Aquí subiendo la segunda parte de esta historia donde vemos a un Sasuke pervertido xD
Gracias por todos sus comentarios. Me pone muy felíz que les haya gustado mi historia, realmente me me hace muuuy feliz.
No los entretengo más y les dejo con "Interesante", parte 2.
Disfrútenla!
Besos, ;)
Interesante
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Parte 2
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-¿T-tú eres el hijo d-de Mikoto-san? – le preguntó aún sorprendida ante la imagen que tenía delante suyo.
Debía estar alucinando.
-Sí, el mismo – respondió con una sonrisa socarrona - ¿Acaso no te agrada?
-N-no es eso, s-solo que… no d-deberías haber hecho eso.
-¿Qué cosa? ¿Saludar a mi nueva hermana?
-G-gente normal n-no saluda así – dijo agarrando la fuente con un repasador para retirarse del lugar.
-Yo soy normal hermanita – contestó interponiéndose en su camino, lo que hizo que ella se sonrojara al tenerlo nuevamente cerca – Y como persona normal que soy, vine a ayudarte.
-N-no hace falta – pasó por su lado para abrir la puerta – No necesito l-la ayuda d-de un pervertido- concluyó saliendo de la cocina y dejando a un chico sonriendo.
Sacó de su bolsillo su teléfono celular y se dirigió a la sección de imágenes para abrir una que había estado observando toda la mañana en la entrada de su colegio. Ahí estaba, la imagen de una chica de ojos perlados y cabellos azulados oscuros.
Era una foto que le había mandado su madre para que la reconociera y pudiera presentarse antes de la cena. Lo único que había pensado al ver eso era que no era para nada fea, pero al verla en persona esa mañana su mente no dejaba de revisar una y otra vez el aspecto que poseía. Era mucho más linda en persona, y bien proporcionada.
¿Quién diría que su nueva hermana sería tan hermosa?
Cerró el celular y lo guardó nuevamente para dirigirse hacia el comedor donde se estarían preguntando por él. Cuando llegó vio la típica escena de familia feliz. Su madre, quien sonreía ante el aspecto de la mesa y todo lo que había, sentada al lado de Hiashi, quien sería su padrastro y que, a decir verdad, no le caía nada mal. En frente de ellos, estaba sentada Hinata, sonrojada por los cumplidos que le brindaban los mayores.
Sasuke se acercó y sentó a la izquierda de ella, haciendo que se tensara ante su presencia. Estaba incómoda, y eso le gustaba.
-Veo que se han conocido – habló el hombre - ¿Se han presentado?
-En realidad Hiashi, nos conocimos hoy en el salón de clases – intervino Sasuke mirándola – Hasta nos sentamos juntos y a decir verdad nos llevamos bien desde el primer momento. ¿No Hinata?
Ella lo miró en forma de reproche. ¿Quién se llevaría bien con él, con un pervertido?
-Pero que bueno – dijo el hombre.
-Sasuke – su madre lo llamó preocupado - ¿Qué te pasó en el rostro?
-¿Esto? – preguntó señalando donde antes había recibido una cachetada – Es donde Hinata me pegó.
-¿Qué? – la mujer la miró a ella, quien estaba colorada ante lo escuchado – Hinata, ¿Por qué?
¿Estaría bien decirle que porque su hijo intentó propasarse con ella?
-Es q-que… - no sabía que decir. En eso una sonrisa diminuta se formó en sus labios – M-mientras estaba p-por traer la f-fuente él se acercó e intentó…
-Intenté ayudarla – le interrumpió. ¿Acaso diría la verdad? – Pero se asustó y reaccionó como lo haría cualquier persona.
-N-no lo escuché entrar – acotó ella.
-Sasuke, deberías haber golpeado antes – le reprochó Mikoto.
