Ya sé lo que van a decir, "¿por qué tardaste tanto?" Pues bueno, me fui de vacaciones a Los Ángeles y me la pasé todo ese tiempo paseando y visitando a la familia. Estuve avanzando con el capitulo cuando tenia oportunidad y bueno mi proceso es un poco lento...Yo escribo la historia y mi hermana se encarga de corregir mis faltas de ortografía y mejorar la redacción (recordando que tengo ayuda de ella). Digamos que mi hermanita no le gusta mucho hacer esto ya que le da flojera, pero dice que sí no me lo revisa no me dejará subir el capítulo.

De todas formas disfruto mucho compartir este proyecto con ella, me hace reír cuando lee el borrador de cada capitulo porque me pone caras tan divertidas cuando no le gusta algo, hay ocasiones en que esto me molesta ya que me atrasa un poco para terminar...Pero bueno que se le va a hacer... De hecho hice un dibujo inspirado en esas ocasiones. Sí quieren revisar el dibujo (Aun no lo he subido pero pronto lo haré) les invito a que le den un vistazo a mi DeviantArt, mi nombre de usuario es Mara1451 también.

Otra cosa, les agradezco mucho sus comentarios, me hicieron muy feliz, (casi me hacen llorar) me alegra la idea de que les esté gustando la historia, mi hermana, como me está ayudando, le dije que esos comentarios también iban dirigidos a ella y se puso a ayudarme más...(Dejen comentarios es mas trabajadora así jajajaja)

Sin más les dejo con el capítulo.


Capítulo 2: Después del desastre.

No había pasado mucho tiempo desde que Eggman había tomado el control, el equipo de Sonic había hecho lo posible para lograr rescatar a los pocos ciudadanos que se encontraban bajo los escombros de los edificios. Sin embargo, la mayoría había sido capturada y forzada a trabajar para el Dr. Eggman. Algunos, los que se habían negado a obedecer, intentaron escapar en cuanto tuvieron la oportunidad, pero todo fue inútil, y las consecuencias por dichos actos fueron mucho peores.

Por suerte Knuckles había encontrado un lugar oculto a las lejanías de la ciudad, lo suficientemente grande y seguro como para que los sobrevivientes pudieran establecerse temporalmente. Consistía en una cueva subterránea, en la que se podía acceder a través de una abertura en la tierra, los rayos del sol podían propagarse dentro de ésta, de manera que la luz era bastante apta para ver en ciertos niveles superiores, en lo más profundo, donde dominaba la oscuridad, las antorchas y linternas eran absolutamente necesarias.

Las construcciones de las casas eran lo más simples que se podían hacer, pues con los pocos materiales que se encontraban era casi imposible aspirar a algo mejor. Pequeñas casitas de madera en las que sólo se podía dormir y eran ocupadas por tres o seis personas, no había razón para quejarse, por lo menos tenían un techo dónde acomodarse y descansar.

Sin embargo la alegría no duró mucho, los suministros escaseaban, no podían permanecer ocultos sin nada que comer, morirían de hambre si no buscaban una solución rápida. Podrían buscar en la ciudad la comida y el agua que necesitaban, pero Eggman la tenía vigilada cual halcón, sus robots gigantes permanecían patrullando la zona en todo momento, era muy peligroso y arriesgado pasar por ahí. Para solucionarlo se les ocurrió hacer exploraciones afuera del campamento, en los bosques todavía se encontraban animales, frutos y ríos que podrían usar para alimentarse, ciertos grupos se encargarían de esa tarea.

Sorprendentemente, el equipo de Sonic estaba preparado lo suficiente para resistir el panorama en el que se enfrentaban, la pérdida de la ciudad había ocurrido muy rápido, pero ellos también lo fueron y habían construido el refugio en el que ahora se encontraban.

Era de esperarse que Tales ayudara con la tecnología provisional para la guarida, construía lo que podía con lo que tenía. Los demás, como Silver, Blaze, Cream y el equipo Chaotix ayudaban a los ciudadanos en lo que se pudiera ofrecer.

