N/A: Perdóooon. Mi intención era haber subido este capítulo antes ya que lo tenía todo traducido excepto una expresión, con la cual tuve una serie de complicaciones, pero aquí estoy de nuevo con el segundo capítulo de Paper Monsters

Y quisiera dar las gracias a toda esa gente que ha dejado un fantástico review o simplemente le ha dado al alert. Muchas gracias, de verdad, no pensé que realmente fuera a interesarle a tanta gente. Y también agradecer a 99Liberty que me haya dicho que el enlace que dejé en el anterior capítulo estaba roto. Fallo mío, lo puse mal sin darme cuenta, en el disclaimer lo tenéis corregido.

Aquí os dejo la respuesta a vuestros reviews:

99Liberty, Gracias a ti por leerlo y dejar el review, sí que es cierto que apenas se pueden encontrar AU de estos dos en español, por eso si tengo tiempo iré pidiendo a los autores traducir otros fics que pienso que podrían interesarle al público hispanoparlante. ¡Y gracias de nuevo por lo del enlace!

Aureale, Ya se irá viendo a lo largo de la historia la opinión de Erik sobre sus propios libros, en este capítulo ya tenemos algo más sobre este tema, ¡hasta ahí puedo decir! Muchas gracias por tu review, disfruta este capítulo también.

Rosa Phelps Wesley, Pues aquí tienes el segundo capítulo, recién terminado de traducir, ¡espero que te guste!

Ren, Claro que sí, viva el Cherik~. Muchas gracias por tu review, ya está aquí el segundo capítulo.

Volluhi-chan, Vaya, me alegro mucho de que te haya gustado, de verdad. Ya que no tengo imaginación para escribir algo propio por lo menos colaboro poniendo alguna traducción~. Yo estoy ansiosa por leer el primer capítulo del fic que me has mencionado, pero ya hablaremos tranquilamente. ¡Gracias por el review~!

Tsuki Kuchiki, Más me alegra a mí ver que os ha parecido interesante. Es una gran historia, sí, y por ello doy la oportunidad de que la gente pueda leerla en otro idioma más a parte del inglés. Bueno, me alegro de que esto te ayude a enterarte un poco más. ¡Aquí está el segundo capítulo!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mi, sino a Marvel; al igual que la historia tampoco, sino que es de una magnífica persona llamada Clocks (http: /archiveofourown. org/ users/ Clocks/ pseuds/ Clocks), aquí os dejo el link del original: (http: /archiveofourown .org/ works/ 254095/ chapters/ 395046).

Capítulo 2:

En verdad Erik se había topado con el Café Kafka totalmente por accidente. Había estado buscando una tienda de trajes a la cual Azazel le había dirigido – si alguien sabía sus trajes, ese era su agente – pero había ido por la calle equivocada, y estuvo allí en la esquina de Monroe y la Quinta, sediento y cansado y medio gruñendo por las desastrosas direcciones de Azazel. Erik tan sólo llevaba en Riverside una semana, y era una ciudad lo bastante grande como para que todavía se siguiera perdiendo a veces.

Entonces el nombre del café le había llamado la atención, y su curiosidad despertó lo suficiente como para que él tuviera que entrar durante un tiempo, incluso si simplemente fuera para homenajear a su autor favorito.

Su impresión inicial sobre el café había sido más bien decepcionante. Era viejo y un poco mohoso, el aire a penas afectado por los ventiladores que giraban por encima con pereza, cubiertos de polvo. Sin embargo, había una rara y cálida sensación de comodidad en el sitio, lo cual le recordó a Erik las cafeterías que echaba de menos en Europa, y las antiguas mesas de mármol le daban al café un toque de clase. En los Estados Unidos, muchas de esas cafeterías eran normalmente nuevas y brillantes y un poco pretenciosas, pero este sitio tenía personalidad.

Lo mejor de todo, a penas había gente en el café a pesar de ser viernes, lo cual se ganó la aprobación de Erik.

Tentativamente había caminado hacia el mostrador y pidió un capuccino. El camarero pelirrojo era gracioso – parecía incapaz de estarse quieto, recordándole a Erik a una planta de judías doblándose ante el fuerte viento. Pero su café era indudablemente fantástico, y antes de que Erik lo supiera, ya se había bebido la taza entera. Volvió el fin de semana con su portátil. Escribió cinco páginas. Fue de nuevo. Escribió doce páginas esta vez.

