Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro.

Advertencia: La historia contiene temas de adultos como vocabulario explicito, problemas psicológicos, escenas de sexo un poco explicito.


Él sonrió, la dejó caminar de un lado a otro, ni siquiera se había detenido a observarla bien, tenía el cabello pelirrojo completamente enmarañado, los shorts que tenía puestos estaban al revés, y su blusa igual, lo único que le faltó era tener las botas puestas al revés, omitió una carcajada y volvió a prestar atención a lo que decía.

—No sé porque ustedes tienen esa manía por generalizarnos a todos, no somos iguales, y eso molesta, no porque unos idiotas cambien de lugar para ¿para qué cambian de lugar?

—Comprensión, te pones en el lugar de la otra persona para poder…

—Ya –lo detuvo –así que según tú y tu psicología, si te pregunto cómo te hizo sentir eso, me estoy poniendo en tu lugar ¿para qué querría saber tu perspectiva? –soltó una carcajada.

—Dímelo tú –sonrió.

—No me importa tu perspectiva, era sólo una broma.

—Te sientes de humor para bromear –garabateó algo en la libreta.

—Los dos sabemos que no apuntas nada realmente.

—Cierto, no anoto nada ¿Qué te preocupa?

—Que mis padres te pagan para una sesión y te dedicas a hacer anagramas con tu nombre –no pudo evitar soltar una carcajada.

—Hacer anagramas con mi nombre –dejó la libreta en la mesa, sólo que cerrada.

—Te llamarás a ti mismo Voldemort, y serías una especie de villano en un mundo paralelo.

—Posiblemente te haga escribir ficción, si no te ayuda, por lo menos puedes volverte millonaria.

—Eso es mundano –se encogió de hombros –es mejor bofetearlos en la cara.

—Te vestiste muy aprisa hoy ¿no es así? –ella lo observó sobre su hombro, se estaba mordiendo el pulgar.

—En realidad, es un juego.

— ¿De qué trata el juego? –frunció el ceño.

—Haré que lo pongas de forma correcta al final –él sonrió y se acomodó en su asiento –no es necesario, ya vi tu erección desde hace unos minutos –avanzó al otro lado, para ver los reconocimientos que tenía en el librero detrás del escritorio.

—Definitivamente estás de muy buen humor hoy ¿lo notaste?

—Sólo me burlo de ti ¿eso te molesta?

—En realidad no, no me molesta ¿quieres molestarme?

—No, es sólo que hay personas que no soportan que se burlen de ellos, mi hermano Percy, por ejemplo, se fue de casa ¿te lo dijeron mis padres?

—No, no lo mencionaron ¿por qué se fue?

—Por la misma razón por la que me iré yo ¿no es obvio?

—No me habías dicho que querías irte de casa.

—Es un chiste, siempre lo digo ¿Qué no pones atención?

—En este momento en específico, no.

—Eres un pésimo doctor –suspiró –terminó mi sesión, ahora es cuando me dices que quieres que escriba en tu diario –él sonrió y lo sujetó.

—La razón por la que Percy y tú se irán de casa –apuntó algo y lo dejó sobre el escritorio.

—Eso es todo –le sonrió y él asintió.

—Así es, eso es todo.

— ¿Qué tan bien me porté hoy? ¿Tengo mi recompensa?

—Estoy dudando sobre si la mereces –admitió él.

—Va a ser más incómodo para ti salir así que para mí –señaló sus pantalones.

—Podré vivir con ello –admitió.

—Bien –se encogió de hombros –supongo que mañana podré ser la primera después de salir de clases.

—No, será a la misma hora.

— ¿Y si tengo una crisis?

—Estás avisando que tendrás una crisis.

—No, te estoy diciendo que no me portaré bien.

—Deja las botas –le dijo y ella sonrió.

Avanzó hasta él y se subió a su regazo, los labios de Tom se pegaron a la delicada piel del cuello de la chica, mientras sus manos la sujetaban de las caderas.

—No sé qué perversión tengas con las botas –él sonrió.