No obstante, y a pesar de la ayuda que ofrecían, Sonic no estaba satisfecho, ¡¿cómo iba a estarlo?! Por primera vez en toda su vida Eggman le había ganado… él había perdido… se sentía un completo fracasado y estaba furioso consigo mismo. Dicho enojo lo exponía sin querer demasiadas veces al interactuar con sus amigos, su forma de hablar, sus expresiones, no parecía el Sonic de siempre. Esto sumado a las noches de insomnio que lo habían puesto más gruñón de lo que ya estaba, era muy difícil entablar una conversación sin que se le escapara un gesto de enfado. Deseaba desesperadamente una mejora, una forma de solucionar rápido las cosas y volver a la vida de paz y armonía que alguna vez tuvieron.

Pero los planes fracasaban día con día, idear una forma para derrotar a Eggman había sido una tarea difícil de realizar, no encontraban la manera de enfrentar la seguridad del imperio que ahora era la guarida del malvado doctor, sí esto continuaba así no pasaría mucho para que él los descubriera y acabara con todos.

Cerca de la entrada, arriba de una plataforma de roca, Amy se encontraba sentada observando los alrededores del lugar. Con fastidio se daba cuenta que ella parecía como un ciudadano más ahí, alguien a quien habían salvado, pero ya había sido la dama en peligro demasiados años, era hora de cambiar los papeles.

No perdió el tiempo, todo los días sin excepción, trataba de ayudar en lo que podía, tanto en la enfermería como en la recolección de alimento para los ciudadanos, nunca negaba un pedido de ayuda. No obstante y a pesar de sus esfuerzos, sabía de sobra que todo lo que hacía no sería suficiente, pues a menos que Eggman fuese derrotado nada mejoraría.

"Sí tan solo fuera más fuerte..." Esa frase se repetía una y otra vez en su mente.

– ¡Amy! – la eriza salió de sus pensamientos y volteó hacia la voz que le llamaba, era Cream, vestía una blusa blanca con un overol azul encima que le llegaba a la rodilla. La conejita se veía muy feliz de verla, pues corría a su encuentro.

– Por fin pude encontrarte. – Dijo con alegría, para después dejarle ver una expresión de preocupación. – Pregunté por ti en todas partes, pero nadie pudo decirme dónde estabas. – Amy no se extrañó al oírlo, había estado tratando de evitar a los demás todo el día, por el momento solo buscaba estar sola, pues había momentos en que no podía soportar la culpa que le albergaba al mirar sus caras, se notaba a distancia que estaban muy angustiados por lo ocurrido.

– Lo siento Cream. – sonrió forzadamente, pero su voz claramente se escuchaba nerviosa. – He estado ocupada, es todo. –

Cream, al saber de su situación, le sonrió tristemente, al igual que Sonic no había sido la misma desde hace tiempo, no sonreía como antes, sus ojos esmeraldas habían dejado de emanar ese brillo que alguna vez la hicieron lucir llena de vida.

Muchas veces intentó animarla, buscaba temas de conversación que la mantuvieran distraída, pero era inútil, en toda su vida jamás la había visto tan deprimida.

– Quería preguntarte si podrías venir conmigo a recolectar suministros en el bosque, no puedo ir yo sola, los chicos están muy ocupados y mi madre ahora mismo está atendiendo a los civiles en la enfermería, así que…– Rió apenada, estaba diciendo las cosas muy rápidamente, era demasiado obvio que quería pasar tiempo con Amy.

La eriza lo pensó un buen rato, las últimas semanas habían sido muy solitarias para ella, tal vez era una buena idea, había pasado tiempo desde la última vez en que estuvo con su amiga Cream.

Rió amargamente por dentro, probablemente era la única amiga que tenía ahora.

– Está bien. – suspiró derrotada, era difícil decirle que no a esta niña. – Te acompañaré, pero tienes que estar siempre a mi lado en todo momento, nada de distracciones o juegos, no sabemos si los robots de Eggman se encuentran ahí, así que debemos ser muy precavidas. – Amy habló con tanta seriedad que Cream solo se limitó a asentir en cada indicación que le hacía, entendía su preocupación, sabía con exactitud los peligros que había en las afueras del campamento, cuando pisaran el exterior estarían en territorio enemigo.