-Lo sé madre. Ya aprendí la lección – concluyó sonriéndole a la vez que se acariciaba el área colorada
Comenzó la cena, a veces se reían y comentaban cosas interesantes, haciendo que Hinata se sintiera bien y olvidara el mal rato que había protagonizado. Por momentos sentía como el muchacho la observaba pero eso no se comparaba a la angustia y molestia cuando le apoyaba su mano en su pierna e intentaba subirla como había hecho esa mañana.
-Iré p-por el p-postre – dijo levantándose rápidamente para deshacerse de esa mano que la tocaba nuevamente.
-Yo te ayudaré – le habló el muchacho.
-N-no hace f-falta.
-Vamos hija – habló su padre – No intentes hacer todo sola, déjate ayudar. Ve Sasuke.
-Sí, vamos – la tomó del brazo y la dirigió hacia la cocina.
Al entrar, él se acercó a la mesada con las manos en la cintura mientras ella seguía en la puerta. Sasuke se giró y la observó.
-¿Qué hay que llevar? – preguntó naturalmente.
-T-toma unos platos de ahí – contestó aliviada señalando un mueble – Y-yo iré por el p-postre a la heladera.
-De acuerdo.
Habían vuelto al comedor trayendo las cosas para finalizar con la cena. Todo estaba muy rico, según exclamaba Mikoto cada vez que ingería bocado, haciendo que a Hinata se le sonrojara un poco ambas mejillas.
A pesar del mal rato que había pasado con Sasuke en la cocina y luego durante la cena, Hinata decidió olvidarse para terminar bien la velada.
Una vez que terminaron, ella se dirigió hacia la cocina para lavar todo mientras los demás pasaban al comedor a conversar mientras la esperaban. Una vez aseado todo decidió unírseles.
-Creo q-que debería r-retirarme a descansar padre – dijo al observar como el reloj de la sala marcaba las 11.30 de la noche – Claro si n-nos es m-mucha molestia d-dejar a los invitados.
-No te preocupes hija, ve – su padre le sonrió – Además creo que todos deberíamos hacerlo.
-Es cierto – añadió su prometida.
-Entonces m-me despido d-de ustedes. N-nos vemos c-cuando se muden d-definitivamen…
-¡Oh! ¡Hiashi, querido! – interrumpió la mujer - ¿Qué no le comentaste?
-No, lo siento, recién la vi a la hora de la cena.
-¿Q-qué sucede? – preguntó Hinata.
-Dormiremos aquí – contestó Sasuke posicionándose a un lado de ella. – Porque ya nos hemos mudado.
-¿Q-qué? - se desconcertó ante lo que había dicho el muchacho. ¿Tan pronto se habían instalado?
-Esta mañana la mudanza transportó todas sus pertenencias – explicó su padre - ¿Te parece mal?
-N-no, es solo que m-me sorprendió.
-¿Dónde será mi cuarto? – preguntó el chico fríamente.
-Hinata te mostrará – contestó Hiashi, haciendo que ella se estremeciera ante la situación que tendría que vivir: estar unos minutos a solas con ese chico – Está frente a la suya.
¿Frente a su habitación? Perfecto, no solo compartirían la misma casa sino que también el mismo pasillo.
-V-vamos, te mostraré – comentó para que le siguiese – Buenas n-noches – saludó a los dos mayores que quedaban en la sala.
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-¿Así que aquí dormiré yo? – preguntó al observar el interior de la habitación.
Había ingresado a su cuarto tras prender la luz y observar cómo sería el lugar donde viviría de ahora en adelante. Las paredes, de color blanco y sin nada en ellas que le dieran decoración, contrastaban con la frazada negra, que junto a su almohada y otros almohadones pequeños de color blanco, se posicionaba a mitad de la extensión de la pared. La ventana, con una tamaño grande, y que daba paso a un pequeño balcón donde se encontraban un par de sillas alrededor de un pequeña mesa veraniega, se excluía del interior a causa de las cortinas, negras, que se mecían con la pequeña brisa de esa estación de primavera.
Siguió observando, y se detuvo detenidamente en el sillón de cuero negro que se posicionaba al lado del gran ventanal.
