Un mal sueño.

Se encontraba recostado en la cama, pensando en lo que hace un momento había acabado de hacer. Estaba tan confundido y desorientado, ¿Por qué lo había echo? ¿Fue tan solo un impulso o algo más? No, no debía ni podía ser algo más. No podía traicionar a su Lucy así, la amaba y siempre sería así, pase lo que pase como le dijo a Lucy antes de que se lo llevaran, sabía que tal vez nunca mas volvería a ver a Lucy o que nunca mas la besaría como antes, nunca sentiría uno de sus calidos abrazos de nuevo, sabia que debía olvidarla, tal vez no fuera tan malo eso de entablar una nueva relación con una persona que recién venía conociendo. Mientras que miles de pensamientos pasaban por su cabeza sacó un retrato de su esposa e hija- siempre lo llevaba consigo y lo contemplaba por las noches - a decir verdad Johanna era una niña bastante hermosa para ser solo una pequeñita, la mas hermosa de todas, estuvo poco tiempo con ella, solo unos 8 meses a decir verdad pero la amaba de todas formas. Después de tanto pensar finalmente callo en los brazos de Morfeo durmiendo con la fotografía a su lado.

Cuando Todd estaba vigilando las celdas, cuando paso por la celda de Barker se quedo un rato observándolo, se veía tan lindo cuando dormía, era tan hermoso, no se le ocurría como alguien tan frágil y sensible por dentro estuviera en este inmundo lugar. Le dieron unas ganas inmensas de besarlo y tenerlo en sus brazos para siempre, pero no podía, sabia que eso estaba mal. No podía haber nada entre una trabajadora del recinto y un simple reo, un criminal. Su amor era tan imposible, pero ella lo amaría secretamente hasta la eternidad, después de un rato de observarlo finalmente se fue.

Esa noche, Benjamín soñó con Lucy, ella le trataba de decir a Ben que no podía quedarse en el pasado que ella ya se había ido. De repente su sueño de ver a su Lucy aunque fuera en sueños se había convertido en una extraña pesadilla de la que quería despertar. Por su mente pasaban imágenes de Lucy siendo golpeada por el Juez. El se veía que la estaba forzando a hacer algo que no quería, mientras el Bedel le sacaba la ropa. Y en ese momento fue en el que despertó.

- "NOOOOOOO!" – Dijo un poco agitado. Toda su cara tenía sudor.

A que se refería Lucy en su sueño ¿Qué significaba que ella se había ido? ¿Qué se había muerto? No, no podía ser, Lucy le dijo que lo esperaría por siempre, y empezó con su puño a pegarle a la pared, no lograba sentir nada, nunca sentía nada, así que siguió golpeándose contra la pared. – "Maldito Turpin, ese desgraciado robo mi felicidad. Te juro que llegare, Lucy" – gritó, alarmando a los gendarmes que pasaban por ahí, dando nuevamente otro golpe en la pared, ya estaba todo lleno de su espesa sangre roja cuando llegaron los gendarmes.

- "¿Que es este escándalo? ¿Qué pasa aquí?" – dijo uno de ellos.

Abriendo la puerta, tratando de llevárselo a la enfermería para curar las heridas de su mano, pero el desistía a que se lo llevasen, quería que lo dejaran solo, solo eso les pedía, los gendarmes como vieron que sus esfuerzos eran inútiles, le golpearon fuertemente en la cabeza, lo último que Barker vio fue como se lo llevaban antes de perder la conciencia.

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- "Uf, que desastre hay aquí" - Decía Nellie Lovett apresurada removiendo todo el polvo que había en los muebles.

Desde hace mucho tiempo, Ella vivía en esa casa con su esposo Albert, desde que Benjamín el hombre de la casa, se había ido desterrado de por vida, desde ese día ella se quedo con Lucy, su prima acompañándola en su larga pena y agonía todos los días. Una semana después de la perdida de Barker, El Beadle la mano derecha del juez Turpin, ese maldito juez que había condenado a Benjamín, fue a buscarla a su casa y pedirle por favor que fuera a la casa del juez, que el estaba arrepentido de lo sucedido, tonta, como había caído en las palabras de ese inmundo alguacil, desde ese día nunca mas vio a Lucy hasta el día de hoy, habrían corrido rumores de que ella habría muerto, o que había escapado , o que se encontraba en una casa junto al mar y que se habría convertido en la esposa del juez. Pero en fin, desde ese día ella se había echo la propietaria de su casa desde que el juez con el alguacil fueron a buscar a Johanna a la casa, la bebé infante de Barker y Lucy, era muy bonita, de rizos rubios al igual que su madre, y con unos ojos iguales de tiernos que los de Barker, desde ese día la casa se había convertido en una pastelería y la habitación de Johanna se había convertido en la barbería de Albert, el pasaba todos los días en la barbería, el dinero entraba regularmente y eran felices, eso le bastaba a Lovett para estar bien, quería mucho a Albert, pero nunca lo amaría, no mas de lo que amaba a Barker, el amor de su vida desde que lo vio quedo impactada con su belleza y su destreza con el cuchillo, por eso envidiaba a Lucy la perfecta de la familia, de tez blanca, ojos verdes y cabello rubio, había obtenido al mejor, a Benjamín.