N/A: Uhmm... he aquí el siguiente capítulo, para celebrar el Año Nuevo y todo lo que queráis. Capítulo dedicado a Lucía (me alegro mucho de que te haya gustado el fic, en serio), porque ha sido el primer review del fic, y a Haruka.Black-90, porque ha felicitado por adelantado aunque mi cumpleaños sea mañana, 31. Agradecimientos también para fascinating melody, Blue Ewilan Camille y AlexaBlack19. El próximo capítulo estará para Reyes, así que pronto reviews!¡Un beso a todos, y feliz entrada de año!
Capítulo 2: El por qué de las cosas.
-Ha perdido la memoria. Lo último que recuerda es del día que íbamos por primera vez en el expreso de Hogwarts.
A veces, el silencio no es la mejor solución. Son esas veces en las que te preguntan algo sumamente importante, y te quedas callado, mirando, como un tonto a un lápiz. Pero a veces, el silencio no es la peor solución.
-¿Qué? – James estaba perplejo. ¿Había perdido a su casi hermano y a su novia en un día?
-Lo que te he dicho, Potter. No recuerda nada. Nada de nada.
Vale, el shock causado, puede tener varias salidas, a cada cuál más patética, y en el caso de James Potter, salió de una forma ¿inesperada? No, mejor dicho, ilógica, dentro del supuesto de que James Potter es lógico. En cristiano, se echó a reír como si una cabra le lamiera los pies llenos de miel. De una forma algo exagerada. Vale, de una forma bastante exagerada.
-¿Potter?¿No me entiendes o es que ya se te han agotado las neuronas?
Riendo, contestó a duras penas.
-¡Joder, Lily!¡Como si no le conocieras! Está bromeando,¿no te das cuenta?¡Mira que eres inocente!
Por la cabeza de la pelirroja, surcó la idea de una posible broma. ¿Podía ser? Ella no lo creía, pero con Sirius todo era posible. Sin embargo, el enfado hacia James lo que más espacio abarcaba en su cabeza.
-Uno: no me vuelvas a llamar inocente, Potter, - dijo poniendo énfasis en la última palabra.- Dos: no me vuelvas a llamar Lily.
Luego volvió la cabeza hacia Sirius, que todavía estaba desconcertado por lo ocurrido minutos antes.
-Black, por tu bien, que no sea una broma, porque si no, un gran perro negro lo va a pasar muy mal.
Y cerró con todas sus fuerzas la puerta de la enfermería. No tenía permiso para irse, o eso creía, pero sinceramente, le daba igual. Seguía enfadada. Y no tenía claro si estaba más enfadada por ser idiota, por ser inocente, -como dijo Potter- o porque tenía ganas de llorar. Salió corriendo a su habitación, intentando pensar en otra cosa que no fuese el anormal del buscador de Gryffindor. Otra cosa mejor. Por ejemplo,¿hacer los deberes de Pociones?
Mientras tanto, en la enfermería, James estaba hipando, intentando parar de reír. Remus, sentado en la cama de Sirius, le miraba sin decir nada.
-¿Sirius?
-Esto… ¿Remus?¿Qué ha querido decir con que un perro negro lo va a pasar mal?
-¿De verdad no lo sabes?
-De verdad de la buena.
-Entonces ya te lo explicaré. De momento descansa, que voy a ver si puedo hacer que James deje de reír.
Una vez Remus consiguió –con una solución de collejas- que por fin James dejara de tener ese ataque histérico de risa, ambos se sentaron en la cama de Sirius.
-Venga Padfoot, que yo no pico con esas chorradas.
Sirius miró al chico de pelo más claro.
-¿Por qué me llama así?
Remus sonrió, y ya de paso, le dio otra colleja a James, que se quejó con un profundo "¡Ay!"
-Porque es un sobrenombre, un apodo. Te llamamos cariñosamente Padfoot, como a mí me llaman Moony, a Peter Wormtail, y a él Prongs.
-Ah… ¿Y por qué Lily está tan enfadada con… Pott… Jam… Prongs?
-Pues porque el tonto este acaba de dejarla.
