Capítulo 2: AMOR Y… ¿DESAMOR?
Versión de Harry Potter.
Voy subiendo las escaleras con Ron, ya casi hemos llegado a su cuarto el cual ahora compartimos. Paso tras paso que doy no puedo dejar de pensar en Hermione, es como si estuviera grabada en cada parte de mi memoria.
Al fin hemos llegado, ya hemos pasado y Ron a cerrado la puerta bruscamente tras de mí. Ahora empiezo a pensar que esto no sé trataba de ayudarlo con sus cosas para el viaje de mañana sino para otro asunto, el cual parece tiene que ser secreto y muy privado.
— Harry en realidad no quiero que me ayudes con mis cosas, ya lo hizo Ginny, lo que quiero es que me ayudes con… quiero que me ayudes a… ¡no te vayas a burlar ¿quieres?… — me dice Ron casi en suplica y con un tono muy serio lo que me dice que: o esta hablando de Luna o de Quidditch. Pero ya que no estamos en Hogwarts quiere decir que solo puede tratarse de Luna. Yo para no ponerlo más nervioso de lo que está, solo niego con la cabeza, dándole ánimos para seguir — ¡gracias!, lo que quiero pedirte es que si me ayudes a declarármele a Luna, ¡¿puedes?
— Claro, pero Ron recuerda que yo no he tenido novia así que…
— ¿Pero Cho? — me mira intrigado.
— Nunca le pedí que fuera mi novia, y además todo el tiempo que estábamos juntos no lo soportaba, ella solo lloraba o hablaba mal de… — no pude terminar, recordé todos los momentos en que Cho cuestionaba mi amistad con Hermione, lo mucho que la critica y lo mucho que me hacia enojar al respecto.
— ¡¿Y Ginny?… no la negaras a ella también ¿o si? — me dice exasperado.
— Tampoco fui su novio, solo salimos.
— Bueno, pero por lo menos saliste con ella. Y además tú sabes muy bien que yo solo anduve con Lavander para darle celos a Luna; lo cual nunca confirme porque siempre andaba ella alegre… ¡y creo que ni siquiera me prestaba atención! — dice con tono triste.
— En realidad ella si te pone atención, solo que tú nunca te haz dado cuenta porque siempre tienes solo dos cosas en la cabeza: la comida y el Quidditch — le digo esto último remarcándolo con los dedos.
— Está bien. ¿Pero lo que tú quieres decir es que yo también le gusto a…? — no pudo terminar porque Ginny entro a la habitación sin previo aviso.
— ¡Hola chicos! — nos saluda con una sonrisa.
— Hola Ginny — le respondo.
— ¡¿Qué no estabas en la cocina con Hermione? — le reprocha Ron algo histérico.
— Si, pero ella se sentía cansada por el viaje y se fue a acostar… — responde como si la hubieran atrapado en una travesura — así que yo vine a hablar con ustedes porque aún no tengo sueño… y ¿de que estaban hablando?… — nos mira a los dos mientras se sienta junto a Ron en su cama y queda frente a mí. Ron inmediatamente se sonroja — de chicas, entonces.
— ¡¿Qué?… ¿cómo crees que vamos a estar hablando de chicas?… tenemos cosas más importantes de que hablar — responde Ron inmediatamente.
— Si claro, eso debe ser Quidditch y déjame ver, ¡ah si!, ¡más Quidditch! — responde en tono de sarcasmo.
— Harry mejor hablamos luego, ya que no haya ¡nadie! — dice mirando a Ginny mientras sale de la habitación.
— Claro — le respondo antes de perderlo de vista.
Ahora estoy solo en la habitación con Ginny.
¿Que esto no podría ser más incómodo?, me pregunto mentalmente.
— Harry necesito preguntarte algo sobre Hermione — creo que mi respuesta es si, esto definitivamente es más incómodo y por lo que veo, se pondrá peor.
— Ahh, claro, dime — digo inseguro a que atenerme.
— Harry, ¿qué es lo que sientes por Hermione? — me pregunta mirándome a los ojos. Yo lo único que puedo hacer como cualquier otro chico en mi situación: me sonrojo. Y eso creo que no ayudo ya que ella parece que acaba de recibir su respuesta y está sonriendo.
— Yo… pues… yo… ahh… yo la quiero mucho, es mi mejor amiga — término de decir pero parece que no la he convencido mucho con mi respuesta.
— Y, ¿estás seguro de que la ves solo como amiga o es que hay algo más?… — ahora creo que mi rostro va a estallar, además estoy empezando a sentir mucho calor y por si esto fuera poco me he quedado con la garganta completamente seca. Me quedo en silencio lo cual no me ayuda y parece que está empezando a exasperar a Ginny — Harry ¿me haz escuchado?, o es que si sientes algo más por Hermione ¿verdad?
