Capítulo 2: El Choque de Monstruos Opuestos
Entre todas las definiciones posibles, monstruo era la que menos aceptaba. Sabía que su existencia podía ser algo miserable por el hecho de ser un omega, pero no era como si hubiera deseado ser uno de esta clase. Aun menos sabiendo que podían tratarlo como a una vil puta, cosa que hasta cierto punto no sería tan bajo como lo que había pasado ya tiempo atrás. El odio había inundado su interior hace tiempo, y este se había convertido en determinación. Solo que resultaba el colmo el tener como superior a alguien de clase alfa. Los odiaba.
¿Qué eran los alfas? Probablemente la mayor mierda que podía existir en el mundo. Así los veía Eren. Personas que se creían superiores ante los demás y sentían tener derecho de autoridad por esto mismo. Se dice que en tiempos anteriores, los alfas sometían a los betas como subordinados, hasta que la especie comenzó a decrecer, y los betas al ser mayoría, tomaron el mando.
Sin embargo, esto mismo había provocado el casi aislamiento de los alfas y el crecimiento de su ego. Ahora se trataban de pequeños grupos que estaban en la cima de la sociedad por un modo u otro, criminales o adinerados del País de la Noche Eterna.
Bien podrían haber razones de sobra para que Eren le molestara tener un superior alfa siendo de clase omega. Se supone que dentro de la organización no importaba la clase a la que se perteneciera, sino los méritos logrados en su labor como agentes, cosa que igualmente le daba ventaja a los alfas. El ACK01-A caía incluso en el colmo de ser un "ACK", es decir, un Ackerman.
Siempre se dijo que la familia Ackerman fue el resultado de experimentación para lograr crear una especie similar a la Alfa; sin embargo, se encontraron varias ramas entre las cuales habían Ackermans tanto betas como alfas, ya que un beta Ackerman combinado con un alfa daba como resultado también a alguien del segundo tipo. Esto provocó problemas durante cierto periodo en el cual los Ackermans eran tan codiciados por los alfas como los omegas. La misma población intentó exterminar a esta familia, por lo que siempre se mantenían ocultos.
A final de cuentas, tras el régimen que aplicaba a los omegas y cuando se creía que no había más de esa familia que no estuviera en la clase alfa, la situación se tranquilizó un poco y los Ackermans restantes salieron a la luz. Resultaba irónico encontrar a un Ackerman alfa que no estuviera en el crimen organizado donde bien podría liderar grupos.
Ni siquiera Eren podría negar la realidad de la dinastía Ackerman, aun si para muchos era solo un cuento de esos que se narran antes de dormir. Había tenido la fortuna de conocer a una joven Ackerman, su amiga Mikasa. Esta joven tuvo la mala suerte de que su padre fuera asesinado por el mismo hecho de ser de esta clase, y su madre fue una beta que terminó con la misma suerte solo por estar cerca, mientras ella tuvo que sobrevivir sola. Para mantenerse mejor económicamente sin perder la posibilidad de tomar el antídoto, decidió entrar a la agencia de seguridad como única alternativa de vida.
Ciertamente Mikasa tenía un gran apego a Eren, ya que como ella, a él le había tocado vivir injusticias a causa de su especie. No negarían que más que amigos, se habían apoyado como familia, donde incluían a su compañero Armin Arlert, quien entró a la agencia de igual manera por motivos económicos tras el asesinato de su abuelo por un MNH.
Bien, era tarea de Mikasa y Eren el proteger a este compañero, quien a pesar de no ser fuerte, tenía potencial intelectual como estratega. Eren aún quedaba un tanto lejos de las habilidades de Mikasa, quien era la número uno en la clase de reclutas. Desde el comienzo se había hecho notar y se dieron a la vista sus genes Ackerman.
Ya se había escuchado un rumor con anterioridad de que aquel a quien llaman Valkyirie era un Ackerman, con la diferencia de Mikasa de que era un alfa. Eren jamás negaría que había tenido curiosidad en un comienzo por conocerlo. Se decía que su poder en batalla era igual que el de cien agentes juntos, y que incluso había exterminado decenas de MNHs en una sola misión. Ya Eren había anhelado ver una de las llamadas Danzas Sangrientas de Valkyrie, cuando este agente mostraba sus habilidades con la espada.
Era una lástima que al conocerlo resultara ser un alfa prepotente más, con una actitud del asco. El agente más fuerte de la humanidad resultó ser una total decepción incluso momentos antes de darle la cara. Por el momento Eren sabía que incluso aunque se metiera en problemas, no dudaría en defenderse de este hombre y tomaría el valor de golpearlo de ser necesario.
