Después de una eternidad vuelvo a aparecer, lamento mucho la demora, espero que esto siga siendo de su agrado.
Los personajes no me pertenecen, yo solo fantaseo con ellos, sin más que aclarar disfruten la lectura y disculpen los posibles fallos.
Cambiar — Juzgar — ¡Te tengo!
La tensión cada vez se sentía más fuerte en ese lugar, los ojos de todos se posaron sobre el joven de cabellos largos, quien a estas alturas no había pronunciado más palabras por lo sucedido salvo aquellas que dijo al llegar al lugar, se había dedicado a sacar todas sus herramientas de trabajo para buscar alguna pista que le llevara al encargo de ese robo.
Observaba detenidamente el exhibidor donde había sido puesto el broche, el material de este era de madera de una altura de medio metro y sobre este un pequeño cojín azul marino en el cual se encontraba puesto el broche, había sido colocado en medio de la exhibición para enmarcar la importancia que esta tenia, aquella joya de 5x5 centímetros asemejaba una flor plateada de cinco pétalos los cuales no terminaban de darle forma ya que se enredaban haciendo un curva antes de llegar al centro y al pequeños diamantes, en total se contaban cinco diamantes de un quilate, cada uno era el encargado de unir cada pétalo, valorada en 358 mil euros en Gran Bretaña y en 47.5 millones de yenes en Japón y a eso sumarle el valor histórico de la misma, sin duda había sido un excelente golpe para el ladrón y uno muy duro para el museo.
El detective encargado del caso se acercaba al exhibidor de madera y con un frasco en sus manos introduce un aplicador magnético dentro del frasco de polvo, este se agrupaba en la punta del aplicador y tomaba la forma de una "brocha" lo llevaba en dirección de la superficie que examinaría y comenzó a aplicar sobre la base de madera cuando termino de aplicar el polvo, sostenía el aplicador encima del frasco y con un pequeño jalón en la parte alta del aplicador se alzaba el imán, dejando caer el polvo en el frasco. Inmediatamente se creaban patrones de huellas en la base, sacaba una cinta adhesiva, la colocaba sobre esos patrones para fijar las huellas y realizar el levantamiento de las mismas para posteriormente colocarlas en una base para su revisión, realizaba la misma acción con el cojín para verificar si habían huellas en el pero cuál fue su sorpresa al ver solo restos de un polvo negro sobre este, le tocaba con curiosidad y murmuro para sí mismo —Grafito…— mientras su entrecejo se fruncía.
Los presentes solo le admiraban realizar aquellas acciones, ya que había pedido encarecidamente que nadie tocara nada mientras él revisaba…
— ¿Todo bien?—Cuestiono intrigado el conservador del museo al ver que toda acción de joven detective había cesado
Este se giraba para verle y soltando un suspiro de mala manera pregunto— ¿Ya revisaron las cámaras?— mientras se guardaba el frasco del polvo magnético que utilizo en su gabardina y se retiraba los aguantes… — ten para que revisen y comparen con las huellas del personal del museo…— extendía su mano dando aquella base donde había colocado las huellas a uno de los policías que se encontraban en la escena…
—Si señor— afirmaba el uniformado para tomar aquel objeto y retirarse de ahí…
El platinado dirigió una mirada seria a los que ahí se encontraban estos le observaban con meticulosa atención, mientras tanto él se acomodaba unos de sus mechones que habían ido a parar a su cara, con ayuda de sus delgados dedos acomodaba aquel platinado fleco detrás de su oreja y volvía a expresar de manera tosca y directa…— Pregunte ¿ya revisaron las cámaras?— esta vez un poco más molesto.
Todos los policías que estaban ahí reunidos para dar apoyo al detective y custodiar la zona se miraban unos a otros hasta que finalmente uno de los policías se armaba de valor para caminar hacia la cercanía del peli largo y contestarle —Si señor, pero… no notamos nada sospechoso…— el hombre en cuestión, admiraba al peli largo con un rostro totalmente pálido el sabia por rumores que aunque ese chico fuera joven tenía un carácter de los mil demonios tanto así que hasta los mismo superiores temían cometer un error frente a él y cometer un error era el detonante para que explotara; estaba tan entregado a la investigación en la cual no hasta el momento no había fallado ninguna y el tener a personas que solo le estorbaban lo ponía más que enfadado, aquel pobre policía se encogía de hombros, pues podía ver como el aura que emanaba el detective era bastante amenazante.
El silencio se hizo presente, todos aquellos uniformados tragaron grueso estaban seguros que ese hombre estallaría, pero dado a la seriedad del asunto el platinado solo expuso grave y serio.
—Quiero verlas…—Al instante en que dijo aquello observo con las cejas juntas al encargado del museo, este solo asentía y le indicaba que le siguiera.
Caminaban ambos por entre los pasillos, la mirada astuta del platinado analizaba todo a su paso, posibles puntos ciegos entre otras cosas, al volver su vista al frente noto la espalda rígida de quien se hacía llamar el conservador del museo este tenía una función importante la cual era de adquirir las piezas que se pondrían en exhibición, por lo tanto el echo del robo le hizo estar bastante nervioso, él joven al notar aquello decidió que lo mejor era relajarse un poco, no deseaba entorpecer su accionar si ese sujeto estaba perdido en sus lamentos internos, aquel detective se encontraba ahora un poco más calmado observando de nuevo a cuenta todo a su alrededor inclusive las cámaras de seguridad
—Las cámaras tienen una mala secuencia al moverse…— afirmaba al ver que estas se movían…
El conservador ante escuchar aquello elevo su mirada hacia las cámaras en las esquinas y sitios que según ellos eran estratégicos, tomo aire y suspiro diciendo.—No nos habíamos visto en la necesidad de reforzar ese detalle, por lo general las personas al ver las cámaras se tornan muy nerviosas— explicaba el encargado.
