N/A: holitas, mis queridos lectores :3 os traigo la continuación de esta historia y espero que les guste. Voy poquito a poco para que el fic se alargue y daros una buena historia, pero si pensáis que voy como una tortuguita avisadme, por favor D:

Disclaimer: Los personajes de Hora de Aventura no me pertenecen, únicamente la idea.

...

Chapter 2 - Algo Oculto

Me largué de su dormitorio a toda prisa levitando, como tantas otras veces había hecho, en dirección a la cueva que llamaba hogar. Entré a la casa, pequeña sí, pero bastante acogedora. Me cambié de ropa, poniéndome unos pantalones de chándal gris y una camiseta de tirantes azul. Posteriormente me dirigí a la cama, no necesitaba dormir pero tumbarme allí me ayudaba a relajarme. Al mirar el techo, miles de pensamientos y recuerdos dolorosos atravesaron mi mente: la pelea con Bonnie, la guerra de reinos, mi padre loco de poder... Y el hecho de que me tratara como a un perro. Intenté explicarle sobre el plan que él tenía de invadir todo Ooo para succionar las almas de sus habitantes, empezando primero por el reino más fuerte: Chuchelandia. Sin embargo, Bonnibel creyó que estaba del bando de mi padre, aunque la verdad es que yo no sabía nada hasta que este se encontraba preparando su ejército para pasar por el portal. Y debo decir que resulta difícil ver en la mirada de la persona que amas secretamente todo ese odio y rencor, por algo que ni si quiera has hecho. ¿Cómo imaginar que una persona tan correcta y dulce, en todos los sentidos, como lo es Bonnibel pudiese albergar tales sentimientos? Jamás hubiera pensado en ello como una de sus facetas ocultas, pero lo que más me molesta es que anteponga su reino a todo lo demás. Estaba tan preocupada por su papel de princesa que ni se paró a pensar si yo tenía realmente algo que ver con todo el problema. Suspiré pesadamente al recordarlo y me tumbé de lado, flotando sobre la cama, haciéndome un ovillo para tratar de olvidar el asunto. Finalmente, me dejé caer a los brazos de Morfeo. Ya intentaría hablar con Bonnie mañana, cuando se me hubiese pasado el enfado.

...

Los rayos de luz que tenuemente entraban por la ventana empezaban a quemar mi piel, por lo que me levanté para cerrar las cortinas. No iba a dormir más, así que bajé a la cocina por una manzana, de esas que me gusta "tomar prestadas" del huerto de Trompi. Hinqué los dientes en ella, absorbiendo el color rojo hasta dejarla de un blanco inmaculado. Deliciosa. Todavía faltaba mucho para que pudiera ir al castillo otra vez, por lo que me dispuse a coger el bajo y tocar unas melodías. Me gustaba improvisar, algunas veces salían bases muy buenas a las que luego les ponía letra y quedaban genial; otras eran simplemente por diversión, por entretenerme haciendo algo. Afiné las cuerdas con precisión, solo con mi oído ya bastante entrenado, por el mero hecho de ser música y a su vez vampiro. Iba a tocar la primera nota y alguien llamó a la puerta, gruñí por la interrupción y me dirigí hacia esta, bajo-hacha en mano.

-¡Ya va!- Grité desde dentro ante la insistencia de los golpes. ¿Quién narices llamaba con tanta urgencia? Abrí la puerta y me quedé pasmada, era esa chica rosada la que había traído su real trasero hasta mi casa. Sonreí interiormente.

-¿Puedo pasar? Me gustaría hablar contigo.- Dijo seria, seguramente era por lo ocurrido anoche. Hice un ademán con la cabeza para que entrara y me aparté de la puerta. Ella fue directamente hacia el sofá, luego de cerrar la puerta. ¿Recordaría lo duro que estaba por su poco uso? Su cara me lo confirmó una vez se hubo sentado, no pude evitar reírme entre dientes. Me fulminó con la mirada, haciéndome callar de golpe.

-¿Y de qué querías hablar?- Moví la cabeza hacia el lado derecho para poner atención a mi querido bajo mientras me colocaba frente a ella, desinteresada en el asunto.

-No contestaste a lo de anoche, Marceline- Bonnibel cruzó las piernas bajo el vestido y puso las manos en su regazo. Se la notaba impaciente por saber la respuesta.

