Los personajes utilizados en este fanfic son propiedad de Shinobu Ohtaka.
Narración.
—Dialogo
—Aclaraciones—.
(Intervenciones en la narración).
"Pensamientos o frases que se dijeron".
Aclaraciones y Advertencias: OCC. Troll everywhere. Los personajes no me pertenecen.
Summary: Sphintus Carmen era su mejor amigo, junto a Aladdín, pero también era un dolor en el zapato. Y una mala influencia para Marga, definitivamente. Lo supo el día en que la inocente niñita llegó brincando a hacerle una pregunta escandalosa con tono inocentón: —Titus, ¿eres gay?
…
¿Te casas conmigo?
…
—Titus. Titus. Titus.
Marga jaló insistentemente la túnica del Magi, exactamente el mismo número de veces que le llamó en susurros.
—¿Mn…?
Medio somnoliento, el rubio abrió los ojos. Se había quedado dormido revisando unos papeles, aunque de todas formas no importaba, ya que era de noche.
—Titus… —volvió a llamarle—. ¿Te casarías conmigo?
Con esa pregunta el Alexius definitivamente terminó de despertarse. Mirando a la niña con una mezcla de profundo pánico y sorpresa, inconscientemente hizo único que se le vino a la cabeza.
Proferir un gritito nada masculino.
—¿¡Eh!?
La pequeña miró su reacción con una expresión que oscilaba entre la curiosidad y el enfado. ¿Por qué el rubio gritó así? No le gustó la forma tan aterrada en la que sus ojos se abrieron. Sólo era una pregunta, por Salomón, y no es como si ella no le hubiera dado vueltas en la cabeza mil veces antes de atreverse a realizarla.
Titus reaccionó.
Lenta, muy lentamente, el ahora Magi adoptó la mejor 'Póker face' de su repertorio especial para audiencias reales. Juraba que si Sphintus tenía algo que ver con esa pregunta, un pinchazo en las costillas sería lo último que iba a tener el desgraciado para preocuparse.
—Perdóname… creo que no escuché bien —dijo lentamente, tratando de adoptar una postura tranquila que ninguno de los dos era capaz de tragar—. ¿Podrías repetírmelo?
Ni corta ni perezosa, Marga repitió lo que dijo.
—Que si te casarías conmigo.
Titus se alteró notablemente otra vez, pero en esta ocasión procuró no ser tan obvio y hacer su número de histeria en lo más profundo de su cabeza.
«¡¿Qué hago?! ¡¿Qué hago?!» Una versión más pequeña y deforme de sí mismo, a la que llamaremos Titus-Rukh, 'corría' en círculos en su 'habitación de pensar'. «¡Salomón, no estoy listo para el matrimonio! ¡Es mucha responsabilidad! ¡Sólo tengo quince años! ¡¿Y sí muero una segunda vez antes de la boda?!»
Sí, estaba lo suficientemente alterado como para no notar cuál era el verdadero problema.
«¡Reacciona hijo!» Lo que quedaba de Scheherazade dentro de él tomó forma y le dio una sonora bofetada. Poder femenino. «¡No pierdas la compostura!»
Titus-Rukh dejó de 'correr' y miró a Scheherazade en busca de consejo, sin preguntarse cómo demonios era posible que estuviera allí. A fin de cuentas, él tenía fundamentalmente el Rukh de una mujer y se lo echaban en cara muy seguido.
Rukh-Scheherazade siguió hablando.
«Primero que nada: tiene cinco años, no la van a dejar comprometerse hasta que tenga mínimo doce. Segundo: no te pensaba de esos gustos, pero como es legal realmente no importa mucho ¿O sí? Tercero: quiero seis nietos. Y por último: ¡DEJA DE ALUCINAR Y RESPONDELE A ESA NIÑA!"
Luego de su nada honorable reacción, y su nada normal conversación mental, Titus miró a la pequeña Marga sin saber muy bien qué hacer ahora. Entonces, aún preso de su propia estupidez, preguntó lo primero que se le vino a la cabeza para evitar la pregunta anterior:
—¿Estás proponiéndome matrimonio?
Luego de abrir la boca fue consciente de que había contadas idioteces que llevó a cabo en su corta vida, pero que ésta se llevaba el galardón a la más imbécil de todas.
