Primero de todo, gracias a Shei por el review que me dejaste. Me alegra saber que la idea te parece interesante, espero que sea capaz de mantener el ritmo a lo largo de la historia, ya que es la primera vez que escribo una historia larga. Cualquier sugerencia, consejo, bla bla bla, es bien recibido. Además, añadir que si dejais reviews no voy a comerme a nadie, y además lo agradecería mucho =P (de lo contrarió ire a vuestras casas a comerme a vuestro perro mientras dormis, muahahahahahaha!).

¡Un beso a todos, espero que lo disfruteis!


Habían pasado dos horas desde que su padre les echó de la sala del trono para hablar con aquella mortal. Caminaba con su andar de siempre por el gran castillo, cruzando a una velocidad vertiginosa cientos de motivos para que esa mujer hubiera llegado a su mundo, pero ninguna de estas le pareció suficiente. Al fin y al cabo, solo era una simple humana, ¿cómo demonios iba a poder llegar a Asgard sin ayuda? ¿Y en caso de haber recibido ayuda, quién con el suficiente poder podría estar interesado en ella? Todo era un sinsentido, sin explicación racional posible. Pero no tenía prisa, al fin y al cabo, era Loki, un ser paciente, calculador y con mucho más poder del que los demás suponían, cuando tuviera la oportunidad, observaría hasta el lugar más recóndito de la mente de aquella mujer. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando sintió gracias a sus… habilidades, que la puerta del trono se abría. Nadie lo sabía, pero era capaz de saber prácticamente todo lo que sucedía en Asgard; no podía oír lo que la gente hablaba, ver lo que los demás hacían, este poder se basaba sobretodo en una conexión que podía establecer con el castillo, de modo que cada puerta que se habría, cada pasos que se daban, cada golpe, cada movimiento realizado ahí, podía sentirlo como si de él mismo se tratara.

Se acercó al salón donde se encontraban su hermano y el resto de guerreros que siempre le acompañaban, comentando el extraño suceso de la mortal, sentándose tranquilamente en una de las sillas en la mesa contigua como si aquello no fuera con él, escucho sin excesivo interés lo que ellos hablaban, ya que podía imaginarlo sin problema.

- ¿Cómo creéis que habrá llegado esa mujer? – preguntaba Thor curioso.

- No tengo ni la menor idea, pero no pienso confiar ni un poco en ella, aunque Odín diga lo contrario. Es una mortal, y los mortales no llegan a Asgard como si nada – respondió Sif con un tono totalmente hostil y desconfiado.

- Vamos Sif, no seas desconfiada.

- ¿Desconfiada? – inquirió claramente enfadada - ¿Te parece ser desconfiado que sospeche de una mortal que llegó a Asgard sin ninguna explicación posible? Si es así tu modo de verlo, sí, soy desconfiada – realmente ofendida, la guerrera se levantó de la mesa y se alejó con rapidez.

- Menudo carácter – dijo Volstagg entre carcajadas –. Pero en cierto modo la comprendo – continuó esta vez en tono más serio -. No podréis negar que como poco todo esto es inusual.

- Y no lo niego, mi buen amigo, pero creo que deberíamos al menos ser un poco más abiertos. Al fin y al cabo somos dioses, si causara algún problema, no tendríamos inconveniente alguno en neutralizarla.

Cuando Loki oyó el tono arrogante y confiado con el que su hermano hablaba, no pudo evitar soltar un bufido. Cierto que solo era una mortal, y que ellos como asgardianos eran más poderosos, pero todo ello era en teoría, realmente no sabían nada de aquella extraña mujer, bien podía ser una hechicera, una enviada de alguien más poderoso. Él mismo no temía a la humana, pero si era lo suficientemente inteligente como para no menospreciarla sin haberla antes puesto a prueba.

- No deberías ser tan confiado amigo mío – dijo en su habitual tono sombrío Hogun -. Mortal no es sinónimo de debilidad, a estas alturas deberías saberlo – le reprendió este.

"Al menos no todos son tan sumamente estúpidos", pensó Loki.

- Vamos, vamos, relajaos todos – intervino rápidamente Fandral al ver como Thor se había visto claramente ofendido por este último comentario , y teniendo en cuenta su carácter, era mejor apaciguarles antes de que comenzara la tormenta -. Thor, sabes que te respeto y aprecio como si de mi hermano te trataras, pero has de admitir que no está de más ser algo más precavido. Algún día serás el nuevo señor de Asgard, y cuando llegue ese momento no podrás permitirte semejante actitud.