No estaba tan mal después de todo su nueva habitación, estaría cómodo ya que tenía también un escritorio, con su computadora portátil encima de éste, su televisor y equipo de música del otro lado. Al parecer todo había llegado intacto desde su casa.
Terminó se observar y se sentó en el sillón, era demasiado cómodo.
Observó a la chica que todavía seguía en la puerta, inmóvil e incómoda como esperando que la autorizara a retirarse.
-La pasaremos de maravilla cuando lo hagamos en este sofá – le dijo con una sonrisa socarrona – Aunque tal vez será mejor sobre la cama, cuando la usaba en mi casa era muy cómoda.
La muchacha lo observó con un sonrojo que luego desapareció cuando su cara se tornó molesta. Tomó el picaporte de la puerta enfadada dispuesta a irse.
-Eres un p-pervertido – concluyó para luego realizar un fuerte portazo al desaparecer de su vista.
Sasuke, quien se quedó mirando divertidamente la puerta, se levantó de donde estaba y se encaminó hacia su cama donde se dejó caer con mucho cansancio. Cerró los ojos sintiendo la suavidad de la frazada en su frente cuando sintió una vibración en el bolsillo de su pantalón, era su celular que no tenía la música habitual ya que lo había silenciado anteriormente para no molestar en la cena que había tenido.
Sacó el artefacto que insistía con su vibración y abrió un ojo para ver el número que figuraba en la pantalla. Soltó un bufido y rodó sobre si mismo para quedarse viendo el techo, a la vez que contestaba y se lo colocaba en su oreja.
-¿Qué quieres Naruto? – preguntó fastidiado.
Su amigo, siempre llamándolo cuando era inoportuno, y esta vez no faltaba a su puntería ya que no quería hablarle, solo quería dormir.
-¿Así le hablas a tu mejor amigo? – se escuchó del otro lado de la línea – Al menos podrías haber saludado.
-Estoy cansado, no tengo tiempo para tus retos.
-Bueno, supongo que no te haré cambiar de pensar.
-¿Para qué llamaste? – habló Sasuke cerrando los ojos.
-Quería preguntarte sobre tu nueva familia, en realidad… de tu nueva hermana. ¿Cómo es?
-Hmp, podrías haber esperado hasta mañana-
-Ya sabes que soy curioso.
-Sí… Bueno ella es… interesante.
-¿Interesante en el buen o mal sentido de la palabra? – preguntó con voz dubitativa.
-Digamos que… en un muy buen sentido – esbozó una sonrisa al decir eso último.
-¡Oh no! – exclamó su amigo - ¡Nunca te he escuchado decir eso! No me digas que significa…
-Puede ser – contestó de antemano.
Ya sabía de lo que hablaba el muchacho del otro lado de la línea. Se refería a que a Sasuke le interesaba mucho una persona, cosa que nunca había sucedido.
-Nunca creí vivir para ver esto – dijo el otro muchacho – Y… ¿Le has causado una buena impresión?
-Cree que soy un pervertido.
-¡¿Qué? - gritó y comenzó a escucharse el típico sonido de su risa – Pero entonces no la quieres cerca.
-Al contrario, puede que ella termine persiguiéndome.
-Estás diciendo… como una obs…
-Sí – contestó sabiendo lo que el otro pensaba.
- Entonces te interesa bastante.
-No sabes cuánto Naruto – dijo con una pequeña sonrisa.
-De acuerdo, mañana esperaré en la puerta para verlos llegar.
-Querrás decir que llegarás temprano una vez en tu vida, ¿no?
-No… en realidad no puedo, nunca podré. Mejor me la muestras a la salida.
-Está bien, nos vemos mañana.
-Adiós
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Su amigo tenía mucha razón al haber comentado acerca de lo mucho que le interesaba su nueva hermana. Eso no era a causa del ingenio del rubio ya que si se debía a este entonces llegaría a la conclusión de que si usaba su cerebro de vez en cuando.
