de voz. ¿Para prevenirlo recordándole que ya estaba involucrado con alguien más en caso de que lo tentara y cayera en la trampa?
-¿Y? Eso no altera la situación, Malfoy –repuso seco, sorprendiéndose por la frialdad de su propia voz.
-Perfecto. Me agrada escucharlo. Sólo pensé que debías saberlo. Buenas noches, que duermas bien, Potter –se volvió y lo dejó contemplando la fogata hasta que oyó que cerraba la puerta de su dormitorio.
Harry se puso de pie despacio. Desde luego que entendía la razón de esa explicación y de que sugiriera que se quedara. No había peligro de que se involucrara de ninguna manera en una aventura romántica no solo porque eran un Malfoy y un Potter, sino también porque Draco ya estaba comprometido con alguien más. ¡Que lastima que Dumbledore y Remus no hubieran averiguado ese dato antes de arreglar ese encuentro!
Duerme bien, le deseó. Harry dudaba poder hacerlo, pues habían ocurrido demasiadas cosas, las cuales le impedirían sumirse en un tranquilo sueño.
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CONTINUARA...
N.A: Bien, al fin y después de tremendas peleas con mi P.C he logrado subir este capitulo. Muxas gracias a todas las personas que se tomaron la molestia de dejarme un review y gracias a las que participaron en el desafío, lamentablemente solo podía "premiar" a una persona(ORNELLA), un gracias enorme a: Naiko, Anniex-chan, gata89, keyq, Pawy, Kairi Akade, Selene, Haruko FLCL y the angel of the dreams.
Ya no molesto mas, solo decirles que me siento muy feliz de que esto este gustando y nos veremos pronto en el tercer capitulo: "UNA DIFÍCIL CONVIVENCIA".