Se pasó toda la noche meditando sobre lo odiosa que sería su vida bajo el mando de aquel hombre mientras estaba al servicio de la agencia. Se levantó más temprano de lo usual para tomar una ducha; debía estar presentable en su primer día laboral, la presencia del ACK01-A no evitaría el tratar de quedar bien ante el resto. Según tenía entendido, la tropa de élite acababa de tener una misión, por lo que tenían tiempo libre de patrullaje en la ciudad como recompensa. Cosa que la tropa tomaba como días de aprovechamiento para entrenar en vez de descansar, algo admirable tal vez.
El agua era un recurso escaso por lo que la ducha fue bastante rápida. Había infracciones por el exceso de uso del agua, así que aparte de la cuenta de consumo habitual de agua, llegaba un monto monetario extra en caso de exceder cierto parámetro. Situación que cualquier ciudadano común solía evitar, excepto la gente adinerada.
La corta estancia bajo el agua caliente que recorría su cuerpo fue suficiente para relajarlo un poco, e incluso mejorar su estado de ánimo y hacer que sus ojos regresaran a su estado natural, un color aguamarina. Eren tenía cierta mutación a partir de la radiación en su sistema, con la que cuando se ponía de mal humor, sus pupilas se tornaban de un color dorado. La misma tonalidad que adquiría cuando su cuerpo mutaba totalmente, aun si su cuerpo no cambiara de forma.
Eren podía ser un libro abierto para quien conociera este detalle. Su temperamento jugaba con su vista y no podía negar nunca su estado de ánimo. Justo al salir de la ducha, las alarmas de la ciudad comenzaron a sonar al unísono como era habitual, aparte del crujido de las lámparas al ser encendidas.
"Ha llegado las seis a. m. El sol superficial debe estar en posición. Es momento de iniciar las actividades en zona Sina."
Esto era sinónimo de que podía salir a trabajar. Según el reglamento de la nación, ningún habitante de clase omega podía estar fuera de sus hogares hasta el sonido de esa alarma, al igual que debía estar de regreso tras el sonido de la alarma nocturna. Podía resultar algo temprano, porque usualmente las personas se levantan a partir del sonido de esta primer alarma, pero Eren pretendía visitar antes a la agente ZOE01-B, sabiendo que esta solía quedarse dormida entre los papeles de su oficina en el trabajo. Necesitaba pedirle un favor.
ZOE01-B, la señorita Hanji, era probablemente la persona a la que le tenía más confianza entre sus conocidos. Incluso tenía mejor relación con ella que con Mikasa y Armin, ya que era esta agente la que le hacía inspecciones constantes, así como ayudarlo en sus tratamientos Inhibidores y en el entrenamiento como MH. Lo mejor para Eren había sido entablar una relación de amistad con ella si terminaría hablándole de sus periodos de celo, cosa que resultaba una total vergüenza, pero era su obligación informar.
Además, el recorrido temprano resultaba aún más conveniente, dado que apenas recientemente se les había informado al resto de que era un MH. Solamente un par de minutos después de esparcirse la información, había tenido la negativa del resto de agentes, no solo de su superior.
La ceremonia de graduación había sido un total caos. Aun frente a superiores, Jaeger había sido insultado como si se tratara de una abominación. Los gritos provenían incluso de sus compañeros de entrenamiento regular, a excepción de algunos con los que Eren ya había compartido información por considerarlos de confianza, probablemente eran sus únicos amigos. El color dorado en sus ojos probablemente había estado presente antes de encontrarse con el agente Ackerman. Él solo fue la gota que derramó el vaso.
Por ahora, era una meta extra que se agregaba el castaño: el tratar de ser aceptado por el resto. Probablemente lo lograría a través de méritos, con lo que podría silenciar a su superior y tal vez ser reasignado a otra tropa. Aunque ya había sido informado por el Comandante Erwin que se había seleccionado al ACK01-A para encargarse de él, porque esto generaría más confianza al gobierno de aceptar el ingreso de MHs a la agencia de seguridad y que no terminen como ratas de laboratorio.
Después de vestirse con su nuevo uniforme, que constaba de una chaqueta corta y un par de pantalones negros con una camisa rojiza en la que resaltaban las correas negras para el caso de uso del equipo 3D (aunque por el momento no lo usaría), salió del edificio principal de la agencia en búsqueda de Hanji.
Caminó bajo la lluvia artificial que se producía en ese día específicamente. Esta lluvia era producida tras liberar las nubes condensadas de agua, que se hacían mediante el sobrecalentamiento de agua en la zona acuífera, proceso realizado con el fin de mantener un equilibrio natural para la vegetación interna en la ciudad. Jamás se negaría que la plantación de flora era vital en todo el país, como aporte de oxígeno natural aunque en pequeñas cantidades.
