;D Gracias a todos los que se dieron un tiempito de escribir comentarios y tambien a los que entraron a leer 3 Aquí les traigo el capitulo dos del fic, Quedó un poco corto. pero este es especial. Dedicado únicamente a nuestra pareja oficial y el lazo tan especial que los une *o*
Espero sabes más de ustedes 3 ¡Nos leemos!


-Estás extremadamente pálido - Por un segundo, el caballero negro había olvidado las reglas de etiqueta, Sus ojos dorados fijos en la cansina expresión de su rey. El cuál yacía en sus brazos cómo peso muerto ¿Será sólo cansancio? Las perlas de sudor que cubrían su frente demostraban más razones por las cuales preocuparse realmente. Esto no era simple cansancio.

El nuevo rey de Pars, Arslan, hace no más de una hora. Había convocado a su círculo de servidores más leales, amigos preciados para el joven albino. A una pequeña reunión dónde tenía planeado expresar exactamente el aprecio y gratitud que sentía, Pero... cuando las cosas se dieron vuelta. El joven rey cayó rendido al suelo. Llamando a la preocupación de todos en el pequeño salón.

- Ha sido un día largo para el rey – Exclamó Elam, Antes que éste pudiera continuar, Daryun aseguró aún más al rey entre sus brazos, cargándolo con toda la delicadeza y cuidado que el guerrero pudo permitirse.

- Lo llevaré a la habitación – y así, el caballero lo cubrió parcialmente con su cuerpo de la vista de los demás. Maldita sea, detestaba que cualquier persona, por más cercana que fuera, pueda ver al albino durante un tiempo de debilidad.

Los ojos del pintor de la corte se entrecerraron. Notando, primero que nadie, lo inusual que esto se veía. Aquel color no era para nada normal.

- Daryun – Llamó y por la severidad marcada en su voz, El caballero se congeló. Los temores del moreno se habían confirmado.

- Si - Agregó, con un tono de voz grave y fúnebre. Todos los demás quedaron estáticos.

Alguien había envenenado al rey.


Arslan yacía acostado en la cama del mismo caballero, Algo dentro de él le dijo justamente que sería el lugar más seguro. Porque el responsable que posiblemente vendría a terminar el acto iría primeramente en los aposentos del rey. Teoria abalada por el mismo Narsus, Encontrando no más que a Gieve en ella. Quien tenía las indicaciones de comunicar la más leve sospecha. Narsus había inicializado los seguimientos y los preparativos para las nuevas obras anunciadas por el nuevo Rey. Y… Complicando las cosas, el pueblo exigía al monarca. ¿Dónde está el rey Arslan? Se oían los gritos repetidamente dentro del palacio. La gente se había impacientado. Dónde semillas de caos se cultivaban en los aldeanos. Semillas provocadas, según las especulaciones de los que conformaban el anillo del rey. ¿Abandonaste a tu gente?, El eco de las acusaciones llegaban al joven rey. Quien, por más agotado que esté. Podía escuchar el ahogado grito de su gente.

El palacio diariamente recibía personas, desde las molesta por los impuestos hasta actos de agradecimiento, que consistían desde palabras a animales hasta incluso personas mismas, quien se reclutaban voluntariamente cómo soldados. Más de un hombre, traía a su primogénito como sirviente a soldado. En su mayoría, actos bañados con el oportunismo. Nuevo rey, Nuevas opciones. intensión de conseguir puestos políticas dentro del palacio y así, Dentro del mismo Imperio.

Elam era el encargado de las provisiones, Narsus se lo había pedido… ¿Era obvio no? El joven castaño era simplemente incapaz de contradecirle a su señor. Pero algo perturbaba al menor…. Algo que todos tenían en cuenta: no había ciudadano que no le preguntase por el rey. Dando información que ningún civil debía tener. " ¿Cómo se encuentra el rey? ¿Le ha bajado la fiebre?"… " ¿Es cierto que está enfermo? ¿O sólo es un cobarde?"

Jaswant daba la bienvenida a los soldados, separándolos en pelotones según su aspecto, tomando en cuenta la constitución, fuerza y altura.

- Daryun – Susurró debilmente el albino.

El caballero fue junto a él al instante, Los labios del rey estaba secos, Excesivamente secos, Al punto que finas costras salían de él. Dándole una áspera superficie. su piel débil y pálida. Rivalizando directamente con su cabello. Por más que estuviera pintada con sudor daba la impresión de estar seca.

- Su alteza – Exclamó con más seguridad, Pasando con extremo cuidado una esponja húmeda por los labios contrarios, Exprimiendo la misma un par de veces más en el cuenco que yacía a los pies de la cama, Dejándola finalmente sumergida. Los ojos azules del menor carecían del color pálido habitual. Opacándose de sobremanera. – Permíteme servirle.

Se puso de pie, a pocos metros de la cama se encontraba una pequeña mesa, dónde la mayoría de los utensilios estaban, Ordenados y bien separados. El agua, Cubiertos, medicamentos, Paños secos y una gran variedad de hierbas con el mortero para prepararlas. Sirviendo agua fresca en el vaso de madera que tanto le agradaba al menor.

"El agua aquí sabe mejor" Es lo que varias veces escuchó y confirmó su caballero

El menor estaba temblando, no importaban cuantas mantas tuviera encima, simplemente era incapaz de retener el calor… Incapaz de lograr una tarea tan sencilla cómo sujetar el vaso.

- Necesito responder a mi gente – Exclamó sin fuerza alguna, tratando de enderezarse. Inútilmente, Daryun no lo permitiría por más que pudiera. El caballero lo sujetó. Mucho antes de intentarlo siquiera, pasando un brazo por los hombros del rey, Enderezándolo con cuidado, alivianando así el peso que el adolorido cuerpo del albino tenía que soportar.

