Cap. 2 Sorpresa Bella POV

Jacob. Jacob. Mi Jacob hospitalizado, no podía ser. Esto no podía estar pasándome a mí ¿Por qué? ¿Por qué? Llegué sin aire en los pulmones al edificio y rápidamente me dirigí a la secretaria que se hallaba hablando con otras compañeras de trabajo.

Disculpe, soy Bella Swan. ¿Me podría decir en que sala está Jacob Black? Acaba de ingresar, sufrió un accidente automovilístico.

Ah, sí, se encuentra en la sala 206. Dígame, ¿Usted que es de él?

Su novia- afirmé con seguridad

Gracias querida, es por este pasillo, sube las escaleras hasta el 3º piso, la primera puerta a la derecha. No está grave niña, no se preocupe tanto. Lo atiende un doctor nuevo, recién llegado aquí, se apellida C…

No tengo tiempo para eso, muchísimas gracias, em…-Miré su placa que tenía prendada en la camisa- Joseline. Necesito verlo-

Subí como alma que lleva el diablo al 3º piso, y abrí literalmente de una patada la puerta, para encontrar a mi Jake vendado en la cabeza y el brazo derecho.

-¡Jake, Jake, Jake! ¿Estás bien? ¿Te sientes mal? Di algo por favor- y sentí como lagrimas rodaban por mis mejillas mientras le hablaba.

-Bella- un leve susurro salió de su boca - estoy bien. No me paso nada. Un accidente le ocurre a cualquiera- y trató de sonreírme pero al intentarlo se doblo en un ceño de dolor.

-Si no te hubiera dicho que fueras en auto, probablemente estaríamos comiendo empanadas, sanos y salvos en la oficina- Todo era mi culpa. Era una gran tonta al no haberle hecho caso. Ahora estaba sufriendo por las idioteces que había dicho.

-Bella, no sirve de nada culparse, las cosas ya pasaron, no podemos volver el tiempo atrás, me encuentro bien, y quiero que te pongas bien, eso es lo que me importa.- Y me sonrió.

-Disculpe, ¿Señorita Swan?- Una voz familiar resonó atrás de mí. Me giré para ver quién era, cuando mis ojos divisaron a Carlisle. Me desvanecí al instante.

No podía creerlo. Carlisle estaba frente a mí, lo había afirmado con mis propios ojos. No podía ser. El destino estaba en mí contra, ¿Por qué tenía que habérmelo encontrado ahora? Ya había asumido que nunca más volvería a ver a los Cullen, ¿Y en este preciso momento decidían aparecer? Porque si estaba Carlisle era más que seguro que por algún lado estaría Edward. Y percibí como una herida en mi corazón volvía a abrirse nuevamente. Aquella con la que había luchado por más de 4 años, meses y meses enteros, en compañía de Jacob y ahora todo el arduo trabajo echado a la basura. Y lo que más me enojaba era que mi subconsciente estaba feliz de haberlo hallado. No entendía las razones por las cuales ver a Cullen significaba NO rotundo. El corazón no entendía de esas razones. Y nunca lo haría.

No quería despertar. Era seguro que encontraría a la realidad abofetearme la mejilla, y tendría que aceptarla algún día. Mis ojos iban pestañeando más y más mientras mi cabeza les decía que no, no deseaban ver lo que estaría en frente de ellos. Mis oídos captaban más de una voz familiar. Oh no. ¿Y si Carlisle se hubiera preocupado tanto por verme desfallecer en el piso que hubiera avisado telepáticamente a Edward? Eso sí que no lo resistiría y me desvanecería para siempre. Estaba más que segura que no podría con mis heridas. Tendría que reprimir las inmensas ganas que me embargaban de pasar mi mano por sus cabellos, y atraerlo hacia mí para que me diera sus exquisitos y embriagadores besos. Y yo sola no podía batallar contra eso. Me vencía en habilidad y destreza. Era solo un pequeño equipo de barrio en comparación con la liga de rugby que eran mis sentimientos. Maldición.

Se me formó un nudo en la garganta al sentir como una suave y fría mano tocaba suavemente la mía, rozando cada parte de esta, como si quisiera conservarla en la memoria. Quité horrorizada mi mano y me la llevé al pecho. La persona que me había tocado poseía manos muy heladas, demasiado heladas para alguien normal. Solo había una opción: vampiros. Los Cullen ¿tal vez? La curiosidad me embargaba cada vez más y más, hasta que sucumbí ante ella. Abrí lentamente los ojos y divisé primero borroso, y luego con total claridad, efectivamente a Carlisle y a lo que parecía una enfermera que le hablaba sobre las citas que tenia entrada la tarde y los turnos que debía cumplir de ahí en más en el hospital. Suspiré de alivio. Por lo menos debía de lidiar con uno y no seis vampiros, sobre todo con uno en especial.

