¡Hola!, bien gracias por las personitas que leyeron, los que me dejaron rewiew y los que me agregaron a favoritos y alertas de actualización, enserio no espere tener éxito en dos días, muchas gracias a todos.

ACLARACIONES: En este one-shot usare un personaje de un fanfic que escribo (Y aun no público) y daré spoilers de ese fanfic, pero bueno mientras no diga mucho no lo notaran.

Bien hoy oficialmente es navidad, (acá en mi país pasa de las 12:00) demo nee-chan dice que navidad es hoy en la noche._. Eh vivido una mentira… xD en fin espero que todos estén con las personas que quieren, y disfruten de sus regalos, que yo quiero un Vergil xD!

Muérdago

El dulce aroma a café inundaba el ambiente, ese olor dulce y empalagante que relaja. Las manecillas del reloj era lo único que podía escucharse, todo estaba quieto, hundido en una extraña tranquilidad.

Satsuky tenía la mirada perdida , sentada en el sofá, con su rostro recargado sobre su mano, en señal de solo poder pensar en una cosa. Ese día era navidad y como todos los años esperaba poder celebrarla, pero en esta ocasión le parecía imposible; Vergil, no tiene ni la más remota idea de cómo decirle que quería celebrar la navidad, al menos cuando vivían en el Devil May Cry lo obligaban a salir de la habitación, pero en cuanto Dante estaba ebrio y empezaba con sus "Te quiero mucho hermano" subía y se encerraba hasta el día siguiente.

Suspiro sonoramente a la vez en que sorbía de la taza de café, Vergil odia cualquier cosa relacionada con los seres llamados "humanos" –que para el no merece tener nombre- y mas aun sus absurdas celebraciones, que para el no eran mas que pretextos para embriagarse y avariciarse con cosas materiales llamados regalos. Volvió a suspirar, ahora sus ojos reflejaban la tristeza que sentían; de verdad que quería celebrarlo, pero no era un capricho por tratar de conservar su lado humano ni mucho menos, la verdad quería celebrar haber pasado tantas cosas, y más aun, estar junto a el, la persona a la que ama, pero seria inútil, no se atrevería ni siquiera a musitar palabra sobre ello, después de todo Vergil ah estado ocupado en su habitación leyendo libros, seria mejor que de una vez por todas se resignara a dormir el resto del día.

Con lentitud se levanto, camino hacia la ventana, parándose justo frente a ella, se detuvo a observar "los algodones" –como lo llamaba de niña- cubrir la ventana. ¿Qué tanto había pasado ese año?, tristezas, lagrimas, declaraciones, miles de cosas que sin duda alguna no se arrepiente de haber pasado por ellas y más aun…"Junto a el". La idea le llego a la cabeza, no perdería nada al menos intentándolo, pero tenia un extraño sentimiento de inseguridad y miedo ante las palabras de imprudencia que el guerrero podría decir, aun así, parece que el pequeño y absurdo detalle de demostrarle afecto pudo mas que ese sentimiento. "¿Cómo se lo digo?", esa pregunta la comenzó a atormentar de un momento a otro, por más tiempo que conviviera con el, jama podría ganarle a esa sequedad con la que solía terminar conversaciones que le molestaban.

Su mirada se giro hacia las escaleras, solo tenia que subirlas, entrar a la habitación y afrontarlo, trago saliva, sin pensarlo sus piernas empezaban a encaminarse hacia esa dirección, ya no estaba razonando, parece absurdo hacer tanto drama por una situación como esta, pero para personas como Vergil cualquiera pensaría mil veces antes de pedirle al menos la hora.

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Su delgada mano estuvo a punto de tocar la puerta, antes de tocar la madera, dudo un poco, ¿valdría la pena intentarlo?, bueno si las cosas jamás se probaran jamás tomarías experiencia. Toco la puerta tres veces, pausadamente, escucho al otro lado el sereno y calmado "pase", giro el pomo de la puerta encontrándose con la figura del semi-demonio, sentado en la silla del escritorio, mirándola con esos fríos ojos impacientados, diciéndole que le había interrumpido su lectura.