Luego, el lunes, algo diferente pasó.

Erik ya estaba sentado en su mesa favorita cuando vio la portada de su libro en frente de él, su piel notando un hormigueo a la vez que gruñó internamente. Un fan, pues. Erik había estado a grandes distancias los pasados años para evitar conocer fans, porque era raro e incómodo tener que mediar con gente quienes hablaban con entusiasmo y pensaban que lo conocían simplemente por haber leído lo que escribía. Ya estaba al tanto de los locos en su foro, particularmente un fanboy con el apodo Hank-algo quien parecía hacer a Emma y a Azazel desternillarse de la risa con sus largas, efusivas y meticulosas teorías acerca de los temas de los libros.

Agradecidamente, debido a la estricta política de Erik de no-fotografías y no-publicidad (por lo cual Azazel le había despotricado, rogado, sollozado, amenazado y luego sobornado para que cambiara de opinión) sólo un número de personas que se podían contar con los dedos una mano sabían cómo era E. M. Lehnsherr. Esto le trajo un poco de anonimato, por lo menos.

Miró al chico que leía el libro, había una maravillosa mirada de absorta atención en su cara, brillantes ojos azules devorando el texto como un loco, y por centésima vez Erik realmente se preguntó por qué a la gente le encantaban tanto sus libros. Mientras que él sabía que era competente y, ocasionalmente, incluso bueno, pensó que la reacción de sus libros estaba extremamente fuera de proporción de sus habilidades.

Sólo por el placer de hacerlo, había intentado picar a ese tipo – Charles, más tarde averiguaría – quien parecía un objetivo fácil, alguien ingenuo quien era susceptible a la desilusión. Pero Charles había sido un perfecto caballero – molesto, pero no tontamente enfadado – y no había picado en el anzuelo, y Erik estaba más intrigado que nunca.

Después de que Charles se fuera, Erik le había preguntado a Sean mientras éste limpiaba las mesas, -¿Va a venir de nuevo ese chico?

Sean parpadeó. -¿Quién?

Erik ladeó vagamente la cabeza hacia la mesa de Charles. -Ya sabes, el de las coderas que iba vestido como Mr. Bean.

-Oh, te refieres al Profesor. Sí, viene todos los lunes y jueves.

Erik comprobó su horario, entonces sonrió cuando vio que el jueves lo tenía libre.


El jueves siguiente, cuando "accidentalmente había topezado" con Charles de nuevo había sido interesante, pero Erik se sintió lo suficientemente mal y le pagó a Charles su café, por lo menos. Charles se había negado a picar en el anzuelo, otra vez, pero Erik no estaba ciego para ver la angustia en las débiles líneas alrededor de la boca de Charles. Al final, eran las palabras de Charles las que lo habían hecho pensar a él. ¿Realmente sus libros inspiraban a la gente a ese nivel? Él no era J. K. Rowling o Kurt Vonnegut, y tenía un alto grado de sospecha de que las escuelas no estudiarían Judas dentro de cien años.

Continuó dándole vueltas durante la cena, y debió mostrarlo incluso en su voz porque cuando estaba al teléfono con Emma, ella preguntó. -¿Qué problema tienes?

-¿Hmmm? -Paseó la vista por su portátil, mirando por encima los cambios de edición que estaban discutiendo actualmente. -Nada, estabas hablando sobre la página 84-

-No, no, antes de que sonaras como un Gloomy Gus*.

Erik hizo una mueca a través del teléfono. -Eso es penoso. ¿'Gloomy Gus'? ¿Es eso realmente con lo mejor que podías haberme venido? Pienso que tal vez debería buscarme un nuevo editor, ya sabes.

-Por supuesto, preciosidad. -Emma no parecía anonadada ya que Erik llevaba diciendo lo mismo años. -De todos modos, no cambies de tema. ¿Qué ocurre? ¿No te gusta Riverside?

-¿Qué? Oh, no, realmente me gusta. -Erik sabía que Emma debía estar sonriendo, porque Riverside había sido sugerencia suya. -De hecho he escrito bastante desde que estoy aquí.

-¿Lo ves? Te dije que era una ciudad buena y tranquila pero no aburrida. Ya sé que no es tu lugar de reunión habitual de Nueva York pero pensé que era un buen cambio. No creo que Riverside haya cambiado mucho desde que me gradué.