—Si claro, dile eso a quien se robó el broche, tal vez para la próxima se ponga nervioso y no lo haga— dijo con tono burlesco y tratando de no ser tan sarcástico —La seguridad en este lugar es un fiasco deben si y solo si reforzarla — terminaba de decir seriamente.
Atravesaban otro pasillo y se detenían enfrente de una puerta la cual tenía un rotulo bajo la siguiente leyenda "Solo personal autorizado", el conservador sacaba una llave de uno de sus bolsillos y abría la puerta con suma calma, ambos entraron en el lugar la habitación era algo pequeña y bastante oscura aquel hombre de cabellos negros rápidamente se movía hacia un interruptor accionándolo y la luz se encendía dejando ver lo que ahí se encontraba, en ese minúsculo cuarto caliente por la computadora que grababan las imágenes de todo el museo, se contaban apenas dos sillas, un pequeño escritorio, una computadora, en la pared cuatro pantallas donde cada una se dividía en cuatro al final se tenía la visión de 16 cámaras.
El pelinegro se acercaba a la computadora cliqueaba unos cuantos iconos, introducía una pequeña contraseña y le daba pleno acceso a las grabaciones, después de hacer aquello el enderezó su cuerpo y observo al detective, señaló con su mano el computador haciéndole entender al peli largo que ya tenía todo el permiso para que este revisara.
—Sus compañeros revisaron las grabaciones antes de que usted llegara…— explicaba dándole el espacio para que este tomara asiento frente a la cámaras
—Esos sujetos, no saben ni que es lo que deben buscar— se acercaba tomaba el mouse y retrocedía las grabaciones media hora antes de que se hubiere activado la alarma de incendios.
Un llamado llego al radio del conservador el cual se disculpó con el detective y partió del lugar.
Había quedado solo en aquella habitación miraba expectante cada uno de los recuadros que tenía frente a él admiraba detenidamente cada uno de los rostros de las personas que ahí aparecían, sacaba una cajetilla de cigarros de uno de sus bolsillos y comenzaba con la esquina de esta a golpear la mesa, no quería perder detalle alguno, por lo que aquella manía que realizaba era para poder controlar esa ansiedad que iba creciendo en su interior al no poder ver algo que le facilitara una pista ante lo sucedido, después de haber regresado ya en tercera ocasión la grabación al mismo punto que él había identificado como el inicio de todo, detenía la cinta justo en el momento en que se escuchaba la alarma, miraba cuidadosamente un recuadro y analizaba…
En la escena se podía observar a tres chicos en diferentes ángulos los cuales llevaban unas libretas y lápices, observaba como los tres en el momento que la alarma sonaba caminaba hacia el pasillo que dirigía a la salida, se vieron envueltos entre la ola de personas que desesperadas buscaban salir, los tres chicos a los cuales no perdió de vista por algo en particular sus vestimentas, les observo detenidamente, uno de los chicos el cual vestían con una chaqueta de jeans azul se acercaba de frente al exhibidor, el otro llevaba puesto unos audífonos pasaba por el lado izquierdo del exhibidor, mientras que el ultimo el cual llevaba un gorro pasaba por el lado derecho, en la escena solo se veía como los tres pasaban cerca del exhibidor y la ola de personas cubrían la vista del exhibidor, solo esa cámara daba vista a ese lugar en esos momentos como tratar de averiguar ¿quién había sido el que había tomado la joya?
—Imposible… uno de esos debió ser pero ¿quién? — Regresaba otra vez la grabación unas cuantas veces más, ya estaba dándose por vencido cuando de pronto noto algo… — ¿Eso es…? —Una sonrisa se dibujó en su rostro estaba orgulloso de sí mismo, honestamente era un GENIO.—Te tengo— de nuevo a cuenta repetía la grabación al notar como el chico de gorro iba cerrando su mochila, el chico de audífonos iba con sus manos en los bolsillos y el de la chaqueta jeans iba con sus manos libres… —ambos son diestros, así que debió ser solo uno… el que iba con sus manos libres… — murmuraba al notar como este se había acercado claramente hacia el exhibidor, este era su principal y único sospechoso.
Salía de aquella habitación y ahora si sacaba un cigarro y lo colocaba en su boca, el conservador del museo que le había llevado hasta ahí se acercaba a él y dijo.
—Lo lamento, aquí no puede fumar— le miraba tímidamente.
El joven detective miraba a su contra parte le dedicaba un mal gesto con su rostro para luego decir —No fumo, solo es para quitarme la ansiedad— diciendo esto tomaba el cigarrillo y lo tiraba al basurero más próximo, era un poco vergonzoso pero el sabor de la menta en sus labios y esa sensación de picor en su garganta era suficiente para su ansiedad… —parece ser que logre encontrar algo, deben antes de abrir este lugar mejorar la seguridad, se comenzara una investigación, le informare a mi superior— terminando de hablar se alejaba del lugar y buscaba la salida de ese sitio.
Los policías que custodiaban aun el lugar lo vieron dirigirse a la salida y el que antes había sido el valiente en hablar de las grabaciones, se separó del grupo para correr y gritar.
—Detective… ¿encontró algo?— preguntaba a lo lejos.
El joven se giraba para verle de medio lado y expuso — Claro, encontré al sujeto— diciendo aquello se perdía entre los pasillos del museo.
Se había retirado de aquel lugar sin esperar a sus compañeros de trabajo, se encontraba ya en las instalaciones de la policía, su oficina era modesta, apenas tenía un silla adicional a la propia y escritorio bastante amplio que se encontraba tapizado de papeles, de informes, sentencias y tanta cosa que él creía que fuera necesaria, también habían una librera de tres niveles repleta de libros con referencias a casos e investigaciones realizadas, los cuales en ocasiones le servía de referencia para poder salir de algún caso difícil que se le presentara, del otro lado de la librera se encontraban acomodados tres archivadores de tres gavetas cada uno, en los cuales se encontraban todos los expedientes de casos que habían pasado en algún momento por sus manos ya sea por una simple revisión o por algo más complejo y en un espacio en la pared se encontraba un diploma en el cual se daba a informar que el joven se había graduado de la academia con honores, en aquel escritorio a penas visible se encontraba una pequeña placa en la cual rezaba la leyenda Souichi Tatsumi – Investigación Criminal.