Afortunadamente para ellas raramente los robots de Eggman deambulaban por las zonas boscosas, sí llegaban a toparse con uno, podrían escabullirse de él mientras no estuviera muy cerca de ellas.

– ¡Muy bien! – sonrió feliz. – ¡Cuenta conmigo! Traeré a Cheese para que nos ayude con la comida, espérame en la entrada. – Se alejó dando pequeños saltitos en su andar, sus risas se escuchaban en todo rincón de la cueva, no podía esconder su felicidad de poder pasar tiempo con Amy.

La joven volvió a suspirar, a pesar de que era poco probable de que un robot las encontrara, no podía evitar preocuparse, sabía que por estas horas los robots recorrían las grandes ciudades, pero aun así… ¿Y si las encontraban? ¿Podría ella enfrentarse a los robots de Eggman? Estaba empezando a dudar de si esto era una buena idea.

Y así como había llegado ahí, caminó con lentos pasos, descendiendo la plataforma que se inclinaba hacia abajo hasta llegar al suelo, se dirigió al lugar donde pasaba la noche con Cream y Vanilla, una pequeña casa de madera, solo contaba con una litera y una cama individual, Amy dormía en esta última.

Lo mejor sería que cambiara de atuendo, un vestido no era lo apropiado para andar en una zona boscosa donde las ramas podrían atorarse en su ropa. Buscó un traje cómodo y sencillo, una blusa verde que le ayudara a mezclarse con el paisaje de los alrededores y unos pantalones de mezclilla, de todos modos en estos momentos de crisis ella no contaba con trajes tan ostentosos.

Dirigió su mirada al baúl de madera que se encontraba a lado de su cama, una de las pocas cosas que había podido rescatar de su hogar ya en escombros. Se arrodilló en frente de él y abrió con lentitud el cerrojo, como si dudara en continuar, temiendo de lo que podría encontrarse en su interior.

Para su mala suerte lo primero que vio fue un marco de foto, el cristal que protegía el contenido estaba roto, lleno de marcas oscuras que probablemente fueron provocadas por el fuego, era curioso que a pesar del estado en que se encontraba el objeto, la foto permaneciera en perfectas condiciones, como si el universo le jugara una mala pasada y quisiera recordarle todo lo que por su culpa se había perdido. Suspiró cansada, ya debería desasearse de eso, pero sabía que jamás podría tirarla, quería demasiado esa foto, desafortunadamente le provocaba un gran dolor en el pecho, creía que jamás volverían esos días de felicidad para ella.

En la ilustración solo se mostraban ella y Sonic, la eriza lo abrasaba con mucha fuerza observando sonriente a la cámara, mientras que Sonic solo se limitaba a sonreír forzadamente. Recordaba muy bien lo difícil que había sido tomar la foto, el erizo no dejaba de buscar la forma de huir del lugar, pues tomarse una foto de la forma en que solicitaba Amy no era de su total agrado, tuvo que convencerlo diciéndole que lo iba a dejar de perseguir por tres días y, como si le hubieran dado el mejor regalo, de inmediato aceptó su propuesta. En ese entonces aún sabía que la consideraba una amiga.

Colocó la foto en la profundidad del baúl, cubriéndola con ropa para no verla más y prosiguió a tomar las cosas que necesitaba para el recorrido: un pequeño cuchillo, una cuerda, un contenedor de agua y un botiquín de primeros auxilios. Introdujo todo en su mochila, revisando meticulosamente que nada le faltara, al terminar se puso de pie, observó una última vez el lugar donde había escondido la foto, una ligera duda le vino a la mente, sí hablara con Sonic de lo sucedido y se disculpara, ¿La perdonaría?...Negó con la cabeza rápidamente, mala idea, ahora mismo Sonic no se encontraba en una situación… "amistosa", de lejos se notaba el aura de tensión que emanaba, hablar con él ahora solo empeoraría las cosas, esto sumado a que la causante de todo este embrollo era ella misma.