Lo que su amigo había hecho fue el recordar la conversación que habían tenido hace un año cuando le recalcó al moreno que debería de empezar a mirar a las chicas a su alrededor y dejar de estar tan solo.
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Flash Back…
La muchacha de cabellos castaños salió corriendo con lágrimas en los ojos y la carta que había preparado con tanto esmero para confesársele al moreno.
Él todavía seguía ahí, parado con su rostro inmutable y las manos en los bolsillos. Su amigo rubio, que había presenciado otro rechazo más de parte de su amigo se acercó y palmeó la espalda para darle a entender que debían seguir su camino.
-Otra más que se suma al historial de rechazos de Sasuke Uchiha – rió al ver la mueca que hizo el chico al escuchar eso – Deberías ser más sutil, ¿no lo crees?
-Estoy cansado que se me confiesen todo el tiempo – bufó molesto - ¿Qué no entienden que no me interesan?
-Si no fuera tu amigo creería que eres del otro bando.
Sasuke paró en seco y dirigió una mirada amenazadora a su amigo, haciendo que este riera incómodo mientras se rascaba la cabeza.
-Que no me interesen todas las que se me han confesado no significa que no me gusten las mujeres – habló fríamente.
-Lo sé, lo sé. Además, si no te gustaran no hubieras estado con esa… no me acuerdo su nombre.
-¿La rubia del bar? – preguntó tranquilamente el moreno.
-¿Qué? ¿Con esa también? – se sorprendió el chico.
-¿Qué querías que hiciera? No estaba muy sobrio que digamos – comentó al retomar el paso.
-Eres un afortunado Sasuke – decía su amigo siguiéndolo – Ah, y hablaba de la del restaurante.
-Ah, sí, ya recuerdo…
-Bueno… ¿Y cuándo encontrarás a una que te interese no solo para calmar tus deseos?
-Cuando se decida a aparecer – Sasuke sonrió de medio lado cuando lo vio de reojo.
-Me gustaría ver tu cara de enamorado al perseguirla.
-Pues, no dejaré que la veas, porque no lo haré.
-¡Qué lástima!... Ah – su cara mostraba haber entendido - Ya sé a lo que te propones…
-¿Sí?
-Sí, harás que ella te termine persiguiendo a ti. Pero… ¿cómo lo harás?
-No lo sé… tal vez me convierta en su obsesión.
-¿En qué sentido?
-No sé, solo espero que en una que nos beneficie a ambos…
Fin Flash Back…
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-Haré que me convierta en tu obsesión hermanita – dijo depositando el celular en la mesa de luz a la derecha de su cama y parándose.
Se descalzó para después poder descambiarse, guardando la ropa en el armario para quedarse solo en bóxers.
Tras apagar la luz, destapó la cama para acostarse dentro y miró el reloj.
-Las doce y diez – dijo para sí mismo – se hizo algo tarde.
Cerró los ojos con el propósito de dormir pero algo se le cruzó por la mente que le hizo sonreír.
Se levantó nuevamente de la cama y encaminándose hacia la puerta despeinó sus cabellos.
-Prepárate – dijo abriendo la puerta para luego salir de la habitación.
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El sol de la mañana le incomodaba, al parecer se había olvidado de cerrar las cortinas de su ventana. No quería despertar aún, no quería vivir otra pesadilla con ese chico que se había mudado a su casa y dormía enfrente de ella, separado por un pasillo.
La luz le seguía molestando así que giró su cuerpo para darle la espalda y seguir descansando hasta que la alarma sonara.
Algo extraño sucedía… cuando volteó sintió distinto su colchón, al igual que su almohada. Pero eso no fue la que la alteró sino otra cosa. Sentía un peso extraño a su lado, y como una brisa entrecortada revolvía su flequillo, además de un extraño aroma tan… masculino.
¿Qué sucedía? ¿En que estaba pensando?
Abrió los ojos lentamente para visualizar algo que no esperaba… el rostro de ese pervertido a escasos centímetros del suyo.
