Notas Traductora: Lo primero agradecer todos los reviews, follows y favoritos me animan a seguir con la traducción. Lo segundo, se me olvidó decir que traduciré los reviews a la autora, así que si queréis decirle algo no os cortéis. De nuevo, muchas gracias a Poketjud por betearlo.

Reprise

Derek no estaba ansioso por ir a la cafetería aquella mañana, para nada. No se había levantado antes, preguntándose que clase de pastelillos encontraría allí hoy y, ciertamente, tampoco estaba pensando en la delicia de café que lo esperaba mientras se lavaba el pelo. Y debido a que Derek no estaba haciendo nada de eso, era del todo improbable que él – el hombre capaz de programar sus pausas para ir al baño hasta el segundo – se presentara en la cafetería un minuto, ¡entero!, antes de tiempo.

Excepto que lo había hecho.

Derek frunció el ceño mirando su reloj. Tendría que llevarlo a arreglar. Volvió a fruncirlo cuando miró el reloj de su móvil. Probablemente ese también estuviera roto.

"Buenos días" escuchó la voz alegre mientras entraba en la cafetería. Levantó la vista, Stiles sonreía jovial. "¿Lo mismo de ayer?" preguntó mientras Derek se acercaba al mostrador, el cual se limitó a asentir con brusquedad. "¿Quieres que llame a Clara? Ayer no me dijiste exactamente s…"

"No será necesario" ignoró la forma en que el chico se crecía con aquello.

"Ok. Un café grande, muy caliente, dos gotas de sirope de avellana, un chorrito de leche desnatada y nada de dibujos en forma de corazón en la espuma."

"Y tampoco flores" añadió Derek, un poco sorprendido de que hubiera sido capaz de recordar el pedido. A Clara le había llevado un poco más de una semana el poder hacerlo sin tener que apuntarlo.

Stiles soltó una risita y asintió. "Está bien. Nada de flores". Se giró para empezar a prepararlo.

"Y um…"

"¿Sí?" Las cejas de Stiles se elevaron acompañando a la pregunta mientras volvía a encararlo.

Derek no añadió nada más, mientras recorría el mostrador vacío con los ojos. "Nada, no importa" añadió ajustando la correa de su bolsa antes de caminar rumbo a su sitio habitual, sin molestarse en observar al barista para controlar cualquier error que pudiera cometer en la realización de su pedido, algo que hacía incluso con Clara. Ignorando la bola de decepción que se había formado en su garganta ante la falta de pasteles. 'De todas formas seguro que hoy no estaban tan buenos…' trató de convencerse a sí mismo.

Levantó la vista cuando una taza fue situada suavemente en la mesa a su lado. "Disfruta" Stiles sonrió suavemente, alejándose hasta desaparecer en la cocina.

Derek echó un vistazo al café, cauteloso. 'Seguro que hoy no sabe tan bien. Ayer estuvo sorprendentemente bueno. Pero hoy, hoy simplemente estará… bueno.' Acercó la taza, haciendo una mueca en cuanto lo vio. En lugar de un corazón o una flor había un Sol dibujado en la espuma. En contra de su voluntad, sintió las comisuras de sus labios elevarse formando una pequeña sonrisa. Apartando de su mente ese pensamiento, procedió a dar un pequeño sorbo a su café.

Volvía a estar equivocado. No sólo estaba bueno. Era como si ese chico hubiera estudiado sus papilas gustativas para crear la perfecta combinación de café, sirope y leche. Depositó la taza de nuevo en la mesa, en un intento por calmarse y no beberse de golpe todo el líquido. Además, tenía trabajo por hacer.

Unos diez minutos después de empezar a leer un plato fue situado frente a él.

Stiles sonrió tímidamente. "Esperaba que estuvieran terminados antes de que vinieras" dijo mientras se rascaba la nuca. "Sé que ayer dijiste que no eras un hombre de muffins" se rio de su propia broma, "Así que en su lugar te he traído strudel. Es de manzana"

Derek echó una ojeada al pastel, luchando contra las ganas de comérselo en ese preciso instante. Consiguió contenerse volviendo la atención a su portátil y fingiendo leer.

