Disclaymer:No, los personajes no son míos –I fuckin' wish- Son de E. Meyer
Summary:Días antes de la boda Edward comete la más grande de las traiciones hacia Bella. Si pudieses regresar el tiempo y evitarlo, ¿Lo harías? Final Alternativo. Post-Eclipse. OOC.
2.- Capítulo
"Las mentiras más grandes son dichas en silencio" Robert L. Stevenson
Secretos & Engaños
By Mommy's Bad Girl
—Edward…— Murmuró.
—Sí, dime— Contesté mientras una de mis manos le hacía círculos en su espalda desnuda.
"¿Qué pasara con nosotros después de tu boda?" — Pensó con un tono de tristeza.
Mi cuerpo entero se tensó. Esa era a una de las preguntas a las cuales yo más le estaba huyendo. No quería dejar de vernos, no quería abandonarla, no quería perder todo lo que habíamos construido a lo largo de estas semanas… pero era algo inevitable. Yo amaba a Bella, justamente quedaban una semana cinco días para que por fin todo el mundo supiera que ella era mía y solo mía. ¿Egoísta? Sí, sí lo era. Pero por otro lado yo empezaba a amarla a ella, a mi adicción. ¿Qué demonios me estaba sucediendo? Esto era tan frustrante.
—No lo sé, cariño— Contesté en un susurro.
Levanto su cabeza para verme, mi pecho extraño la presión que ella ejercía sobre éste. Sus rulos color rubio rojizo se escurrían por sus hermosos hombros desnudos, sus ojos dorados me observaban tristes y su boca formaba un puchero involuntario que se veía realmente sexy. Ella era la peor de las tentaciones, y me tenia justamente donde quería.
"Tienes razón, realmente voy a extrañar esto" — Pensó de nuevo con nostalgia.
La tome por los hombros y la acerque a mí, nuestros labios se fundieron en un beso dulce y tierno, no como los besos que estábamos acostumbrados a darnos, no. Éste era un beso cargado de todas aquellas palabras que no se podían decir en voz alta que ni ella ni yo teníamos el valor de pronunciar. Realmente esto se había convertido en un círculo vicioso del que me negaba a salir.
—Cariño— Murmuré contra sus labios—, tengo que irme. Sabes que me encantaría quedarme aquí así todo el día contigo—. La abracé más fuerte para que viera que mis palabras eran ciertas—, Pero esta aclarando y Bella se va a despertar en cualquier momento.
Me dio un último beso suave y se quito de encima de mí.
—Ve, ella te espera— Sonrió, pero esa 'alegría' no le llego a los ojos.
Me levanté y comencé a juntar toda mi ropa que estaba esparcida por el claro. Sabía que esto era una traición para mi ángel, porque este era nuestro lugar especial. En éste mismo claro fue donde nos dimos nuestro primer beso, donde le dije que estaba enamorado de ella y -por alguna extraña razón que solo el universo sabe- ella se sentía igual respecto a mí. Yo era una de las criaturas mas mezquinas que pudiese existir, si no era que la peor.
—Tanya— Me giré a verla. Ella aún seguía sentada sobre el suave pasto. Quien quiera que la hubiese visto en ese momento hubiese pensado que estaba viendo a un ángel desnudo en un paraíso— Nos vemos en la noche.
Ella me sonrió suavemente y asintió.
Me lancé a correr lo más rápido posible. Sabía que tenía que llegar en un tiempo record a casa de mi ángel, no me gustaba estar tanto tiempo separado de ella. Irónicamente aunque estuviese con mi adicción aun extrañaba el cálido cuerpo de Bella contra el mío, el golpeteo de su corazón y el rubor de sus mejillas.
Había estando dándole vueltas al asunto en estos días. Sabía que me quería casar con mi ángel, sabíaque la amaba más que a mi propia existencia, sabía que daría mi vida por ella, sabía que ella era todo lo que yo pudiese o quisiese necesitar, pero, al llegar a esa parte era donde todos mis puntos se desvanecían, no lo era todo, ella simplemente no me podía dar todo lo que yo quisiese o pudiese necesitar. Ella era frágil, demasiado frágil y la nueva vida que yo estaba llevando junto con Tanya era extremadamente peligrosa como para intentarlo con ella. Aparte de que, aunque me doliese en el alma decirlo, la atracción carnal que yo sentía por Tanya era más fuerte que la que sentía por Bella.
Me horrorizaba de mi mismo, ¿Cómo podía compararlas de esa manera?, quería patearme el trasero en ese mismo instante. Sabía que en esta situación al final alguna de las dos quedaría herida y yo sería el causante de todas sus desdichas, porque las dos me amaban y yo… amaba a Bella, eso lo sabía de ante mano, pero no sabía en que se habían convertido los sentimientos por Tanya.
Le pediría ayuda a Jasper o a Alice en todo caso, pero ninguno de los dos me dirigía la palabra, y para ser exactos, ningún miembro de la familia lo hacía. Ellos sabían lo que estaba ocurriendo, sabían que estaba causando la mayor de las traiciones a mi ángel, y eso no me lo podían perdonar.