Probablemente a causa de la lluvia en martes, era también que la gente salía a realizar sus actividades un poco más tarde. El agua sumada a la baja temperatura provocaba mayor ausencia de calor, así que en pocas palabras los martes eran los días más fríos. Como era de esperarse, había quejas de la población por tal acto. Eren, en cambio, disfrutaba la lluvia, viéndolo como el único día en que empapar su cuerpo no resultaba una actividad costosa.
Luego de disfrutar la vista de la ciudad una tanta solitaria, logró llegar al edificio donde se encontraba Hanji. Antes de entrar al lugar, se sacudió un poco la cabeza despeinándose un poco. Por suerte la chaqueta y el pantalón eran de material impermeable.
—Disculpe —dio un par de toques a la puerta antes de abrirla e ingresar—. Señorita Hanji…
—¿Eh? —volteó la mujer castaña de lentes, quien estaba recargada en su escritorio a medio dormir. Sin embargo, al ver al moreno reaccionó de sobresalto—. ¡Oh, Freya! ¿Qué te trae por aquí? —preguntó animada tomando más fuerzas.
—Disculpe mi atrevimiento, pero sabe que no me gusta ser llamado Freya —frunció el ceño el joven—. Quería pedirle un favor…
—¿Por qué? ¡Te queda muy bien! —descaradamente, la castaña se acercó directo al joven, agachándose para acariciar su vientre—. No tengas vergüenza. Es más, deberías sentirte orgulloso. ¡Eres una maravilla de la naturaleza! Los omegas de casta pura se suponían que se había extinto y solo quedaban omegas de clase más baja que incluso terminaban estériles. Realmente encontrarme uno de casta pura amerita que lo llame Freya.
—Pero Freya suena afeminado… —comentó el joven con un poco de bochorno. Resultaba molesto que por el hecho de ser omega lo tomaran en cuenta como una fémina, ya que comúnmente la fertilidad se daba con más frecuencia en mujeres.
—Pero, querido, no se me ocurre cómo más llamarte.
—Tal vez solo por mi nombre… —la castaña en descontento terminó haciendo solo un puchero y negó con la cabeza.
—Y bien, mi Freya, ¿qué favor me querías pedir? —a Eren no le quedó más que suspirar.
—Pues, verá… Hoy inicio en el grupo de élite y…
—No sabes dónde se encuentran —interrumpió la castaña tratando de adivinar—. Tranquilo, muchacho, yo te acompaño.
—Gracias, señorita —respondió aliviado al ser aceptada su petición. La castaña se levantó y entró en paso para indicarle el camino.
—Y bien. ¿Cómo te fue después de la ceremonia? Vaya que fue todo un desastre que la gente empezara a gritar —suspiró—. Tienen la mente muy cerrada, aunque ya esperábamos una reacción así. Bueno, en realidad también esperábamos que Levi estuviera presente para recibirte. Así todos terminarían intimidados con Valkyrie y tal vez el alboroto fuera contenido.
—Ese señor… —frunció el ceño el muchacho.
—¿Qué? ¿Qué pasa con Levi? —preguntó extrañada.
—Solo no me cae bien…
La castaña rio enérgicamente.
—Dale un poco de tiempo. Tal vez te asuste su carácter, pero luego te acostumbrarás y verás que todo se compone. No puede irte tan mal a su lado.
—Pero… Es igual al resto, o peor. Él no solo me llamó monstruo, sino que casi me asfixia —agachó la mirada—. En definitiva no será agradable estar con él.
—Oh —permaneció pensativa—. Tranquilo, cariño. Levi no es mala persona, tal vez solo estaba de mal humor o algo…
—Igual no me agrada. Parece solo un alfa agresivo más.
—No debes preocuparte de que sea un Alfa. Bien tú posees la fuerza de un MH.
—Soy omega. ¿Qué pasará si un día entro en celo y me ataca? Sería repulsivo.
—Oh, de eso no te preocupes. Confío en que tomas tus inhibidores como es debido, además de que Levi no tiene sentido del olfato.
—¿Eh? ¿A qué se refiere? —preguntó sin entender.
—Bueno, los alfas detectan a los omegas en celo por su olor, por lo que terminan perdiendo el control y atacan sexualmente. Sin embargo, Levi no puede hacerlo porque su olfato no funciona. Podría tener un omega en celo al frente y no saberlo diferenciar de un beta.
—¿Es en serio? ¿Por qué un alfa siendo de clase de cualidades superiores tendría un defecto? Es la primera vez que escucho algo así.
—Bueno… —se detuvo a pensar la castaña e interrumpió el paso en búsqueda del grupo de élite—. No es como si Levi resultara ser un alfa defectuoso. Su problema no es físico, sino mental.