Por el rabillo del ojo pudo ver al chico cambiar incómodo su peso de un pie al otro. "Buenop… ok entonces yo… voy a… síp" Stiles volvió a la cocina.

Una vez hubo desaparecido, Derek se incorporó entusiasmado, alcanzando el pastel. Tras el primer mordisco, cerró los ojos, respirando profundamente. Era como un orgasmo en su boca, crujiente, esponjoso, y el relleno de manzana era dulce pero sin llegar a ser empalagoso. Había dejado caer la cabeza en la mesa, enterrando la boca en su brazo para sofocar el inevitable gemido. De verdad… ¿Qué les pasaba a aquellos pasteles? ¿Cómo podían hacerle sentir una sensación tan cálida con uno sólo mordisco? Lamiendo sus labios volvió a dar otro mordisco. Olvida lo dicho, ¿cómo podían hacer que sintiera esa sensación con cada mordisco?

Cuando Stiles volvió a salir con una bandeja de strudel recién hecho, Derek regresó a su posición inicial apartando de golpe la pasta. El movimiento no pasó desapercibido, incluso con Derek pretendiendo que había estado inmerso en su lectura todo ese tiempo. Stiles colocó la bandeja en el mostrador antes de acercarse a él.

"Oh, así que lo has probado" sonrió al ver los dos mordiscos. "¿Qué tal estaba?"

Derek se encogió de hombros. "No estaba mal"

Los ojos de Stiles se entrecerraron, estudiando al hombre que tenía delante. "Ok…" dijo lentamente, volviendo a girarse y perdiéndose en la cocina una vez más.

Derek observó por el rabillo del ojo como se alejaba. Una vez que la puerta se hubo cerrado detrás de él, agarró el strudel dándole un nuevo y satisfactorio mordisco.

"Ajá!" Stiles salió disparado de la cocina, señalando con un dedo acusador al único cliente en la tienda. "¡Te gusta!"

Derek parecía congelado en su sitio, como un niño al que han pillado robando galletas del tarro. Aun sujetando el strudel y con un trozo enorme en su boca que provocaba un bulto en su mejilla.

"¡Admítelo! Piensas que está delicioso ¿a qué sí?" dijo Stiles con una sonrisa pagada de sí mismo adornando su cara.

"Tenía hambre" respondió simplemente Derek con la boca completamente llena.

El chico rodó los ojos al escuchar la mentira. Era la misma que había usado el día anterior. Derek maldijo su falta de creatividad, y volvió a maldecir cuando dio otro mordisco, justo delante de él.

Stiles se limitó a observarlo, entretenido con las contradicciones que Derek mostraba, "Está bien. Si más tarde sigues teniendo hambre" se burló haciendo las comillas con sus dedos mientras pronunciaba la palabra 'hambre', "tengo unas tartaletas de limón haciéndose en el horno".

Derek casi se quedó sin aliento. Casi. Adoraba el limón.

"Puedo envolverte algunas para que te las lleves cuando te vayas", ofreció.

No queriendo parecer demasiado ansioso ante la perspectiva de más pastelillos, se limitó a encogerse de hombros, depositando el resto del strudel en el plato y volviendo a centrarse en su ordenador. "Seh, vale, da igual".

Escuchó una risa disimulada antes de ver al chico volver a desaparecer. Derek cogió en seguida el strudel.

"Por cierto…" dijo Stiles asomando la cabeza por la puerta. Sonrió al ver la pasta de vuelta en sus manos. "No te mataría admitir que te gusta como cocino. Haría nuestras mañanas juntos mucho mejores" Derek no respondió, por supuesto que no, estaba demasiado ocupado comiendo. Stiles se encogió de hombros. "Yo sólo lo digo", y tras eso volvió a meterse en la cocina.

