Antes que nada quiero preguntar, ¿Por qué la gente no pone muchas esperanzas en Lovino ? xD Es un mafioso, yo lo veo muy capaz de hacerlo, a lo mejor no puede declararse y lo secuestra (?) xD No estoy confirmando que sea él o no, solo defiendo su honor (?) Por otro lado, me sorprende ver que no mucha gente nombró a Francia. Como tiene fama de acosador, pensé que sería la primera opción. ¿Y nadie nombró a Holanda? Que mal. Yo lo veo capaz de hacerlo, además parece un tipo posesivo xD Por otro lado, no deberían descartar las parejas "crack", porque en Hetalia eso no existe. Todos los países se han relacionado con uno y otro, aunque no salga en Hetalia. Siempre puede surgir el amor en algún punto de esa historia ;3

Bueno esa es mi opinión. No es una pista ni mucho menos. La verdadera pista está en este capitulo. A ver si aciertan xD


Capitulo 2: Beso


Antonio tragó saliva nervioso, e intentó liberarse de nuevo, aunque sabía que era en vano. Había despertado desde hace un rato, sintiéndose mucho mejor que la vez anterior. Las nauseas y el dolor de cabeza habían desaparecido. Ahora era totalmente consciente de la grave situación en la que se encontraba.

Sin duda, alguien le drogó y le llevó hasta allí con algún siniestro propósito que desconocía.

¿Para matarle?

¿Para pedir un rescate?

Para ser sinceros, no estaba seguro de si quería saberlo.

Tercamente, siguió retorciéndose, buscando su ansiada libertad. Su respiración se agitaba por el esfuerzo realizado, mientras daba tirones y trataba de deshacerse, al menos, de las vendas.

El ruido de una puerta pesada abriéndose de golpe provocó que detuviera su lucha al instante. Su corazón le dio un vuelco y contuvo el aliento, volteando su cabeza rápidamente hacia el punto exacto desde donde provenía el ruido. Se quedó quieto, como una estatua, respirando pesadamente y prestando máxima atención a su alrededor, permaneciendo pendiente a cualquier movimiento que iniciase aquel desconocido. Su secuestrador.

¿Qué pensaba hacer con él?

Tragó saliva. Se sentía extremadamente nervioso y vulnerable. Sabía que en este momento estaba en clara desventaja, pero aun así no se rendiría sin luchar.

Oyó de nuevo esos pasos que se aproximaban. El eco de cada paso, fuerte y prolongado, provocaba que su corazón latiese con más y más fuerza.

Si al menos pudiera ver a su captor, se sentiría un poco más seguro y menos angustiado, pero por mucho que se esforzará en descubrir la identidad de esa persona, solo podría ver la oscuridad que la venda provocaba.

Como pasó anteriormente, el hombre misterioso se detuvo frente a él, observándolo durante un tiempo.

Antonio, sin poder resistir la tensión de aquel silencio, se aventuró a hablar.

- "¿Q-Quién? ¿Quién eres?" – murmuró suavemente de forma entrecortada, pero no obtuvo respuesta.

Lo único que recibió como contestación fue un tenso silencio.

Un silencio en el que el secuestrador parecía debatirse que debería hacer. Aquel hombre misterioso sabía que esto estaba mal, y aun así seguía adelante. Al fin y al cabo, siempre fue bastante obstinado. Era su tendencia querer dominar todo lo que no podía ser suyo. La duda le invadía esta vez, pero ... deseaba hacerlo. Deseaba hacer esto desde hace ... mucho tiempo. Que Antonio no se hubiera dado ni cuenta era simplemente frustrante, aunque debía admitir que quizás su actitud no ayudaba en nada.

Mientras ese hombre tomaba una decisión, Antonio comenzaba a impacientarse al recibir un largo silencio como contestación. El español estaba a punto de volver a preguntar con más determinación y firmeza, cuando sintió el suave tacto de unos dedos rozando gracilmente su mejilla. Dedos suaves y delicados rozando su rostro ligeramente bronceado. Con dulzura. Con delicadeza. Grabando en su memoria cada detalle facial.

Un exquisito escalofrió recorrió su cuerpo ante esa caricia inesperada. Ese tacto era ... especial. Esos dedos acariciaron su rostro con detenimiento y se dirigieron a sus labios entreabiertos, delineándolos muy despacio, tentativamente.

El tiempo pareció detenerse y ralentizar su ritmo.

El ambiente se notaba … distinto.

En ese momento, Antonio abrió su boca para exigir una explicación , confuso por estas acciones, a pesar de encontrarlas extrañamente agradables. Sin embargo, quedó paralizado e inmóvil como una estatua cuando una mano reposó muy suavemente sobre la parte interna de su muslo.

