Al fin el capítulo nuevo, me siento obligada a mencionar que es esta una historia breve, así que los caps son cortitos también.
Los personajes, ambientes y todo lo reconocible, es de JK Rowling, lo otro, lo que es novedoso o extraño, es mío, para gusto suyo.
Saludos
Sube
"Huye sube y vuela, monta en una estrella pero engánchate de ella"
Los sucesos cayeron como en una cascada: la mañana en el lago él resbaló y se la llevó en la caída, mojándose completos, chapoteando entre los peces que los demás Weasleys querían pescar y que salieron disparados arruinándole el día a todos; al medio día, secando su ropa los dos en una orilla alejada de los demás, a Luna le dio por mostrarle a Ron una hormiga curiosa que terminó mordiéndolo, a la rubia se le ocurrió usar una planta para curarle y el pelirrojo sorprendido, vio su dedo volver a la normalidad, luego de una hinchazón digna de espanto. Por la tarde e ignorando los dos a Harry y a Hermione, salieron a dar un paseo por los alrededores, y sí, como Neville había predicho al verlos andar con tanta velocidad, se perdieron.
Curiosa fue la reacción de Molly, que impidió a su marido ir en busca del menor de sus hijos, estaba convencida de que eso de perderse, teniéndolos a todos al otro lado del bosque, era más una jugarreta de Ronald que un verdadero extravío, por eso se les dejó pasar la noche fuera; cuando el sol descendió tanto que ya no podían ver lo que pisaban, Ron adoptó una actitud protectora para con Luna, cosa que ella nunca le había visto y que provocó innumerables preguntas, las cuales, Ron dejó fluir como manantial sin más respuesta que una mirada dura de vez en cuando. Al poco, Luna se adaptó a lo que ocurría y dejó que él hiciera, resignada como estaba a encontrarse algo interesante bajo los rayos de la luna, que les alumbró el camino que pensaron iba de regreso al campamento; nada interesante vio la rubia en toda esa noche y cuando se quedaron dormidos en el hueco del tronco de un enorme árbol, sus brazos se aferraron al cuerpo de Ron y él no hizo intento alguno por quitársela.
Nunca Luna había visto un amanecer tan extraño, el sol caía por entre la enramada directo a la cabeza de Ronald, pintándole los cabellos de naranja, haciéndolos arder en llamas, como si un fuego perpetuo le surgiera de la cabeza; sorprendida se enfocó en peinarle los cabellos ante la nueva luz, apreciando cada nueva llamarada, pronto los ojos azules se abrieron y tras un instante de desconcierto, él sonrió. Volvieron al campamento tomados de la mano como si fueran a perderse otra vez, Luna de vez en cuando señalaba hacia algún lado y recitaba un verso o cantaba una canción; Ron no decía nada, sólo sonreía y se dejaba encantar de a poco por esa actitud de la chica. Había decidido dejarse ir en ella, había tomado la decisión de quedarse ahora con ella y poco a poco, sentía que había sido la decisión correcta.
Todos los esperaban y tuvieron que enfrentar las preguntas, él no contestó una sola ni miró a los ojos de Hermione una sola vez; Luna respondió todo, festejó con Hermione el estar sintiendo nargles en el estómago cada que estaba cerca de Ronald y preguntó cosas incoherentes y subidas de tono a Harry y Ginny cada vez que pudo; ahí el único que optó por apoyar a Ron a sabiendas de lo de Hermione y Krum, fue Neville, que lo acompañó a recoger madera para las fogatas y lo dejó hablar cuando era lo que necesitaba. Les quedaba un día de campamento y lo que Neville dijo retumbó en la cabeza de Ron toda la noche, mientras escuchaba la respiración de Luna en su cama al otro lado de la habitación.
-Cuidado, si haces esto para vengarte de Hermione, cuidado… Luna podrá ser despistada y parecer lejana, pero entre toda esa locura, hay un corazón hecho de plumas. –Ron pensaba y repensaba las cosas y cuando las entendió del todo, bajó su cama, se arrastró por el piso hasta llegar a la cama de la rubia y tragando saliva asustado, llevado por un arranque de locura igual a los de ella, subió poco a poco por la colcha hasta situarse de rodillas frente a ella, con la cara casi inclinada del todo sobre la de Luna.
La miró un largo minuto, pensando muy bien lo que iba a hacer, cuando la decisión destelló en su cabeza lo hizo; se inclinó hasta poder tocar sus labios con los de Luna y le besó en el sueño, llenándose de un sentimiento de paz y emoción que luego no supo controlar. Al abrir los ojos se topó con los azules de ella, pensó que le diría algo extrañada, que actuaría despistada o asustada; en su lugar, Luna le echó los brazos al cuello haciéndolo desorbitar los ojos, abrazada a él permaneció buen rato y sólo una la oyó decir:
-Algo sube desde mi pecho hasta mi garganta… no puedo hablar. –Terminó como entre risas y Ron cerró los ojos y la abrazó fuerte. Sentía exactamente lo mismo.