Souichi se acomodaba en su escritorio y retiraba algunos papeles para poder tener acceso a su computadora y encenderla para luego comenzar a escribir un informe detallado de lo que había pasado esa misma tarde en el museo, su informe tan perfecto para él, siempre llevaba fuertes críticas y regaños hacia sus propios compañeros, pero a estas alturas su manera de actuar ya era bastante conocida por todos los de la jefatura por lo que no sé molestaban ante las palabras de molestia que él joven de cabellera platinada les dejaba en cada uno de sus informes.
El reloj ya marcaba los ocho de la noche, observaba todo a su alrededor al notar que ya casi nadie se encontraba en las oficinas cercanas a la suya, se estiraba y acomodaba las papeles o trataba de hacerlo para disponer a retirarse de ese lugar.
—Que rápido pasa el día demonios…— salía del edificio, se acomodaba su gabardina y se levanta el cuello de esta para tratar de apaciguar lo helado que se encontraba el clima, Tatsumi comenzaba a caminar entre las calles, odiaba pasar por la zona más lujosa de aquel lugar, pero era el camino más corto para llegar a su departamento ya que se negaba a usar algún trasporte que lo dejara mucho más cerca, simplemente por el hecho de que a todos los que subieran o iban ya ahí los veía con cara de delincuentes y al hacerlo no se detendría a evitar el golpearlos y arrestarlos, ya antes había pasado eso cuando decidió ir por el metro pero gracias a los regaños de su superior mejor evito esos sitios su sentido de justicia era demasiado agudo e insoportable para aquellos que tenían la desdicha de verse sospechosos ante sus ojos. Mientras caminaba entre hoteles y tiendas para ricos, observo como una pareja de jóvenes se bajaban de un taxi y se adentraban al hotel… —Calenturientos…— murmuro para salir rápido de ese lugar.
Media hora después se encontraba en su departamento había salido ya de darse una rápida ducha y se movía apenas con la toalla colada en su cintura en el departamento a la escasa cocina donde apenas se veían un horno microondas, una estufa pequeña y un refrigerador en el cual apenas tenía botellas con agua, jugos y uno que otro sándwich empacado, sacaba una botella de jugo de ahí y luego del microondas sacaba un sándwich que había puesto a calentar antes de irse a bañar, se dirigía a la sala donde apenas se encontraba un sillón el cual le improvisaba una cama, no era que hace poco se había mudado ahí, es solo que no quería tener muchas cosas en ese lugar.
Se había ido por capricho propio de su casa, no toleraba que el intruso como él lo nombro estuviera durmiendo bajo el mismo techo, por lo que había optado por irse a vivir solo, además de que con eso no daría razones para que se dieran malos entendidos y situaciones incomodas, había tomado la primera prenda que había encontrado en el suelo, vivir solo había contribuido a que fuera una persona bastante desordenada más de lo que ya lo era, se colocaba el pantalón mientras comenzaba a comer, veía con desgano lo desordenado del lugar, pero suspiraba aliviado ya que su hermana pequeña llegaría al día siguiente para acomodar y limpiar su desorden.
Analizaba los actos de esta tarde y trataba otra vez de recrear todo en su cabeza, no entendía la razón de dicho robo, bueno no era eso en realidad, lo que no cabía en su mente era que el ladrón fuera alguien de casi su misma edad, todo a causa de los sospechosos, estaba consciente que él había superado muchas pruebas para ser lo que era ahora, sabía que era el más joven hasta el momento que se había graduado y más con honores, sabía que hasta ahora siendo menor había logrado un buen puesto como detective de la división de Investigación Criminal, sabía que era al único a quien le habían permito moverse por su propia cuenta, más se sentía orgulloso de ello, conocía bien que le respetaban, sabía que era un ejemplo a seguir, hasta estas alturas había logrado méritos en los cuales muchos habían tardado años, pero ¿por qué el chico que cometió aquel robo lo hizo? ¿Por qué optar por la solución más cobarde? ¿Por qué no intentar luchar de otra manera? ¿Por qué elegir lo más fácil? ¿Por qué no tomar la responsabilidad de ser útiles a la sociedad, a sus ideales, a su conciencia? No entendía la razón para que alguien simplemente escogiera lo más vil y fácil que se le presentaba frente a su vida, tenían pies, tenían manos, podían ir y trabajar, podían ir y luchar, podían ir y enfrentarse, ante todo, podían ir y sudar, podían ir y poner la cara al sol y luchar. ¿Por qué ser tan cobardes? ¿Por qué no buscar otras posibilidades? ¿Cómo obtenían el valor para seguir con sus vidas todos los días?
No lograba comprender la razón por la cual robaban, solo sabía que al final la razón solo servía para complacer sus gustos, sus deseos, sus anhelos, más nunca por algo de fuerza mayor, solo veían la posibilidad de obtener lo que quisieran de la manera más fácil y sin el menor esfuerzo posible, de esa manera lo creía, de esa manera lo pensó siempre, más ahora esos pensamientos volvieron a invadirle, a llenar su cabeza de ideas, de sugestiones, de contradicciones, la razón era sencilla, los chicos tenían su edad y eso le irritaba de sobremanera.