Fandral hablaba con tono neutro, intentando que Thor viera que se encontraba al igual que su tono, en una posición neutral. Cuando vio que el Dios del Trueno iba a contestar sin pensar en absoluto en lo que diría, Fandral le dirigió una mirada llena de seriedad indicando que todavía no había terminado de hablar. Con otra persona, Thor no habría obedecido al gesto, pero tratándose de Fandral, debía reconocer que en los momentos de seriedad, él dejaba su continuo buen humor de lado para decir las palabras acertadas. Por ello, dejo que continuara.

- No comparto la tremenda desconfianza de Sif, pero tu actitud tan abierta, sin ni si quiera saber que está tratando con tu padre, es excesiva – sentenció con el mismo tono con el que había comenzado.

- Está bien – aceptó Thor de mala gana -. Pienso que exageráis, pero igualmente haré caso de vuestros consejos, pues la experiencia me ha dicho que soléis ser más sensato que yo – finalizó con una sonrisa que demostraba que no estaba enfadado, y añadiendo con cierto tono juguetón dijo -. Además, ¿os habéis fijado en su belleza? ¿Cómo podría alguien así ser malvado?

Cansado de escuchar tantas estupideces, y además, aunque no en apariencia, si estaba enfadado, Loki decidió marcharse de allí. Pero cuando se levantó para ello, uno de los soldados apareció por una de las enormes puertas cortándole el paso. Mirándole con frialdad, ya que no estaba de humor para aguantar a nadie, el soldado, a pesar de estar habituado a su comportamiento, no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda.

- Traigo un mensaje de vuestro padre – anunció a todos los presentes -. La conversación con la mortal ha finalizado, ha pedido que os reunáis con él en el salón principal para anunciaros su decisión.

Dichas estas palabras, como vino se fue. Dejando una gran curiosidad tras de sí. Rápidamente, todos se dirigieron al salón principal, donde encontraron a su padre, su madre y la mortal. Todos se situaron en un semicírculo alrededor de ellos, esperando el resultado de la larga charla mantenida.

- Tras hablar con está mortal, a la que a partir de ahora llamaremos lady Meira, he decidido que sus motivos son de sobra suficientes para hallarse aquí sin ningún inconveniente. He de añadir, que es un ser de gran nobleza, y por lo tanto espero que la tratéis con el debido respeto, ya que a partir de este mismo instante, será mi invitada personal a Asgard.

Loki, como siempre observador, tuvo que contener las ganas de reír a carcajadas la cara de rabia contenida de Sif. Era sin duda digno de ver, ya que además, al decir estas últimas palabras, Odín había dirigido una significativa mirada hacia ella. En el rostro de Thor se dibujó una seductora sonrisa en el momento en que su mirada se cruzó con la de la tal Meira. Sin saber por qué, a Loki este gesto le molestó un poco, ya que como siempre, parecía que su hermano iba a acercarse a la mortal con sus habituales encantos para seducirla y poder llegar a mayores con ella. Le sorprendió que pensar en ello le causara molestia, ya que no era nada raro en el comportamiento de su hermano, y mucho menos raro que la humana cayera rendida a sus pies. Pero ante su sorpresa, cuando la mujer vio esa sonrisa, apartó la mirada con el ceño fruncido. Una sensación de satisfacción le atravesó al ver el rostro extrañado de su hermano ante la sutil negativa de la mortal. Sin perder el hilo de la conversación, en la que su padre explicaba los motivos de su llegada, los cuales el sospechaba eran una farsa, Loki clavo sus ojos en la mortal, observando cada movimiento, si estaba relajada, tensa, nerviosa, cualquier cosa de la que pudiera sacar provecho. Ella estaba extrañamente tranquila, como si todo fuera como estaba previsto, lo cual avivó la curiosidad innata de Loki. Al sentirse observada, Meira giró la vista hacia él, manteniendo sin ningún signo de intranquilidad su mirada, y, para su confusión, de pronto ella dibujó una sonrisa divertida mientras apartaba su mirada de él. Manteniendo como siempre esa actitud pícara, no mostró ni un ápice de lo que realmente sentía, aunque no sabía por qué, tenía la extraña sensación de que esa mortal sabía exactamente que pensaba, y esto era algo que sin duda lo incomodaba mucho e irritaba en igual medida, ya que la situación siempre era a la inversa, y no acostumbraba a sentirse en el papel del observado en lugar del observador.

- Finalizado esto, solo me quedan dos cosas que añadir. Esta noche, celebraremos un banquete especial como bienvenida de lady Meira, y en segundo lugar, Thor, hijo mío, acércate.

- Cual es vuestro deseo padre.