"Primero arregla tu desastre Amy Rose, después te metes en más problemas". Rió nerviosamente por sus pensamientos.

Una vez afuera, se dirigió a la salida y entrada principal del campamento, a partir de aquí tenía que subir por una escalera que llegaba hasta la fisura en el techo de la cueva, a pesar de contar con varias salidas de emergencia que conectaban al bosque, esta era la forma más rápida de llegar, así, con suerte regresarían antes del anochecer.

– ¡Amy! – Cream había llegado con Cheese siguiéndola, llevaba consigo una mochila en su espalda y dos costales de tela para colocar los suministros que encontraran en el camino. – ¿Estas lista? – Rió divertida.

La eriza sonrío contagiada por su alegría, a pesar de todo Cream seguía siendo tan optimista, esperaba que así continuara. – Si, lo estoy. – Y empezaron a subir por la escalera.

Cómo había predicho Amy, el bosque se encontraba fuera de peligro, ningún robot a la vista, continuaron su tarea sin ningún imprevisto, recolectando frutos e incluso plantas que serían útiles para preparar medicina. Charlaron de cosas triviales, de sus momentos cuando Eggman solo era un villano al cual derrotaban con facilidad y no causaba amenaza alguna.

Por primera vez en mucho tiempo Amy sintió una felicidad en su interior, Cream había logrado alejarla de sus preocupaciones y su tristeza. Incluso Cheese se encontraba muy contento y no dejaba de hacerles travesuras a las chicas, como quitándoles la fruta que habían recolectado o haciéndoles cosquillas mientras revoloteaba a su alrededor.

Ya cuando el sol se empezaba a poner, habían recolectado el suficiente alimento para que durara dos días aproximadamente, tomaron sus cosas y decidieron regresar al campamento.

– Fue una buena idea buscar alimento, Cream, últimamente los demás están tan ocupados planeando una forma para derrotar a Eggman, que nos hemos quedado con pocos suministros. – Amy observó a su amiga, pero en lugar de ver una sonrisa vio preocupación en su rostro. – ¿Cream? –

–Me temo que es lo mejor que puedo hacer, ya sabes, no soy muy fuerte como para ayudar en las misiones, pero quiero ayudar en algo. Sí llegamos con el alimento a la guarida estoy segura que todos se pondrán muy felices…– Suspiró. – No me gusta ver a todos tan tristes. – Miró los costales de comida como si fuera un tesoro importante, Amy se enterneció por sus palabras, se sintió tan orgullosa de su pequeña amiga y por un momento se vio reflejada a sí misma al verla.

– Entonces debemos apresurarnos, para que puedas ver lo felices que los harás con la comida, ya verás, todos estarán muy agradecidos contigo. – Amy le acarició la cabeza, riendo alegremente.

Cream, ya animada, sonrió con entusiasmo, dirigiéndose con paso rápido hacia la salida del bosque y miró a Amy muy feliz.

– ¡Vamos entonces! – rió con la eriza siguiéndola detrás.

Pasaron unos minutos para que Cream volviera a hablar.

– Amy, ¿Has...Podido hablar con el señor Sonic últimamente? – La intención de Cream no era ponerla incomoda, estaba preocupada de la ahora "relación" que tenían ella y el erizo azul, sabía que habían tenido una pequeña pelea, pero tenía la esperanza de que la situación hubiera mejorado, no soportaba ver a sus amigos peleados.

Esto tomó a Amy desprevenida, no había estado pensando en él en todo el trayecto, su sonrisa desapareció. – Em…Bueno…No. – Agachó la cabeza mirando al suelo. – La verdad es que no he podido hablar con él desde ese día... Tengo miedo Cream, qué tal sí…Sí él… Me odia. – Rápidamente serró los ojos con dolor, era horrible pensarlo, detuvo sus pasos poco a poco, como si de repente hubiera perdido las fuerzas para continuar. La conejita volteó preocupada.