Terminaba de comer y beber, se colocaba una camiseta que al igual que el pantalón le había encontrado en el suelo, secaba sus cabellos ya que su hermana desesperadamente siempre le advertía que debía de cuidarlo, cosa que a él le daba igual, pero tenía por lo menos intentar que su pequeña y adorada hermana no se molestara y preocupara, suficiente tiene ya con la situación de su hermano y las presiones que acarreaba del trabajo, un par de horas más pasaban terminaba de ordenar papeles que había traído de su trabajo, sabía que no debía hacerlo, pero ¿Quién podría notar aquello? En su departamento trabajabas más tranquilo y sin interrupciones, se retiraba sus gafas y se acomodaba en el sillón acostado, aquella tranquilidad de su apartamento lo envolvía rápidamente en un profundo sueño, su último pensamiento fue que atraparía a ese vil ladrón.
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La tarde se hacía presente, la brisa azotaba en su rostro mientras observaba como los arboles bailaban al compás del viento, sentía aquella brisa colar entre sus huesos y era bastante agradable sentirlo, se encontraba totalmente pensativo ante las acciones que había realizado unas cuantas horas atrás, después de haber terminado de ver las noticias donde le hacían especial énfasis al gran robo realizado en el museo, luego de darse cuenta del terrible acto del cual fue participe había optado por salir del apartamento…
— ¿En realidad lo hice? — se preguntaba mientras elevaba su vista al cielo, se había sentado en las gradas que daban a aquel apartamento, algo llamado conciencia lo comenzaba a atormentar, en definitiva se sentía la peor basura de este mundo pues, su hermano con dificultades le enseño demasiadas cosas en las cuales estaba el respeto a lo ajeno, pero tal parece en estos momentos aquellas enseñanzas se habían ido muy lejos. Tragaba grueso había traicionado la confianza de su hermano aunque… fue por una buena causa, debía de haberlo hecho para salvarle, Tetsuhiro había cambiado sus enseñanzas para poder sobrevivir en este mundo cruel les gustara o no, estuviera de acuerdo o no. —Ahora ya no es el momento de echarse para atrás— se contestaba ante la pregunta que anteriormente se había realizado.
—Ya lo dijiste…—se escuchó a su espalda una voz —Ya no es el momento de echarse para atrás y huir, tu hermano te necesita— terminaba de hablar para disponerse a sentarse a un lado del chico.
Tetsuhiro se puso en pie de prisa y observando a la joven expreso totalmente apresurado.—Sora, nuevamente gracias por la a…— le miraba sorprendido mientras hacía una reverencia, gracias a ella y a sus concejos logró reunir el dinero que necesitaba para su hermano y en ese preciso momento en el que el mismo se castigaba por la forma en que había podido conseguirlo, ella llegaba con la verdad deslizándose por sus labios, esa chica había llegado perfectamente en el momento en el que él lo necesitaba, más aún, sin haber buscado esa ayuda.
Esta al notar aquel acto honorable le interrumpía —No, no debes agradecer… ambos necesitábamos del otro. —Tetsuhiro la observaba con devoción y dibujando una sonrisa, Sora comprendió que el chico se sentía mejor pues aquella sonrisa era tan linda y llena de vida en su rostro que incluso causo un cierto sonrojo en sus mejillas, ella entonces chasqueo la lengua y agrego. —Ahora bien, debemos de salir ¿te alistas? — se levantaba de ese sitio para nuevamente regresar al apartamento.
Unas horas después, luego haber tomado un taxi que les había conducido a su destino, ambos se bajaban de aquel transporte el cual se estaciono, enfrente de un hermoso y lujoso hotel, ese era el lugar de encuentro, finalmente el momento habían llegado. Harían la entrega de aquel broche que habían robado ese mismo día por la mañana, ambos entraban en aquel hotel, se introdujeron por el lobby ante los ojos expectantes de los que yacían ahí, habían muchas personas platicando en los sofás llenos de lujo de aquel establecimiento muchos quizás esperaban una habitación o quizás pasaban el tiempo, ambos pasaron desapercibidos al lado de clientes que salían y de los mismos empleados como de los huéspedes, pasaban entre el pasillo y se colocaban enfrente de la recepción, una joven de cabellos caobas le realizaba un pequeño gesto con el cual les indicaban que le dieran un poco de tiempo mientras terminaba de realizar una llamada, unos segundos después la mujer colgaba el auricular mientras les observaba con una sonrisa en su rostro.
—Bienvenidos ¿En qué puedo ayudarles? —preguntaba mientras realizaba una reverencia.
—Hola ¿el señor Jean-Jacques Labadie se encontrará? — preguntaba la chica ante los ojos llenos de asombro de la joven encargada de la recepción al escuchar aquel nombre salir de sus labios.
Con su mirada llena de incertidumbre pregunto — ¿Quiénes le buscan? — para disponer a levantar el auricular del teléfono esperando la contestación a la pregunta para marcar el numero requerido.
—Sora— contestaba, mientras la chica de recepción marcaba número y habla al poco tiempo
—Monseiur Labadie, désolé de vous interrompre, la recherche d'un jeune couple se dit Sora— (Señor, Labadiel, perdone interrumpir, le busca una pareja la joven dice llamarse Sora) hablaba por el teléfono, esperaba a que le respondiera para luego completar. —Compris monsieur— (Entendido señor) de nuevo a cuenta volvía a colocar el auricular en su posición, les miraba y al poco tiempo en un suspiro concluyó —por favor pasen al siguiente salón, el Señor Labadiel pronto les atenderá— con esto señalaba a un costado para que se encaminaran aun salón bastante elegante donde esperaría a que les recibieran.
El salón era un lujo, los pilares que rodeaban el lugar eran de un color hueso, había sillones elegantes del más fino y pulcro de los cueros al centro del lugar, unas pequeñas mesas de vidrio entre cada juego de sillones, la alfombra de un azul oscuro cubría todo el piso del lugar, en el techo se podía observar un gran candelabro en un color dorado con detalles totalmente magníficos, ambos jóvenes se acercaban a uno de los sillones y se sentaban mientras esperaban a que llegaran a recibirles, Sora mientras se sentaba elevaba su vista a una de las esquinas y observaba una cámara colocada en ese lugar, realizaba una pequeña reverencia y se acomodaba en el sillón.
