N/A: ¡Hola gente! Pues aquí otra actualización. ¡SHIZNAT! XD Bueno espero que les guste.

Mai Otome no es de mi propiedad. Todo es de sus respectivos autores.

Osaka – Japón 10:00 AM

Un nuevo día empezaba en Osaka, la ciudad favorita de Natsuki Kruger, ya que ahí podía esconderse de los 'fieles' periodistas que querían saber su decisión sobre el tan ansiado regreso al patinaje. La peliazul estaba harta de esa misma pregunta, pues ya no sabía como hacerles entender que NO iba a regresar al mundo del patinaje. La verdad es que estaba perdiendo el interés en ese deporte. Tal vez por la decepción amorosa que tuvo y como Alyssa Sears la dejó en ridículo con su propuesta de matrimonio. Palabras confesadas en una de sus anteriores entrevistas a Kruger. Lo más estúpido que le pudo pasar fue que una revista importante logró tener fotografías de la rubia patinadora y su 'manager' en escenas bastante amorosas. Natsuki al enterarse de eso explotó, sacó todo ese resentimiento que guardaba desde niña y humilló a su ex–pareja.

Aunque eso a esta altura era un tema verdaderamente despreocupado para Natsuki. Le daba igual que cosas dijeran de ella y de como le pusieron los cuernos. A la joven patinadora le importaba muy poco lo que aquellos periodistas dijeran, si la rubia quería seguir con aquel hombre, pues estaba en su derecho. Mientras ella se jodería en su casa.

"Otro día de aburrimiento…" Natsuki miró aquella hermosa vista de la ciudad, mientras tomaba un poco de café.

Los días le eran de lo más insignificantes a Kruger, pues no le encontraba nada grato. Lo único que hacía era salir a una temprana hora a correr, darse una ducha, desayunar y el resto del día se lo dedicaba a sus videojuegos ya que estos le quitaban el estrés, o simplemente la hacían olvidar el tiempo que transcurría. "Al menos no hay ningún estúpido fotógrafo" Tomando de su café, la peliazul no se dio cuenta que a su residencia estaba entrando una hermosa chica pelirroja.

Mai sacó las llaves que su amiga le había dado para que entrara cuando quisiera, abrió la puerta lentamente y entró observando que en aquella parte no había nadie. Dejando su bolso en un sofá, la pelirroja suspiró al ver el desastre. "Ahh… esa Natsuki no entiende" Se agachó y empezó a recoger revistas o envolturas de alguna golosina. Entre aquella basura algo le llamó la atención, por supuesto era la foto de Alyssa a medio quemar. "Natsuki…"

"No tenías que hacerlo" La voz grave de Natsuki asustó un poco a Mai, quien enseguida se enderezó y escondió lo que quedaba de la foto.

"Natsuki… creí que no estabas"

"Estaba en el balcón" La peliazul terminó de bajar los escalones. "¿Qué haces aquí?" Cuestionó

"¿Acaso no puedo venir a verte?" Mai se acercó a su amiga

"No es que no puedas… solamente no te esperaba" Natsuki le dio la espalda yendo a la cocina

La frialdad de Natsuki era algo a lo que ya estaba acostumbrada Mai, pues desde que la conoció la chica era fría en su forma de tratar a las personas. Recordando, la pelirroja se dijo que aquella chica estaba siendo como hace tres años. "Yo quiero a la Natsuki alegre…"

Siguiéndola, Mai tiró la basura en el cesto que había cerca. "Quería saber como estabas, hace días que no hablamos"

"He estado ocupada" Natsuki abrió el horno de microondas y metió una sopa instantánea.

"¿Ocupada? Por favor Natsuki, si lo único que has hecho es perder el tiempo en esos malditos videojuegos. Y más te vale no mentirme en ese aspecto, porque las dos sabemos que tengo razón"

"Sabes que me des estresan" Los ojos profundos de Natsuki miraban fijamente a su amiga

"Lo haces más para olvidarte de tus problemas" Afirmó la pelirroja

"Eso no es cierto" El sonido del microondas hizo voltear a la peliazul.

"Lo es Nat-chan, no puedes seguir así" Mai le quitó la comida a su amiga y la puso en la barra.

"¿Así? ¿Cómo?" La patinadora se acercó a su sopa y se dispuso a comérsela.

