Capítulo 2: La Carta

POV Hermione

Estaba en casa de Ron, mi novio, y futuro esposo, fijando la fecha de nuestra boda, todavía no lo podía creer, me iba a casar con Ron, con el único hombre al que he amado, amo y amare para toda mi vida. Aún recuerdo cuando lo conocí en el tren que nos llevaba a Hogwarts por primera vez, nunca imagine que ese niño de cabellos pelirrojos y unos lindos ojos azules me propondría matrimonio, aunque en el camino a mi felicidad se tuvo que interponer Lavender Brown, fue la novia de Ron, yo moría de celos cada vez que los veía juntos, por eso trataba de parar más tiempo en la biblioteca, no soportaba a Brown, pero a pesar de que no me caía bien, yo nunca le hubiera deseado tal final, morir tan joven, pudo haber tenido una vida hermosa, pero el destino no lo quiso así, o mejor dicho esos malditos mortífagos no le permitieron continuar con su vida. Y no solo no se lo permitieron a ella, sino también a personas que no tenían nada que ver con la guerra.

—Amor, amor… ¡Hermione! —escuche que Ron me gritó.

—Eh… ¿Qué pasa? —pregunté.

-Dímelo tú, te estuve hablando, pero no me hacías caso, te quedaste como petrificada, ¿Qué pasa? —preguntó preocupado.

—Solo pensaba —contesté.

—¿En qué?

—Mejor dicho recordaba —Ron me miró—, te acuerdas cuando nos conocimos —sonreí.

—Sí —dijo—, entraste al vagón donde Harry y yo estábamos, y nos preguntaste si habíamos visto un sapo.

—Estaba ayudando a Neville a buscar su sapo, al pobre se le escapo, al rato que nos presentamos —dije.

—Y luego nos empezaste a hablar sobre los hechizos que habías leído en los libros, yo no entendía mucho, siempre fui un poco flojo para los estudios, en cambio tú —me señalo—, siempre fuiste un cerebrito, una sabelotodo —sonrió.

—Oye —le dije a la vez que le daba un ligero golpe en el hombro—, que chistosito —él volvió a sonreír y yo no pude evitar sonreír también.

—Te amo —me dijo.

—Yo también te amo —le dije y luego me beso con delicadeza y ternura, sentí tanto amor en ese beso.

Nos separamos por falta de aire. Nos miramos fijamente y sonreímos.

—Y qué te parece si nos casamos dentro de un mes, exactamente el 20 de junio —propuso Ron.

—Dentro de un mes, genial, y que sea el 20 de junio me gusta más, adoro los números pares y además para esa fecha Ginny y Harry ya estarán de regreso de su luna de miel.

—Es cierto, ¿Cuánto tiempo lleva de luna de miel? —preguntó Ron.

—Casi un mes —dije—. Oh, por Dios…

—¿Qué? —dijo Ron, alarmado.

—Crees que en un mes podremos preparar todo para la boda.

—Cierto, ojala y podamos con todos los preparativos… en estos momentos como me gustaría tener una varita mágica para aparecer cosas y arreglar todo… como me gustaría que existiera la magia —se lamentó falsamente.

—Eres un tonto, Ronald —sonreí—, estoy hablando en serio, ¿crees que podamos con todos los preparativos? —pregunté.

—No te preocupes, Hermy, mi madre nos ayudara, ella es experta en preparar bodas, acaso no recuerdas la boda de Harry y Ginny, todo estuvo perfecto —dijo.

—Sí, tienes razón, Molly es experta en bodas, pero tampoco hay que abusar de tu madre, no se lo dejaremos todo a ella —le advertí.

—Está bien, está bien —dijo, rodando los ojos—. ¿Y cómo está la enana? —preguntó de repente.

Sabía a quién se refería cuando decía la 'enana'.

—Bien, bueno más o menos, ya sabes, a veces se pone triste, sentimental.

—Le dolió mucho su muerte, los extraña mucho ¿cierto?

Asentí.

—A mí también me dolió mucho su muerte y también los extraño mucho, eran mis padres, Ron, pero yo trato de superar sus muertes, conservando los buenos recuerdos con ellos, pero definitivamente le duele más a ella porque ella era la que se quedaba en casa con ellos mientras yo estaba en Hogwarts —mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no quería llorar, jure que ya no los lloraría, que los dejaría descansar en paz.

—¿Y cuándo nos casemos, qué pasara con ella? —preguntó.

—Aun no lo sé, Ron, no sé, no sé —dije preocupada.

