Loki cae por el precipicio, incapaz de conjurar una salvación con su magia. El reflejo de sus ojos rubí está grabado a fuego en su retina y las furiosas voces de los Aesir resuenan en sus oídos, como un eco interminable en el vacío.

Loki cae y sigue cayendo, a través de las ramas de Yggdrasil, hasta que Asgard no es más que un punto de luz en la lejanía, y su mente aún se niega a aceptar lo que sus sentidos le dicen.

Soy Loki, hijo de Odín, príncipe de Asgard se repite una y otra vez, como un cántico, obligándose a creerlo. Recuerda la sensación de aquellos dedos helados sobre su piel; le enferma el frío. Pero su propio organismo se rebela, y el frío se esparce por cada fibra de su cuerpo, como si fuera natural. Loki cierra los ojos, negándose a mirar el tinte azulado que cubre su piel, intentando olvidar los ojos rojos que le miraran desde el escudo.

Loki cae entre los mundos, por un vacío que no lo es en realidad, aunque es tarde cuando lo nota. La magia de Yggdrasil, orgánica y espesa a su alrededor, se aferra a él, envolviéndolo y no hay nada que pueda hacer cuando su cuerpo, tan acostumbrado al flujo de la magia, la absorbe, y su mente se abre con descuido ante la intrusión. Ve entonces sus recuerdos como un libro abierto ante sus ojos; las largas tardes bajo el sol en los entrenamientos, ese lejano tiempo cuando Thor le sonreía, orgulloso y deslumbrante; la polvorienta biblioteca del palacio donde aprendió los hechizos más elementales. Están los recuerdos de los atardeceres observados junto a Frigga, los dedos de su madre acariciando su cabello y el sonido de su voz dulce y dorado como la miel. Están también los recuerdos de Odín, lejano y poderoso en el trono, con una sonrisa siempre dispuesta para Thor y miradas heladas para Loki y oh, cuánto sentido tiene todo ahora, ¿no es así?

Loki cae, con las imágenes danzando frente a sus ojos y la sangre ardiendo en sus venas cuando cada pieza de su memoria ayuda a componer un cuadro cada vez mayor. Y ríe, enloquecido, cuando los recuerdos se repiten una y otra vez, en un bucle imposible, enfocándose con saña en la batalla sobre el Bifrost, y entonces son los gritos de los guerreros los que lo cazan a través del espacio, sedientos de sangre y con la furia ardiendo en cada sílaba. Traidor, escucha, y lo niega, aunque no haya nadie ahí para escucharlo. Monstruo, y Loki no puede evitar pensar en las antiguas historias, en Thor inflamado en el calor de la batalla, con promesas de empapar el suelo con sangre Jotun, sonriendo feroz ante los gigantes caídos a sus pies.

Loki cae, gritando hasta desgarrarse la garganta, con la traición y el miedo atenazando su corazón. Es la voz de Thor la que lo llama monstruo ahora, la que lo repudia - porque,¿qué otra cosa se puede hacer ante algo tan vil? -,y Loki maldice a Odín con voz destrozada, sabiéndolo el causante de su destino. Maldice el engaño, la mentira, y los juramentos de venganza caen junto a él, uno tras otro, atropellándose entre sí, hasta que las palabras pierden su significado, convirtiéndose en un gemido átono que se expande por el espacio, y los ecos mueren a su alrededor.

Y Loki cae y sigue cayendo, hasta que lo único que tiene sentido es la nada que lo rodea, apoderándose de su consciencia. Cae hasta que el entorno cambia y la bruma amortigua sus gritos, el frío quemando como ni siquiera el hielo de Jotunheim puede hacerlo. Cae, y es doloroso, el golpe contra el suelo, el viento que corta su piel. Loki está exhausto, roto, y la sensación de solidez es tan irreal, tan inconexa, que tiene que reír, con el aire gélido desgarrando su garganta herida mientras su mente trata de recobrar un poco de estabilidad. Un instante después colapsa, inconsciente, y la nieve transportada por el viento se acumula a su alrededor.

XXX

Loki despierta no sabe cuánto tiempo después, cuando el frío es tan intenso que atraviesa su piel. El mundo que lo rodea es helado; no del blanco inmaculado y cristalino de Jotunheim, sino opaco y gris bajo una espesa niebla, como plata sin lustrar. Hay rocas y cavernas destacando a la vista, eternamente oscuras en este mundo sin sol y Loki puede reconocer el reino aún cuando nunca antes ha puesto un pie en él. Niflheim, el inframundo, escucha en su mente. Irónico.

