CAPITULO 2: Recuerdos
Parte I
Ella no estaba muy segura si debía confiar en el chico o no. Aparentemente Allen, como había dicho anteriormente que se llamaba, parecía alguien realmente amable y sin malas intenciones, pero en ese momento no podía confiar plenamente en nadie, estaba totalmente desubicada y en una región extraña, nunca supo en realidad cuando llegó allí, sólo sabía que habían pasado al rededor de 4 años.
-¿Qué es lo que te ha pasado?¿Cómo es que encontraste a ese akuma?
Ahora que lo pensaba mejor, Allen se dio cuenta que aquella joven no podría ser cualquier transeúnte del lugar, llevaba su cabello color caoba revuelto, su vestido parecía mas una bata para pacientes de un hospital cercano, hasta le hacía falta una pantufla, además en su muñeca llevaba lo que parecía ser una manilla distintiva.
-¿Cómo sé que no eres uno de ellos?
Allen sonrió
-Por esto- dijo señalando el emblema de los exorcistas – además si yo fuera uno de ellos no estaríamos hablando en este momento.
Ella se levantó y comenzó a caminar en dirección opuesta de donde había salido por la larga calle.
-Eespera, ¿adonde vas?-Allen se levantó y la alcanzó rápidamente.
-No pienso discutir nada contigo y menos quedarme en este lugar.
Él no podía dejarla ir tan fácilmente, ya que era una muy posible portadora de inocencia, apenas tuviera la oportunidad se pondría en contacto con Komui. Además esta era una zona que inusualmente estaba llena de akumas y con esa herida quizás no podría sobrevivir mucho tiempo en una batalla.
-¿De verdad tienes algún lugar a donde ir? -ella se detuvo unos minutos -mira, no tienes que contarme todo lo que sucedió ahora, si quieres puedes venir conmigo mientras te recuperas un poco -ella reanudó el paso, él continuó caminando a su lado -Al parecer eres una portadora de inocencia, esos rayos que usaste anteriormente podrían ser la manifestación de tu arma anti-akuma -Allen se quitó el guante de la mano izquierda -por ejemplo esta es la mía -dijo con una sonrisa. Ella miró por el rabillo del ojo, al sentirse observada por el peliblanco rápidamente desvió la mirada -podrías ser una exorcista, como yo -concluyó.
-Hablas demasiado moyashi.
-No me llames así, mi nombre es Allen A-L-L-E-N, me recuerdas al retrasado de Bakanda...
Ella paró abruptamente y le miró -¿Yu Kanda?
-¿Eh? -miró extrañado -¿conoces a Kanda?
-Ehh... -desvió la mirada -algo así, puede que lo esté confundiendo.
"Ya decía yo por qué me estaba ignorando, lo aprendió del retrasado" -pensó Allen
De repente, su ojo izquierdo se activó mostrándole tres akumas que venían desde abajo.
No dudo ni un segundo en apartar a Elizabeth de la zona, mientras del asfalto emergieron las tres figuras bloqueando el camino.
-¡Pero que tenemos aquí! ¡Es un exorcista! -dijo el primero.
-Hoy debe ser nuestro día de suerte! ¡con este de seguro subiremos de nivel! -dijo el otro
-¡Vamos a darle una muerte como se merece!-terminó el último.
Rápidamente Allen se puso delante de la joven y atacó a los tres emocionados akumas.
-¡Cross Grave! - gritó.
En cada uno de los akumas apareció una cruz brillante destruyéndoles al instante.
-¿Te encuentras bien?- preguntó Allen.
-Ssi- respondió ella disimulando su asombro.
-Menos mal -suspiró.
-Está bien.
-¿?
-Iré contigo, pero nada de hospitales.
-Te lo prometo -afirmó levantando teatralmente su mano derecha.
Apenas estaba atardeciendo, todo se veía muy borroso, quizás le quedaban uno o dos días como mucho. Era penoso encontrarse en aquella situación, si tan sólo hubiese sido mas cuidadoso no estaría en ese momento en una cama de una depresiva cabaña quien sabe donde. Por eso los buscadores eran unos inútiles, sólo estorbaban cuando mas les entraba en gana, no valía la pena arriesgarse por ellos, después de todo por eso se encontraba allí ahora mismo. Estaba sólo, de eso no le cabía la menor duda, los muy ineptos se dejaron atrapar luego de que cayera en este lamentable estado, sólo era cuestión de tiempo que lo encontraran, pero eso sí, destriparía a esos miserables hasta que ya no pudiera moverse, después de todo moriría por una u otra cosa. En ese mismo instante no podría hacer mucho, no podía mantenerse en pie por mas dos o tres minutos, aún así eran suficientes para rebanar a unos cuantos malditos.
La herida le dolía como nunca, veía entre negro y borroso por lapsos de tiempo, ¿tan rápido sucedería? Escuchó que alguien entraba, agarró fuertemente a mugen sólo por si acaso.
-¿Todavía quieres vivir, exorcista?
Pudo distinguir una borrosa silueta femenina sentada al lado de la cama, podría jurar que esa voz la había escuchado antes.
-¿Porque querría yo prolongar mi vida?
-No lo sé, ¿que piensas tú?, podrías hacerte mas fuerte no sólo a ti sino también a tu espada.
-Tsk
-Además serías como un semi inmortal.
-¿Cómo es eso posible?
-Todo tiene un precio, ya lo sabes, este sello no es fácil de llevar, no abuses de él Yu-kun.
Despertó. Kanda se encontraba en su habitación, hacia poco había llegado de una misión. No entendía por qué ese sueño se estaba repitiendo tan seguido durante las últimas semanas, ese era el momento donde su verdadera vida había comenzado, donde el loto estaría en su vida para siempre.
Espero que les haya gustado este capítulo, no olviden dejar REVIEWS, me gustaría saber sus opiniones al respecto.
Hasta una próxima entrega :)
Master Hela Shadow.
