Un nuevo día comienza y luego del desayuno, Rick y Kate van al apartamento de ella para comenzar la mudanza.

Kate sabe que no podrá llevárselo todo, e igualmente no tiene tantas cosas ya que perdió bastantes cuando su antiguo apartamento explotó. Así que comienzan por armar bolsos con la ropa, calzados, carteras y ese estilo de cosas. Luego, empaca perfumes, maquillajes y otras cosas de tocador.

Todo lo que ya esta embalado lo van dejando en el living.

Kate acomoda en una caja sus libros y algunas películas. Mientras Rick inspecciona si alguna de las cosas de la cocina merece la pena llevarse.

En seguida, Kate se dirige a su habitación y toma de arriba de su guardarropas una caja de recuerdos. Se sienta sobre la cama y la abre. Rick se acerca hacia donde esta ella y se sienta a su lado.

-¿Quieres que te deje a solas?

-Claro que no.

Ella lo toma de una mano.

-En esta caja, por más pequeña que se vea, guardo toda mi vida. O al menos la vida que tenía hasta hace un tiempo.

Él le oprime la mano suavemente.

-No sé si te has dado cuenta, Rick, pero ya hace unos días que no llevo más puesta la cadenita con el anillo de mi madre ni tampoco el reloj de mi padre. Están en esta caja ahora.

-Lo he notado, pero no quise decir nada, porque no sabía por qué.

-Porque necesito superar etapas, y ese fue un modo de comenzar a hacerlo.

-Nunca terminas de fascinarme, Kate.

-No fue realmente gran cosa. ¿Sabes por qué?

El niega con la cabeza.

-Porque tengo otras cosas a las que aferrarme.

Con una mano toca el anillo que él le regalo en Paris colgado de la cadenita en su cuello, luego rosa un dedo sobre la pulsera en su muñeca, y con la otra mano acaricia su vientre mientras mira el anillo de compromiso en su mano derecha.

Rick le da un beso suave en la mejilla.

Kate comienza a mirar el contenido de la caja. Rick pasa una mano por detrás de ella y observa junto a ella las cosas que atesora. Fotos, un peluche, algunos adornitos, viejas entradas de cine, entre otras cosas. Pero hay tres cosas que a él lo sorprenden, en realidad solo una realmente lo sorprende, las otras dos solo le agrada que estén en la caja de sus recuerdos.

Kate conserva en la caja los dos libros autografiados por él. Aquel que ella esperó en línea antes de conocerse, y él que Rick le regalo tras su primer caso juntos.

Rick recuerda bien que escribió en este segundo libro, pero no en el primero.

-¿Puedo?

Ella asiente. Rick toma el libro entre sus manos y lo abre para leer la dedicatoria.

"Estimada Kate, recuerda siempre que una sonrisa en el rostro no significa la ausencia de problemas, sino la habilidad de ser feliz por encima de ellos. Espero verte sonreír la próxima vez que te vea, porque estoy seguro que tienes una sonrisa hermosa. Con cariño, Rick Castle."

Ambos terminan de leer con sus ojos llenos de lágrimas.

-No sé como lo hiciste, Rick. Pero aun en aquel momento, sin saber nada de mí, supiste leer mi alma.

-Creo que recuerdo aquel momento, Kate. Eras tan hermosa como ahora. Llevabas un tapado gris que te ajustaba en la cintura, el pelo oscuro apenas pasando los hombros, y un dejo de melancolía y tristeza en tus ojos que era realmente… intenso. Juro que no te quite de mi mente por un largo tiempo. No sé por qué no lo recordé antes.

-Fue hace muchos años.

-De todos modos no debí olvidarme. Perdóname.

-Rick, no voy a disculpar algo que no tiene razón de ser. Es lógico que no lo recuerdes, fue hace como… mucho más de diez años.

Rick pretende dejar el tema porque realmente siente culpa por no recordar antes ese momento. Toma en sus manos aquello que lo sorprendió de ver. Esa una gran torre de vasos de café, uno apilonado al otro.

-¿Y esto?

Kate se sonroja.

-No están todos. No cabrían en esta caja.

-¿Has guardado los vasos de café que te he comprado?

-He guardado aquellos que fueron más importantes que otros. Por ejemplo este.

Separa uno de los vasos y se lo muestra. Está escrito en negro la fecha y la situación: "Noviembre de 2009. Castle increíblemente me trajo uno de mis cafés preferidos con mi Bear Claw. No sé cómo lo supo, pero me sorprendió."

-Kate, esto es asombroso. Jamás pensé que atesoras esos detalles… además eso fue cuando yo era una verdadera molestia andante.

Ella se sonríe.

-Molestia y todo ya eras un hombre muy dulce, Rick, y amable. Y aunque yo no demostrara nada, para mi todos esos gestos eran… no lo sé… como una caricia.

Ella le acaricia el rostro a él y luego Rick la besa dulcemente en los labios.

Después, Kate vuelve a guardar todo en la caja.

-Rick, mañana tengo turno con mi doctor y me hará una ecografía. ¿Vendrás?

-No me lo perdería por nada del mundo. ¿Cuándo crees que podremos saber si será nena o nene?

-¿Te importa qué será?

-No, pero sabes que soy ansioso.

-No sé si en esta, pero tal vez en la próxima ya se deje ver.

-Quiero comprarle cosas ya. Pero necesito saber en qué colores.

-Es muy pronto para comprar cosas, Rick.

-No puedo esperar.

Ella se ríe.

-Primero tendremos que definir un cuarto para el bebe.

-Hecho. El cuarto de huéspedes que está al lado del cuarto de Alexis. ¿Qué te parece? Lo transformaremos todo.

-Me parece bien. ¿Cuándo piensas todo? Parece que tu cabeza no descansa nunca.

-No lo hace. Mi mente trabaja a tiempo completo.

Ambos ríen.

-Rick… ¿Has pensado en nombres?

-Claro que sí.

-Por supuesto. ¡Vaya pregunta la mía!

-¿Tú has pensando, Kate?

-Un poco.

-¿Quieres contarme?

-Muchas veces pensé en que si alguna vez tendría una nena la llamaría como mi mamá, pero creo que no deseo hacer eso, no quiero ponerle un nombre tan cargado sentimentalmente para mí. Pero aun así quiero que sea especial. Si es niña me gustaría que se llame Paris. Y si es niño… bueno en verdad no he considerado que sea niño. Pero creo que quisiera llamarlo Alexander. ¿Qué has pensando tú?

-Ya no importa… Paris es perfecto. ¿Cómo puede ser que no se me ocurrió a mí?

-Todo no puede ser idea tuya.

-Supongo que no.

-¿Te parece si terminamos de juntar todo y nos vamos de aquí? Debería pasarme por la comisaria luego.

-Sí, vamos. Iré contigo a la comisaria, quiero invitar a los chicos a jugar al póker una noche de estas.

-Genial. Le diré a Lanie de ir al cine esa noche.

-También pueden quedarse.

-No, está bien que hagamos planes separados de vez en cuando.

Se besan. Y luego salen del cuarto. Y comienzan a llevarse las cosas de allí.