—Sigo sin entender, señorita —la contraria suspiró un poco y volteó a ver a los alrededores para asegurarse de que no hubiera nadie cerca.
—Te contaré solo porque se trata de ti y sé que no saldrías como vieja chismosa a contar cosas que no debes. Además, no quiero que veas a Levi como una mala persona, simplemente su carácter se forjó así poco a poco.
—Oh… De acuerdo —no sabía qué decir exactamente.
—Eren, ¿crees que los alfas tienen un omega destinado?
—No, eso es ridículo. Esa clase de cosas son como cuentos infantiles —arqueó la ceja de solo imaginarlo. En definitiva era una simple creencia de ficción.
—Bueno, digamos que Levi sí lo creía, y tenía una omega como pareja a la que atesoraba. Sin embargo, ella fue asesinada y desde entonces el olfato de Levi dejó de servir. No hay registros en el expediente médico de Levi que indicaran que tuviera algún indicio de este problema, por lo que puedo deducir que solo fue cuestión mental. Y pues, no ha mostrado señales de recuperación en años.
—No sabía nada al respecto…
—Bueno, no se supone que deba estar contando las situaciones personales de Levi, aunque me parecía interesante la cuestión. Me gustaría hacer una tesis sobre las relaciones entre alfas y omegas. Tal vez las parejas ideales aún existen en medio de esta guerra de castas. Desde que Levi perdió a Isabel me he empeñado en que me ayude en eso, pero no quiere cooperar. Pff, ese hombre es aburrido.
—Supongo que podría ser un tema interesante, pero eso no tiene nada que ver conmigo. Aun si se volviera amargado por eso, no justifica el hecho de lo que me hizo ayer.
—Ah, muchacho, habrá que darle el tiempo al tiempo. Aunque no negaré que Levi es un bruto —Hanji finalmente le soltó las manos para seguir adelante en su andar.
En efecto, las cosas que pasara Levi, no justificaban el maltrato de ninguna manera. Eren lo entendía por experiencia propia. El tener guardados sentimientos del pasado no significaba que se juzgara las cosas sin conocer. Bien aquel castaño solía ser temperamental y hasta agresivo, pero sabía controlarse lo más que podía.
A la fecha solo había llegado al caso de golpes con su compañero Jean Kirstein, un +B con el que solía discutir, y de una manera u otra acababan golpeándose e insultándose el uno al otro. Era irónico que se agredieran usando palabrerías respecto a su fertilidad varonil si tenían el mismo caso, bastante estúpido para los que los observaban. Ahora sería un reto evitar la violencia contra su superior si este no tenía el mínimo interés en contenerse, pero no quería quedar mal como subordinado.
Después de bajar por el ascensor continuaron el recorrido hasta el edificio A2C, donde se encontraba la zona que el grupo de élite solía tomar para entrenar. Se encontraban en la planta alta del edificio donde no había techo cubriendo, solo un poco de vegetación en el suelo y un espacio cubierto de tierra, simulando estar en la planta más baja aunque resultaba ser al contrario. Para fortuna de Eren, el agente ACK01-A aún no llegaba por estar atendiendo asuntos con el Comandante. Ahora solo trataría de conocer al resto del equipo teniendo la esperanza de que no le dieran un trato similar al de su jefe.
—¡Oh! ¿Eren Jaeger, cierto? —de inmediato se acercó una castaña de estatura baja a recibirlo entusiasmada.
—Oh, sí… —se detuvo un momento detrás de Hanji con un poco de vergüenza.
—No seas tímido, muchacho, ve con tu equipo —rio la de lentes empujando al joven adelante—. Debo continuar con mis actividades, así que aquí te dejo. Espero que más tarde me cuentes cómo te va.
—G-gracias, señorita —aún trataba de evitar un poco al resto mientras la ZOE01-B se retiraba.
—No tengas miedo, Eren, no es como si mordiéramos —le sonrió aquella joven de enormes ojos color miel—. Es un gusto conocer al nuevo miembro del equipo. Apenas ayer por la noche nos informaron sobre ti, estaba ansiosa por conocerte.
—Gracias, señorita —se acercó un poco más tranquilo.
—¿Y gracias por qué? Solo te estamos dando la bienvenida. Por cierto, soy la agente RAL02-B.
—Tch, en vez de recibir mocosos, deberías seguir entrenando —comentó un castaño canoso con mala expresión tratando de sonar frío.
—¡No empieces! ¡Dale la bienvenida a Eren! —regañó la joven al contrario.
—Huh, no te aproveches de ser mi prometida —trató de fingir indiferencia, cosa que era muy evidente—. Soy el agente BOS02-B.
—No empiecen con formalidades, muchachos —se acercó un rubio sonriendo firme—. Soy Eld, ellos son Petra y Auruo. Bienvenido al grupo, muchacho. Lamentamos que el líder no esté presente, pero nos informó que llegaría un poco tarde.