— ¡¿Qué?… ¡no!… ¡yo… a Hermione… yo…! — genial. Lo que me faltaba.
Ahora si que eres totalmente coherente Potter, me digo a mi mismo.
— Harry…
— Está bien, si… ¡si siento algo más por Hermione!… — no lo he podido callar más, sentía la necesidad de desahogarme con alguien — ¡pero Ginny por favor no le vayas a decir nada!, ¡yo no sé que haría si se enoja conmigo y pierdo su amistad para siempre!, ¡además no sé lo que ella siente por mí!…
— Ella siente lo mismo — ahora mi corazón parece que estuviera subiendo por una inmensa montaña rusa que no sé le ve el final, como si no hubiera un límite. Pero lo que me tiene sin poder reaccionar es el temor de que en algún momento termine y la caída sea mortal si no escucho esas palabras de Hermione, la dueña de mis sueños, mis pensamientos, y éste corazón que lleva grabado su nombre con tinta imborrable.
— ¡¿Qué?… ¡¿pero estás segura de eso?… ¡¿ella te ha dicho algo?… ¡¿que es lo que te ha dicho Ginny?… ¡dímelo por favor! — sin darme cuenta ahora estoy empezando a caminar por toda la habitación, suspendido en un maravilloso sueño del cual no deseo despertar nunca.
— Si, estoy segura — me responde con una sonrisa al ver que ahora me he quedado con una sonrisa grabada en mi rostro. He dejado de caminar y me he tirado en la cama mirando hacia el techo. Ahora lo puedo admitir: estoy en el paraíso, y mi ángel guardián es Hermione, la dueña de todo mí ser.
Pasaron varios minutos en los que seguimos hablando de todo un poco, del viaje, de Hogwarts, de nuestros amigos, Neville por ejemplo, pero especialmente de Hermione que por algún motivo no podía dejar de pensar en ella. Al darnos cuenta de la hora Ginny anunció que ya era tarde y debía ir a dormir para levantarse temprano mañana ya que llegarían todos y partiríamos a Australia, sin mencionar de que por fin vería a Neville su ahora novio después de la batalla en Hogwarts.
Después de media hora entro Ron con cara cansada.
— Ya era hora, tengo mucho sueño, — dijo para terminar en un bostezo — ¿qué quería Ginny?… ¿Harry?… — me llamo viendo que aún sonreía — ¿estás bien?
— ¡Mejor que nunca! — le respondo.
— ¿Te pasa algo?, nunca te había visto antes así. Bueno si, nada más cuando ves a Hermione y te quedas embobado — me dice en burla.
— ¡Hermione me quiere al igual que yo a ella! — le digo, debía compartir mi alegría con todos, en especial con mi mejor amigo.
— ¡Que bien, me alegro por ti!, ¿pero como lo sabes? — me pregunta alegre.
— Me lo dijo Ginny después de decirle lo que yo siento por Hermione — le confieso.
— ¡¿Qué le dijiste qué?… ¡¿cómo se te ocurre?… ¡le va a decir a Hermione! — ahora si que estaba en un dilema. Tal vez Hermione había hecho lo mismo con Ginny, le había confesado lo que siente por mí y ella vino y me lo dijo sin ningún remordimiento. ¿Qué tal si hace lo mismo y se lo dice a ella?; aunque en realidad no me importa mucho ya que lo va a saber mañana. Pero ¿y si lo toma mal por decírselo Ginny y no yo?
Solo hay una forma de detenerla, seguro ya no la encuentra despierta a esta hora, ya es demasiado tarde, así que lo mejor es decírselo mañana antes de que Ginny lo haga.
Eso es lo que haré, pensé.
— No lo hará. Yo se lo diré a Hermione por la mañana, de seguro ya esta dormida y no creo que Ginny la despierte. Bueno, buenas noches Ron — le digo mientras me acuesto.
— Buenas noches — me dice antes de apagar la lámpara y quedar sumergido en un largo sueño acompañado por ronquidos.
Esa noche me pareció especialmente la más larga de toda mi vida. Contaba cada segundo para poder, ahora si presa de todo el valor, decirle a Hermione lo mucho que la quiero y la necesito en mi vida y por fin pedirle que sea mi novia. Ahora para mí no existía un Dios de los sueños sino una Diosa de pelo castaño rizado y unos ojos color miel.
Versión de Hermione Granger.
Estuve dando vueltas por la habitación cerca de una hora hasta que el cansancio me venció y me recosté en la cama tratando de pensar en otra cosa pero me era imposible. En mi mente solo se formaban imágenes distorsionadas. De pronto sin darme cuenta me quede dormida.
Estoy en el mundo de Morfeo y me veo a mí y a un Harry con apariencia seria e indiferente. Me mira como si fuera la cosa más repugnante del mundo.