-Sí Emma, ahora hay coches.

-Cállate, Erik. -No sonaba molesta, pensó, estaba acostumbrada a sus tonterías. -¿Es por el piso? Azazel dijo que te consiguió un buen lugar.

-Está bien, supongo. -Azazel le había conseguido un piso en una cooperativa que Erik había sospechado que estaba dirigida por mafiosos rusos. -No es nada, es sólo que me crucé con un fan hace unos días.

-¿Te reconoció?

-Él no sabía que era yo.

-Déjame adivinar. -El tono de Emma era llano. -Le soltaste el rollo entero sobre que tus libros son una mierda y que tu forma de escribir es una mierda y él debió desmayarse en el suelo y morir.

-No exactamente, -Erik dijo a la defensiva- De todos modos, es cierto. Pero me dio qué pensar, supongo.

-Ah bueno, mientras esos pensamientos se traduzcan a más libros, bien está. -Emma dijo rápidamente, su tono sonaba de nuevo como de negocios. -¿Listo para continuar?

Erik dejó de lado todos los pensamientos sobre Charles, irritado sobre la mucha importancia que le estaba dando a que un fan le afectara tranto. -Sí, sigamos.


El lunes siguiente, Charles ya estaba en el café cuando Erik entró, y él vaciló antes de coger sitio en su mesa habitual en frente de Charles. El hombre llevaba una camisa azul y un cárdigan hoy – ¿cuántos años tenía, ochenta? – y estaba tan profundamente enfrascado en su manoseada copia de Magnetic Fields que no se dio cuenta de que Erik estaba ahí hasta que éste conectó su portátil, y la consiguiente mirada tiró de algo en el pecho de Erik.

-Ah, esperaba verte hoy. -La sonrisa de Charles era contagiosa. -Muchas gracias por el café, amigo mío.

-No hay problema. -Contestó Erik, deliberadamente esquivando esa mirada que parecía atravesarlo con rayos-X. -Es lo menos que podia hacer después de hacer trizas a tu autor favorito.

Charles se encogió de hombros. -No a todos les gusta E. M. Lehnsherr, y no puedo forzar mis opiniones sobre cualquiera. De todos modos, déjame devolverte el favor y pagarte tu capuccino.

-No, está bien– -De todos modos, ya era tarde ya que Sean acababa de dejar una taza en frente de Erik, y el aroma del café era demasiado como para resistirse. -En serio, Charles.

-En serio, Erik. -Charles sólo parecía divertido antes de volver derecho a su libro, con una absurda sonrisa en la cara que era a la vez enloquecedora y entrañable, de una extraña manera.

-¿Realmente es tan bueno? -Dijo Erik mientras tomaba un sorbo de la espuma, retirándosela de sus labios con la lengua, y la mirada de Charles bajó unos instantes antes de volver de nuevo a sus ojos. -Pienso que el argumento es un poco artificial en ese libro.

Ahora Charles parecía aturdido. -¿Te estás quedando conmigo, verdad? Este es el mejor trabajo que ha hecho el escritor. ¿Te lo has leído acaso?

Suficientes veces como para querer apuñalarme en los ojos, pensó Erik. En voz alta dijo: -Lo cierto es que sí que lo he hecho. Sucede que me es familiar ese libro.

-¿Entonces cuál es tu problema con él? -Para la sorpresa de Erik, Charles se estaba levantando y mirando por encima de su mesa, tomando el asiendo contrario mientras pensó que no le importaría a Erik. Lo cual era exasperadamente cierto, de hecho.

-Pienso que la redacción es un poco artificial. -Erik dijo mientras metía la contraseña en su ordenador, ignorando la mirada de Charles. -El ritmo era muy rápido a veces, y las otras veces había mucha explicación–

-Pero pienso que eso hace a la novela diferente del resto. -Charles interrumpió emocionado, y Erik estaba francamente impresionado de que pudiera adoptar semejante reacción tan apasionada para alguien que parecía ser un lector inteligente y perspicaz. -El lector está más privado de los pensamientos de Wesley y del por qué se convirtió en el hombre que es. Había mucha historia de fondo, particularmente en el capítulo que se desarrolla en Argentina. Me hizo querer reservar unos billetes para ir a Buenos Aires allí mismo.