-Es que no tengo nada que contestar, rosadita.- Sonreí de lado, mostrándome altanera ante ella.

-No empieces, por favor.- Pronunció, mirándome fijamente, como si quisiera desnudar mi alma. -¿Me odias?

Me pasé la mano por el pelo, suspirando pesadamente mientras ponía los ojos en blanco. -No tengo porqué contestar a eso, Bonnibel...-

Su rostro se tensó con mis palabras, arrugó el vestido con la mano tras cerrar el puño. Recolocó sus posaderas reales, apoyándose ahora en el respaldo del sofá. -Necesito saberlo... Por favor.-

Sonreí burlonamente, mirándola a los ojos. Tenía que esconder un motivo secreto para que me preguntara eso, siendo que desde aquél incidente nunca se había preocupado por nada que tuviera que ver conmigo. -¿Por qué te importa lo que piense de tí a estas alturas?-

-Porque...- Se quedó callada un momento, supuse que estaba pensando las palabras con las que continuar, eligiéndolas con cuidado. -Porque quisiera arreglar las cosas.-

Abrí los ojos como platos, no era capaz de creer lo que acababa de decir la chica de rosa. ¿Era una broma? Si así era, fue de muy mal gusto, la verdad. -¿En serio, Bonnie? ¿Después de 14 años vienes a eso?-

-¿Y a qué querías que viniera?- Preguntó, sin haber entendido del todo la pregunta. Yo me sonrojé levemente, mi mente había mal pensado un poquito, solo un poquito...

-Bueno...- Carraspeé ligeramente, para acercarme a ella y así poder molestarla un rato, más que nada porque así desviaría el tema para no tener que hablar de ello. -Ya sabes, Bonnie... Tú, yo, en la cama, sin ropa... Creo que conoces bastante esa situación.-

De prontó su cara se tornó casi roja, a medias por la incredulidad de mi desvergüenza, a medias por el pensamiento de cometer dicho acto. La señorita perfecta no era tan inocente como aparentaba ser, y nadie la conocía mejor que yo para saber en qué pensaba.

-¡M-Marceline! ¡Eso es muy desagradable!- Se removió incómoda en el sitio, bajando la mirada al suelo con timidez. No pude evitar esbozar una sonrisa de autosuficiencia.

-Lo que tú digas, pero disfrutabas como la que más con ello...- Decidí picarla un poco más, me encantaba hacerlo y ya de paso me ponía de buen humor, era como recordar viejos tiempos.

Me lanzó una mirada asesina, adornada por unas mejillas coloreadas de un rosa intenso, y yo le correspondí con un guiño, algo que la sacó de quicio. -¡Eres una inmadura, Marceline Abadeer!-

Acerqué mi rostro al suyo, perdiéndome en sus ojos de un profundo aguamarina y le susurré sonriente, como si no quisiera que nadie más se enterase a pesar de que allí solo estuviéramos ella y yo. -Niégame que no volverías a hacerlo... Aquí y ahora.-

No dijo una palabra, solo se limitó a observar mis labios mientras hablaba y a dirigir su mirada a una esquina de la estancia, aún con un sonrojo notable. Me aparté rápidamente, nerviosa por una confesión de semejante calibre, tan directa e indirecta a la vez.

-B...bueno... será mejor que te vayas, iba a practicar con el bajo.- Balbuceé como una principante. Normalmente esto no me pasaba, era yo quién dejaba sin habla a la gente, no al revés.

-Me gustaría escucharte tocar de nuevo... ¿Puedo?- Suspiré. No había nada que pudiera hacer para contrarrestar los efectos de los pucheros que hacía Bonnibel. Supongo que también ella me conocía como nadie, incluso más que mi propia banda The Scream Queens. Subí a mi habitación, cogiendo una de las partituras desperdigadas en mi mesa y se la entregué, después de volver a la sala.

-Ya que te vas a quedar, ayúdame con esta canción. Iba a practicarla con Keila porque es para dos, pero si insistes en estar aquí...- Agarré mi bajo con cuidado y toqué una nota, comprobando que lo había dejado bien afinado antes. -Tu parte es la que está entre paréntesis. Vamos allá.-

Baby forgive me did I do something wrong?

(I don't wanna talk, can't we just let it go?)