—Tú eres la paciente, no yo –le recordó.

—En este momento, te recuerdo que ya no eres Tom Riddle, mi doctor.

—Sigo siendo tu doctor –le informó.

—Como sea –movió sus caderas hacia delante y hacia atrás en el regazo del hombre.

Pegó sus caderas a ella, mientras hacía aun lado el alborotado cabello pelirrojo, besó el cuello y se deslizó aún más abajo, volvió de nuevo al cuello, recuperando la proximidad entre sus cuerpos, besó sus labios y se alejó después, arreglándose el traje.

—Siempre es bueno ver como un paciente va mejorando –sonrió.

—Supongo –se encogió de hombros.

— ¿Qué vas a decirle a tus padres respecto a tu ropa?

—Que el doctor Riddle se ha ofrecido a vestirme correctamente –se acercó a él –no antes de acostarse conmigo –sonrió –me cambié la ropa antes de entrar aquí, mis padres no dirán nada, puede estar tranquilo, doctor Riddle.

—No quiero que pierdas de vista esto, Ginevra.

—No voy a enamorarme de ti, ni te haré un escándalo por qué te acuestes conmigo o cuando ya no quieras hacerlo más, a eso te refieres cuando dices que no pierda el punto exacto en el que estoy parada ahora mismo ¿cierto?

—Totalmente.

—Iré a casa.

—Sabes la hora para mañana ¿no es cierto?

—Siempre ha sido la última consulta de tu día, para poder follarme después, lo sé, no lo olvido.

—Buena chica –la besó y abrió la puerta.

Ginevra salió del lugar, ni siquiera le importó que estuviese lloviendo, mientras Riddle corrió cubriéndose de la lluvia hasta su auto, ella avanzó lentamente, no sabía si las gotas de lluvia estaban tibias o era ella, tampoco le importaba, le gustaba esa sensación que le dejaba después del sexo con Tom Riddle, la despejaba, no sabía si se sentía tranquila o simplemente se bloqueaba, pero se sentía de alguna forma, liberada de todo lo que la perseguía, por decirlo de alguna manera.

Arrojó las llaves a la mesa y subió a su habitación para cambiarse, tomó una ducha, así evitaría un poco el resfriado, se preparó un té y se sentó sobre el sofá observando por la ventana.

— ¿Qué tal la sesión de hoy? –preguntó su hermano Ron.

—Como todas –contestó de forma grosera.

—Solíamos llevarnos bien, no puedo creer que eso quedara en el pasado.

—Hay muchas cosas en el pasado, es mejor fijar la vista al frente, y seguir, Ronald, deberías hacer eso, y aceptar que Hermione y Harry están pasándola mejor cuando se van, tal vez en un hostal barato en este mismo momento.

—Eres una idiota –frunció el ceño.

—No más que tú.

—Yo no soy el de la amiga muerta –se burló y se puso de pie.

— ¡Pues justo ahora también puedo ser la del hermano muerto! –le brincó encima, tomándolo desprevenido, tal vez había tenido la ventaja un momento, pero él era jugador de futbol, sabía ser ágil y fuerte cuando le convenía, así que la sometió fácilmente.

—Ronald, deja a tu hermana –ordenó su madre.

—Ella se ha puesto así por nada –la soltó bruscamente.

— ¿Por nada? Dijiste que no eras el de la amiga muerta –le reprochó.

—Ron, por favor, quedamos que no hablaríamos de ese tema.

—Ella no es una persona normal, las personas normales simplemente siguen adelante, lo superan.

—Te importa una mierda si lo supero o no ¿Qué vas a saber tú, de perder a alguien? –bramó.

—Mis amigos son personas normales –se regodeó –no como los tuyos.

—Tan normales que te ignoran, eres tan bueno como yo, Ronald, mi madre prefiere a Potter, incluso deseaba que fueras una mujer, así, o menos querido –se burló –deberíamos saltar juntos la cuerda ¿no crees?

—Eres una demente –la empujó y subió directo a su habitación.

—Tampoco tienes que hablarle así –la regañó su madre.