Está débil, pero sabe que no puede continuar al descubierto, ¿quién sabe si Asgard no ha enviado guerreros a todos los mundos en busca de la cabeza del traidor Jotun que escapó de la batalla? Así que se arrastra hasta la cueva más cercana, movido sólo por el odio que bulle en sus venas. La caverna es larga y oscura, con delgadas y mortíferas estalactitas que cuelgan del techo. No es ni por asomo un buen refugio, pero mantiene el viento fuera y hace el frío al menos tolerable, lo que ya es para Loki una ganancia. Delgadas placas de hielo cubren las paredes, formando brillantes y pulidos espejos, pero Loki no los mira ni siquiera cuando su vista se acostumbra a la oscuridad, e ignora los reflejos rojo sangre que se asoman en la periferia de su vista. Un leve murmullo se eleva desde el fondo de la cueva, atrayéndolo: suaves risas cristalinas que repiquetean en el hielo y lo llevan hasta su fuente.

Las risas se detienen cuando la encuentra y Loki ensaya una torpe reverencia, pues incluso en el estado en que se encuentra sabe que debe mostrar respeto ante las tejedoras del destino.

– Loki, Señor de los Engaños – saluda la joven, Verdandi, con una sonrisa en los labios–. Nos has hecho esperar.

– He tomado el camino más corto, aún sin saber que me buscaban – dice Loki, y pese al cansancio hay una genuina curiosidad en su voz. Pocas cosas son capaces de alejar a las tres Nornas de su telar a las raíces de Yggdrasil.

– Tus gritos resuenan aún a lo largo del Árbol – dice Urd, con la cascada voz de una anciana, mirando a la distancia–. Hemos venido a advertirte, Lengua de Plata: los juramentos que has lanzado serán caros.

– ¿Y qué si es así?– responde Loki en un siseo, con la ira tiñendo sus palabras– ¿No es acaso merecida mi venganza? He sido engañado, traicionado por aquellos en quienes confiaba. No he sido más que un juguete en las manos de Odín, una mascota a los pies del trono. Pagaré el precio que sea necesario, pero cumpliré esos juramentos.

El aire se estanca, pesado a su alrededor. Loki sabe que no es sensato molestar a las Nornas, pues no en vano son ellas quienes hilan y tejen el destino de dioses y mortales, pero no puede arrepentirse, pues esta vez ha dicho la verdad en cada palabra; está dispuesto a hacer temblar el Árbol hasta sus mismas raíces en su venganza.

Skuld toma entonces la palabra. Lleva un libro en las manos y el velo que cubre su rostro es espeso, pues nadie debe mirar el futuro a la cara. Se mueve ágilmente, separándose de sus hermanas, acercándose hasta quedar frente a Loki.

– No serás tú quien pague el precio– dice en apenas un susurro–. Somos emisarias de un Destino al que también estamos atadas. No obstante, esta vez debemos intervenir.

Entonces abre el libro entre sus manos, con delicadeza, y pasa una mano enguantada sobre las runas.

– Hemos venido a mostrarte el futuro, Loki, Destructor de Mundos. ¿Tendrás el valor para mirar?

Antes de inclinarse sobre el libro y comenzar a leer, Loki se limita a sonreír.


Notas:

Izu:
Segundo capítulo. ¿Espero que no nos odien demasiado?
Luego de esto me siento en la obligación moral de avisar que esto no va a ser una historia bonita (excepto en todas las maneras en las que sí) y que, pese a eso, espero que continúen por aquí para lo que sigue. ¡Esto apenas está comenzando!
En segundo lugar, gracias a todos los que han parado a leer y a comentar (¡a quien lo bookmarkeó y a los suscriptores! ¡GRACIAS!) ¡No se imaginan la ilusión que nos hace saber que están allí!
En cuanto a la música. Este capítulo se escribió al ritmo de Through the roof of your mouth, de Ben Frost, aunque suena más a I come alive de The Used. Si pueden escucharlas, por favor, ¡háganlo! También Mirror mirror, de Blind Guardian.

¡Hasta el próximo jueves!

Zyan92:
Primero que nada, ¡graaaacias a todos los que dejaron comentario en el capítulo anterior! Me emociona mucho saber que les ha gustado y que los estamos enganchando, y espero que se queden en todo el trayecto, aún cuando, como ya dijo Izu, esto no son cachorros y pastelitos, eeeeeh... ehehehe. Por favor, díganos qué les gusta, qué no, etc etc, ¡todos los comentarios son bienvenidos! So... música. En mi opinión este capítulo se vuelve a leer con Hopeless y I will not bow, de Breaking Benjamin de fondo.

Happy Thorsday!