Disclaimer: Naruto no me pertenece
Cursiva: narración protagónica, recuerdos, lectura
Normal: narradora y/o dialogo
-*-: Cambio de escena
Universo alterno
Primera experiencia
Si dijera quien en verdad soy y porque estoy en esto, me llamarían loca. Quizás dirían que la razón de todo esto seria algún trauma, causa de alguna enfermedad mental o, y en el caso más exagerado, estoy pagando alguna deuda. Pero no es así, mis motivos son muy diferentes a los de la mayoría de las mujeres que ejercen este oficio, al igual que la manera en la que llegué a esto.
Todo comenzó a finales de julio, uno de esos meses donde el calor es agobiante. Ese día había sido un caos para mí. Miles de cosas me habían sucedido: mi ex con el cual había terminado hacia poco menos de una semana, ya lucia por todas partes a la zorra con la que me engaño; lo acepto, esa tipa me hizo un favor al demostrarme con la clase de lacra con la que estaba. Luego fue mi asesor que me pedía que eligiera un tema mejor para mi tesis, ya que el que yo tenía carecía de lo que se necesitaba para estar entre lo mejor ¿Qué tenia de malo estudiar el perfil psicológico de las personas con VIH? Pues al parecer a él no le gustó y por lo mismo tuvimos una discusión. Para finalizar mi esplendoroso día, tenía que buscar el lugar donde haría la cesantía, una empresa donde ofrecer mis servicios. Y todo esto estaba, según mi asesor, contra el tiempo; mientras más temprano iniciara con esto sería mejor. En eso le doy un poco de razón al tipo ese, pero por ese momento no quería saber nada mas acerca de todo solo quería relajarme. Estaba estresada, mentalmente agotada y solo quería distracción.
A eso de las seis treinta o cuarenta recuerdo exactamente, Salí de la oficina de mi asesor harta de tanta palabrería – buscábamos algún nuevo tema que nos agradara a los dos – di unas cuantas vueltas por la ciudad hasta caer en un bar que ni yo conocía. El lugar no tenia mal aspecto, parecía tranquilo y acogedor. Apenas llegue a la barra y pedí un trago, algo no muy fuerte quería relajarme mas no estar ebria. Poco a poco observe con más detalle el lugar, la luz era graduada y algo tenue; pequeñas mesas distribuidas por el lugar y una pequeña pista de baile; la música parecía una combinación de blues, jazz y algún otro ritmo que no supe reconocer.
Aun me pregunto cómo fue que todo sucedió. Yo estaba en la barra por mi segundo trago y él se acerco. Un hombre guapo, alto de cabellos castaños claros – al menos así se veían con esa luz – bien vestido, por sus rasgos diría que extranjero. Se sentó a mi lado y me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Le dijo al bar tender que pagaría todo lo que yo consumiera, ahí confirme que no era japonés. Me hizo algo de conversación y me pareció agradable. En algún momento supe a que nos llevaría aquello. Una aventura de una noche no estaba mal; él me encontraba atractiva – y lo soy, modestia aparte – y yo a él también. No tenía ningún tipo de compromiso que me atara y por lo que vi, él era soltero. – No traía sortija de matrimonio, a menos que se la haya quitado – tampoco era muy mayor, a lo mas veintiséis años, yo tenía veintiuno y para una noche no importaba esa pequeña diferencia.
Eran aproximadamente casi las nueve cuando llegamos a un hotel cercano – el lugar estaba bien, nada de mala muerte más bien algo cuidado y con vigilancia – no esperamos mucho desde que llegamos a la habitación. Él me acerco a su cuerpo cuando me tomo de la cintura y me beso el cuello, después subió hasta mis labios donde me beso pasionalmente. Cuando nos separamos yo tire de su corbata – algo que al parecer le gusto – y lo lleve más cerca de la cama. Le quite ese estorboso saco negro, él por su parte metía su mano debajo de mi falda – y creo que eso fue en parte la culpa de todo lo demás, mi vestimenta. Por todo el calor que hacia me había puesto una falda negra algo corta y una blusa de tirantes gruesos, aunque siempre llevaba una chaqueta por si acaso. – Su fuerte mano hizo que levantara mi pierna derecha, la cual era acariciada sin pudor alguno por él.
—¿Sin nombres? – me interrogo sensualmente mientras lamia mi cuello expuesto.