—Estamos con la verdad, de eso trató mi sesión –mintió y subió también.

La cena la dejó casi completa, había conseguido que Riddle accediera a que sus padres la dejaran cenar sola en su habitación, acostarse con el terapeuta a veces tenía sus ventajas, pensó ella.

—Mañana iré a hablar con él –soltó el señor Weasley.

—Está más agresiva, no puedo creer que le dijera eso a Ronald –se quejó la mujer.

—Lo sé, creo que deberíamos buscar a otro doctor que la ayude.

—Tienes que bromear, Arthur, nos dijeron que él era el mejor, tal vez el problema sea ella.

—Ella no es el problema –golpeó enfadado la mesa –somos nosotros, que ni siquiera somos buenos para ayudarle a sentirse mejor.

—Sentirse mejor, ni siquiera sabemos cómo se siente, cuando alguien toca el tema, se vuelve inestable, creo que deberíamos encerrarla en un loquero.

—Ginevra va a quedarse en casa, fuiste tú, quien quería una hija no es así, bien, ahora que la tenemos, la cuidaremos, como lo hicimos con nuestros otros hijos.

—Ninguno de ellos nos ha dado problemas, no como ella.

—No voy a reprocharle nada –soltó el señor Weasley –ella ha de tener también su lista de reproches, y sólo hasta ahora los ha estado dejando salir, y si eso le ayuda a mejorar, dejaré que me los grite en la cara.

—Estás dejando que te chantajee, que es diferente.

—Sea como sea, mañana hablaré con Riddle, y si veo el mismo comportamiento en ella, sin duda buscaré a otro que ayude.

—No puedo creerlo –negó la mujer.

—Pues es mejor que lo creas –soltó el hombre –no voy a darme por vencido con ella como lo hicimos con Percy.

Ginevra regresó a su habitación después de que se escuchó como las patas de la silla se arrastraban por el suelo, significaba que su padre había dado la charla por terminada con su madre.

Observó el techo, no recordaba la última vez que había dejado de limpiar su habitación o dejar que su madre lo hiciera, la araña seguía ocupada tejiendo su telaraña como para preocuparse por la pelirroja sobre la cama que le observaba atenta ¿tal vez le molestara que la observara? Con tantos ojos, era imposible que el arácnido no se hubiese percatado de que era observado, ¿qué pensaría de las cosas que están debajo de su hogar? ¿Las arañas tendrían algún tipo de sentimiento? ¿Sentirían lástima por los humanos?

Suspiró. A veces. Deseaba tanto ser alguien diferente, despertar un día y no ser más Ginevra Weasley, despertar en un país diferente, con un idioma diferente, sobretodo. Ser alguien diferente.

—Ginevra, se te hará tarde para la escuela –la despertó su madre cuando tocó la puerta.

—Ya voy –contestó con voz pastosa y se acomodó.

—Ginevra –la puerta se abrió y la mujer se quedó de pie en el umbral –por Dios ¿Qué hiciste?

—Maté una araña –contestó –y quemé su hogar, no es para tanto.

—Gracias al cielo no incendiaste la casa –suspiró –arréglate para la escuela.

— ¿Eso es todo? –Soltó y abrió un ojo para ver a su madre.

— ¿Todo sobre qué? –frunció el ceño la mujer un poco desconcertada.

—No vas a gritarme, ni te pondrás histérica…

—Ya comprendí que no importa como reaccione contigo, Ginny, siempre será algo malo para ti.

—Alguien maduró de la noche a la mañana –se burló y se sentó sobre la cama –ahora salte, que me voy a desvestir ¿o quieres ver?

—Date prisa –pidió y cerró la puerta.

Bajó las escaleras lentamente, observó a sus hermanos sentados a la mesa, que sólo le dedicaron una mirada y volvieron a sus desayunos, fue hasta el vaso de jugo y se recargó en la silla.

— ¿Dónde está mi padre? –interrogó sin darle mucha importancia.

—Tenía un par de cosas que hacer antes de ir al trabajo, así que ha salido más temprano.