— ¿Qué haces aquí?, te he dicho que no quiero verte más, ¡lárgate de aquí sangre sucia! — me dice Harry con tanto desprecio que parece una daga atravesar mi corazón.
— Harry, ¿porque me llamas así y me dices estas cosas? — mi voz suena apenas audible y en mis ojos se ven lágrimas contenidas por las palabras tan hirientes que Harry ha pronunciado.
— ¡No pronuncies mi nombre!, ¡no eres nadie para llamarme!, ¡no eres nada! — su voz sigue con el mismo tono de desprecio y odio.
— ¡Pero Harry…! — me acerco un poco a él.
— ¡Aléjate de mí!, ¡¿quién te crees para referirte a mí de ese modo?
— Harry, soy Hermione, ¿no me reconoces?, ¡¿por qué me tratas de este modo?, ¿qué te he hecho?… — mis ojos empiezan a hincharse un poco por el esfuerzo que pongo en tratar de retener las lágrimas.
— ¡Sé quien eres!, Hermione Granger, la sangre sucia sabelotodo, ¡la persona que más odio en el mundo! — no pude más, ahora las lágrimas empezaron a salir por mis ojos hasta caer por mi barbilla.
— ¡Harry…!
— ¡LÁRGATE!, ¡DESAPARECE DE MI VIDA!, ¡NO QUIERO VERTE MÁS! — grita.
— ¡Harry, por favor…! — le suplico para que ya no me trate de ese modo que tanto me daña.
— ¡QUE TE LARGUES! — me dijo sacando su varita. Y vi un resplandor verde.
Desperté, estaba totalmente empapada en sudor, ya eran las 2:30 de la mañana (íbamos a viajar de madrugada para llegar a Perth, Australia en la tarde por la diferencia de 13 horas) y Ginny había bajado a la cocina. Abajo se oían más voces de lo habitual, lo que me indicaba que desde hace rato habían llegado los demás para irnos a Australia. Yo sin embargo no podía pensar en otra cosa que mi sueño. Me levante de la cama casi sin fuerzas, me duche y cambie, y baje las escaleras para encontrarme con los demás.
En la cocina estaban la señora Weasley, Ginny, Ron, Neville, Luna, Dean, Seamus, Padma y Parvati desayunando, pero no estaba Harry; aunque por algún motivo temía el verlo y que actuara como en mi sueño.
Entre en la cocina saludando a todos para sentarme al final cerca de Ginny que estaba hablando con Neville con disimulo evitando que la señora Weasley los viera.
Unos 10 minutos después apareció Harry con una sonrisa de oreja a oreja saludando a todos al igual que yo lo había hecho antes, después de hablar algo con Padma y Parvati se sentó a mi lado y me dio los buenos días, yo no sabia que hacer, estaba nerviosa, no sabia exactamente que le había dicho Ginny en la noche ya que me quede dormida y ahora era imposible preguntarle porque estaba con Neville y porque Harry estaba a mi lado, pero ahora me sentía más tranquila ya que Harry era el mismo chico que siempre, dulce y agradable con todos, en especial conmigo.
— ¿Dormiste bien?, se te ve algo cansada — me pregunta con la preocupación grabada en su rostro.
— Algo mal, tuve una pesadilla — le respondo tratando de no volver a recordar a aquel Harry que tanto odiaba.
— ¿Y de que era?
— De t… de unos magos tenebrosos que me perseguían y yo no tenía mi varita para defenderme — corrijo casi a tiempo para reparar mi error.
— Nunca dejaría que te pasara algo, y si es necesario te prestare mi varita por las noches para que si sueñas con eso otra vez ahora tengas una de repuesto — me dice con una sonrisa. Definitivamente éste era el Harry del que me había enamorado y que siempre me cuidaba de todo y todos, incluso de mis sueños.
— ¡Gracias! — le doy un beso en la mejilla, muy cerca de los labios.
Merlin ¿que he hecho?, pensé.
Él se sonrojo ligeramente al igual que yo, nos quedamos mirando a los ojos por varios segundos en los que el mundo desapareció de nuestras mentes. De pronto despertamos al oír un estridente grito provenir de la señora Weasley.
— ¡GINNY!, ¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO? — grito al ver que Ginny estaba por darle a Neville un beso mientras lo abrazaba. Al instante Ginny se separo de Neville.
— Se estaba ahogando y le estaba palmeando la espalda — contesto inmediatamente. Lo cual calmo un poco a la señora Weasley pero no la convenció mucho ya que nos ordeno a todas las chicas que nos fuéramos al cuarto de Ginny a preparar las cosas para partir, mientras los chicos juntarían las cosas en el patio para trasladarnos desde ahí. Todas salieron inmediatamente al ver la cara de la señora Weasley. Los primeros en abandonar la cocina fueron Ginny y Neville y después le siguieron los demás.