—Todo esto ¿siempre es necesario? — preguntaba el joven al poco tiempo, al sentir como los que se encontraban en ese lugar no apartaban la vista de ellos.
—Solo la primera vez Tetsuhiro, somos nuevos, no los culpes por estar atentos— exponía la chica mientras de nuevo a cuenta observaba a la cámara que anteriormente había visto.
—Nos observan… ¿Por qué razón no se apura en salir entonces? —cuestionaba un poco molesto Tetsuhiro ante el hecho de esperar.
—Un poco de paciencia Tetsuhiro— reía al observar como Tetsuhiro se estaba inquietando.
Ambos guardaron silencio mientras solo observaban como estaba decorado aquel lugar y evitando un poco la incomodidad de que todos los presentes les observaban.
Por otro lado, en el último piso de aquel hotel en una habitación a oscuras apenas iluminada por unas pantallas, se encontraban dos hombres, uno de ellos sentado enfrente de las pantallas y el otro unos cuantos pasos tras de él, ambos habían estado observando a la pareja desde el momento que estos habían bajado del taxi que los había conducido a ese lugar.
—Monseiur, esos son los chicos que hicieron la pequeña travesura en el museo ¿verdad? — preguntaba el que se encontraba de pie con una pequeña sonrisa en sus labios, tal parece el pequeño acto realizado en el museo le había caído muy en gracia.
—Sí, certains enfants sont encore— (Si, son unos niños todavía) contesto mientras se giraba en su silla y le extendía un sobre — Ahí está lo acordado por mademe Sora, en efectivo como lo pidió— él otro le tomaba el sobre y se giraba nuevamente para ver las pantallas y miraba expectante la cara del chico — d'être une recrue, il n'a rien fait de mal — (Para ser un novato, no lo hizo nada mal) sonreía en entera satisfacción ante lo que los chicos habían logrado.
—Monseiur iré a atenderles ¿algo que desee decirle a la señorita?— se giraba hacia la puerta y se detenía con su mano puesta en el pomo para esperar contestación alguna mientras ladeaba su rostro para observarle.
El hombre que seguía observando las pantallas solo elevo un brazo en señal de negación para al poco tiempo escuchar de su boca — je l'espère il mieux suivre frère garçon— (espero que el hermano del chico siga mejor) con aquellas últimas palabras el otro se retiraba de la habitación.
Caminaba en silencio por el pasillo en busca del elevador, admiraba el sobre que aun llevaba en sus manos y lo guardaba entre su saco —a veces peca de buena gente señor Labadiel— murmuraba mientras se detenía enfrente de las puertas del elevador y accionaba de unos botones, al poco tiempo las puertas se abrían y se adentraba para ir al encuentro con los chicos.
Minutos más tarde salía del elevador, caminaba directamente hacia donde se encontraban los dos jóvenes mientras un grupo de cinco hombres le seguían algunos pasos atrás, estos habían estado todo ese tiempo paseando entre el lobby y los salones en espera de alguna orden para actuar de inmediato, al entrar al salón al que se dirigía rápidamente visualizo a la chica, sonrió y murmuro para sí mismo —mocosa has crecido— al acercarse más noto como el rostro del chico le veía irritadamente "error" pensó para posicionarse frente a ellos y saludar —Hola niños, vaya, vaya… no creen que es muy tarde para que anden solos en la calle— reía abiertamente a te lo dicho por él mismo.
Sora al verle se levantaba, realizaba una pequeña reverencia e indicaba a su compañero que se levantara —Taichirou… él es mi compañero Tetsuhiro…— ambos solo se observaban y la tensión se sintió entre ambos, al notarlo Sora tomo el brazo de Tetsuhiro para acercarlo un poco hacia ella — ¿Tienes lo que nos corresponde?— le dirigía la pregunta al sujeto frente a ellos.
— ¿Sora cuantas veces debo repetirte que me llames Isogai?— le miraba con ojos de entero reproche mientras intento inútilmente tocar el rostro de ella ya que la mano de Tetsuhiro había detenido tal acción… — ¡Oh vaya!— se reía a carcajadas ante la acción… —Tranquilo, solo juego un poco, espero este con ustedes nuestro pequeño paquete… ¿Por favor me siguen?— Se giraba para caminar en dirección de un nuevo salón, les hizo pequeñas señas para que lo siguieran y así fue, pasaron por el lobby del hotel bajo los ojos expectantes de todos los huéspedes y personal que laboraban ahí, y es que la escena daba a entender muchas situaciones un hombre de porte gallardo vestido con traje negro de lo más fino, sus zapatos resplandecientes y su color cabello plateado le daba un perfecto aire opulento, seguido de los dos jóvenes que descuadraban la escena y detrás de estos los cinco sujetos, estaba demás creer que su labor era de guardaespaldas, por esa razón las miradas recaían sobre ellos, ¿Quiénes eran aquellos chicos que desenliaban en aquel cuadro? ¿Qué habrían hecho aquellos jóvenes para ser llevados de esa manera? Más de alguno de los presentes sintió pena por ellos, sea lo que fuera no deseaban estar en esa situación, pero que tan equivocados están al juzgarlos de esa manera, aquellos jóvenes no eran lo que nadie de ese lugar pensaba y si supieran la verdad sus mentes jamás lo asimilarían.
Entraban al lugar de su destino una pequeña habitación modesta la cual costa de dos sillones grandes y algunas sillas ejecutivas, pareciera ser una sala de espera la cual nunca terminaron de remodelar ya que en una esquina se podían visualizar algunos materiales como pinturas, maderas, plásticos, etc. los cinco hombres que iban tras ellos quedaban parados a las afueras de habitación permitiendo el paso solo a los chicos y el platinado.