– Oh Amy, lo siento mucho, no debí empezar el tema, olvida lo que dije. – La abrazó fuertemente, tratando de consolarla. Volvió a mirarla fijamente y le sonrió débilmente. – Pero creo que estás equivocada… Amy, estoy segura de que el señor Sonic jamás te odiaría. – Se veía tan segura de sí misma que la eriza también quiso creerlo, creer que Sonic aún la veía como una amiga.

Amy sonrió por sus palabras, tal vez ya era el momento de hacer las paces con Sonic.

Se miraron felices, sonriéndose, como si aquel lazo que compartían se hubiera intensificado aún más, de repente esos días en las que Amy estuvo distante ya no existían…

Un estruendo sacudió la tierra de repente, pasos de procedencia desconocida se aproximaron hacia ellas, cada paso era un pequeño temblor que las hizo retroceder torpemente haciéndolas caer.

Varios animales huían del lugar apresurados, algo los asustaba, y por el escándalo era fácil saber de qué se trataba…

¡Un robot de Eggman se encontraba en el bosque!

– Esto no es bueno. – Amy rápidamente tomó la mano de Cream y la llevó atrás de un gran árbol para esconderse, Cheese las siguió preocupado, colocándose arriba de la cabeza de Cream. En unos minutos los temblores se detuvieron. La eriza frunció el ceño frustrada, al parecer Eggman había cambiado la rutina de los robots, a esta hora deberían estar patrullando las afueras de la ciudad lejos de los bosques, en la noche y hasta el amanecer eran enviados a esta zona, mal momento para hacer cambios. – Quédense aquí y no hagan ningún ruido. Veré qué tan cerca está de nosotros. – susurró.

– Pero Amy, podría verte, es muy peligroso.– Cream temía por Amy, la conocía muy bien, sabía que haría lo que fuera por poner a sus seres queridos a salvo, incluso si eso conllevaba a ponerse en peligro ella misma. El miedo se dejaba ver en sus ojos. – Tal vez sí esperamos un rato más el robot se marche. – Tomó la mano de Amy atrayéndola hacía ella.

– Cream…sabes que eso no ocurrirá, la rutina del robot es vigilar la zona en círculos, en ciertos puntos se detiene para mirar su entorno, sí subo a lo alto de un árbol podré ver los lugares que ya recorrió y encontraré un camino fuera del campo de visión del robot. No te preocupes Cream, volveremos a casa sanas y salvas. – Trató de mostrarse confiada, pero ni ella estaba al cien por ciento segura, había riesgo de ser descubiertos.

Soltó la mano de su amiga lentamente para luego buscar el árbol más alto del lugar y dirigirse cautelosamente hacia el robot. Trepó lo más rápido que pudo, era fácil para ella, había estado ejercitándose para este tipo de cosas, sabía que le serían útiles en cualquier momento.

Divisó al robot no muy lejos de donde se encontraban, el gigante metálico giraba su cabeza redonda de un lado a otro, como si buscara algo en específico, apuntaba con su láser a cada ser que presentara movimiento, no atacaba, pero Amy sabía que estaba programado para disparar a civiles o cualquier ser antropomórfico que se topara en su camino, claramente…también a ella.

La eriza se ocultó lo mejor que pudo en las ramas del árbol, pudo ver que el robot se preparaba para retomar su ruta, justamente en dirección de su amiga, su preocupación creció, tendrían que rodear rápidamente al robot sin ser vistas, pero ¿cómo?

Como si hubiera encontrado el tesoro más valioso del mundo, Amy observó lo que parecían ser dos troncos huecos en el suelo, de inmediato una idea loca pasó por su cabeza, arriesgada, pero si resultaba podrían pasar desapercibidos por la gran máquina.

Cream se encontraba angustiada, los pasos del robot ya se escuchaban de nuevo en todo el bosque y ninguna señal de su amiga.

Escucho unos ruidos atrás de ella, volteó lentamente abrazando a su pequeño chao que no dejaba de temblar. Y entre las ramas de un arbusto Amy apareció con dos troncos huecos en sus brazos. Cream sonrió, a veces olvidaba lo fuerte que podía ser su amiga.

