Disclaimer: Los personaje le pertenecen a Rumiko Takahashi. Yo solo arme la historia.

Por favor lean las notas al final del FanFic y visiten mi perfil :)

Disfruten el relato.


Conjunto de Drabbles

Remedios Caseros

Personajes Varios

Serie: Inuyasha

Drabble 02-El Remedio Casero de Sango

Corrió rápidamente, furiosa. Aunque no era algo nuevo.

Levantó su arma con forma de Boomerang gigante para intentar golpear al monje pervertido que también corría para huir de la chica.

—¡Te voy a matar! —gritó la muchacha a Miroku, esté susodicho volteó un poco su rostro y al ver la expresión de Sango gritó desesperado.

Su concentración por correr se perdió ante el miedo de sentir la respiración pesada y molesta de la cazadora de monstruos. Por consecuencia tropezó contra una piedra y eso produjo una obvia caída.

El chico se levantó un poco adolorido, se sentó y al sentir algo de ardor en su rodilla izquierda levantó su túnica, olvidándose por completo de la castaña que estaba al frente viendo calladamente todo.

Ella estaba preocupada, no le gustaba ver al monje herido (excepto cuando ella era la que provocaba el dolor).

Miroku revisó su rodilla y se percató de una raspadura que sangraba un poco. No era algo peligroso o doloroso, simplemente se sentía un ardor por el corte. No apartó los ojos de su herida.

Sango también se había percatado del corte superficial. Verló ahí sentado con esa apenas visible expresión de dolor le recordó a su hogar, cuando su madre vivía y su familia era completamente feliz.

Recordó cuando Kohaku se lastimaba y su madre lo consolaba con besos, abrazos y palabras un poco tontas; pero que un niño adoraba, después de la muerte de su madre fue ella quien tomó su lugar y ver a Miroku hizo que recobrara esos instintos maternos que había olvidado.

—¡No Sango, no me mates! —suplicó al ver como la chica se agachaba y se acercaba a él. Cerró sus ojos esperando un impacto que nunca llego. Extrañado abrió los ojos buscando una respuesta a su interrogatica pero quedó mudo un momento.

Sango se acercó a su rodilla herida y dio un pequeño beso en la raspadura.

—Con esto te sentirás mejor —susurró Sango algo apenada por lo hecho. Sus mejillas rosas y sus ojos brillosos podía verlos perfectamente el joven, causando más sensaciones raras en el Monje Maldito.

La consecuencia de tal gesto causo que por primera vez en su vida… Miroku se sonrojara ante gesto tan tierno.

¿El gran monje libertino y pervertido sonrojado?

Quien lo hubiera dicho.


No se ustedes pero nunca he visto a Miroku sonrojado por vergüenza.

Espero que esta corta historia los haya complacido por completo. Y el punto final antes de retirarme, los invito nuevamente a pasar y leer mi perfil de Fanfiction.