-Bella, veo que has despertado- y sonrió, dándose vuelta para tender su mano y ayudarme a levantarme.

-Grr…a..cc..i..a..ss..- Tartamudeé tratando de hablar lo mejor posible

- Hace bastante tiempo que no te veía Bella. Estas echa toda una mujer- Y al instante miles de tonalidades de rojo invadieron mis mejillas. Sonrojarme era tan fácil como respirar, al menos en mi caso.

-Carlisle, ¿Qué haces aquí?

-Interesante pregunta. Bueno, como ya sabrás, nos fuimos de Forks, y tuvimos que instalarnos en otro lugar. Fue muy duro para todos, ya que estábamos acostumbrados al húmedo y nublado pueblo, y nos vimos en la necesidad de encontrar una ciudad que tuviera las mismas condiciones climáticas. Primero fuimos de visita a Denali, un pueblo que queda en Alaska, y donde tenemos conocimiento de otro grupo vegetariano, amigos nuestros. Pero no queríamos incomodarlos, así que nos mudamos a Oregon. Créeme cuando te digo que no teníamos la menor idea de que estabas aquí, Bella. Alice perdió tu futuro en cuanto abandonamos Forks- dijo con un tono de terrible pesar.

-¿Por qué no puede visualizarme en el futuro? ¿Qué anda mal conmigo Carlisle?

-Creo que es porque has involucrado a tu vida a un licántropo, Bella. Estuve atendiendo a Jacob Black los minutos que no te encontrabas aquí, ha sido un poco de trabajo ya que no deja tan fácilmente que lo cure, la diferencia de razas para él es una ley que no debe quebrarse bajo ninguna circunstancia, incluso aunque esté lastimado. He conseguido un buen trabajo en este hospital, aunque el dinero no tenga valor para mí. Tengo la ligera sospecha de que como el futuro de los hombres lobo es incierto debido a sus continuas transformaciones que no son voluntarias, al mezclarte con ellos tu futuro tampoco se visualiza.

-Pero pensé que les había dejado de importar lo que me sucedía o no. Edward nunca me quiso, ni me querrá, ¿Es tan morboso y masoquista como para todavía seguir preocupándose por mí?-Dije entre lágrimas. Estúpido vampiro.

-Alice estuvo siempre muy conectada contigo Bella. Ella no controla sus visiones, y cuando nos alejamos de Forks, ella veía lo que hacías o dejabas de hacer. No era decisión suya. Pero un día dejó de verte, y nos pegó un buen susto ya que temimos lo peor.

-Yo no les importo Carlisle. La persona que más significaba en mi vida para mi, desapareció el día de mi cumpleaños número 18. Han pasado cuatro años y nunca tuve ni una carta, ni un presente, nada para recordarlo, y lo que más me enfurece ahora-dije pasando de la tristeza al enojo- es que él sabía muy bien mi cumpleaños, nunca lo olvidaría, y aun así no venia por mí. ¿Por qué ahora volver a retomar lo que está perdido? ¿Qué sentido tiene? Ya estoy vacía y no creo que eso se pueda arreglar fácilmente - Y volví a cerrar los ojos. Deseaba ser ciega a esa realidad. ¿Pero que había hecho? Le había dicho a Carlisle lo mucho que sufría y me había descargado con él. No se lo merecía, después de todo, el que quiso dejarme fue Edward, no él. Me incorporé como pude, y lo mire directamente a sus dorados ojos- Perdona Carlisle. De verdad, no deseaba descargarme contigo. Perdona- y apoyando mis pies en el suelo, salí de la habitación, tapándome los ojos llenos de lágrimas. En ese momento, mi cuerpo chocó contra algo duro, como roca, empujándome hacia el piso. Estaba decidida a aceptar la caída que vendría, de todos modos, había caído miles de veces en los cuatro años que pasaron. Lo que no me esperaba es que un fuerte brazo me tomara de la cintura y me levantará hacia su pecho como si fuera una pluma. Aspiré profundamente para calmarme. Error. Nunca debí de haber hecho eso. El olor que provenía de mi salvador, había sacado mis recuerdos a flote. Solo era un vampiro quien poseía tan embriagador olor, que olía tan exquisito para mí y nadie más. Por favor, que no sea Edward. Por favor.