– Cream, se me ha ocurrido una gran idea, pero primero ponte esto. – le colocó encima uno de los troncos, era lo suficientemente grande como para que Cream cupiera en él, incluso Cheese podía entrar y estar al lado de ella, contaba con huecos en cada uno de sus extremos por donde la conejita pudiera sacar y meter sus brazos. Ya que el tronco le tapaba toda la cara, también tenía dos orificios más para ver.

Ya empezaba a captar el plan de Amy, el robot pensaría que eran dos troncos comunes y corrientes en medio del bosque, no les prestaría atención y se alejaría dejándoles el camino libre para regresar al campamento.

Después de que Amy se disfrazara también, se apresuró a explicarle el plan a Cream.

– Continuaremos nuestro camino de esta forma, si el robot gira su cabeza hacia nosotras rápidamente nos dejaremos de mover y aparentaremos ser unos troncos, con suerte el robot no notará la diferencia. – Cream rió con voz baja. – No te rías, es lo mejor que se me pudo ocurrir. – la eriza la miro con rostro divertido pero cambió su expresión cuando los pasos del robot se escucharon más cerca. – Vamos, sígueme y camina despacio. –

Lentamente y con el corazón acelerado, las dos chicas y el pequeño chao se aproximaron a rodear al robot con cautela, y como había previsto Amy el robot se detuvo para observar el área. Justo en el momento en que se dirigió a ellas, Amy y Cream detuvieron el paso al mismo tiempo en que metían sus pies y brazos dentro de sus disfraces.

Cuando el láser de detección pasó por sus cuerpos lentamente, Amy aguantó la respiración y serró fuertemente los ojos, esperando a que el robot no las descubriera y, unos segundos después…

Nada.

El robot siguió su camino pasando de largo a las chicas, la respiración contenida de Amy escapó de sus labios lentamente, con temor de que eso fuera suficiente para atraer al robot. Abrió los ojos uno por uno y se giró hacia su amiga Cream, sonrió con alegría hacia ella y a pesar de que no podían verse las caras, sabía que Cream le estaba regresando la sonrisa. ¡El plan había funcionado! El robot no las había reconocido en ningún momento y ya tenían el camino libre.

Rápidamente se quitaron su ingenioso disfraz y corrieron apresuradas hacia la salida del bosque, sin detenerse, Amy moría de ganas de regresar al refugio, así Cream estaría segura, no dudaría la próxima vez en revisar la zona antes de entrar al bosque, ¡Ese robot había aparecido repentinamente! Tendría que avisar al grupo que los robots de Eggman estaban deambulando por esta hora, no quería que alguien más se pusiera en peligro.

Justo antes de llegar fuera del bosque un rayo rojo pasó por delante de Amy, tan rápido y potente, atravesó uno de los árboles destruyéndolo en pedazos. Detuvieron su paso y al momento de voltear…

El robot se encontraba enfrente de ellas.

Todo ocurrió en cámara lenta, Amy se colocó tan rápido como pudo por delante de Cream y Cheese, arrojándose encima de la niña haciéndola caer hacia el suelo impidiendo que el siguiente rayo la atacara.

– ¡Rápido! ¡Cream, sal de aquí mientras puedas! ¡Lo distraeré para que puedas escapar junto con Cheese! – se incorporaron y Amy los observó preocupada.

– ¡No voy a dejarte aquí sola Amy! Encontraremos la forma de... – Amy la cortó.

– ¡Cream por favor! ¡Vete de aquí ahora! – La eriza se percató de que el robot se preparaba para disparar otra vez.

– ¡Amy no! No puedo dejarte. – La tomó de la mano fuertemente, no quería separarse de ella.

– ¡Cream has lo que…–

No pudo terminar, otro rayo aterrizó justo en frente de ellas haciéndolas caer nuevamente, y cuando estaba listo para lanzar otro, Amy desesperada, lanzó a Cream lo más lejos que pudo apartándola del blanco del robot.

Lo último que escuchó Cream fue el gran estruendo de una explosión antes de que todo se volviera oscuro.