—Y si se viene a vivir con nosotros —comentó.

—¿Aceptarías que ella se venga a vivir con nosotros? —pregunté sorprendida.

—Claro, amor, es tu hermana, además ella y yo nos llevamos muy bien desde que nos conocimos, yo la veo como si fuera mi hermana menor, así como a Ginny.

—Gracias, cariño —dije dándole un beso en los labios—, ojala y ella acepte, porque…

—¿Por qué? —repitió Ron.

—Porque ya sabes que ella no conoce a casi nadie de este mundo, solo a los Weasley, a Harry, Luna y Neville, y además ahora que ya termino sus estudios en el colegio, me imagino que querrá ir a la universidad.

—Pero, crees que se quiera quedar sola en esa casa tan grande, además es menor de edad y todavía tiene que hacer lo que tú le digas —dijo.

—Sí, en eso tienes razón —coincidí con él.

—Mira, ella se podría quedar aquí, en la casa mientras nosotros nos vamos de luna de miel y luego cuando regresemos se podrá ir a vivir con nosotros, y si quiere ir a estudiar a la universidad, pues… pues yo me comprometo a llevarla todos los días al mundo muggle para que asista a sus clases.

Me quede impresionada al oír hablar a sí a Ron.

—En serio harías eso por mi hermana —él asintió—, oh, gracias, gracias, gracias, gracias, amor, eso sería maravilloso —lo abrace.

—Hola, chicos —saludo Molly.

Deshicimos el abrazo cuando oímos la voz de Molly.

—Hola, mamá, hola, Molly —dijimos los dos a la vez.

—¿Qué hacen? —preguntó.

—Eh… escogimos la fecha para la boda —dijo Ron.

—Oh, y que fecha escogieron —preguntó muy entusiasmada.

—20 de junio —contesté.

—Es un mes —gritó—, tenemos que organizarlo todo muy bien, y lo primero que tenemos que ver es tu vestido de novia, Hermione…

—¿De quién es esa lechuza? —preguntó Ron, interrumpiendo a Molly.

Yo giré para ver a la lechuza —de color plomo— que entraba por la ventana y al parecer se dirigía a mí, me pregunto de quién será esa lechuza, no la reconozco.

El ave se paró junto a mí y estiro la patita para que cogiera la carta, cuando cogí la carta, la lechuza no se iba, seguramente estaba esperando mi respuesta.

—¿Quién la envía? —preguntó Ron.

—Aun no lo sé —dije y me dispuse a leer la carta.

Granger:

Iré al grano, necesito que vengas a Malfoy Manor, es muy urgente, necesito hablar contigo sobre un tema delicado que no lo podría explicar en esta carta, así que te espero hoy día, a las 6 de la tarde. Y si no puedes hoy día, entonces te espero mañana a primera hora, envíame tu respuesta.

PD: Se puntual.

L. Malfoy

—¿Quién te envía la carta? —ahora preguntó Molly.

—Lucius Malfoy —respondí aun sorprendida.

—¡¿Qué?! —gritó Ron—. Porque te envía una carta ese ex mortífago.

—No lo sé. Pero tomo léelo si quieres —el me recibió la carta que le ofrecía.

Veía a Ron cada vez más rojo de la rabia al leer la carta, estaba tan rojo como su cabello y ahora también tiene el ceño fruncido.

—No pensarás ir ¿verdad? —no le contesté, porque ni yo misma sabía si ir o no—, Hermione, espero que tu silencio no sea una afirmación.

—En la carta me pone que es urgente que hable con él y que es un tema delicado —dije.

—No, Hermione, no debes ir —dijo Ron evidentemente enojado.

—Yo creo que Ron tiene razón, Hermione —dijo Molly.

¿Qué hago?, ¡Merlín! ¿Qué debo hacer? Ir o no ir, podría ser algo de verdad muy importante, tanto como para que Lucius Malfoy se atreva a enviarme una carta.

Sí, ahora ya sé que debo asistir a su entrevista.

—Ron, creo que debo ir.

—No, no, Hermione, podría ser una trampa —dijo Ron.

—Ron, cuando más rápido salga de esto mejor. Le enviare la respuesta de que hoy iré.

Molly ya no dijo nada, al parecer no se quería meter en nuestra pequeña discusión.

—Que terca eres —dijo Ron muy enojado, yo solo lo miré, no pensaba cambiar de opinión—. Está bien, pero por lo menos podré acompañarte —dijo.