- Lady Meira ha demostrado un gran interés por Asgard y sus gentes, por lo que he decidido que durante su estancia aquí, serás el encargado de mostrarle todo lo necesario.

- Por supuesto padre, será todo un honor – aceptó Thor con un tono que a pesar de pretender ser solemne, no disimulaba el deseo que sentía de mostrar a la humana "todo lo necesario" sobre los asgardianos.

De nuevo, sin saber debido a qué, Loki se sintió molesto ante la idea de que aquello sucediera, pero esa humana volvió a sorprenderle cuando carraspeando comenzó a hablar.

- Lord Odín, agradezco vuestra intención al sugerir que vuestro hijo sea quien me muestre las maravillas de vuestro mundo, pero si no es mucho pedir, y sin ningún ánimo de ofenderos, hijo del trueno, preferiría que fuera vuestro otro hijo quien lo hiciera.

Un sepulcral silencio inundó la sala cuando habló, haciendo que ella se mostrará ciertamente incomoda.

- ¿Qué? – inquirió manteniendo la calma – Como dije, no era mi intención ofender, pero quizás debería haber elegido mis palabras con mas atino. No reúso vuestra compañía, Thor, ni mucho menos. El problema es que no mencione que mi mayor interés en Asgard es su historia, sus misterios, y por lo que tengo entendido, vos no sois muy dado a la palabra, por ello no deseo importunaros, ya que además, por lo que vuestro padre me ha dicho, a Loki le interesa el conocimiento. En el momento en el que desee quizás explorar Asgard, sin duda alguna acudiré a vos.

Con esta explicación improvisada, parecía que todos se relajaron, y haciendo uso de su habitual galantería, Thor se aproximó a ella, y asiéndole de la mano, depositó un suave beso en esta.

- Disculpadme si me ofendí por vuestras palabras, es evidente que padre tiene razón, y sois una noble mujer. Aunque – añadió con tono de broma – he de advertiros de que mi hermano no es lo más divertido que podáis encontrar.

Meira se echó a reír ante la ocurrencia. Aunque el hecho de que Thor tuviera tan claras intenciones con ella, más aun conociendo su fama, no podía negar que era buena persona, igual que un niño grande. Pero al igual que conocía a Thor, también lo hacía con Loki, quizás más de lo necesario, pero así era. Por ello, contestó entre risas.

- Gracias noble guerrero por el aviso. Aunque estoy segura, que para una persona como yo, vuestro hermano será una perfecta compañía.

Diciendo esto, se acerco a Loki, y plantándose delante de él con una gran sonrisa, preguntó.

- Y bien, ¿nos vamos? Tengo muchas preguntas que haceros.

Siguiéndole el juego, Loki le ofreció su brazo en gesto caballeresco, y cuando ella se agarró a él, respondió con ese tono impregnado en misterio.

- Y sin duda será un placer contestaros.


Llevaban horas tendida hablando, sobretodo, de las diferencias entre la mitología nórdica de la Tierra, y sobre lo que realmente sucedía. En algunas situaciones, Loki se sorprendía ante la estupidez de los humanos; sabía que eran idiotas, pero no podía suponer que tantísimo. Otras, en cambio, reía por las ocurrencias de estos, o bien se asqueaba como pasaría a continuación.

- Pues verás – comenzó Meira sin apenas poder contener la risa -, una de las partes mitológicas que habla sobre ti es muy graciosa. Habla sobre cómo nació el caballo de tu padre.

Cuando intentó continuar, estalló en carcajadas, lo que hizo que Loki no esperara nada bueno de esta historia, mirándola con los ojos entrecerrados. Todavía riendo, continuó.

- En esa historia, tú te conviertes en yegua, y dejas que el caballo Svadilfari te monte, quedándote así embarazado, y naciendo de esa preciosa unión – añadió con tono teatral – Sleipnir.

Loki había torcido el gesto en una mueca de total desagrado, a lo que Meira no pudo parar de reír.

- Los humanos sois un grupo de depravados inestables – dijo el dios fingiéndose molesto.

- Vale, vale, para compensar, te daré mi opinión personal, ¿vale?

Loki la miró alzando la ceja mostrando cierto interés por lo que pudiera decir.

- Tu opinión, ¿sobre qué?

- Sobre los que he conocido aquí, tu padre, tu hermano, los tres guerreros y por supuesto tú.

- Um – fue el sonido que salió de él -. Está bien, puede ser interesante.

Cerrando los ojos, Meira comenzó a recordar todo lo que sabía sobre la mitología nórdica, una de sus favoritas sin ninguna duda. Abriendo los ojos, comenzó a decir.