-Ah… ¿por qué?
-Ah, yo no lo sé. ¿James?
-¿Eh? – James estaba tan ensimismado procesando que era cierto que Sirius había perdido la memoria, que no escuchaba nada de lo que decían.
-Déjalo.
-¿Cuándo podré salir?
-No sé, mañana le preguntamos a la enfermera. Espero que mañana,¡es sábado! Y yo quiero ir a Hogsmeade para comprarme libros.
-¿Y os dejan salir solos?
-Padfoot, ya estamos en séptimo,¿recuerdas?
-Ah, sí. Es verdad. ¿En serio sois mis amigos? Me lo ha dicho Lily y…
En ese momento, fue como si James despertara. Pasó un brazo sobre el hombro de Sirius, y seriamente, le dijo.
-Claro que eres nuestro amigo. Eres como nuestro hermano. En serio.
Pero a Sirius, esta declaración tan profunda no le llegaba a convencer. Es más, no le caía bien Potter. Solo se calló, e intentó cambiar de parecer, sin efecto.
-¿Y me llevo bien con Lily?
-Sí, aunque creo que ahora no se acercará mucho a nosotros.
-Ah, ya entiendo.
En ese momento, Madame Pompfrey les echó unos cuantos alaridos, diciendo que no eran horas de visita, y que ya vendrían otro día, como visitantes o pacientes. También preguntó dónde estaba la señorita Evans, ya que todavía se tenía que quedar esa noche en la enfermería, y al ver que no contestaban, les dijo que la buscaran para que volviera. Sirius Black, un niño (más niño) por dentro, pero ya crecido por fuera, se quedó solo en la enfermería, con la única luz que la que entraba por las ventanas, que reflejaba una gran luna creciente, en medio del cielo.
-¿Lily?
-Remus, vete.
-Pompfrey te busca. Tienes que quedarte esta noche en la enfermería, dice.
-Estoy bien, me iré a mi cama.
-Por favor, ya sabes cómo es, y cómo me matará si no vas. Parece que siente predilección por mí.
Lily, aún no queriendo, se rió. Se había propuesto alejarse de los merodeadores, pero parece que algo en el firmamento no estaba de acuerdo con esa elección.
-¿Cómo sabías que estaba aquí?
-Tengo un hábil poder para encontrar personas.
-¿También para hacer que se pierdan?
-¿Qué?
-Nada… no pasa nada.
Pero sí pasaba, y se le notaba. Remus no quería decir nada, pero sabía que era por James.
-¿Me contarás qué ha pasado?
-Nada… lo de siempre… James…
-Lily…
-Me voy a la enfermería. Buenas noches, Remus.
Y Remus se quedó, solo, en mitad de la torre de Astronomía. Parecía que se estaba desmoronando todo a su alrededor, y no podía evitarlo. Miró la luna.
-Parece que estoy destinado a que tú seas mi única compañera, odiada luna…Cuando Lily entró en la enfermería, Sirius no estaba dormido. Pero no sabría decir si estaba totalmente despierto, porque parecía respirar muy fuerte.
-¿Sirius?
-¿Lily?
-¿Qué te pasa?
-¿Podrías… podrías… conseguir una lámpara o algo así?
La pelirroja estaba asombrada¿tenía miedo a la oscuridad? Cogió la varita, y con un "lumos", una luz les iluminó tenuemente.
-Gracias. Es que no estoy acostumbrado a estas habitaciones tan grandes.
-Pero yo creía que vivías en una mansión.
-Sí, pero tenía mascotas, y dormían conmigo.
-Ah.
-¿Lily?
-¿Qué pasa, Sirius?
-¿En serio James es mi amigo?
-Sí.
-Entonces,¿por qué no me cae bien?
-Supongo que porque no has visto su lado bueno. Pero en realidad, os parecéis mucho.
-No lo creo.
-Ya lo verás.- dijo sonriendo.- y ahora, a dormir.
-¿Lily?
-¿Qué?
-¿Por qué James te dejó?
Ella suspiró.
-A dormir, Sirius.