—Sabía que no me dejarías sola en esto —le sonreí.

Enseguida escribí la respuesta y se la di a la lechuza, esta se fue de inmediato.

—Ya no estés enojado, amor —le dije poniendo un dedo en su ceño fruncido, él relajo el rostro al sentir mi contacto.

—No confió en él —dijo Ron—, pero tienes razón cuando más rápido salgamos de esto mejor.

Luego de una hora aparecimos en la puerta de la Malfoy Manor, toque la puerta y un elfo domestico abrió la puerta y nos dejó pasar.

—Los amos, la esperan señorita —dijo el elfo—. Por aquí —nos señaló el camino.

Cuando pasamos al despacho de vimos a Nacisa, Lucius Malfoy, pero al que más me sorprendió ver es a Draco, no lo veía desde el juicio, creí que seguía en España.

Draco estaba sentado en un sofá de cuero negro y nos miraba indiferente.

—Buenas tardes —salude a todos en general.

—Granger —dijo Lucius al verme—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti Granger.

—Donde va Hermione, voy yo —dijo Ron a la defensiva—. No la iba a dejar venir sola.

—Está bien, no importa —dijo Narcisa, Draco solo sonrió.

—Bien, tomen asiento —dijo Lucius, Ron y yo no sentamos al frente del escritorio.

—¿Para qué me cito? –mi voz sonó firme.

—Ya sabes sobre el ataque a los Parkinson ¿verdad? —dijo Lucius, yo asentí—, bien, el tema principal es que el ministerio no nos quieren dar protección, nuestras vidas corren peligro.

—¿Y qué tengo ver yo con eso? —pregunté confusa.

—Tienes mucho que ver con esto, porque la única solución que encontré para que nos den protección es que tú, Granger —me señaló con el dedo—, te cases con Draco.

—¡¿Qué?! —gritó Ron.

¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué YO, me case con Draco? Acaso está loco, nunca, nunca me casaría con él, primero porque no lo amo, y segundo porque nunca congeniamos, ni siquiera fuimos amigos todo el tiempo que estuvimos en Hogwarts.

—No lo permitiré —volvió a gritar Ron.

—Es chiste ¿verdad? —dije.

—Acaso nos ves riéndonos, Granger —contestó Narcisa.

Miré a Lucius estaba serio, y luego volteé a ver a Draco que también estaba serio, no protesto cuando escucho lo que dijo su padre, acaso él estaba de acuerdo con esta locura.

—Mira Granger, te tienes que casar con Draco, solo será por un año, solo tendrás que fingir ser su esposa por un año, y así el ministerio viendo que la heroína de guerra se va a casar con un Malfoy, automáticamente nos darían la protección que requerimos —explicó Lucius.

—Eso no va hacer posible, Hermione y yo nos casaremos dentro de un mes —gritó Ron.

—Weasley, solo será por un año, solo tendrás que esperar por Granger un año, no es mucho, a cambio nosotros te podremos dar una buena cantidad de galeones por tu espera —dijo Narcisa.

—Están tratando de decirme que les alquile a mi prometida por un año —Ron y yo estábamos sorprendidos y enojados por el descaro de Narcisa.

¿Cómo se atrevía a proponernos ese disparate? ¿Y qué pasa con Draco Malfoy? ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no protesta?

—Lo siento, pero no haré eso que me proponen —dije tajante.

—Por supuesto no lo harás, Hermione —dijo Ron—, sobre mi cadáver permitiría que aceptaras tal cosa.

—Entiende Weasley, Granger es la única mujer que estuvo en la búsqueda de los horrocruxes contigo y Potter, o sea ella es la única que nos puede ayudar en esto, que acaso no entiendes cuando digo que nuestras vidas corren peligro —dijo Lucius.

—Pues tendrán que buscarse otra solución —dijo Ron, temía que esto se convirtiera en una pelea, Ron estaba a punto de sacar su varita.

—Solo será un año, Weasley, y como ya dije siendo Granger la única mujer que los acompañaba a Potter, entonces ella es la única que puede ayudarnos —volvió a decir Lucius.

—Hermione no era la única chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los horrocruxes —gritó Ron fuera de sí.

—Ronald —le grité.

Se suponía que nunca debía mencionar eso, para el mundo mágico solo nosotros dos nos habíamos ido con Harry en su búsqueda. Prometimos no decir nada sobre aquello.

—¿Qué? —susurró Narcisa.

—Los acompañaba otra chica —habló por primera vez Draco.

Continuará...