- Tu padre es… complejo. En la mitología es dios de conceptos totalmente contrarios, por ejemplo, se convirtió en dios de la sabiduría al sacrificar uno de sus ojos en el pozo de Mimir, obteniendo así prácticamente un conocimiento absoluto. Pero, al mismo tiempo, es también considerado dios de la furia y la locura, lo cual a mi forma de ver es bastante contradictorio, ¿no crees? También se le considera dios para los poetas, ya que es el encargado de darles e hidromiel que les inspira – Loki observaba como la mujer hablado, estando ligeramente interesado ante ella, ya que parecía una persona bastante inteligente, algo que él mismo no acostumbraba, para su desgracia, ver. Haciendo una breve pausa, Meira continuó -. En mi opinión, la mitología está muy equivocada con Odín, ya que por lo que he hablado con él, no me parece ni de lejos dios de la furia y la locura. La sabiduría es sin duda una de sus virtudes, pero no lo imagino perdiendo los nervios con facilidad.

Mirandola fijamente, Loki dijo.

- Es… interesante, vuestras leyendas están muy equivocadas, pero no dejan de ser curiosas. Continúa por favor. Creo que es el turno de mi hermano, ¿no? – Loki estaba muy interesado en este punto, ya que viendo como había sido la descripción de todo lo que ella había contado, sentía gran curiosidad por ver que decían de su hermano.

- Sí, tu hermano, podríamos decir que ha sido algo decepcionante. En la mitología es un guerrero de gran valía, pero también poseedor de una gran sabiduría, protector y justo. Es más dado a la acción directa que a la estrategia, lo cual si está acertado parece ser. Además también se le considera relacionado con la fertilidad.

"Todos están equivocados para mal, y a mi hermano, prácticamente lo consideran perfecto, veo que eso es igual tanto aquí como en Midgard", pensó Loki molesto.

- Pero sinceramente, con lo que he visto de él, no es más que un niño grande, impulsivo y testarudo. No sé si cambiará, pero si no lo hiciera, no desearía que se convirtiera en el nuevo señor de Asgard. Le concedo que es un gran guerrero, y no dudo de su coraje, pero las guerras no se ganan con estupidez. Prefiero con creces un anciano débil y experimentado como líder que tu hermano. Y además – dijo con tono burlón -, me lo esperaba más guapo.

Loki rio suavemente, contento de que la mortal no pareciera encandilado con su hermano, sobre todo teniendo en cuenta el claro interés de Thor por ella. Deseaba ver a que llegaba todo ello, y si por una vez en su vida, su hermano no conseguía lo que deseaba de una mujer. Sin apartar la mirada de ella, esperaba que continuara con gesto expectante.

- Respecto a los tres guerreros, no tengo mucho que decir. Sif es más borde de que lo esperaba, por lo que si lo que dice la mitología que hiciste con sus cabellos es cierto, te aplaudo por ello. Desde luego necesitaba una lección.

- Espera – interrumpió Loki -. ¿Qué se supone hice con sus cabellos? – preguntó interesado.

Contestando de forma breve Meira dijo.

- Te sentiste despechado porque ella prefirió a Thor antes que a ti, así que por ello cortaste sus dorados cabellos mientras dormía. Cuando despertó, comenzó a llorar como una chiquilla, y tú, como compensación, te dirigiste rápidamente hacia los trolls para que crearan un nuevo cabello para ella. Ellos lo hicieron, pero tú, como acostumbras hacer en la mitología, te marchaste con el cabello sin cumplir tu parte del trato. Los trolls no habían terminado de fabricar el pelo, pero tú no lo sabías, así que cuando se lo diste a Sif, ella se lo puso. Durante un tiempo todo fue bien, pero rápidamente su dorada melena se tornó negra como el azabache, volviendo a llorar de forma desconsolada. En ese momento fue cuando Odín se dio cuenta de que no era más que una niña malcriada, por lo que la mandó lejos para entrenarse como guerrera, y cuando volvió estaba convertida en la mujer que es ahora.

- Vaya – dijo Loki divertido -, al final no todas vuestra leyendas son absurdas y aburridas. Me temo que no hice aquello, pero desde luego habría sido divertido verlo.

Con una sonrisa picara cruzando su rostro le pidió que continuara.

- Volstagg, Hogun y Fandral son tal y como los imaginaba, de ellos han acertado bastante. He de añadir además que Volstagg me gusta especialmente, es alguien muy, como diríamos en Midgard, bonachón. Creo que será muy agradable estar con él, las veces que nos hemos cruzado siempre me ha mirado de forma muy cálida y acogedora. Es como he dicho… agradable, en ningún lugar te reciben así de bien de buenas a primeras.