"Ya sabes, siendo tan fría y poco sociable"

"Siempre he sido así"

"No, no siempre fuiste así. Tú eras dulce y atenta con los demás"

"Eso no es cierto" Natsuki comió sin mirar a su amiga

"Por supuesto que lo es, empezaste a abrirte más cuando Alyssa-san estaba aquí" Mai se arrepintió al instante en que dijo aquel nombre, pues sabía que a su amiga no le agradaba.

"Sabes perfectamente bien que NO me gusta que la nombres en MI casa" La patinadora dejó de lado su sopa. Mai le había quitado el apetito.

"Lo siento, pero sabes que tengo razón"

"No me importa si la tienes o no. Yo voy a ser como se me pegue la gana, Mai" Los ojos verdes de Natsuki no miraban gratamente a la pelirroja

"¡Pues no lo acepto!"

"¡Entonces déjame en paz!" La patinadora de paró de golpe de su asiento

"¡No lo haré! ¡Te aprecio mucho y me preocupo por ti!"

"Mai… ¿Por qué demonios te empeñas en esto?" Natsuki había bajado el tono de su voz.

"Porque te quiero y últimamente no hemos hablado. Además de que no contestas mis llamadas"

"Quería estar sola" La peli azul se sentó en su lugar, siendo seguida por Mai

"Entiendo que quieras tu espacio Nat-chan, pero no siempre puedes seguir así" La pelirroja tomó la mano de su amiga

"Mai… todo esto me tiene en un total desconsuelo. Tú sabes mejor que nadie, que yo amaba a esa chica con toda el alma. Y mira como me pago…" Natsuki apretó un poco más aquella cálida mano

"Lo sé y por eso me preocupas… necesitas salir de aquí y despejar tu mente"

"Hay periodistas siguiéndome el paso"

"¿Y eso que? Solo ignóralos y sigue tu vida"

"Tienes razón…" Por primera vez Natsuki sonrió sinceramente

"Además… hay algo importante que debo decirte" El rostro serio de la chef, llamó la atención de Natsuki

"¿De que se trata?" Una ceja curiosa se levantó

"Tu madre se comunicó conmigo" La chef observó unos instantes el rostro de su amiga, notando que pasó de relajada a tensa y por que no, hasta enfurecida. "Debí esperar un poco…" Pensó

Decir que la palabra 'madre' era repulsiva o insignificante para Natsuki y hasta una palabra que le quedaba grande a Saeko, causó un enojo peor del que antes tenía. Preguntas llegaban a su cabeza, ¿Qué quería Saeko? O más bien, ¿Cómo encontró a Mai? Si bien la pelinegra jamás volvió a intentar tener una comunicación con ella, pues lo encontraba como algo común. Saeko no hizo el intento de buscarla o llamarla, así que Natsuki tampoco lo haría, tal vez por orgullo o por rencor. Aunque lo último si estaba bien definido en su mente. ¿De que servía intentar? Si la mujer se encerraba siempre en aquellas cuatro paredes que tenía como oficina. ¿Y ahora llama a su amiga? Debe ser algo muy estúpido o surreal que Saeko hiciera eso. "Supongo que tuvieron que pasar años para que notara que no seguía en su casa…"

El silencio se prolongó aun más, Mai estaba poniéndose nerviosa ya que su amiga parecía estar congelada por la noticia. Pero, si no la conociera bien eso se creería. Sabía muy bien que Natsuki intentaba saber el porque de aquella llamada después de tantos años. "¿Qué pasa por tu mente… Nat-chan?"

"Así que Saeko llamó, wow cuanta emoción me causa" El sarcasmo era una 'habilidad' que Natsuki sabía usar muy bien en situaciones inútiles, como esta.

"Me la contagias" Mai contraatacó, mirando aquellos ojos verdes.

"Vamos al grano Mai. ¿Qué quería esa mujer?" La patinadora comió algo de sopa, mientras esperaba alguna respuesta.

"Esa mujer como tu la llamas es tu madre" El regaño de Mai ya era algo normal para la pelinegra, así que mucha importancia no le dio.

"¿Me vas a decir que te dijo, si o no?" Ignorándola como siempre. Pensó la chef

"Quiere verte" Natsuki escupió algo de su sopa y empezó a reírse. Aunque su risa no era de felicidad si no mas bien, amarga. Un sonido que le dolió en el corazón a Mai. "Odio cuando te pones así… lo odio mucho"

"Buena broma" La pelinegra meneó divertida la cabeza comiendo un poco más de su sopa.