-¿Qué pasa?-

-Ne…- Tartamudeo un poco, su cuerpo comenzó a temblar- ¿Recuerdas que día es hoy?- Vergil frunció el seño, cerro los ojos un instante y se quito las gafas.

-Un día nevado, supongo-

-No…hoy es navidad-

-¿Qué se supone que haga?- La frialdad de sus palabras le erizo la piel.

-Solo quería saber si al menos cenaríamos juntos…-

-No- Corto secamente, se coloco las gafas y su mirada se centro en el libro que sostenía. Satsuky no se movió, a Vergil le extraño que la chica no reaccionara con su típica mirada triste, le fastidio, ella sabe perfectamente que no tiene tiempo para cosas como esas, su actitud era más que expresiva cuando estaban en el DMC, ahora que no tenia un hermano y un niño molestándolo, tenia planeado disfrutar de su lectura, pero ahora cedria que lidiar con una posible pelea.

-¿Acaso crees que disfruto "celebrar" cosas de humanos?-

-Se bien que no te gusta, pero no lo hagamos por el lado humano si no por el lado de estar juntos…-

-Hay cosas mejores que estereotipos de una sociedad hipócrita-

-Pero…Vergil…-

-¿Pero que? ¿Quieres celebrar la miseria humana? ¿Celebrar como se avarician entre cosas? ¿Cómo hipócritamente usan una fecha para embriagarse?, ¿O quieres recuperar la "humanidad" que tu padre te lego?- Eso ultimo le hiso querer darle una fuerte bofetada, ¿Cómo era que podía ser tan cruel con cosas como esas? ¿Tanto llegaba su odio a la humanidad para tocar puntos tan frágiles?

"Es un…demonio", bajo la mirada y se dirigió a la salida, abrió la puerta y recargo una mano sobre el marco de esta.

-Iré al Devil May Cry- Susurro débilmente al tiempo en el que salía. Vergil volvió a su libro, pero ahora simplemente el enojo no se le pasaba, intentaba retomar el ritmo, pero las absurdas ideas de la chica le hacia enojar, lo admitía, odiaba que ella negara ese gran legado demoniaco, ¿Por qué cambiarlo por algo que no vale la pena? Lo grotesco que son los humanos, traicioneros, hipócritas, que culpan a los demonios de sus pecados cuando el hombre se provoca a si mismo sus maldiciones. Cerro el libro, recargo su brazo en el escritorio y tapo su boca con su mano, agudizo su mirada, tenia que hacer algo, muy a pesar de eso, no quería que fuese al Devil May Cry, tal vez Dante y el niño estén lo suficiente ebrios como para decir estupideces, podría decirse que se preocuparía, ella es lo suficiente inocente como para que Dante este fingiendo, la bese y ella piense que fue una equivocación.

Ahora parece que dentro de el se desate una batalla entre detenerla y celebrar esa maldita festividad, o dejarla ir y que este propensa a peligros, la primera no le gustaba en lo absoluto, después de todo se estaría retractando de sus palabras, aunque si solo la detenía era probable de que no le hablara hasta que se disculpara.

"Hasta entre mismas razas…no se comprenden…" a la única persona que no comprenderá, será a Satsuky.

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Estaba lista para irse, se acomodo los zapatos y se levanto, de nuevo antes de abrir la puerta, dudo, teniendo la ligera esperanza de tener a Vergil tras de ella, pero que se podía esperar, abrió la puerta, en ese pequeño lapso, se congelo, algo paso frente a sus ojos, una pareja, la chica iba tendida del brazo de su acompañante, ambos sonriendo, caminando entre la nieve. Solo así, mirándolos, daría todo porque Vergil hiciera algo como eso. Cerro la puerta y se recargo sobre ella, se deslizo hasta tocar el piso, no podía dejarlo solo, aun cuando se negó a acompañarla no podía, el era la cosa mas importante que ahora tenia, simplemente no podía salir por esa puerta y si lo hacia su imagen rondaría en su cabeza.