Loki pudo notar cierto tono de melancolía en su voz, por lo que se preguntó qué le habría sucedido. No iba a preguntarlo ahora, pues podía suponer que la respuesta sería negativa. Ya tendría tiempo para indagar, se dijo a sí mismo.

- Y finalmente, tu turno. En Midgard se te considera un dios muy muy travieso, como ya has podido suponer por lo de Sif, por ejemplo. Pero al mismo tiempo, no tienes mal corazón. Te gusta entrometerte y causar problemas, pero después siempre buscas una manera de solucionarlo. Eres dios del engaño, las travesuras y los transformistas. Se te conoce como el Caminante de los Cielos, El Astuto, Dios de las Mentiras y un largo etc. Creo que la mitología también es bastante acertada contigo, más bien, creo que lo que hablan de ti, es acertado, pero se han olvidado una gran parte. Solo se han centrado en tu lado travieso, y yo soy de la opinión de que nadie es tan simple como para ser únicamente lo que muestra, ni si quiera Thor – añadió fingiendo un tono serio, manteniendo durante un rato su mirada con Loki, que la miraba enarcando una ceja, para a continuación estallar ella en risas -. Y oh, hay algo en lo que si se equivocaron. En la realidad eres mucho más guapo que en la mitología.

Loki esbozó una sonrisa seductora. Meira le gustaba, era una humana interesante. Inteligente, con ingenio, y un buen sentido del humor, no como la mayoría de asgardianos, los cuales se ofendían con suma facilidad y eran excesivamente honorables. No decía que tuvieran que ser unos desalmados, pero consideraba que era profundamente aburrido vivir día a día de esa manera.

- Así que, ¿he acertado en mis pesquisas, dios del engaño? – dijo Meira de forma teatral -.

- ¿Qué diversión habría si yo contestara a esa pregunta, lady Meira? – contestó de manera igual de teatral -. Será mucho más divertido cuando lo descubráis por vos misma.

- ¿He de entender entonces, que deseáis iniciar un juego, mi señor? – inquirió de forma divertida.

- Lo descubriréis cuando veáis si habéis acertado. Ahora debería acompañaros a vuestra habitación. No queda mucho para el banquete que se celebrará en vuestro honor, y debéis estar lista para la ocasión.

Volviendo a ofrecerle su brazo con gesto galante, caminaron silenciosamente por el lugar, y cuando llegaron a la puerta de lo que sería su habitación a partir de ahora, acercándose más de lo necesario para una cortés despedida, Loki dijo con sus rostros muy cercanos.

- Ha sido un placer hablar con vos, mi señora, espero que podamos hacerlo más a menudo.

La voz susurrante con la que habló, hizo que Meira se viera hechizada por aquellos profundos ojos azules que la observaban sin ningún disimulo. Desde luego era un hombre muy atractivo. Con la poca distancia que les separaba, podía sentir el calor de su cuerpo, ver hasta el mínimo detalle de sus elegantes rasgos, y una vez más, no pudo comprender como todas las mujeres caían ante Thor teniendo a Loki ahí. Sabiendo que el dios pretendía ponerla nerviosa para así tener una posición ventajosa, se centró rápidamente, decidiendo que si quería jugar, jugarían. Sin alejarse un ápice, se inclinó hacia él, depositando un suave beso en su mejilla. Cuando se alejó, vio como él no mostraba reacción alguna a parte de una mirada confundida.

- Disculpadme – dijo con fingido tono de inocencia -. En Midgard es una forma normal de saludarse y despedirse. Espero no haberos importunado.

Esto último lo hizo con un tono pícaro, para que así Loki supiera que había entrado en su terreno y estaba dispuesta a arriesgarse.

- Por supuesto que no, mucho menos al saber que en vuestra tierra es común. Si me permite – dijo mientras se inclinaba para besar su mano de una manera nada recatada -, yo también he de prepararme para la celebración. Espero con impaciencia a veros.

Dicho esto, se marcho andando con su porte habitual, dejando a una Meira muy divertida en la puerta de su habitación. Sin duda alguna, esto iba a ponerse muy interesante. Entrando en la estancia, comenzó a revisar la ropa de la que disponía, y cuando finalmente encontró una prenda perfecta, sonrió de manera triunfal. Si Loki quería jugar al seductor, no era el único que podía hacerlo.


Bien, y aquí acaba el segundo capítulo. Como dije antes, cualquier comentario es bien recibido, ¡espero vuestros reviews! =D