—Ya, así que por fin puedo ir y regresar del colegio yo sola ¿no?

—No tienes tanta suerte por ahora –sonrió su madre –Ron irá contigo.

—Ya –hizo una mueca de fastidio y observó a su hermano, que devoraba el desayuno –me iré adelantando –sonrió y caminó hasta la puerta.

—Ronald –habló su madre, el chico sólo refunfuñó, tomó sus cosas y alcanzó a su hermana.

El trayecto no fue precisamente tranquilo, puesto a que iban en silencio, aun así, ninguno de los dos se sentía tan cómodo acompañando al otro.

—Sobre lo de anoche…

—Dijiste lo que pensaba, deja de joder por todo –frunció el ceño.

—No es eso, Ginevra, no lo estoy diciendo porque esté obligado –suspiró –en realidad ni siquiera me regañaron, la cuestión es… que lo siento, no fue mi intención mencionar eso.

—Todos lamentan mencionarlo, porque me pongo inestable ¿no es así?

—Sí –contestó sin darle importancia –ya nadie sabe cómo vas a reaccionar la mayor parte del tiempo, incluso si te pregunto la hora, es posible que te pongas histérica, Ginny.

—Tal vez siempre lo fui –se burló, su hermano la observó, todo el camino había ido caminando despacio, arrastrando los pies.

—Nadie sabe cómo te sientes, eso crees, no he perdido a ningún amigo, Ginny, pero…

—No –se burló y observó a su hermano –yo no la perdí, así que no vuelvas a decir eso –vociferó enfadada y se alejó rápidamente.

Ron suspiró, contó hasta diez, y la siguió, lo último que quería es que se le perdiera de vista de camino a la escuela y ahora sí, lo regañaran por lo que su hermana, la loca, había hecho.

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Arthur Weasley se detuvo en la elegante sala de espera, observó a la mujer al otro lado del escritorio, que le sonrió educada, pero de manera fría y mecánica, se acercó a ella y aclaró su garganta, para que su voz sonara normal.

—Disculpe ¿el doctor Riddle podría atenderme? –sonrió.

—Está en una cita, y en realidad todo su día está algo saturado, pero… tal vez, después de su última cita él pueda atenderlo ¿es muy urgente?

—Vine a hablar con él, porque es el doctor de mi hija –aclaró.

—Ya, ¿a qué hora es la cita de su hija? Tal vez podría decirle que acorte la sesión para que lo atienda a usted.

— ¿Cree que se niegue a hablar conmigo después de la sesión de mi hija?

—No, no lo creo, él se queda un poco después de su última cita para poner al día los expedientes de sus pacientes, supongo que no tendrá inconveniente.

—Bien, entonces, le pido por favor que no le diga nada, podría comentarle algo a mi hija en la sesión.

—De acuerdo, puede venir unos quince minutos antes de que termine la sesión, lo dejaré pasar.

—Muchas gracias señorita –sonrió y se alejó.

Fue hasta su automóvil, tenía media hora para llegar al trabajo o le iba a ir un poco mal, pero le urgía solucionar el problema que tenían, dijeran lo que dijeran, si Riddle era el mejor en el trabajo, ¿por qué razón su hija no tenía mejoría alguna? Siempre la veía un poco más atrás, a veces avanzaba, y al día siguiente retrocedía incluso un poco más de lo que había avanzado.

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Se sentó junto a la ventana y observó su reflejo por el vidrio, su cabello estaba enmarañado y su aspecto personal era como el de siempre, un desastre, cerró los ojos y suspiró, echaba de menos los viejos tiempos, no sabía si alguna vez había sido realmente feliz, pero creía que cuando se habían hecho las mejores amigas, había conocido un poco la felicidad.

Observó el diario y lo abrió, la letra de Riddle era elegante y bonita, ahora, lo único que tenía que hacer, era hacer que la suya luciera completamente lo contrario a esa bonita caligrafía.


¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo, espero les guste, muchas gracias por sus reviews: This is Chewbacca, Dellaween, R0llercoster, FuneralColor e Im Unloveable.