Le costó reaccionar, lo seguía observando como si nada hasta que salió de su letargo.
-¡¿Qué? – gritó exaltada por la sorpresa que le trajo el día cuando a la vez que se sentó rápidamente en la cama - ¡T-tú, q-qu…!
-Cállate – habló tranquilamente con una voz ronca – Estoy durmiendo.
-¡¿Q-qué haces en m-mi cuarto? ¡Vete! – le gritó enojada. Lo que le faltaba, despertar al lado de aquel muchacho. ¿Qué no tenía su cuarto?
Sasuke abrió sin apuro los ojos para regalarle una sonrisa de las que tanto que le había dado desde que se conocieron hace… apenas un día.
-Por lo visto te quedaste con las ganas de probar mi cama – le dijo aun acostado – Me lo hubieras dicho antes de escabullirte y meterte en ella sin permiso.
-¿D-de que hablas? – preguntó confundida.
-Mira a tu alrededor… acosadora – volvió a sonreír para luego cerrar los ojos.
¿Acosadora? ¿Quién se creía para decir eso, si era él quien se había metido en su cama?
Miró su habitación… mentira, no era su habitación. Esta tenia las paredes blancas y cortinas negras en la ventana… un sillón de cuero…
Imposible…
-¡¿Q-qué? – gritó y escuchó al muchacho reírse - ¿P-por qué me t-trajiste aquí? – le preguntó furiosa.
-Yo no te traje, tú solo viniste hermanita.
¡Idiota! ¿Quién se creía?
Se destapó rápidamente y salió de la cama por lo repugnante de la situación. Se dirigió hacia la puerta conteniéndose las ganas de gritarle.
-Vuelve pronto – escuchó a sus espaldas – Ah… y lindo camisón.
¿Qué?
Se miró lo que traía puesto, un camisón demasiado corto con tirantes. ¿La había visto con esto? ¡Qué vergüenza! Lo odiaba.
-¿P-por qué l-lo hiciste? – preguntó con la mano en el picaporte - ¿P-por qué me trajiste a t-tu habitación Sasuke?
-Ya te dije que fuiste tú – le contestó.
-D-deja de j-jugar conmigo. N-ni hace un d-día q-que nos conocemos y ya estás haciendo q-que t-te odie…
-¿Volverás esta noche? – le preguntó.
-¿P-por qué me t-trajiste? – volvió a preguntar, pero no escuchó respuesta – Está b-bien, n-no contestes, m-me voy.
Hinata giró la perilla de la puerta y apenas pudo abrirla cuando dos brazos por encima de ella volvieron a cerrarla. Perfecto, ahora lo tenía detrás suyo.
-¿Qué no recuerdas lo que te dije en la cocina anoche? – sintió como apegó su pecho desnudo a su espalda – Que has conseguido algo de mi…
"Eres interesante hermanita. Tan interesante que has hecho que Sasuke Uchiha te desee como nunca."
-D-déjame ir – dijo intentando abrir nuevamente la puerta, pero el peso del muchacho lo impedía.
-Te traje porque quería dormir en tu compañía – susurró en su oído, haciendo que se estremeciera – Ahora – sus brazos dejaron de aprisionarla – vete a arreglar o llegaremos tarde.
Sintió como besó su cuello y continuó haciéndolo hasta llegar a su hombro. Cada vez se estremecía más…
-Idiota – susurró dejando la habitación con un fuerte portazo.
Sasuke solo sonrió…
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Hija, nos hemos marchado a nuestros respectivos trabajos. Mikoto les preparó el desayuno, así que siéntanse libres de comer todo lo que hay.
Nos vemos a las siete.
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La carta lo decía claramente, estaban solos en la misma casa…
-P-perfecto – dijo sarcásticamente.
Se dirigió hacia el comedor donde se sentó y comenzó a desayunar sin importarle lo que hiciera aquel muchacho. Cuando este llegó se sentó frente a ella y la imitó. No se dirigieron la palabra por el tan solo hecho de que ella estaba enojada y él… a él solo le gustaba verla así.
