Capítulo 2

Dejé de administrar todos mis documentos, pues tengo más cosas que hacer, dejé a mi asistente a cargo, tomé un dulce ácido y lo metí a mi boca, pasé a mi closet y me puse un vestido coctel gris, hoy visitaré a Fenrir y a mis sobrinos, es su cumpleaños y será algo elegante en su tenebrosa casa, para eso tengo que recoger primero a Lilia, mi cuñada, la cual debe estar en alguna joyería, y sí, en efecto que está en una, entré al lugar he hice que nos fuéramos rápido de ahí, en tres horas llegamos al bosque, en donde el clan licántropo se encuentra, llegamos a su casa, los primeros en recibirme fueron mis sobrinos, un lobillo y una futura valquiria.

¿Trajiste dulces? –preguntó Elizabeth, mi sobrina.

Sí, sabes que siempre lo hago –le dije y le di una caja de dulces, Gustav, su hermano, cambió de forma y se acercó a mí –y sí, para ti he traído también –le di otra caja y entré a casa, con mi hermano.

¿No me has traído nada a mí? –preguntó Fenrir.

¡Claro! Te he traído croquetas –le dije, yo sonreí y el me miró mal cuando le entregué una caja –ábrela antes de que me veas así.

Chistosita –sacó una chaqueta de cuero negra de la caja –gracias.

¡Feliz cumpleaños número mil cuarenta y ocho!

Abrévialo –sonrió.

Bueno, numero veintisiete… ya estás viejo.

Eres dos menor que yo, hermana.

Lo soy –me señalé, Lilia salió con sus hijos y con una amiga por algunas cosas, dejándonos solos, así fuimos hasta la sala, nos sentamos.

¿Lo has visitado?

No.

¿Desde cuándo?

Unos seis días desde que pasó todo–aparecí una caja de cristal en la palma de mi mano –él quiso que te lo diera, ábrelo.

¿Qué es? –sacó el brazalete.

Es un brazalete de hielo, te protegerá a ti y a tu familia.

Gracias.

Le hubiera gustado venir… pero acaban de provocar otra guerra.

¡Hela! –exclamó –eres la reina de ese lugar, deberías estar ahí, con él… deberíamos estar con él –se corrigió.

Aún no se ponen en marcha, recuerda que Odín está en un coma, no sé quién esté gobernando Asgard.

No, ni yo.

Si no hubiera sido por ese rubio –comencé a sentir un gran dolor en mi abdomen –todo estaría bien –coloqué mi mano derecha en él, duele.

Hela ¿estás bien? –se acercó a mí, nos pusimos de pie, pero el dolor hiso que me agachara un poco – ¡estás sangrando!

Laufey –murmuré.

No, no, no, no puede ser él –dijo Fenrir, preocupado mientras me sostenía.

Es Laufey –me puse firme y mi vestuario cambió, es completamente negro con líneas verdes brillando, mi capa negra "la capa que esconde la muerte tras ella", llegué a Asgard, un chico con un casco dorado y con cuernos estaba tirando a Laufey por un costado de la cama de Odín, troné mi espada contra el piso, me miraron, el chico hiso polvo a Laufey, no dejó ni un rastro de él, Frigga corrió hacia el chico, intercambiaron palabras, la puerta se abrió, antes, él chico y Frigga me miraron.

Odín, te dije que alguno de tus hijos desataría guerra y moriría, espero que a la próxima… logres escucharme –dije con rencor, temblando del coraje, salí del lugar.

¿Qué ha sucedido? –preguntó Fenrir en cuanto me vio aparecer de entre todos sus invitados, ignorando el volumen de la música, al ver que no le contestaba, me tomo de los hombros, yo seguía callada –ven, vamos al cuarto –dijo, pasamos por un pasillo hasta pararnos frente a una puerta de madera tallada, entramos y nos sentamos en la cama – ¿Hela?

Papá ha muerto… y fue ese chico.

¿Cuál?

El pelinegro que siembre viste de negro y verde.

Debemos averiguar quién es –dijo, lo miré a sus ojos de miel, están brillando tristes.

Yo… será mejor no…

Perdón pero –interrumpe –ahora tú eres quien los dirige.

Laufey ha muerto, la guerra se ha detenido, ahora hay problemas peores.