Capítulo 1

En cuanto escuchó los gritos, Lucia McNaire hurgó entre su ropa para sacar su confiable Heckler de calibre 9 mientras se vestía al igual que la chica con la que estaba.

--- ¿Qué habrá pasado?

---Una infiltración, date prisa, debemos salir cuanto antes… la salida más cercana está saliendo a la derecha… no sé cuantos hay allí…

---Pero… ¿qué haremos?

---Saldremos por un arma… necesitas con qué protegerte… y luego… iremos a la autopista como lo planeado…

--- ¿Y los demás?

---La supervivencia primero querida.

--- ¿Me dejarías aquí de ser necesario?

McNaire se acercó para besarla rápidamente y luego abrir la puerta silenciosamente para finalmente voltear y responder.

---Nunca…

McNaire no sabía el nombre de la chica, pero el hecho de haberse acostado con ella era suficiente como para sentir la necesidad de protegerla. Salió y buscó rápidamente en la oscuridad un arma, sin embargo, lo único que encontró fue una Bretta de nueve milímetros con dos cargadores y un cargador para su Heckler.

---Toma, ¿sabes disparar un arma?

---No.

---Bueno, debes revisar si hay una bala en la recámara para empezar, si la hay solo apunta y tira el gatillo, cuidado con el coleteo, si no hay, recargas así.

McNaire se encargó de meter la bala en la recámara y luego colocó su mano sobre el botón para liberar el cartucho.

---Aprieta aquí para cambiar de cargador, trata de cargar después de la bala 14 para dejar una en la recámara y solo insertar el cartucho, ¿entendiste?

---Apenas…

---No dispares a menos de ser realmente necesario… me encargaré de todo lo que pueda, ¿ok?

---Ok.

McNaire era experta, a sus escasos 22 años, ya había dirigido 5 escuadrones en la guerra de Irak, tenía mucha experiencia con las armas y mucho más con las mujeres. Caminaba lo más silenciosa que podía, las botas que llevaba puestas eran muy cómodas, sin embargo, la chica que iba con ella llevaba unos converse muy lindos pero muy fríos y la suela no era muy gruesa. Los pasillos del centro eran muy largos y atascados de tiendas, los gritos y disparos indicaban por qué lugar NO ir;

--- ¿No sería mejor ir con tus compañeros?

---No… ellos llaman mucho la atención, lo mejor que podemos hacer es ir silenciosas… evitemos cuanto pleito podamos…

---De acuerdo…

Finalmente llegaron a la puerta, el exterior se veía vació, no parecía haber movimientos, debía de haber unos cuantos monstruos, pero no podían ser más de los que podía controlar. Al llegar a la puerta, McNaire se detuvo un momento.

--- ¿Cómo te llamas?

---Elisa.

---Muy bien, Elisa, escucha, vas a abrir la puerta y saldré por ella para inspeccionar el área, entrarás tres segundo de que ya halla entrado…

---Ok.

La chica abrió la puerta y McNaire salió silenciosamente checando a los lados, había dos de ellos a la izquierda a unos tres metros, no eran amenaza, había otro en el callejón de enfrente y cinco a la derecha.

---Escucha amor, no podemos ir por la calle, es muy peligroso, iremos de frente, por ese callejón… envestiré al sujeto, pasa corriendo y espérame a la mitad… fíjate por donde pisas, puede haber algunos en el suelo.

---Si…

La voz de la chica era nerviosa, por lo que McNaire le dio un rápido beso en la mejilla y le dedicó una sonrisa.

---Allá voy.

Corrió con la chica tras de ella, envistió al monstruo azotándolo contra una de las paredes, tomó su cabeza mientras la chica pasaba tras de ella y lo rompió.

---Bien, detrás de mí, cuida mi espalda…

Siguió caminando por el callejón silenciosamente y poniendo mucha atención a lo que pisaba y oía. El final del callejón las dejó detrás de un edificio de seguros, lo mejor era no quedarse ahí mucho tiempo, por lo que siguió caminando hasta el próximo callejón. No quiso ver más allá de lo necesario, pensaba evitar gastar balas al máximo para tener con qué vencer a los perros y las criaturas de las que había oído.

--- ¿Pensamos caminar todo el día?

---No linda, descansaremos en una hora… o cuando encontremos un lugar seguro para hacerlo… sería peor ir fatigadas… debí aprovechar esas horas para dormir…

La chica tampoco había dormido, debía estar desmayándose, no podía tenerla caminando de lado a lado por más de una hora, pero no podían quedarse quietas en un lugar con una sola salida, necesitaban algo con varias opciones de escape.

---Buscamos un edificio con varias salidas… ¿alguna idea?

---Hay una escuela a unas cuadras de aquí, como media hora caminando… tiene 5 entradas y fue de las primeras en cerrar.

--- ¿Tu antigua escuela?

---Si…

--- ¿Cuántos años tienes?

McNaire y Elisa mantenían la voz baja para evitar hacer ruido. McNaire quería relajar un poco a la chica, bajarle los nervios, ayudarla a relajarse.

---18.

---Vas en… la preparatoria, ¿verdad?

---Si, en mi escuela tienen prepa y universidad en el mismo complejo, por eso hay tantas entradas.

--- ¿Y las puertas? ¿Son resistentes? ¿Podremos entrar?

---Si, conozco un truco para entrar… yo… me fugué muchas veces…

--- ¿Ah sí? ¿Para qué?

---Pues…

La chica se sonrojó, lo que hiso a McNaire sentir que la estaba ayudando a relajarse.

---Para salirme a ver a mi novia.

--- ¿Tienes novia?

---Tenía… corté con ella antes de… de todo esto… la extraño… a pesar de que era… una vil zorra.

McNaire ignoró todo a excepción de lo último.

--- ¿Zorra?

McNaire notó un incremento en el número de infectados, pero no prestó mucha atención y no quiso alarmar a su acompañante, aún estaban a salvo.

---Si, descubrí que tenía un novio en otra escuela.

---Que desgraciada, jugar así con los sentimientos de alguien.

--- ¿Tienes novia?

---No, no tengo tiempo para eso.

--- ¿Entonces pensabas acostarte conmigo y abandonarme?

McNaire cambió el tema en el momento en que la escuchó.

---Aumentó un poco el número de infectados por aquí… ¿dónde está la entrada más cercana?

---Ahí, el edificio verde, la reja blanca.

---Valla, se ve resistente y el camino está casi vació… ¿cómo entraremos?

---Fácil, hay unas macetas en la orilla izquierda de la reja podemos fácilmente subir por ahí y saltar la reja.

---Perfecto, eres muy útil linda.

Comenzaron a correr hasta la reja, Elisa trepó sin problemas, pisó sobre las macetas, tomó el borde de la reja y saltó; McNaire la siguió, sin embargo tuvo más dificultad para saltar, llevaba un chaleco antibalas muy incómodo.

---Deberías quitarte eso, nadie te va a disparar.

---Prefiero no hacerlo, estas cosas me han salvado muchas veces.

Las criaturas se estrellaron contra la reja indicando que estaban cerca, eran unos 10, quizá un poco más, pero la enorme reja ni se movía.

---Que buena seguridad la de este lugar…

---Entonces… ¿me ibas a dejar después de… acostarnos?

McNaire comenzó a caminar hacia el edificio.

---Vamos, será mejor que durmamos un rato… buscaré una forma de saber si pasan la reja.

---Deja de hacer eso y responde.

McNaire siguió caminando sin voltear para atrás.