Una vez terminado de desayunar, Hinata se paró y lavó lo que había ensuciado para luego buscar sus cosas y retirarse hacia la escuela, dejando sentado en la mesa a un Sasuke sonriente.
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Y ahí estaba, nuevamente sentada en su banco al lado de la ventana, esperando a que empezase la clase… y deseando que no tuviera nuevamente el mismo compañero de banco. Por suerte no había llegado, capaz que se había saltado las clases, y eso le alegraba.
El timbre sonó y lamentablemente él entró para situarse a su lado.
-Me dejaste solo – le dijo al oído – Me hubiera gustado llegar juntos.
-D-deja de m-molestarme – contestó sonrojada por la proximidad.
-Hmp – emitió al separarse de ella – Más que interesante eres difícil – concluyó cruzándose de brazos y mirando al frente – Muy difícil.
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-Hinata – dijo su amiga rubia – no puedo creerlo…
-¿Q-qué cosa? – preguntó mirándola.
-Nos está siguiendo – contestó su otra amiga de cabellos rosados - ¡Qué emoción!
-¿Q-quién? – no entendía de que hablaban.
-Mira – señaló disimuladamente Ino – El señor perfecto.
Hinata giró su rostro disimuladamente hacia la persona que las seguía a unos pasos de distancia. Era él, que con las manos en los bolsillos le dirigía una mirada seria, acompañada de una media sonrisa.
-Y encima nos sonríe – dijo Sakura – Es muy lindo – trataba de decir en tono bajo para que no la escuchara.
-¡No puede ser! – habló Ino en el mismo modo que su amiga – Se está acercando.
-La próxima me esperarás Hinata – dijo el muchacho con voz fría al posicionarse al lado de ella, haciendo que las otras dos muchachas que estaban ahí se quedaran sorprendidas – Y dejarás de contenerte al tenerme a tu lado.
-¿Qué? – hablaron al unísono sus amigas – Hinata, ¿qué…?
-T-tú d-deberías de c-contenerte – le desafió al interrumpir a las demás – Si q-quieres t-tocar a alguien… b-busca en otro l-lado.
-Pero si sé que te gusta.
-No, n-no me gusta… eres un p-perv…
-No lo soy – le interrumpió – Y si no te gusta ahora, más adelante te encantará.
-Eso q-quisieras.
La conversación continuaba con dos chicas impresionadas ante lo que escuchaban. ¿Desde cuándo tanta confianza? Los ojos de color celestes y jade estaban abiertos como platos y sus bocas… bueno, sus bocas igual.
-Te veo en casa – escucharon que él había dicho – Ah, y esta vez, a la noche, trae otro camisón, con el que tienes es imposible contenerse.
-C-callat…
-Nos vemos – le dio un beso cerca de la comisura de los labios y apresuró el paso para dejar a las tres muchachas detrás de él.
-¡Hinata Hyuuga! – gritó Sakura una vez reaccionado.
-¿Qué fue todo eso? – continuó Ino.
-N-nada – contestó con la vista en el suelo.
-¿Nada? Si, ya lo creo – la rubia sonaba irritada.
-S-sasuke Uchiha… - empezó a relatar – es mi hermanastro.
-¡¿Qué? – ambas chicas pararon abruptamente - ¡¿El perfecto Sasuke Uchiha?
-N-no – paró y las miró – N-no es perfecto… es un p-pervertido.
Ya estaban en la puerta de la casa de Hinata representando una escena de asombro. Las dos amigas, como estatuas, miraban a la de pelos oscuros.
Y desde el interior de la casa, apoyado contra la pared, un azabache con brazos cruzados y mirada divertida. Lo que su hermana había dicho era gracioso.
Solo esperaba que ella entrara a la casa...
¿Cómo la recibiría al cruzar la puerta?
Bueno, algo se le ocurriría…
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Continuará…