—Por su puesto – acepte yo gustosa por lo que él hacía. Y en verdad ¿De qué servirían los nombres si tal vez nunca nos volveríamos a encontrar? Era solo una canita al aire, como dicen por ahí, una noche. Yo necesitaba relajarme y deshacerme de todo el estrés acumulado por la semana entera, y al parecer él también quería algo así.
Poco a poco las prendas iban volando por la amplia habitación, su corbata, mi blusa, su camisa y mi sostén. Todas las prendas iban a parar a quien sabe donde mientras nosotros nos entregábamos a la lujuria y la pasión. Todo era tan nuevo, la sensación de hacerlo con un completo desconocido era excitante, y más si ese desconocido lo hacía tan bien. Sabia como tocar y cuando; mucha experiencia para ser tan joven, pero recordé algo ¡Es hombre! Y si estaba haciendo eso conmigo, seguro lo hacía frecuentemente con cualquiera. En ese momento poco me importó, estábamos usando protección.
Ahí, sobre la cama, cada uno hacia lo suyo y disfrutaba de lo que el otro hacia. Sus estocadas eran profundas y enérgicas. Sus caricias certeras recorrían mi cuerpo en su totalidad. Yo por mi parte recorría su espalda ancha con mis manos y me aseguraba de no ser solo yo quien gimiera, él lo hacía con cada maniobra que yo hacía. Intercambiábamos posiciones a medida que avanzaba la noche y disfrutamos absolutamente todo. Jale de su pelo una y otra vez – constate que su pelo no era castaño claro si no algo rubio y que tenia ojos claros – y marcaba su espalda. Disfrute del clímax sin saber lo que me esperaba después.
Caí rendida ya entrada la madrugada al igual que él, después de todo el ejercicio que habíamos hecho pude dormir como una bebe. Y esto más tarde me daría una gran idea, claro está que con sus consecuencias.
A la mañana siguiente me desperté encontrando la habitación vacía. No me sorprendió mucho pero, como cualquier mujer, hubiera esperado al menos despertar juntos y quizás darle una repasadita a la noche anterior. Fuera de mi desilusión me sentí bien; esa fue la primera vez que había hecho algo así, al menos con un extraño. Dispuesta a abandonar pronto ese lugar me dispuse a arreglarme, tome un baño, busque mi ropa y cuando buscaba mi bolso encontré una nota con algo que me descolocó. La nota decía:
``La habitación esta pagada hasta medio día, te traerán el desayuno. Disfrute mucho la noche y tus servicios. Espero volvernos a encontrar.´´
Al lado de la nota había una generosa cantidad de dinero. Me llene de indignación y furia al armar ese rompecabezas ¡ese hombre con el que había disfrutado la noche anterior creía que yo era una prostituta! Yo en ese momento no lo podía creer ¿Qué le dio la impresión a ese sujeto de que yo era una de esas mujeres? Eso fue lo que me pregunte a mi misma en ese momento. Di varias vueltas a la habitación intentando encontrarle sentido a todo eso. En algún momento quede frente al espejo y me vi, la misma ropa del día anterior. La falda que me llegaba hasta medio muslo y la blusa ajustada, pensé que tal vez sería por eso pero me negaba a creer que parecía una ramera. Después de un rato mas salí del lugar; no recuerdo la hora que era pero sé que no era medio día. Tome un taxi hasta el bar ese donde había estado – algo curioso es que el taxista me miro algo extrañado – yo iría a buscar mi auto abandonado allí. Me había ido con el tipo ese en el suyo, pues el hotel no quedaba muy lejos.
—No parece una mujer de esta zona – me había dicho el taxista en algún momento.
—Solo voy por mi auto – y el señor solo asintió. Después de volver a mi auto no pensé que volvería por ese lugar ni mucho menos a ese bar.
.
.
.
Las cosas del destino son extrañas. Aun muy molesta me dedique a meditar nuevamente por qué ese hombre creyó que era una ramera, y mi molestia creció cuando recordé el fajo de billetes que traía en mi bolso. Cuando salí de la habitación solo lo tome y no pensé y eso también me molestó.
En m departamento me puse a pensar en todo nuevamente ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Una y otra vez me hacia la misma pregunta.