"Por mi mejor", pensó el castaño de solo recordarlo. Por el momento el resto de los miembros se veían amables, esperaba que fuera así.
—Supongo que también debería presentarme, aunque parece que ya saben mi nombre —rio el chico—. Mi nombre es Eren, agente JAE03+O, pero preferiría que me llamaran por mi nombre que por mi matrícula. Me parece menos tedioso.
—¡+O! ¿Entonces era cierto que eres omega? ¡Waah! ¡Es todo un placer! —aquella castaña no pudo evitar dirigirse hacia Eren y tomarlo de las manos—. Cualquier cosa que necesites puedes acudir conmigo con toda confianza.
—G-gracias, señorita —los extraños ánimos de la joven resultaban algo desconcertantes.
—Bueno, ¿y qué deberíamos hacer por tu bienvenida? —preguntó Eld.
—No creo que sea necesario hacer algo. Deberíamos entrenar, ¿no es asi? —cualquier temor respecto al equipo se había esfumado. Posiblemente en menos de cinco minutos ya se había dado cuenta del tipo de personas con las que trataría. Eran bastante agradables como para tener un líder tan desagradable.
—Me gustan tus palabras. Usualmente entrenamos en parejas, así que… ¿Cómo nos organizamos?
—Tch, si es un omega, debería estar contra Petra —bufó Auruo.
—¡Auruo, no empieces! —lo golpeó la joven—. ¡Más te vale comportarte mejor! —aquella muchacha parecía tener cierta facilidad para gritarle—. Pero sí me gustaría practicar con Eren.
—Por mí está bien practicar con quien sea —respondió el castaño, aunque el carácter de Auruo le parecía de mal gusto. Le recordaba a cierta persona.
—No le hagas caso, Eren. Auruo suele querer imitar al líder de escuadrón y habla así, pero en realidad es buen compañero. Su carácter jamás se acercaría al del líder —comentó Eld tratando de apaciguar el momento.
—Oh… ya veo. El señor Ackerman es…
—Bastante frío, pero no te asustes. Simplemente cumple sus órdenes al pie de la letra y no dudes en hacerlo, es todo lo que necesitas. Y saber improvisar, porque es raro que ordene algo —una pequeña carcajada salió de Eld con este último comentario—. Es líder de pocas palabras, así que debes acostumbrarte.
—E-entendido.
—Bueno, entonces, ¿estás listo, Eren? —dijo la muchacha.
—S-sí, seguro —respondió atento.
—Solo te advierto que el hecho de que sea mujer no me hace débil. Por algo entré al equipo —apretó los puños mientras se ponía en posición—. Estábamos practicando pelea cuerpo a cuerpo.
Parecía que el calentamiento de músculos no estaba mal. Realmente Petra era hábil y veloz, aunque de cualquier manera Eren trataría de no dañarla por su conciencia. No era que la minimizara, pero no le gustaría herirla, aunque ella al contrario no se contenía. Había conseguido derribarlo un par de veces, haciéndolo golpearse contra el suelo, ensuciándose ligeramente aunque caía solo contra el pasto mojado que amortiguaba el golpe. Parecía que las energías de Petra no se acababan, estaba un tanto insistente a que el castaño la atacara.
Eld notó la situación y decidió dar una pausa. Tal vez para que Eren realmente se tomara en serio la practica debía pelear contra un hombre también.
—Hey, muchachos —habló para dar la pauta—. Creo que deberíamos cambiar de contrincante, ¿les parece?
—Tch, no me pongas contra Petra.
—Creo que no te conviene, te daría una paliza —rio ella.
—¿Hah?
Antes de que la charla continuara, una persona más se hizo presente, aquella a quien Eren no había deseado ver en todo el día. De inmediato, los tres agentes se posicionaron en fila con posición de firmes y dando el saludo clásico de la nación. Aunque Eren reaccionó un tanto lento, no dudó en imitarlos. Debía ser entendible el error de novato, pero aun así aquel hombre le pasó de lado susurrando.
—Que estúpido… —el murmullo fue lo suficientemente audible solo para el muchacho, cosa que despertaba un extraño sentimiento en él. No dudaba de que en cualquier momento terminaría alternando el color de sus ojos. Tal vez lo más cordial habrá sido que al llegar tarde este hombre ofreciera una disculpa o por lo menos saludara, pero no era su estilo. Simplemente se posicionó frente al cuarteto—. ¿Cuál es la práctica?
—¡Señor, el entrenamiento del día de hoy consistía en pelea cuerpo a cuerpo! —respondió Eld en tono un tanto militar. Era quien usualmente sabía dar respuesta un tanto formal al estilo en que se había educado a los cadetes a responder a sus superiores.
