Los secretos al igual que las mentiras suelen crecer con el tiempo, cada día hay más que ocultar; el secreto se hace más grande, crece. El nivel de amnesia de quien o quienes lo guardan debe crecer cada vez que ese secreto se vuelve a vivir, hay más cosas que se deben callar.

Aquél secreto creció y no solo creció, sino que cambió…

La oportunidad de Ginny llegó por casualidad, de la manera más inesperada. Fue una ocasión tan bella y alegre que nadie habría imaginado lo que provocó.

El feliz aniversario de los primeros 25 años de matrimonio de Arthur y Molly; sus Bodas de Plata. Una reunión familiar en donde estaban todos los hijos y los amigos de la familia. Todos festejaban entre sonrisas y los mejores deseos no solo a la pareja sino para toda la familia.

De pronto los nueve miembros de la familia fueron llamados para la foto del Recuerdo de tan especial festejo. Allí se encontraba un fotógrafo de El Profeta y una fotógrafa profesional contratada por Charlie para una real sesión de fotos aprovechando que estaban todos juntos.

Una vez ahí comenzaron a acomodarse pero siendo 9 personas prácticamente adultas el acomodo era complejo. Algunos fueron acomodados sentados; sus padres al centro, 3 hijos de un lado, 3 hijos del otro y el lugar de Ginny en la foto no terminaba de definirse, no querían que estuviera parada y tampoco que estuviera sentada en el piso.

Entonces la fotógrafa sugirió que ella se sentara en las piernas de uno de sus hermanos, así luciría sumamente dulce la foto. Ron estaba en la orilla, parecía un buen lugar, Ginny fue hacia allí llamada por Percy que lo consideraba la mejor opción. Ella se sentó sobre Ron y, con intención de evadir su regazo para evitar las tentaciones, optó por apoyar su peso sobre una de las piernas de su hermano, él inmediatamente abrió las piernas para que ella pudiera acomodarse prácticamente montada sobre su muslo, había comprendido el mensaje. Fue la peor idea que pudo haber tenido

Miento… fue la mejor.

El momento en el que ella dejó caer su peso sobre él, supo que algo extraño sucedía. Había tocado algo en ella que la había hecho sentir como si tuviera la garganta cerrada por un enorme hueso. El muslo de Ron era tan duro como una roca, era como si estuviera montada sobre una barra de acero, pero una barra de acero que tenía una temperatura cálida y además era redondeada y suave, no la lastimaba. Se quedó ahí y la sesión de fotos comenzó.

Para su desgracia la sesión de fotos fue larga, en ocasiones Ron se removía un poco incómodo, tal vez con la pierna entumida, en ocasiones ella se movía y fue donde comenzó a descubrir lo bien que se sentía ese roce, era simplemente placentero, mientras las fotografías se llevaban a cabo y todos se movían de manera normal, ella con tan solo un par de movimientos pudo descubrir qué y cómo debía hacer para disfrutar con Ron tanto como él gozaba con ella. Después de todo era lo justo.

Ron no se percató nunca de lo que Ginny hacia, él simplemente la sostenía como la había sostenido muchas veces. No era extraño que le tocara tener a Ginny sentada en las piernas para alguna foto, cuando eran niños y eran fotografiados con frecuencia eran acomodados así. Él nunca sintió como la humedad comenzaba a salir de ella, ni como sus manos tenían un suave temblor. Ella supo contenerlo correctamente, era casi imperceptible.

El incidente quedó así, no sucedió nada más esa tarde. La sesión de fotos terminó y todos volvieron a la convivencia normal. Cuando la fiesta terminó y los invitados se despidieron. Los miembros de la familia entraron en sus habitaciones y se metieron en sus camas. Ginny no durmió esa noche, solo pensaba con los ojos muy abiertos.