A la mañana siguiente, Lily se despertó cuando ya era la hora de comer. En la cama de al lado, Sirius comía de una bandeja plateada, comida que al parecer era para dos.
-Buenos días. –dijo con la boca llena-
-Buenos días… ¿esa no era mi comida?
-Ehhh… ¿en serio?
-Bueno, no pasa nada.
-Han venido a verme James, Remus y Peter.
-¿Y dónde están?
-Comiendo.
-Por supuesto, como siempre.
Al fin, llegó otra bandeja de comida, para ella, y empezó a comer, en silencio. Solo se oía en la enfermería era cómo masticaba Sirius las patatas fritas. Y la situación continuó así hasta que entró Severus Snape, con un envase entre sus manos. Con un gruñido, intentó ignorar a Sirius, y fue directamente a la cama de Lily.
-Te he traído el postre.- dijo destapando el envase. Estaba lleno de helado de vainilla, la pasión secreta de Lily.- para que aceptes que vengas esta tarde conmigo a Hogsmeade.
Lily le miró escépticas. Snape tragó saliva.
-Ya sabes, por los viejos tiempos.
-Está bien.- sonrió.- por los viejos tiempos. Espera que termine de comer.
Sirius gruñó. Snape le miró. Pero no dijo nada.
-No me caes bien, Snivellus.
-Lo sé, Black, y tengo el placer de decir que es mutuo.
-Sirius, ahora no te ha hecho nada… cállate. Tienes que hacer amigos, recuerda.
-Bah, pero es que me mira mal,¡Lily!
-Sev, no mires mal a Sirius.
-No lo hacía. Se está comportando como un crío.
-Anda, vayámonos. Sirius, pórtate bien, que pronto vienen a verte los demás. Luego, cuando vuelva, te iré a ver, si quieres.
-¿Me traerás algo?
-Sólo si te portas bien.
-Vale, pero es una promesa.
Y así, con buen humor, Lily se fue con Snape y la tarrina de helado de vainilla. Una vez fuera, él le preguntó con una sonrisa:
-¿Qué fue esa escena maternal, Lily?Aún riendo, Lily y Snape se cruzaron con los merodeadores. James iba a decir algo, pero un empujón de Peter, y una mirada de Remus hicieron que se mordiera la lengua. Era cierto, tenía diecisiete años, y tenía que ir madurando. ¿En serio estaba pensando en eso? No, qué va. Estaba pensando que Snivellus pronto lo pagaría. Y muy caro. Entró en la enfermería, todavía furioso, con la imagen de Lily y Snape riéndose, de camino a Hogsmeade, y con helado de vainilla en las manos. ¿Helado de vainilla?¡Ni siquiera sabía que a Lily le gustara el helado en invierno!
-Ese estúpido Snape…
-James, cálmate.
-Padfoot,¿cómo estás?
-Bien, James. Lily acaba de salir.
-Ah, ya, la hemos visto con Snivellus saliendo hacia Hogsmeade.
-Ah… ¿y no te molesta?
James frunció el ceño.
-¿Por qué habría de molestarme?
-Pues porque te gusta.
-No me gusta, ayer corté con ella.
-Ah,¿sí?¿Por qué?
-Porque llevaba demasiado tiempo con ella. Precisamente eres tú el que dice: "en la variedad está el gusto". ¿Para qué tener una? Así, puedo estar ahora con quien quiera. Además, ya estaban rumoreando que "había sentado la cabeza". ¡Yo!¡James Charlus Potter!¡Perder la cabeza por una chica! Ni de coña, Sirius.
-Pero,¿no la quieres?
-¿Querer?¿Qué más da? Lo mejor es tener a más de una chica en la cama, y si es en una misma noche, mejor.
El silencio reinó de nuevo en la sala llena de camas. Los merodeadores sabían que James era frívolo con las mujeres, con cualquier chica que se le cruzara, pero no hasta tal punto. ¿Sería el dolor?¿Realmente quería a Lily e intentaba ocultarlo? Solo Sirius, en su actitud normalmente infantil, pronunció las palabras que alguien tenía que decir:
-James, eres un grandísimo gilipollas.