Marga le miró con cierta intriga, más a los pocos segundos sonrió pícaramente.
—Depende… ¿estás aceptando?
«Nietos, Titus. ¡Quiero nietos!» Le recordó la voz de Scheherazade en su mente.
Titus por inercia batió la mano sobre su cabeza, como si aquello pudiera desvanecer la imagen de la Magi anterior.
Hora de usar su plan de emergencia: huir despavorido sin parecer desesperado.
—Pero mira que tarde es… —miró a través de la ventana del estudio. Se levantó de un salto, con el báculo fuertemente apretado y a punto de quebrarse por la fuerza infringida sobre este.
La niña rápidamente lo siguió en su travesía hacia la puerta. No lo iba a dejar escapar tan fácil, menos delante de su nariz.
—Titus, responde —insistió.
El rubio fingió ignorancia total a lo que le acababan de decir. Abrió la puerta de un tirón, con Marga abrazada a una de sus piernas intentando hacer peso para no dejarle avanzar más.
—Mañana será un largo día… —siguió su dialogo solitario mientras intentaba detectar el rukh de alguien en ese pasillo. Alguien a quien por lo menos pudiera delegarle el pequeño deber que le estaba acosando acaloradamente en busca a una respuesta que no podía otorgar de momento.
—Titus —Marga hizo un mohín.
Él aplaudió.
—¡Es mejor ir a dormir! —dijo con una gran y falsa sonrisa. Por dentro iba a morir si continuaba con ese teatro más tiempo, conocía a la niña y sabía que, eventualmente, le repetiría la pregunta. Y si la soltaba de nuevo esta vez sí le iba a dar un paro al corazón, estaba muy seguro de ello.
«¿Eres gay?» Rukh-Scheherazade miró a Titus-Rukh con suspicacia.
«Tú también no, madre.» Éste suspiró. «Y por última vez: ¡Yo no soy gay!»
«Ajá. Lo que tú digas, hijo.» Genial, definitivamente ahora Rukh-Scheherazade pensaba que era homosexual.
—No es gracioso, Titus.
No tienes idea, Marga.
El Magi quiso echarse a llorar, pero su imagen ya estaba lo suficientemente destruida como para hacerlo. Por suerte, gracias a Salomón, el flujo del rukh quería darle un descanso. Y doblando una esquina se topó a una doncella.
Gracias destino. Muchas gracias.
—Fiore —llamó a la chica, quien sobresaltada hizo una reverencia al Magi y se acercó para atender cualquier orden o necesidad de éste—. ¿Podrías llevar a Marga a la habitación? ―apuntó a la niña enfurruñada a su lado con discreción. Bueno, lo más discretamente que se podía luego de pedir sin tapujos lo que quería.
La pequeña infló las mejillas, mientras la doncella asentía diligentemente.
—¡Titus! —reclamó Marga mientras pataleaba para bajarse del fuerte abrazo de la mujer.
El Magi se hizo el sordo.
—'No la dejes ir' —le deletreó con los labios a la doncella, que asintió para comprobar que su orden fue notada—. Buenas noches, pequeña —se dirigió a Marga—. También a ti, Fiore.
—Que tenga buena noche, joven Magi —se despidió cordial la doncella, con la protegida de éste aún pataleando histéricamente entre sus brazos.
—¡Tituuuus!
Tarareando una melodía, feliz de haberse librado de su problema por ahora, Alexius hizo su camino de vuelta al estudio. Él no podía responder la pregunta de Marga, no todavía.
—Parece que voy a tener que dormir aquí por un tiempo —se dijo a sí mismo mientras volvía a encerrarse para trabajar.
«Hijo, me estoy preocupando… ¿eres o no? Y si no, ¿por qué no le dijiste que sí? Dudo que alguna mujer te persiga tan agresivamente como esa niña lo ha hecho justo ahora. Te recuerdo que heredaste mí apariencia.» Pronunció amablemente Rukh-Scheherazade.
«¡Mamá!» Y Titus-Rukh se dio un facepalm.
…
End
…
Nota de la autora:
xD y aquí está el segundo One-shot de 'Las preguntas de Marga'. ¿Qué les pareció? ¿Gustó? ¿Lo odiaron? Díganme.