—Lo que nos incumbe… lo tienen ¿sí o no?— preguntando rápidamente Isogai
—Aquí esta…— Sora sacaba de unos de sus bolsillos del pantalón el broche envuelto en un pañuelo y se lo entrega al mayor, este sacaba de su saco un lente de aumento y levantaba el broche quedando expuesto a la luz, mientras solo murmuros se escuchaban de su boca, Sora observaba sus acciones para próximo decir —Los diamantes tienen una pureza realmente increíble, he de confesar que mis ojos no habían visto belleza igual—
—Tienes razón su pureza es casi de una escala cinco, es por esa razón que es muy valiosa…— bajaba su mano y guardaba el broche en su pantalón… —Bien niños, hicieron totalmente un lio en el museo y puedo decir que fue muy divertido ya que hasta estas horas no dan con ustedes Monseiur Labadiel espera poder seguir contando con ustedes de ahora en adelante—
Tetsuhiro observaba aquella conversación simplemente no sabía qué hacía en ese lugar aquel sujeto lo hacía sentir molesto y muy irritado, sin saber si realizaba lo correcto pregunto — ¿Dónde está el pago?—
—Que impaciente mocoso… pero en fin aquí lo tienen, en efectivo como lo pidieron y el comprobante de depósito del restante, siempre en la misma cuenta Sora—contesto sacando de su saco el sobre que anteriormente le había entregado el Señor Labadiel, efectivamente se encontraba lo dicho por él y un pequeño cuarto de papel el cual era el comprobante de que en efecto el resto pendiente se encontraba depositado en una cuenta, ese dinero pasaría mucho tiempo ahí antes de que lo pudieran sacar y hacer uso del mismo, de esa manera trabajaban, de esa manera obtenían la lealtad de los ladrones como de quienes les contratan.
—Gracias— decía Sora tomando aquel sobre en sus manos, un suspiro de alivio salía de su boca para ahora observar a Tetsuhiro extendiéndole el sobre —Llévalo tú, ahora con tu permiso nos retiramos…— trataba de salir del lugar junto a Tetsuhiro pero ambos eran detenidos.
—Esperen… dos cosas la primera que los lleven uno de nuestros hombres ya es muy noche para que se vayan solos y no reprochen siguen siendo niños y la segunda… Monseiur Labadiel espera que tu hermano Kunihiro siga mejor… ahora retírense— con aquello dicho salía antes que ellos de la habitación mientras le daba algunas órdenes a unos de los sujetos que habían quedado afuera y luego ver como se perdía entre los pasillos.
Tetsuhiro había quedado totalmente en blanco ¿Cómo sabe de mi hermano? Se preguntaba reiteradas ocasiones en su cabeza tratando de darse una respuesta, ni la misma Sora sabia del nombre de su hermano ¿Cómo lo sabía él? Él le invadía, no encontraba explicación alguna ¿acaso saben todo de mi ahora? —Imposible— apenas fue audible
—No lo es, ellos ya saben todo de ti…— Sora le jalaba de su camisa para indicarle que salieran ya que como lo dijo Isogai un sujeto los esperaba ya que sería el responsable de escoltarles hasta su hogar… —Es por seguridad de ellos, no sientas que es por otra cosa… así es con todos los nuevos, te acostumbras con el tiempo—
—Es incomodo en cierta forma— apenas pudo decir mientras salían del hotel.
Habían entrado al vehículo que los transportaría el ambiente era un poco extraño ninguno de los que iban en el auto pronuncio palabra alguna en todo el trayecto salvo hasta que llegaron a su lugar de destino donde un simple "Gracias" de parte de los dos chicos fue dado a su chofer por esa noche.
Se acomodaban en el departamento ambos aún no se dirigían palabra alguna, el silencio permanecía en la sala ninguno de los quería decir nada hasta que fue la mismísima Sora quien detenía todo movimiento realizado por Tetsuhiro
—Tuviste miedo ¿verdad?— pregunto mientras le observaba seriamente
Tetsuhiro quedaba boquiabierto ante las palabras de la chica —Sora no es eso… esto es nuevo para mí…— dijo en su defensa
—Tetsuhiro pasaras cosas peores y si no te haces a la idea esto no funcionara…— trataba de ser amable ante lo que Tetsuhiro sentía en esos momentos
Y es que tenía razón había concluido esa misma tarde que no tenía que hacerse para atrás, pero lo que había visto hasta hace momentos, la manera en que los ojos de todos se posaban sobre él, la manera en la cual se habían dado cuenta de toda su vida, estaba temeroso, si realizaba un error por más pequeño que fuera ¿Cómo lo pagaría? ¿Su hermano estaría en peligro? Tenía de una vez por todas tirar todos aquellos perjuicios y moralidades que le taladraban la cabeza, Sora estaba ahí y tenía razón si no se ponía serio y dejaba los temores las cosas no funcionarían "Dejar de ser quien eres y optar por otro ser…" escucho aquello en sus oídos, observaba a Sora como esta se había sentado en el sofá mientras echaba su cabeza hacia atrás —Se escucha fácil— dijo en un suspiro.
Sora levantaba su cabeza y le observaba… llevaba su mano a su frente y con un poco de resignación le contesto —Sé que no es fácil, Tetsuhiro es por el bien de tu hermano… créeme que no fue fácil para mí tampoco, muchas cosas han pasado… no eres el único con ese dilema de tener o no tener miedo, pero ten por seguro que no dejare que les pase nada a ti y a tu hermano, les protegeré si fuese necesario… — con aquello dicho se levantaba y se dirigía a su habitación —Por cierto el total del dinero es para el hospital— con eso se perdía tras la puerta de su recamara dejando a un Tetsuhiro sin habla en la sala.
—Ella tiene razón… demonios Tetsuhiro ya deja de cobardearías y ponte serio con esto… una miedo como este no está permitido…— con aquella decisión ahora tomada seriamente se retiraba a dormir también, mañana debería de ir a visitar a su hermano después de tanto tiempo ¿con qué cara se le presentaría?