Esa mano furtiva se deslizó con desesperante lentitud por su pierna, con la aparente intención de situarse sobre su intimidad, que aún estaba cubierta por el pantalón y la ropa interior. Antonio, confuso y aturdido, se vio incapaz de reaccionar con sensatez. Sus ojos se ampliaban y su respiración se alborotaba progresivamente a medida que aquel toque se aproximaba cada vez más a su virilidad. De pronto, con un brusco movimiento, el desconocido ejerció fuerte presión sobre aquella zona sensible, agarrando su regiones vitales con firmeza. En ese momento, las palabras que Antonio iba a pronunciar como reclamo se desvanecieron en su garganta, y de su boca solo pudo escapar un incomprensible balbuceo y un vergonzoso jadeo entrecortado. Su cuerpo se estremeció y echó la cabeza hacia atrás sobresaltado. Entonces, aquella mano volvió a deslizarse hacia el muslo olvidando toda brusquedad, como si nunca hubiese abandonado su gentileza, masajeándolo con caricias descaradas y prohibidas.

Mientras, la mano que permanecía en el rostro del castaño seguía disfrutando de la textura de sus labios y permitía al secuestrador elevar el mentón de su presa, disfrutando de la morbosa visión de ese bello rostro sonrojado y acalorado, con esos sedosos cabellos desordenados, y esos hermosos ojos verdes ocultos bajo una venda oscura.

El hombre misterioso sonrió malicioso. Amaba esa visión. Ya podía sentir como su miembro se endurecía, caliente y necesitado, y comenzaba a ejercer fuerte presión contra su pantalón; por tan solo observar ese rostro; por tan solo tocar a ese moreno, ahora a su merced. Iba a disfrutar de esto muchísimo.

-.-.-.-.-.-.-

¿Quién era esa persona?

¿Francia? No, ... él no le haría eso, ¿o si? Francia a menudo le intentaba meter mano, pero ... esta forma de tocar es completamente distinta. No es sutil o disimulada, sino brusca y necesitada, imposible de ignorar. Le estaba haciendo perder la razón y el control de si mismo.

¿Francia podía tocarle así?

¿Si no es él, quién? ¿Quién puede ser?

¿Y por qué?

¿Por qué alguien le haría eso?

Antonio no lo sabía. Lo único que sabía era que ese hombre no tenía ningún derecho a tocarle así, de la misma forma en la que ahora le estaba tocando. Aquella mano se deslizaba por su muslo descaradamente, masajeándolo sensualmente con un ritmo constante, recorriéndolo de arriba a abajo, una y otra vez, acercándose peligrosamente a sus regiones vitales con cada nuevo y tentador movimiento. Cada roce tenía un solo propósito: provocarle, hacerle estremecer. Sintió entonces unos labios que rozaban su cuello. Primero, los labios simplemente vagaron por su piel, provocando escalofrios con su leve roce. Una caricia delicada que erizaba cada fibra de su piel y producía un leve cosquilleo, hasta que esos labios comenzaron a marcar un camino de besitos intercambiados con débiles mordiscos y chupones que poco a poco aumentaban su intensidad. Con cada vez más y más ansias, logrando encontrar el punto más sensible que erizaba por completo su piel. Una mano se deslizó esta vez por su abdomen y se colaba entre sus ropas, mientras el moreno experimentaba los besos y las caricias del desconocido.

Fue entonces cuando Antonio salió de su trance y se preguntó qué estaba haciendo. ¿Por qué se estaba dejando hacer sin apenas mostrar un poco más de resistencia? Antonio no quería seguir este juego. No debía dejarse llevar. Él era un ser pasional y no podía evitar ser tentado por el placer y ceder frente a él, y por eso mismo tenía que detener esto antes de que fuera tarde.

Jadeó, aturdido frente a una mezcla explosiva de sentimientos contradictorios, donde el miedo y el deseo jugaban un papel importante. Definitivamente, tenía que parar esto.

Nervioso, realizó un brusco movimiento, dando tirones a las esposas que lo encadenaban, retorciéndose con la intención de liberarse y protestando entre gemidos todo cuanto pudo. Aunque eso solo consiguió excitar más a su captor, quien dirigió su mano de nuevo a su intimidad. Esta vez, pretendía colarla dentro del pantalón ... y de la ropa interior.

De inmediato, un gran sonrojo adornó su rostro avergonzado, e intentó juntar sus piernas en un desesperado intento de protección. Su rostro estaba tan rojo como sus preciados tomates.

Al juntar los muslos todo lo que las cadenas que los separaban le permitieron, Antonio pudo escuchar como su captor trataba de retener una risita un tanto maliciosa. Fue en ese instante cuando Antonio deseó tener su hacha cerca y darle la hostia de su vida.

El desconocido permaneció quieto durante un momento, observando a un inusualmente avergonzado Antonio protestando y moviéndose de un lado a otro tanto como le era permitido.

Sonrió con cierta ternura.

Sin pronunciar ni una sola palabra, se inclinó y sus labios se reunieron por primera vez con los del español.

El sabor que una vez se vio tentado a probar, y que recientemente deseaba y necesitaba, por fin pudo degustar.


No me digan que no saben quien es. Lo he puesto fácil, creo ... xD Voy a decir una última pista (un poco retorcida): Dos pares y un solo color ...

En el proximo capi añadiré al personaje y quedará aclarado ^^

¿Saldrá Antonio de esta?

¿Le robaran el corazón?