Erik estaba impactado. -¿De verdad? -Se había peleado con el capítulo de Buenos Aires, haciendo que Emma y Azazel se subiesen por las paredes con sus constantes modificaciones y dudas. -Si hubieras estado, sabrías que las descripciones de Lehnsherr no transmitían cómo... era Buenos Aires de vivo.

Charles negó con la cabeza con una sonrisa. -Nunca he estado, pero me sentí como si estuviera allí. Eso dice cómo de bueno es escribiendo.

Erik estaba a punto de salir con otra fallo del libro cuando fueron interrumpidos por un educado tosido, y levantó la vista para ver a un chico rubio quien aparentemente era un cliente habitual. -Hey, perdonad por interrumpir. -Excusándose sustuvo su iPad. -Pero es que se le está acabando la batería, y necesito enchufarlo un rato. ¿Podría enchufarlo a tu portátil para cargarlo?

-Claro, Alex. -Charles respondió, incluso pensando que no era su portátil. -¿Pero no te asusta que podamos romperlo?

Alex resopló. -Sean te conoce y tiene tu número. Dudo mucho que te encuentre mirando esto en la parte trasera de tu coche.

Erik hizo un amago de suspiro. -Tráemelo aquí.

-¡Gracias! -Alex dijo sonriente mientras se lo tendía. -Estaré de vuelta en una hora más o menos. Mientras tanto, sentíos libres de jugar con cualquiera de los juegos que encontréis por ahí.

-Claro. -Erik dijo mientras el chico salía, y conectó el cable blanco del iPad en un puerto USB. -Parecen conocerte aquí, Charles.

-Vengo cuando puedo no tengo clases en la universidad. -Charles ya estaba hojeando los juegos en el iPad, mirando algo distraído.

-¿Qué enseñas?

Aquí, Charles rió antes de levantar la mirada y sonreirle a Erik. -Literatura inglesa.

-Estás de broma. -Erik estaba pasmado. -¿Eres un profesor de Literatura y te encanta E. M. Lehnsherr? Es como si un chef Michelin eligiese comer en un McDonald's.

Charles le dirigió una cariñosa mirada de diversión. -En cada uno de nosotros, hay dos naturalezas en guerra.

-Robert Louis Stevenson. -Contrarrestó rápidamente Erik, ganándose una brillante sonrisa. -Así que estamos fijando nuestros penosos gustos en literatura en Stevenson, ¿no?

Charles tan sólo rió, el tenor bajo enviando una sensación inexplicable a través de Erik. De todos modos, Charles se acomodó cuando algo le llamó la atención en el iPad de Alex. -Oh mira, hay un juego de ajedrez aquí. -Miró a Erik. -¿Sabes cómo jugar?

Ajedrez. Por supuesto. Charles estaba comenzando a encontrar más y más botones de Erik que pulsar cada día. Pero Erik mantuvo su expresión suavemente aburrida, levantando su hombro en un desinteresado encogimiento. -He jugado algunas veces.

-Genial. Entonces juguemos. -Charles giró el iPad de manera que las piezas negras estuviesen mirando a Erik, y con su dedo arrastró hacia delante un peón blanco.

Erik se dio cuenta de que contento por continuar. Después de todo, eso vencería otra tarde de discusiones sobre los méritos de un buen escritor.


Notas de traducción:

*Gloomy Gus. Realmente me ha sido difícil pensar en una traducción exacta para esto, ya que es como una frase hecha que hacen los angloparlantes. Gloomy significaría algo así como deprimido, melancólico, decaído... y Gus es un nombre propio que se añade detrás. Según tengo entendido suelen poner un adjetivo y después un nombre que comience por la misma letra, así pues se podría traducir como "Gus el Depre" o "Melancólico Gus", pero sigo siendo partidaria de dejar los nombres propios en inglés y así aprovecho para explicar esto. Espero que no haya sido una molestia a la hora de leer.

Notas finales: Bueeeeeno, pues hasta aquí llegó el segundo capítulo. Qué, ¿se ha quedado interesante la cosa, eh? Espero tener para el domingo o si no para el miércoles que viene el tercer capítulo, aunque para este fin de semana me será algo complicado ya que los estudios me tienen completamente retenida.

¡Gracias otra vez por leer!

Atte: Maguvi