En la habitación de Sora se veía como está estaba sentada en la orilla de su cama sosteniendo un retrato en sus manos —No permitiré que alguien pase por lo mismo, evitare todo lo posible porque no tenga este tipo de dolor—
Tenía miedo, lo que paso ahora lo había puesto a pensar nuevamente si sería capaz de seguir con eso pero la visión de su hermano en mal estado en el hospital se hacía de nueva a cuenta presente, era por él que estaba haciendo y aunque estuviera aun teniendo conflictos en su interior debía si solo si seguir adelante y poner en practica todo lo que había aprendido.
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Las diez de la mañana marcaba el reloj, se encontraban en la sala de espera del hospital, acosta de empujones y regaños ambos habían llegado por fin ahí, ella no entendiendo la razón de que este ahí y él con el pánico de ver otra vez a su hermano, se escuchaba el bullicio de las enfermeras que iban y venían entrando y saliendo de la sala, personas con caras llenas de incertidumbre y dolor, llanto y sollozos, avisos por entre los parlantes del hospital, sin duda ese lugar estaba acusándole a ambos un enorme estrés, pero debían esperar a que el doctor llegara a recibirles y este había tardo en aparecer.
Media hora después el doctor se presentaba frente a ellos un poco agitado…
—Lamento la demora… me alegro volver a verte Tetsuhiro— se escuchó mientras trataba de calmar su estado, al poco tiempo y casi repuesto observo a la chica que estaba junto a Tetsuhiro —Oh vaya… y tu ¿quién eres?— pregunto curioso.
Tetsuhiro al escuchar eso rápidamente intervino —Lo siento Masaki, ella es Sora una muy buena amiga y a quien le debo que me ayudara con el dinero—
Ella solo hizo una leve reverencia y sonrió de medio lado ante lo expuesto por Tetsuhiro mientras el otro con suma calma respondió —Masaki Junya es un placer, y gracias por ayudar a Tetsuhiro—
—Aquí hay una parte para cubrir los gastos, esa factura día con día crece más Masaki— extendía el sobre así el doctor en espera que este lo tomara —Me gustaría ver a mi hermano ¿puedo?— pregunto
—Esto apacigua la deuda, tranquilo y me gustaría que lo hicieras pero… en estos precisos momentos le están realizando unos exámenes y no sé cuánto tardaran— dijo el de cabellos planteados tomando el dinero y guardándolo en su bata —Lamento que no pueda estar más tiempo, pero ya sabes… el trabajo— realizaba una reverencia y se retiraba.
—Bueno parece ser que hoy no será él día…— contesto en desdén ante lo sucedido
—Oye, ya regreso quiero ir al baño…— dijo mientras sin esperar respuesta de Tetsuhiro salía en dirección de los pasillos para buscar los baños el chico solo quedo con la boca abierta ya que no pudo decir nada.
Corría casi por entre los pasillos en busca del doctor ¿Dónde se metió? se preguntaba atravesando pasillo tras pasillo hasta que por fin logro visualizarlo salir de una habitación, teniendo en cuenta que iba a ser regañada por lo que haría no vacilo en hacerlo y grito —¡MASAKI!—
El mencionado se asustaba ante el llamado rápido se daba la vuelta para ver donde había escuchado su nombre, regaños y llamados a guardar silencio se escucharon decir a la chica que había tomado el atrevimiento de hacerlo, se acercaba a él y le encaraba seriamente…
—Di la verdad… ¿Cómo esta Kunihiro?— en su voz se escuchaba la presión para no ocultar lo cierto
—Sabía que no me lograría escapar, sígueme— dijo en aire resignado mientras se adentraban a una habitación vacía —Seré breve, Kunihiro tuvo una crisis, se encuentra mucho más delicado de salud, tuvimos que colocarle un ventilador artificial en estos momentos no es capaz de respirar por sí mismo y no tengo el valor suficiente para decírselo a Tetsuhiro por lo que te pedido no digas nada—
Sora solo había escuchado aquello y no podía creerlo y es más no podía asimilarlo, jamás imagino que tan delicado se encontraba el hermano de Tetsuhiro, llevaba sus manos a su cabeza en entera impotencia ante las circunstancias.
—Sera mejor que te vayas ya… él se preocupara— Masaki le decía mientras abría la puerta para que se retirara…
—No diré nada… pero si pasa algo más me comunicas— frotando sus ojos más por rabia que dolor se retiraba, apenas logro escuchar de Masaki "lamento lo de tu hermano" apresuro su paso para ir al lado de Tetsuhiro y este no sospechara nada… No imagino verle de esa manera pero sabía que si el hermano de Tetsuhiro estaba en sus manos, este haría todo lo humanamente posible por no dejarle partir.
Masaki quedaba en la habitación completamente lleno de silencio y con dolor en su pecho, no imagino que la persona que estuviera ayudando a Tetsuhiro fuera aquella chica, las coincidencias realmente existían, una sonrisa de dolor se dibujó en su rostro "No permitiré que mueras Kunihiro no antes de que aclaremos nuestra situación, aunque sea egoísta de mi parte no lo permitiré" con aquellas palabras en su cabeza salía de habitación, tenía mucho que hacer, pacientes le esperaban y él no tenía que perder su tiempo.
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Caminaba en silencio por entre las calles, regresaba de su visita al museo para comprobar que podría abrir al día siguiente, estaba algo molesto por ser llamado tan temprano por parte del conservador del museo para que les ayudara con la nueva seguridad que ese mismo día estaban instalando, había insistido tanto en la idea que si "el detective lo supervisa será seguro" como su ego no lo permitía no se negó a la ayuda, renegaba el hecho que en esos momentos estuviera caminado hacia la oficinas de la policía pero fue tanta la presión ejercida que el mismísimo conservador del museo le había mando a recoger a la oficina, ante su persona y ese acto no pudo negarse.