Los días posteriores al festejo fueron para Ginny de alerta, ella jamás sugeriría nada a Ron ni lo buscaría, tenía que esperar a que el diera señales de necesitarla y entonces buscar la manera de actuar. Sus ojos estaban pendientes, sus sentidos atentos a cualquier indicio. Tenía que intentarlo, tenía que ponerlo en práctica. Por lo menos una vez

Pero no hubo que esperar demasiado, esa misma semana su madre los mando a ambos a limpiar el ático que estaba hecho un almacén de basura y había que aprovechar que los únicos hijos que le quedaban en casa estaban de vacaciones. Así que una de esas mañanas se encontraron ambos en medio de una gran montaña de cosas que se habían guardado ahí y no eran más que basura. Ginny supo que era la ocasión que había estado esperando, sabía que Ron tenía ya muchos días sin acercarse a ella y que esa ocasión era claramente cómoda, tentadora. Solos durante horas, encerrados…

Después de un par de horas el calor era intenso, ambos estaban llenos de polvo y era mucho lo que había que arreglar. Ambos querían dejar todo limpio ese mismo día. Terminaron discutiendo fuertemente para después dejar de hablarse y continuar en silencio. La oportunidad se había desperdiciado, pero ella no pensó en eso, en ese momento estaba más latente el estúpido motivo de la discusión. Pero Ron no soporta sentirse rechazado o ignorado, y menos por Ginny que es su más grande debilidad.

Ginny estaba en silencio aún con algo de coraje apilando en una caja una gran cantidad de cosas "eclectricas" inservibles que guardaba su padre cuando él la jaló de la cadera pegándola a él. Ahí estaba de nuevo sintiendo esa dureza restregarse contra sus nalgas mientras él jadeaba quedamente en su oído. Cuando ella supo que Ron estaba cerca de correrse se puso dura creando soporte y resistencia provocando que la fricción fuera en ambos sentidos, Ron por primera vez gimió al eyacular en el orgasmo. Entonces venía su parte…

Antes de que él pudiera recobrar la cordura ella se empujó más y más contra él hasta obligarlo a sentarse sobre una de las cajas y sin mediar palabra montó sobre su muslo derecho y se apoyó con ambas manos en su rodilla mientras su hermano se esforzaba por comprender. La chica comenzó a buscar, a moverse; era agradable el movimiento pero había un lugar especial, un pequeño lugar donde la sensación era desesperadamente satisfactoria. Una vez que lo encontró se dedicó a estimularlo.

Entonces comprendió porque había momentos en que Ron tallaba con especial énfasis su erección en ciertas partes o porque cerca del orgasmos lo hacia de manera mas intensa y constante, y porque 5 minutos antes su resistencia lo había hecho gemir. Ella no podía entender cómo es que él lograba controlarse, cómo es que hacía para no jadear con gemidos como estaban escapando en ese momento de su boca. No podía parar.

Él por su parte estaba ligeramente impresionado, solo la observaba y la escuchaba un poco nervioso, sintiendo la forma en que ella movía su cadera sobre él; ambos sudaban, el esfuerzo era mucho. Ginny se sentía desesperada y a punto de estallar pero no lo lograba. Las uñas de Ginny estaban aferradas a la rodilla de Ron y ella se sintió desfallecer cuando él la tomó por la cintura apoyándola con más fuerza contra él y ayudándola a moverse. De pronto en el momento que menos lo esperó un jadeo agudo y ruidoso escapó de su boca colapsando su cuerpo contra Ron que la sostenía arqueada contra su pecho, Su cuerpo aún se sacudía incontrolablemente y se sentía tan exhausta que no fue capaz de moverse por unos segundos.

Un escozor heleado le recorrió la piel cuando la mejilla sudorosa de Ron se pegó sobre la suya dejando un largo beso. Ambos hubieran deseado que algo sucediera en ese momento, que fueran llamados por su madre, hubiera algún ruido o cualquier cosa que, como siempre, los ayudara a evadir lo que acababa de suceder; pero no fue así.

Ella se levantó aún con piernas temblorosas y volvió a la caja que limpiaba antes; jamás se giró para enfrentar su mirada. El silencio era ensordecedor, ella estuvo segura de que él seguía sentado observándola, tal vez pensando confundido. Después de varios minutos que fueron una tortuosa eternidad la puerta se cerró y él ya no estaba. Sus ojos color miel observaron disimuladamente por la puerta… entró al baño, como siempre

N/A: Gracias a las personas que me sugirieron lo continuara, fueron pocas pero tenía esta inquietud. Espero les haya gustado. Ustedes dicen si seguimos… :P