—Oh —respondió el ojiplata desinteresadamente. Por lo general no entraba en práctica con el resto de sus subordinados y se quedaba a observar. Sin embargo, tenía unas extrañas ganas de entrenar y ciertamente sin buenos motivos. Su vista terminó dirigiéndose contra la del novato que aparentemente estaba tratando de evadirlo—. Es de mala educación no darle la cara a un superior cuando les habla —dijo en tono seco dirigiéndose hacia el castaño y hablando de educación aun sabiendo que tal vez no era el indicado para ello.
—Discúlpeme, señor —le correspondió la vista aquel joven, a quien el ojiplata se quedó observando por unos instantes analizando. Si su memoria bien funcionaba, recordaba un color diferente en las orbes de Eren, quien esta vez tenía un color más apacible.
—Esmeralda…
—¿Hay algún problema, señor? —preguntó Petra tratando de evitar que su líder se enfocara demasiado en el castaño de manera tan incómoda.
—No —dio la vuelta, pero al dar un paso se detuvo—. Túrnense en el entrenamiento, pero quiero probar al novato —no había alguna buena intención en definitiva.
—¡S-sí, señor! —gritaron al unísono, mientras Eren se preparaba mentalmente para lo que sucedería.
Cada uno regresó a su posición de combate. A final de cuentas, Petra se decidió a enfrentar a Eld, mientras Auruo se mantenía en espera. El ojiplata se posicionó un poco más alejado del resto, dando directo al centro del lugar donde la vegetación se hacía más carente y solo había lodo bajo ellos. Por lo menos la lluvia había cesado.
—Mocoso, será combate al estilo libre.
—Sí, señor —respondió siguiéndolo y luego se posicionó en su lugar.
—Ataca primero —dijo en tono amenazante dirigiéndole una vista retadora.
—¿Eh?
Ante la simple pregunta del poco entendimiento, obtuvo una patada directo hacia la cabeza como respuesta, demasiado rápida como para haberla notado y fuerte como para derribarlo. En definitiva una sin comparación, diferente a los ataques anteriores de Petra. Dejó a Eren algo aturdido y sin oportunidad de reacción, el mismo mareo del golpe lo hizo caer directo al suelo. No negaría que incluso la reacción lenta no le hizo llegar al dolor de inmediato, sino hasta levantarse, llevar su mano hasta su boca y ver cómo algo de sangre proviniendo del interior de su mejilla comenzaba a salir.
—Que pelees, bastardo —era obvio que Levi quería terminar con lo de su encuentro del día anterior. Cuando todo se volvió claro para el muchacho, su mente comenzó a figurar lo que debía hacer: defenderse de aquel desgraciado—. ¿Acaso no escuchas?
El ojiplata se acercó a paso lento y dispuesto a golpear nuevamente al joven. Sin embargo, fue recibido con un contrataque por sorpresa tras la reacción inmediata del castaño, quien aparentemente no se quería quedar atrás en velocidad y logró dar un puñetazo directo al rostro de su superior.
—Entendido, señor —escupió el resto de sangre en su boca, mientras le respondía la mirada a aquel hombre, mostrando nuevamente aquellos orbes dorados. Tal vez atinar un solo golpe no sería ganar la pelea, pero había hecho que el cuerpo de Eren se llenara de energía. No se dejaría intimidar.
—Oh… —tocó el pelinegro su mejilla algo adolorida por el golpe, para sentir cómo su sangre hervía. El muchacho quería darle guerra.
Antes de que el menor quisiera disfrutar más del logro de golpearlo, le devolvió la agresión con un rodillazo en el estómago, que nuevamente aturdía al muchacho aunque sin hacerlo caer. Había puesto resistencia que solo hizo que el golpe fuera más sonoro e hiciera que el resto se percatara de ello.
—¡Eren! —gritó la castaña quien trató de acercarse, pero fue detenida por el otro par de hombres que se encontraban extrañados por la actitud de su líder.
Mientras, este no se contenía y volvía a repetir el golpe como si quisiera destrozarle el vientre al muchacho, hasta que este mismo logró poner su brazo cubriéndose. Esto solo hizo que el ojiplata se aburriera y decidiera jalarlo de los cabellos agachándolo para darle directo a la cara y soltarlo para que cayera nuevamente al suelo.
—Tch… Creí que tenías más coraje, MH —aquel sentimiento reprimido aumentaba aun sin sentir lastima por aquel joven.
—¡Señor, no debería golpearlo así! —se libró finalmente del par para acudir a auxiliar al castaño.
—¿Por qué no? Se supone que es una pelea cuerpo a cuerpo y debería defenderse.