— Te veo más tarde — decimos al mismo tiempo Harry y yo, después de sonreírnos salimos también de la cocina dejando a la señora Weasley sola.
Subo las escaleras lentamente para llegar a la habitación de Ginny y me quedo sumergida en mis pensamientos.
Estuve a punto de besar a Harry. ¿Qué hubiera pasado si…?… no, no puedo pensar en eso. Aún no sé que siente Harry por mí.
Entro a la habitación dispuesta a aclarar mis dudas, al observar a las personas dentro, ahí estaban Ginny, Luna, Padma y Parvati.
— Hola chicas. Ginny, necesito saber que le dijiste a Harry, ¿qué te dijo?, ¿qué es lo que siente por mi?, ¡¿lo confirmaste? — digo rápidamente y conteniendo el aliento.
— Tranquila Hermione. Harry me dijo… — dejo de hablar porque tocaron la puerta, al abrirla ahí estaba Harry casi sin aliento.
— ¡Ginny necesito hablar contigo a solas! — dice dirigiéndose a Ginny. En ese momento mi corazón se congelo, necesitaba respuestas rápido o sino no volvería a latir nunca más, pero tal parece que no las iba a conseguir de Ginny.
Ginny salio de la habitación y me quede con Luna, Padma y Parvati las cuales me miraban con cara de signo de interrogación.
— Hermione ¿qué ocurre? — me pregunta Parvati.
— Nada.
— No mientas, se nota en tu cara que algo esta ocurriendo, así que dinos que pasa o le preguntaremos a Ginny y a Harry que están ahí afuera — me dice Padma.
— No la presionen, si no quiere decirnos tenemos que respetar su decisión. Pero recuerda Hermione que si necesitas hablar aquí estaremos — dice Luna antes de darme tiempo para responder a Padma y Parvati.
— Gracias Luna.
Pasaron varios minutos antes de que Ginny volviera a la habitación y yo me quede con las miradas de inconformismo de Padma, Parvati y Luna, que ya después de un tiempo de susurrar algo con las otras dos también quedo en el mismo interés y curiosidad por saber que era lo que estaba ocurriendo.
De pronto se abrió la puerta y entro Ginny.
— Ginny, ¿me vas a decir por fin lo que paso anoche? — le pregunto inmediatamente.
— Lo siento, pero no te diré Hermione — mi mundo se derrumbo ante ésas palabras. Sentía que el corazón se estrechaba contra mi pecho casi aplastándolo y un nudo en la garganta que me prohibió pronunciar algo.
— ¡¿Nos van a decir por fin que es lo que ocurre? — las otras estallaron, ahora sus expresiones tenían algo de enojo por no saber que era lo que pasada.
Me recosté en la cama tratando de imaginar que era lo que había pasado en la habitación para que Ginny se hubiera callado y decidido no decirme nada. De pronto recordé como el año pasado Harry y Ginny habían salido; no, me rehusaba a creer que había ocurrido algo entre ellos anoche.
¿Pero y si regresaron?
No, no puedes pensar en eso Hermione, solo te haces daño. Y además por lo que sabes Ginny ama demasiado a Neville.
¿Pero Harry?, no sabes nada de sus sentimientos por ti, me dijo mi parte racional. Como desearía no tener una ahora.
Paso casi una hora en la que Ginny estuvo explicando todo a las demás mientras yo seguía recostada en la misma posición viendo hacia el techo.
De pronto se escucho la voz del señor Weasley llamándonos para partir a Australia, tomamos nuestras cosas y bajamos al vestíbulo donde se encontraban todos. Harry me miraba con disimulo desde una esquina mientras yo trataba de evitar mirarlo a él y Ginny. Al salir al patio el señor Weasley tenía listo un patito de hule transformado en translador.
Hola.
Aquí el segundo capitulo.
Ya sé que a algunos no les ha de estar gustando mi forma de escribir, pero en fin, no los culpo. Este fue el primer fic que escribí y pues era pésima como ya se habrán dado cuenta. Aunque les sugiero que lo sigan leyendo, sino por la escritura, por la historia en si. Esta genial, bueno, un poco enredada y pasan muchas cosas en muy poco tiempo pero bueno. La segunda parte sin duda remediara esta falta de… ¿palabras?
Ya ni sé como describirlo. Me pongo a leer el fic y me quedo:
o.O "¿Yo escribí esto?, dios mío, nadie lo leerá"… jajaja…
Bueno, no los sigo aburriendo con mis comentarios. Actualizare pronto :)
Ya saben, un capitulo por semana… mínimo… si puedo pongo dos o más. Eso depende de sus comentarios eh.
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