"No es una broma, Saeko-sama quiere verte" Un semblante serio se tornó en las facciones de la pelirroja

"Deja de decirle así, no se merece tanto respeto. Y en cuanto a la llamada, me importa muy poco si quiere verme o no" A Natsuki le molestaba que su amiga dijera 'Saeko-sama' ni siquiera conocía a la mujer como para hablarle así. "Esto es estúpido" Pensó

"Le diré así, por que se me pega la gana. Ella quiere hablar contigo de algo muy importante"

"¿Importante? Vaya, así que tuvo que pasar muchos años para que algo de verdad MUY importante pasara y se acordara de que tenía una hija" Se llevó mas sopa a la boca.

"Basta, Natsuki" La pelirroja empezaba a desesperarse.

"Solo decía la verdad" Alzó los hombros restándole importancia al asunto.

"Le di tu dirección" Un estruendo se escuchó en la cocina, ante aquellas palabras que Mai había dicho, la patinadora se había encolerizado hasta el punto de que tiró el plato de sopa al suelo rompiéndolo al instante.

"¿Por qué lo hiciste?" Una voz fría resonó en aquel silencioso lugar.

"Es tu madre Natsuki y quiere verte" Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la pelirroja, pero aun así se mantuvo firme.

"Esa mujer no es nada mío. Quiero que te vayas ahora mismo de mi casa" Esos ojos verdes se pusieron más oscuros.

"Natsuki, por favor…" Rogó Mai, intentando que su amiga fuera más consiente.

"Vete" Natsuki no pensaba hacer caso a lo que su amiga dijera. Pues Mai no conocía a Saeko y no sabía nada de lo que había pasado en esa casa durante su infancia. No iba a aceptar a Saeko en su casa y para eso se iría a un bar y se perdería en el alcohol, como lo venía haciendo desde hace días.

La chef no dijo más, se fue por su bolso y salió sin mirar atrás. Le dolía que Natsuki fuera así de brusca con su madre. Aunque ¿Qué podía hacer con eso? Si ella ni siquiera sabía lo que había pasado en la infancia de su amiga. Llevaba años queriendo saber pero la patinadora no quería decirle nada.

Enojada y triste se fue, sintiéndose mal por Saeko ya que sería ella quien recibiría el total desprecio de su propia hija. "Lamento esto… Saeko-sama"

(°O°O°O°)

Mientras tanto en Kyoto…

Una hermosa castaña estaba lista para partir a otro lugar y seguir su sueño de ser una patinadora profesional. Su familia era una de las más importantes en todo Kyoto aunque eso le era indiferente a la bella chica, pues ella se iría para poder hacer su sueño realidad sin necesidad de depender de sus padres. Quería conseguirlo por mérito propio y no por un famoso apellido. Shizuru Viola iría a un casting en Osaka en el cual estaría tomando nota la famosa María Graceburt, ex – patinadora profesional y campeona invicta internacionalmente. Famosa por sus perfectas coreografías y con una gracia expectante. Sin duda una mujer a ser ejemplo de cualquiera.

La bella castaña sería una patinadora, intentaría cautivar a Graceburt y así tener la primera de muchas oportunidades en el mundo del patinaje. "Todo irá bien… puedo hacerlo"

Lo que la castaña no sabía era que tal vez y solo tal vez llegaría a conocer a una famosísima patinadora y a la cual Shizuru había estado pensando e intentando saber más de su vida. Cada que salía en la televisión, ella olvidaba todo lo que había a su alrededor y se limitaba a ver aquellos ojos esmeralda que tanto le gustaban.

Aunque en esa pantalla podía ver a una amable Natsuki, del otro lado de esa faceta había una mujer fría y sin escrúpulos. Altanera y sincera en cuanto veía una persona que no le agradaba. Pero ni la misma Natsuki se imaginará cuanto cambiará su vida, ni cuenta se dará del giro de los acontecimientos…

"Cariño, en cuanto llegues llámanos por favor" Miyuki Viola abrazó a su hija

"Ara, mamá sabes que lo haré. Así que no te preocupes" La castaña abrazó más fuerte a su madre.

"Hija, cuídate mucho" Kenshi Viola, besó la frente de su hija

"Lo haré, los amo a los dos. Cuídense mucho" Shizuru abrazó a ambos y con una linda sonrisa entró al avión que la llevaría a un lugar mejor y hasta un destino inesperado para ella.

"Ara, presiento que habrán cosas interesantes…"

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¡Y acaba! Lo sé algo corto, pero el siguiente será aun mejor. Gracias por sus reviews y favoritos. Espero les agrade.

Nos vemos en las próximas actualizaciones, los quiero.

Bye bye n.n7