- Alteza, Necesitas responderte a ti mismo- Susurró el caballero, tenía los suaves cabellos blancos acariciándole la mejilla. Los pulmones del azabache se llenaban con la esencia del menor, haciendo que el bombeo de su corazón aumentara de frecuencia. Nada más la proximidad contraria lograba en él respuestas inimaginables. Cómo la total entrega y devoción que cada gramo de su fornido cuerpo gritaba - ¿No lo escuchas? Te pide descanso. Una pausa de aventuras - Con tal sólo mirar los ojos entrecerrados del caballero. Hasta un niño podría adivinarlo. Las emociones que lo ligaban con su rey era mucho más íntima que cualquiera en su clase.

Arslan quedó con la cabeza recargada por el hombro del mayor, los ojos azules interceptaron la mirada dorada que ahora no desprendía más que preocupación y un intenso cariño. Las ojeras en el caballero eran profundas, bien oscuras. El leve temblor en el brazo izquierdo del azabache, El mismo que ahora lo sujetaba, era casi imperceptible. Pero para el menor. Quien conocía a la perfección las habilidades e historial del contrario. Eso no era para nada común. Daryunn estaba realmente agotado. ¿Cuántos días habrían pasado?

El caballero, que aún sujetaba el vaso con la diestra, Se acomodó en el borde de la cama, Evitando mover al rey. La acercó a la comisura de los labios de su monarca, Pintándolos primeros. Antes de verter suave y pausadamente el contenido. El rey frunció el ceño. El agua no hacía más que quemarlo por dentro. La garganta la tenía inflamada y latente, Gritando piedad. Debido al veneno que de alguna manera había ingerido. Apenas empezó a toser y el caballero había retirado el levemente el líquido.

El rey experimentaba un horrible dolor cada vez que eso ocurría, toz seca. Las paredes internas se rozaban entre sí. Quebrándose y gastándose entre ellas. La sangre eventualmente escapada por sus labios. Justo cómo ahora. Nada más al poner una palma sobre el cuello del menor, uno podía sentir los gritos de ayuda en cada palpitación.

El caballero dejó el vaso en el suelo, y su lugar lo ocupó un suave paño de seda negro que el azabache tenía dentro del bolsillo. Limpiando el hilo de sangre que corría por los labios del contrario. Mismo paño que dejó sobre una rodilla. Volviendo por el liquido.

-Alteza – Y volvió a tenderle el vaso. Realmente estaba consciente del horrible dolor que experimentaba cada vez que algo pasaba atravez de su garganta. Pero… No podía ver cómo se deshidrataba por cada segundo. Arslan mantuvo los labios cerrados. Negando el acceso – Se lo ruego, Alteza – Insistió, En un tono muy bajo y ronco, El cálido aliento del caballero daba suaves caricias de alivio a la frente del menor.

Pero aún así los labios no se abrían.

- Arslan… - Dejó momentáneamente los títulos de un lado – Por favor… Has bebido muy poco. – Realmente el caballero lo estaba implorando - Necesitas más…

Solamente allí, El rey siguió bebiendo. Con infinitas pausas. Que el azabache aceptaba y esperaba, Las toces que subían de intensidad, reacias a cualquier intensión de bien para el joven albino. Daryun lo limpiaba cada vez que fuera necesario. Hasta que finalmente el menor había terminado el contenido.

Daryunn le sonrió.

- Admiro su fortaleza Alteza – Exclamó en un susurro. Había sido la primera vez en 3 días que el albino había podido terminar el vaso de agua. Un alivio para el caballero, y para todo el imperio que colgaba de los pequeños hombros de su monarca.

El rey, con todas las fuerzas que no le quedaban realmente. Estiró la palma para posarla sobre la cálida mejilla del mayor…

- Daryun – Agregó, con la voz ronca, seca – ¿Hace cuanto que no duermes?– el brazo del menor perdió toda fuerza, incapaz de mantener la posición, cayendo rendido, desplomado sobre el colchón. Aunque… no hubo impacto, la mano del caballero la cogió mucho antes, Presionándola nuevamente sobre su mejilla

La palma del rey estaba tan odiosamente fría, gélida y delgada. Por más el calor de las brazas estuviera allí, nada parecía ayudar al joven albino.

- No te preocupes por mí, Alteza.– Entregaría mi vida por ti, Pensó. Arslan negó en respuesta.

- Mi.. – Las palabras salían con verdadera dificultad – Mi más preciado caballero… - Continuó, en susurros casi imperceptibles – No puedo mantenerme ajeno a lo que te ocurra…

Arslan no desvió los ojos de él, Daryun no apartó la mirada. El corazón del caballero dio un vuelco. El cariño transmitido por el roce helado hacían que su alma tiemble del confort. Arslan… El joven rey enemigo del aire, No encontraba las fuerzas para continuar, Las palabras que faltaban, Palabras que nunca soltó. Sentimientos que deseaba transmitir… Que luchaba arduamente por decir…

- Está bien – Contestó el caballero, quien posó con delicadeza el dedo índice sobre los labios del menor. Con tal de callarlo – No es un secreto, Lo sé.

Ambos estaban conscientes de la situación.

Por más débil o sucio que estuviera el rostro de Arslan. No podía existir algo más hermoso e importante para el caballero, Arslan lo sabía.

El albino sonrió con amplitud.

A los ojos del rey, No había otro ser más importante, Fuerte y apuesto que su más preciado caballero, Daryun lo sabía.

- Descanse…Mi pequeño rey – Agregó el azabache. En otro susurro. Entornando los ojos antes de depositar un largo y cuidadoso beso en la frente del menor.

Arslan Obedeció. Seguro y cómodo en los brazos de su caballero.