—Pero su fuerza… No debería atacarlo de esa manera en un órgano vital, puede dañar sus órganos internos gravemente.
—Es un monstruo humano, se regenerará —al ver cómo el muchacho difícilmente lograba ponerse de pie, decidió dejarlo y retirarse. Tal vez no era la gran cosa como creyó y no valía la pena siquiera pelear con él; sin embargo, al alejarse solo un par de pasos, aquel joven logró reponerse del coraje.
—¡Ya le dije que no me llame monstruo! —sin pensarlo se abalanzó hasta este otro tratando de embestirlo. Era el mismo coraje que hacía que aquellos genes en su cuerpo le dieran fuerza de más, incluso hinchando notablemente sus venas aun si no mutaba por completo. Sin embargo, aquel hombre detuvo el impacto, con sus pies resbalando un poco en el mismo lodo para lograrlo.
El coraje a veces consigue que se pierda la conciencia y este efecto podía surgir en cualquiera. Los golpes comenzaron a surgir del castaño intentando agredir, aunque estos eran detenidos hábilmente uno tras otro. Era increíble cómo la fuerza del Ackerman lograba superarlo para contenerlo. Un par de estruendos resonaban en cada intento, que bien si no surtían efecto, evitaban que el contrario lo agrediera.
Poco a poco el ojiplata tenía que estar retrocediendo ante la insistencia. Sin embargo, no podía dejar esto así. La pelea mano a mano no era su fuerte, aunque sí el método del contrario. Prefería dejar su agilidad en las piernas, y dejando que el moreno atinara en uno de sus intentos, tuvo la resistencia como para no caer y contrariamente tomar ventaja ante el otro ataque, logrando patear las corvas del muchacho haciéndolo caer de nuevo.
En una pelea uno a uno, ACK01-A siempre tenía la desventaja en cuestión de altura, así que se había acostumbrado a saber atacar en los puntos débiles de sus contrincantes para hacerlos caer y retomar la ventaja. No es como si no pudiera sostener una pelea con las manos, porque en efecto también poseía fuerza abrumadora en ellas, pero las usaba como resistencia y los ataques del castaño eran tediosos y lo hartaban si se tratara en una pelea de esta forma.
Ya en el suelo, no le quedo más que patear nuevamente al muchacho. Bien se podía considerar pelea sucia, pero no es como si en el momento de batalla se pudiera poner reglamento de cómo atacar. Una pelea no se hacía por deporte actualmente, sino con motivos de agresión, y cada quien a cómo sepa tomar ventaja.
Ligeros gemidos adoloridos se escapaban del menor. En definitiva no era nada bueno el ataque directo a las zonas donde estaban sus órganos. Como el otro había dicho, se podría regenerar, pero había un límite y había desgastado sus fuerzas en el uso de sus brazos sin siquiera medirlas. Incluso con el cansancio en ellas, no evitaría que las usara para cubrir el área donde lo atacaban antes de que aquel hombre excediera el límite.
—Tch —si daba un golpe más en la misma zona apostaría a que tendría problemas con Erwin si se enteraba.
Ya sabía que con eso el castaño no se levantaría, no había forma de que lo hiciera, pero el gusto por atacarlo aún no acababa, así que terminó por darle una patada en la cara. Esto logró romperle el labio al chico y que un hilillo de sangre comenzara a salir. Petra ni siquiera fue capaz de seguir viendo y se recargó en el pecho de Auruo para no ver. Eld no tenía palabras.
Al aburrirse de ver al joven en la misma posición fetal tratando de sobarse el vientre, decidió terminar con esto. Ya había quedado mal ante sus subordinados con la escena que obviamente no fue para nada entrenamiento.
—E-eren… —Eld se apresuró a ayudarlo en cuanto el ojiplata tomó distancia—. ¿Te encuentras bien? —aún seguía sorprendido de la actitud de su superior.
—Ugh… —no podía emitir ninguna palabra clara aún.
Auruo dio un paso también para acercarse, cosa que hizo a Petra darse cuenta de que había terminado. Entre Petra y Eld ayudaron al muchacho a por lo menos sentarse, aún sosteniéndose el vientre. Petra de inmediato sacó un pequeño pañuelo blanco para limpiarle el rostro y la sangre que salía de sus labios. La herida había dejado de sangrar gracias al clima helado que hacía que su sangre se coagulara rápidamente. Ya retomando el ritmo de su respiración, logró hacer que de su boca provinieran palabras.
—Usted es un desgraciado —fue poco audible. El otro trío deseaba que su líder no escuchara, pero este tenía un oído demasiado fino.
—¿Qué has dicho, bastardo?
—Que usted es un desgraciado… —no era lo más inteligente de su parte el retar al ojiplata de esa manera. Igualmente el otro sabía que no podía apaciguar la rabia del menor.