Derek suspiró, metiéndose en la boca el último trozo de strudel tragándoselo acompañado de un sorbo de café. 'Él no lo sabe… pero realmente podrían matarme. Podría ser una combinación mágica de palabras que causara que un perro rabioso me mordiera el culo.' Pensó para sí mismo antes de retornar, esta vez de verdad, su atención a los estudios.

Cuando llegó la hora de irse a clase se acercó a la caja registradora. Sacó la cartera mientras echaba un vistazo al mostrador. Frunció el ceño, no había tartaletas de limón.

"Oh" Stiles sonrió. "Deja que saque unas cuantas para ti" cogió la taza y el plato que le tendía Derek, apartándolos a un lado para encargarse de ellos más tarde. Pulsó un par de botones en la caja registradora. "Oh bueno… ¿Quieres tartaletas o no? Se están enfriando en la parte de atrás, pero deberían estar casi en su punto."

¿Qué si las quería? ¿Qué si las quería? ¡Joder que sí! Claro que no le iba a decir eso. Simplemente volvió a encogerse de hombros. "Da igual".

Stiles imitó el gesto. "Pues vale… son cinco con veinticinco"

Derek clavó la mirada en le chico. ¿Qué pasa que no entendía el lenguaje codificado de Derek? 'Da igual' significaba claramente '¡Ve ahora mismo a envolverme un par de esas deliciosas tartaletas y date prisa porque tengo clase en unos minutos!' frunció el ceño.

"¿Algo más?" preguntó Stiles, con una sonrisa socarrona formándose en sus labios.

"No, da igual" repitió Derek.

"Perfecto entonces" repitió más lentamente Stiles. "Cinco. Con. Veinticinco"

Derek casi gruñó ante la petulancia del chico. "¡Está bien!. Me llevaré una caja ¿vale?"

Stiles sonrió "¿De seis o de doce?"

"… Doce" era imposible que aquella sonrisa se volviera más grande, sin embargo, se volvió.

"De acuerdito" dijo mientras volvía a teclear. "Diez con veinticinco"

Derek abrió la cartera. "Maldición… Olvidé pasar por el cajero anoche…" suspiró, dejándole la tarjeta de crédito sobre el mostrador.

Stiles agarró la tarjeta, observando el nombre. "D… Hale. ¿Qué significa la 'D'?" preguntó tras pasar la tarjeta y devolvérsela.

Derek no contestó. Simplemente escribió el pin antes de regresar la vista al chico impaciente.

"¿Es por David? ¿Daniel?"

Derek resopló soltando el aire por la nariz. "Si no te importa, hay una clase a la que debo asistir"

"Está bien, está bien". Se dirigió a la cocina volviendo un minuto después con una caja en las manos. "Aquí tienes… ¿Dylan? ¿Desmond?"

Levantó una ceja, cogiendo la caja. "¿En serio? ¿Desmond?"

"¿Delilah?" Stiles no pudo evitar reír al ver la mueca en la cara de Derek. "¡Bueno, yo qué sé!"

Derek se limitó a poner los ojos en blanco antes de dirigirse a la puerta.

"¡Qué tengas un buen día, Damien! ¿Donald? ¿Darius?"

Derek no pudo evitarlo. Rio suavemente negando con la cabeza mientras salía por la puerta. Ese chico tenía algo…

Más tarde, Derek se encontró a sí mismo mirando a la caja, que había estado llena de tartaletas, más concretamente al nombre escrito en el fondo '¿Dennis?'. Volvió a sentir el leve tirón de una sonrisa formándose en sus labios. Seh… ese muchacho tenía algo… definitivamente.

Nota Autora: El Sterek me causa demasiadas emociones, y luego me doy cuenta de que nunca se pueden tener demasiadas emociones, nunca son suficientes. Y entonces escribo otro poco.

Nota Traductora: Y esto es todo, nos leemos en el próximo capítulo, algo más largo que este. Como siempre decir que los reviews me animan (y presionan en el buen sentido) para que traduzca más rápido.