"¿Por qué simplemente no lo dejo?...soy una masoquista" sonrió para si misma, eso ya lo sabia desde hace mucho tiempo

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Sintió su presencia, "Aun no se ah ido… ¿dudo en irse?", dejo el libro sobre el escritorio y se levanto, como instinto abrió la puerta, ni siquiera se le cruzo por la mente la discusión de hace un momento, o mas bien prefirió detenerla y obstinarse a los encantos de la mujer. No avanzo hacia las escaleras, tenia la suficiente distancia para verla, sentada sobre el piso, estaba obscuro, los tonos grisáceos se colaban por la ventana dejando apreciar su figura. Una punzada en su pecho le hiso una mueca de dolor, culpabilidad era lo que sentía, verla así, con su expresión de fastidio, tristeza y decepción por algo como eso, odiaba verla así, algo que jamás le diría es que era susceptible a verla de esa forma. Fue entonces cuando algo se le cruzo por la cabeza, si esto no funcionaba, tendría que despedirse de esos encantos por algún tiempo.

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Jugaba con sus dedos, no quería subir y toparse con Vergil, mucho menos decirle que a pesar de cómo la trato no fue capas de irse. Algo la saco de sus pensamientos, de la nada destellos rojizos caían sobre ella, rápidamente levanto la mirada, en el techo, observo directamente, florecía un muérdago negro. Sin quitarle la mirada se levanto, sonrió mientras lo observaba, era hermoso, el negro profundo hacia que los puntos rojos sobresalieran haciéndolas parecer pequeñas lámparas destellantes. Su dedo toco una, de la lámpara brotaron chispas del mismo color, se entretuvo lo suficiente para no oír a Vergil bajar, solo sintió el fuerte agarre sobre su brazo, se giro hacia el otro lado y los labios del demonio se posaron sobre los suyos. No tuvo tiempo para reaccionar, abrió los ojos de par en par, estuvo a punto de golpearlo, pero termino dejándose llevar, cerrando los ojos y correspondiendo al rítmico beso. Sus manos tomaron los musculosos brazos del guerrero, delineando la forma que tenían, acaricio su suave piel frotando su mano de arriba abajo para luego pasarla hacia su rostro y acariciarlo. Lentamente sus labios aminoraron el roce, los ojos azules celeste se posaron sobre los expresivos ojos marrones de la chica.

-Que…fue…eso…- Vergil no respondió, simplemente la halo hacia el, abrazándola. Era la primera vez que hacia algo así, aunque no supiera demostrar su afecto con palabras, podría hacerlo con acciones. Satsuky estaba completamente roja, se aferro a el hundiendo su rostro sobre el fuerte hombro del demonio.

-¿Por qué haces cosas que me hacen tan feliz?- Siguió sin responder, continuo abrazándola, hundió su nariz sobre su sedoso cabello, olfateo el aroma jazmín que tanto le gustaba, sin mas la cargo entre sus brazos, Satsuky enseguida supuso lo que venia, le rodeo el cuello con ambos brazos, acerco sus rostros uniéndolos en un beso que duraría el camino hacia la habitación.

Desde ese día, Vergil supo que las festividades no son tan malas, mas en si las pasas con la persona que amas, pero eso jamás ni en su mas profundo sueño lo revelaría. Durante el resto de la noche, le demostraría a la chica como se celebraba al estilo demoniaco, y también demostrarle cuan en contra estaba en que fuese sola al DMC, si quería celebrar algo, debía ser con el y solo con el, puesto que no hay nadie mas especial que el uno para el otro .

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Okay creo que me quedo meloso…en fin espero que lo hayan disfrutado, espero rewiews!

Feliz Navidad!