Pasaron los días hasta completar una semana, y una semana más para que yo volviera a pensar en el tema. Mi asesor volvía a presionarme con lo del tema y yo me mostraba algo distraída ante esto. Volví a pensar en esa noche y sin querer se me escapo algo que me llevaría por caminos que nunca pensé recorrer.
—¿Por qué? – recuerdo que pregunté. Mi asesor empezó a decir el porqué de sobre la situación de la que estábamos hablando pero yo negué y aclare, ya no me quedaba de otra y él podría ser una buena opción. —No me refiero a eso. Me pregunto ¿Por qué los hombres las buscan? ¿Qué buscan? – este me miraba algo confundido y claro quién no, yo había estado cavilando en otros asuntos mientras él me explicaba algo.
—Podrías explicarte – me dijo.
—Me refiero a los hombres ¿Por qué buscan a las mujeres fáciles? Y no digo a las chicas rápidas que todos conocemos me refiero a las profesionales. Ellas le dan lo mismo que cualquier chica rápida les daría sin cobrarle. – recuerdo que le aclaré. Y es que además de preguntarme aun porque ese desconocido me catalogó como una prostituta, también cruzó por mi mente porque los hombres las buscaban. Especifico: siendo un hombre aparente, dígase de buen aspecto físico con una que otra cualidad más, uno se imagina que tendrá muchas féminas detrás ¿Por qué buscan a, casi, el mismo tipo de mujeres que pueden conseguir con solo tronar los dedos? ¿Qué les llama la atención de una mujer así? En ese momento me lo pregunte y ahora ya he obtenido algunas respuesta. En base a mi experiencia en esto he descubierto cosas que no imaginaba, pero eso es tema para otro día. Por ahora terminare este relato.
—Puedes que tengas razón, pero hay cosas en la vida que hasta no vivirlas no pueden ser entendidas. – palabras que yo después comprobaría. – La verdad es que pueden haber muchas opciones de respuesta a tu pregunta. Quizás esa persona solo necesita diversión para un rato; o busca una mujer con ciertas características en especifico; o puede ser aun más simple, solo busca pasar el rato sin ningún compromiso. Puede que mi respuesta no te llene, pero debes de saber que hay más de lo que la apariencia muestra. – y esa conversación no la olvidaría. Después de todo yo necesitaba un tema para la tesis, que complaciera a mi asesor y fuera diferente. Siempre he sido algo curiosa, inquieta, quizás hasta algo precoz, sobresaliente y dispuesta a todo por lograr mi cometido. Estas podrían ser cualidades y también defectos, un arma de doble filo, pero eso poco me importó. Quizás fue el hecho de saciar mi curiosidad ya acrecentada por mi asesor, lo que me hizo tomar la decisión que tomé.
Decidí investigar que envolvía al mundo de estas mujeres de la vida fácil – un poco de historia no vendría mal a nadie – solo que no imagine en ese momento a lo que era capaz de llegar por mi cometido. Nunca imagine que me entregaría tanto a esto solo por resolver un dilema personal. La pasión te lleva por caminos inesperados. Y esa pasión que me envolvía me ha hecho comprender muchas cosas que siquiera imaginaba podrían ser posibles.
Meretriz, prostituta, ramera. Estas palaras aunque usted no lo crea no siempre han sido sinónimos, más bien diferencian lo que es la vida de aprendiz de la mundana vida que algunos escogen para continuar la existencia en este mundo.
La necesidad es uno de los factores por los cuales algunas personas eligen este tipo de vida, pero solo es uno más del montón, hay más de lo quelas personas ven. Por sobre la superficie es muy fácil juzgar a los demás, no es hasta estar debajo de su piel cuando se comprende que es sentirse atrapado.
.
.
.
.
.
.
Espero no decepcionar a nadie y de antemano pido algo de paciencia. Quizás esperaban algo como lemmon cargado o algo así – eso vendrá más pronto de lo que se imaginan – pero en este cap quise mostrar el comienzo o porque nuestra protagonista hace la elección que cambiara en algo su convicción sobre algunas cosas. Como ya dije antes, el libro Once minutos me ha inspirado en algo a investigar todo este mundo de las mujeres fáciles, no es que me haya vuelto una de ellas pero aparece mucha información en la red jeje. En fin, háganme saber si es de su agrado esta historia y que piensan de ella. La opinión de ustedes es importante para mí. Espero disfruten el cap, sin mas Sayonara.