Aún podía recordar la pelea que había tenido con toda mi familia el día en que me hice adicto a mi drogaÑ
Iba entrando por la puerta de mi casa, justo ese día en que había caído ante la tentación carnal, ese maldito y fatídico día en que di por perdida la poca coherencia que me quedaba.
—EDWARD ¡¿QUÉ HAS HECHO? — Me gritó una muy encolerizada Alice desde la sala.
—¿A qué te refieres? — Contesté con el tono más frío que pude, sabiendo que no me serviría de nada ya que ella lo había visto.
Se acercó a mí con los ojos negros como el carbón.
—¿"A que me refiero"? ¿Cómo que a que me refiero IDIOTA?, te vi con ella, estuviste con ella Edward. Engañaste a Bella, un mes antes de SU boda ¿Y me preguntas que a qué DEMONIOS me refiero? — Chilló, mientras me empujaba contra la pared.
No contesté nada. No tenia palabras con las cuales defenderme, ni alguna excusa que valiese la pena para respaldarme.
Jasper llego en ese momento, sostuvo a Alice por la cintura y empezó a mandar olas de tranquilidad por todo el Hall.
"¡Me das ASCO!" — Fue lo único que pensó mi hermano mientras se llevaba a Alice cargada hacia su cuarto.
Me deje caer lentamente hacia el piso, aun recargado contra la pared. ¿En qué demonios pensaba cuando se me ocurrió hacer esto? ¿En qué?
—Pero mirada nada mas, ¿Qué tenemos aquí? — La voz sarcástica de Emmett se escucho frente a mí, levante mi mirada para observarlo. Nunca lo había visto de esa manera, tenía los ojos negros y la mandíbula tensa, sus dos manos estaban crispadas en dos puños y parecía que en cualquier momento iba a explotar.
—¿Qué quieres Emmett? — Murmuré mientras ponía mi cabeza entre mis manos.
De pronto sentí que me estampaban contra una pared, y el fuerte estruendo de algo de cristal rompiéndose fue lo que hizo que regresara a la realidad. Emmett me había estampado contra la pared de enfrente y el golpe había sido tan fuerte que me lleve el barandal de cristal de las escaleras.
Emmett me agarro del cuello y me alzo.
—Te lo advierto, Edward: una sola lagrima, un solo sollozo, ¡es más! UN SOLO PENSAMIENTO de sufrimiento que Isabella tenga o haga y juro por todo lo que más amo que te vas a arrepentir de haber nacido ¿Me entendiste?... Dios, me das asco— Cerró los ojos y movió la cabeza de un lado a otro—. Hueles a ella, hueles a lujuria, hueles a engaño— Me soltó y caí en el piso en un golpe sordo—. Quedas advertido.
Se giró y subió las escaleras. Toda la casa se quedo en silencio, todos mis hermanos tenían sus pensamientos bloqueados, y se los agradecí infinitamente. No quería escuchar todas esas verdades, todos esos insultos que sabía perfectamente que me merecía.
"Edward" — La voz mental de Carslice se escuchaba siniestra y enojada— "No vengas a mi despacho, no es necesario. Solo te quiero advertir, te doy de plazo hasta el día de tu boda para que todo esto termine. O si no, yo mismo la cancelare" — Y con esa última amenaza bloqueo de nuevo sus pensamientos.
Genial, toda mi familia me odiaba en ese momento. Y aunque no lo dijeran se podía sentir en el aire. Pero lo que ellos no entendían era que esto ya era algo mucho más fuerte que yo, esto era mi droga y mi perdición.
Y de esa pelea hace ya hacía tres semanas, tres semanas en las que mi familia había bloqueado no solo sus pensamientos, sino también sus vidas de mí. Pero ellos no entendían, no, ellos nunca lo entenderían y no esperaba que lo hicieran, solo esperaba que me diesen la oportunidad de explicárselos.
Subí rápidamente a la habitación de mi ángel. Por suerte ella todavía seguía durmiendo. Me acomode a su lado y la atraje hacia mí. Se sentía tan bien tenerla entre mis brazos, éramos como dos piezas de un rompecabezas que encajan perfectamente. Ella era mi vida y yo era su razón de existir.
—Edward, te amo— Murmuré entre sueños.
Yo no contesté. La amaba, claro que sí, más que a mi propia vida, pero la situación no me dejaba otra opción más que callármelo.
—Edward, no me dejes— Volvió a murmurar.
Me tense al instante. Jamás me perdonaría el haberla dejado hace ya tantos meses, jamás me perdonaría el que la hubiese abandonado, jamás me perdonaría el haberle causado ese sufrimiento a un ángel. Yo era un monstro.
—Perdóname, amor— Le susurré mientras dejaba un suave beso entre sus cabellos.
"Perdóname por haberte dejado, perdóname por haberte hecho sufrir, perdóname por haber hecho que murieras en vida, perdóname por haber sido tan egoísta. Pero por lo que más te pido perdón es por estarte traicionando en este momento".
Me aferré más a ella, deseando que este momento jamás se acabara, que ella jamás se fuera de mis brazos y que nada de lo que yo hubiese hecho la afectara. Pero para mi desgracia mis brazos también extrañaban a otra persona, a esa persona a la que me había vuelto adicto.
—Tanya— Susurré.
Y en ese instante, mi mundo se volvió a venir abajo.