What could be so bad that you'd leave me hangin' on?

(I'm not doin' time, this is not the scene of a crime)

I lay in bed at night contemplating,

why the hell you gotta keep me waiting.

Every time I try to get a little closer

You shut down and the conversation's over

I'm right here, but you leave me in the dark

Show me your private parts.

Give it up baby, what are you afraid of

Love sucks when you don't know what it's made of

We get naked but I can't undress your heart

Show me your private parts

(Show me your private parts)

Show me your private parts

(Show me your private parts)

I can't remember the last time that this felt real

(I would've cut you out, if I didn't love you)

And how can you blame me for feelin' the way I feel?

(I'm not blaming you, I'm just tryin' to figure it out)

I can take a little hesitating,

I'll wait forever if its worth the waiting.

Every time I try to get a little closer

You shut down and the conversation's over

I'm right here, but you leave me in the dark

Show me your private parts.

Give it up baby, what are you afraid of

Love sucks when you don't know what it's made of

We get naked but I can't undress your heart

Show me your private parts

(Show me your private parts)

Show me your private parts

(Show me your private parts)

They say that silence is gold,

but I think that's a lie

You think I already know,

but I can't read your mind...

Baby forgive me did I do something wrong?

(I don't wanna talk...)

Show me your private parts.

Every time I try to get a little closer

You shut down and the conversation's over

I'm right here, but you leave me in the dark

Show me your private parts.

Give it up baby, what are you afraid of

Love sucks when you don't know what it's made of

We get naked but I can't undress your heart

Show me your private parts

(Show me your private parts)

Show me your private parts

(Show me your private parts)

Show me your private parts...

Tenía que admitir que sonábamos jodidamente bien. Rasgué las últimas notas, dando por finalizada la canción. Me sentía como nueva, la música me relajaba completamente. ¿No dicen que amansa a las fieras? Pues tal vez sea cierto. Doña perfecta, por el contrario, no parecía disfrutar de la misma sensación.

-¿Qué te ha parecido?-

-Es muy bonita, y a la vez un poco triste... ¿Te sentiste así cuando lo dejamos...?- Me miró con cierta pena, dejando la partitura a un lado del sofá.-

-Te equivocas, Bonnie. Tú lo dejaste, más bien me apartaste de tu lado a patadas.- Fruncí el ceño, no podía creer que lo dijera así, sin importancia.

-N...no fue exactamente así... Tenía que proteger a mi reino y tú eras una de las amenazas por lo que mi deber era alejarte, ya que lastimarte no podía...- Se mordió el labio, agachando la cabeza.-

-¡Yo no tuve nada que ver con todo ese lío!- Grité exasperada. -Es más, fui a avisarte, pero llegué demasiado tarde. ¡Me dejaron KO dos secuaces de mi padre después de que me enterara de sus planes de conquista, podrías haber confiado en mí!

Mi cuerpo temblaba, mis puños estaban bien apretados y mi ceño no era nada amigable. Tenía ganas de transformarme en un murciélago gigante y destrozarlo todo, desahogarme por toda la rabia acumulada de estos años; pero traté de controlarme. Definitivamente no me hacía nada bien estar con Bonnibel en la misma sala, y menos hablar de estos temas.

-Marcy... perdóname, yo no sabía que... como era tu padre supuse... me siento tan estúpida.- Pequeñas lágrimas escapaban de sus ojos al saber la verdad, parecía mostrarse arrepentida pero a mí me daba igual, no quería seguir con la conversación.

Caminé hacia la puerta, algo raro en mí y la abrí, "invitándola" a que se marchara. No quería ser grosera, pero en ese momento me apetecía estar sola y con su presencia era imposible. Sin reprochar ni decir palabra alguna, Bonnibel se levantó del sofá lentamente y se encaminó para salir de la casa pero antes de irse acarició mi mano con sus dedos, un roce suave y fugaz, la misma que estaba sobre el marco de la puerta.

...

Bueno, he aquí el segundo capítulo de la historia. Ojalá les agrade y sigan leyéndome :3 Hubo un adelanto porque viene una semana bastante fuerte en cuanto a exámenes se refiere y no sé cuando iba a poder actualizar, así que me lo quité ya de en medio para poder estudiar con tranquilidad. Hasta el próximo capítulo, bye bee~