—Oh, realmente me sorprenden tus agallas.
—No debería… sorprenderse, uh… —dio un corto gemido de dolor—. Solo digo la verdad.
¿Cómo debería tomarse Ackerman tales palabras? No negaría que en vez de coraje le causó gracia ver el estado del muchacho al hablarle. En definitiva, era estúpidamente valiente. Tal vez sí era un desgraciado, pero decidió no volverlo a atacar para disciplinarlo.
—Huh… ¿Y qué debería hacer para que no me consideres un desgraciado? —preguntó de manera sarcástica.
—Solo tráteme como debería… —el castaño mantenía la vista cerrada por la falta de energía.
—¿Y cómo debería? —insistía el pelinegro.
—Solo debe tratarme como lo que soy. Y no soy un monstruo.
En otra época de su vida tal vez Levi hubiera sido capaz de reírse de eso, pero ahora una sonrisa en su rostro parecía imposible. En esta ocasión la gracia despertaba un extraño sentimiento dentro de él, no podía describirlo exactamente, pero había comenzado a disfrutar del valor del muchacho adolorido.
—¿Y qué eres? ¿Un maldito omega? ¿Quieres que te trate como a uno? —el cinismo se apoderaba de él, pero en definitiva no podía describir aquello que sentía. Tal vez un poco de admiración combinada con algo más que aún no sabía de qué se trataba.
No pudo evitar acercarse para admirar al muchacho más de cerca. Sus pestañas largas, la piel tostada, con rastros de lodo aún y algo pálida por la temperatura, las facciones y alguno que otro detalle. ¿Cómo podía definir al muchacho? No sabía, pero algo lo incitaba a querer jugar con sus reacciones.
—Un omega… ¿es así? ¿Quieres que te trate como el alfa que soy?
No había nada claro pasando por su mente, y el poco movimiento de Eren lo hacía que reaccionara por sí solo. Sin pensarlo y como si su cuerpo se moviera sin su voluntad, lo tomó de la barbilla e, ignorando la mugre que tanto odiaba sobre el muchacho y los restos de sangre, le depositó un beso un tanto descarado. Como si su cuerpo le pidiera saborearlo, introdujo su lengua en aquella cavidad cálida y comenzó a buscar la del contrario, manteniendo sus orbes plata ligeramente abiertas como si esperara ver la reacción.
—Ngh… —si hace unos segundos el dolor en su cuerpo le había hecho perder momentáneamente el sentir del exterior, aquella lengua ajena lo hizo reaccionar.
Abriendo sus orbes totalmente llenas de coraje y como si nuevamente algo de fuerza apareciera en su cuerpo, separó al ojiplata para darle una bofetada directa, que aún débil, había sido recibida sin reproche, como si ya la esperara y en efecto era merecida.
—No juegue conmigo.
En definitiva aquel hombre sería más detestable de lo que creyó. ¿Que no era como el resto de los alfas? Pues no era lo que demostraba. Era como de los tantos que Eren detestaba, un prepotente malicioso más.
El silencio se hizo incómodo para el resto de subordinados que observaron la escena. Definitivamente era una situación extraña que ninguno entendía, que finalizó con la salida del ACK del lugar. En silencio total y a paso rápido.
¿Por qué lo había hecho? Ya sentía la desgracia venir a causa de un subordinado de esa especie, que le hizo incluso olvidar sus palabras de "monstruo". Tal vez el problema no era que fuera un MH, sino que era un omega, como de los que solía evitar.
Próximo capítulo: Las Imperfecciones del Mundo
N/A: Mmm e-e ¿Cuál será ese extraño sentimiento de Levi? Solo advierto que no traerá nada bueno a su conciencia. ¿Isabel era la ex de Levi? No pude evitar escribirlo :´D Esa linda cachorrita será un problema para Eren, y lamento la falla de olfato de Levi, pero quería deshacerme de lo del ataque de alfa a omega, que haría que Levi se cogiera a Eren al primer estado de celo en que se lo encuentre o-o Como que no soy fan de que el seme se viole al uke. Si habrá amor, tienen que hacerlo consensual.
Creo que aún hay detalles que no quedan claros respecto a la historia por el entorno, pero los iré narrando poco a poco para que se acostumbren al ambiente. Por el momento memoricen la lluvia de martes y la sagrada alarma matutina e.e Ay, Dios, no aguantaría si eso pasara en la actualidad y tener ese sonido tan molesto tempranito.
Comentarios, dudas y sugerencias me pueden dejar review :´D Serán de mucho ánimo y trataré de subirles semanal e-e No quiero estancarme hasta que por lo menos haya lemon, así que sábado o domingo estará el capítulo que sigue.
¡Nos leemos!