Y ahora iba caminado regañándose por dejarse llevar de esa manera tan impulsiva, ya que fue fácil llegar al museo más no lo fue el salir, porque le negaron el transporte de regreso, aludiendo el hecho que el conservador había salido y se había llevado el vehículo en cual lo fueron a traer.
En esos momentos resentía que podía haber encontrado ya la pista al sujeto que había robado la joya el día anterior, pero no, ahí estaba caminando por entre las calles repletas de personas que le molestaban con su sola presencia, que si bien en era cierto todas las mañanas y todas las noches caminaba a pie de su departamento a su oficina y de su oficina a su departamento las calles no estaban atascadas de gente como lo era en esos momentos "malditos" se murmuraba para sí mismo, el calor se sentía bastante desesperante y estaba de más decir que no se esperaba más a la una de la tarde.
Paraba su caminar no porque quisiera si no porque al punto de cruzar la calle el semáforo cambia de color, escuchaba como un pareja se colocaba detrás de él mientras reían, ladeo su rostro para verlos, al hacerlos sus ojos se conectaron directamente con el chico, se había perdido en el verde de ese mirada tan ido estaba que no noto como ese chico de ojos verdes comenzaba a caminar y pasar a su lado "Vamos Souichi ¿qué fue eso?" se regañó para comenzar de nuevo a cuenta su andar, seguía caminado y observaba como aquella pareja iba delante de él, se les parecía bastante curiosos y aludía a eso que no les apartaba su vista, no era para nada cierto pensar que los estuviera siguiendo pero si iba en realidad a la oficina de la policía tenía haber doblado en calles anteriores en otra dirección.
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La pareja había salido del hospital y caminaban entre los alrededores les había llegado la hora de almorzar mientras se encontraban en la calle, por lo que comían algo en un establecimiento de comida rápida, luego de eso se dirigían al departamento y aprovechando que estaba temprano decidieron caminar, para darle un rápido cambio al ambiente del hospital en el que habían estado, iban caminando contando un par de chistes algunos graciosos, otros no tantos y otros que daban entera decepción.
No entendía muy bien porque había tanta gente en las calles definitivamente algo había pasado y en esos momentos desconocían el que, no fue hasta que una de las personas que los rodeaba habla de algo como "El robo ha hecho que todos fueran al museo" "parece que están mejorando la seguridad" "no han dado todavía con los ladrones" entre muchos más, al escuchar aquello ambos se veían cómplices ante lo dicho y reían mientras seguían su camino se detenían tras un chico de melena larga y platina que esperaba paciente el cambio de color en el semáforo, observaron como este ladeaba su rostro para verles y como se perdía en la mirada de Tetsuhiro, a quien aquello no le molesto o inquieto, le pareció bastante curioso ese gesto por lo que se quedó sosteniendo la mirada del chico frente a él. "Tetsuhiro" escucho decir su nombre a su lado, giraba su vista hacia Sora y comenzaban a caminar dejando ahí al peli largo.
¿Quién era él? Se preguntó mientras seguían su andar "observe sus ojos, más no note su rostro" dijo en sus adentros sin perder el hilo de la conversación que llevaba con la Sora, la verdad es que ese acto no lo había puesto nervioso en su momento si no que era hasta ahora que lo recordó sus piernas temblaban en vergüenza.
Mientras caminaban Sora se percató que cierto individuo no les apartaba la vista, y a decir verdad eso la estaba poniendo bastante nerviosa ¿Por qué nos sigue? Se cuestionaba mientras no perdía de vista al peli largo ¿Qué habrá visto? el acto realizado en el museo comenzaba a bombardear su mente "¿estuvo él en ese lugar? ¿Nos descubrió tan rápido? No, espera tranquila Sora todo salió según el plan no hay nada que temer pero ¡quien carajos es este tipo!" al notar que este aún seguía siguiéndoles esta se paraba y jalaba a Tetsuhiro a un lado para observar una de las vitrinas de una tienda de libros en ese sitio.
El peli largo observo eso y sin querer ser obvio se sorprendió un poco y siguió de largo hasta detener su camino de nueva cuenta por un semáforo, Sora el ver eso comenzó a caminar rápido de manera en que quedara tras el chico, este había quedado de pie observando los carros pasar y preguntándose ¿Por qué carajos los seguí? Tan ido en sus pensamientos que no se percató como Sora le sacaba la billetera de pantalón, ella disimuladamente la abría para saber quién era ese tipo más un grito salió de su boca al ver una placa de la policía.
Tetsuhiro rápidamente al escuchar el grito se giraba al verle, un cuadro de confusión y pánico se reflejaban en el rostro de la chica, se agacho un poco para quedar ambos rostros al mismo nivel y al hacerlo Sora se asusta más vuelve a gritar provocando que todos los que estaban parados alrededor se giraran al ver inclusive el peli largo, momento en el cual Sora empujaba fuertemente a Tetsuhiro y apenas murmuro un —Sal corriendo— y con todas sus fuerzas salía rápidamente de ese lugar.
Tetsuhiro perdió el equilibrio y cayó de lleno, pero algo blando aparentemente amortiguo su caída en el asfalto.
— ¿Qué le paso ahora?— preguntaba mientras rascaba su brazo por el golpe, cuando sintió un quejido en su espalda…
—Oye… si, sabes pareces que estas bien, pero… pesas— se quejaba tratando de levantarse del suelo
Al escuchar eso Tetsuhiro bajaba sus manos y rápidamente se giraba a mirarle sorprendido —Lo siento— realizaba una reverencia con un pequeño sonrojo en sus mejillas
El otro al verle no evito incomodarse un poco y tardo un poco en salir de su asombro hasta que en cierta parte de su cuerpo se sentía que realizaban una presión descomunal, al llevar su mirada al sitio sus ojos se abrieron a mas no poder y la ira se hizo presente rompiendo de lleno aquella poca amabilidad que había tenido — ¡Maldito degenerado! ¡DEJA DE TOCARME!— grito a más no poder queriéndose quitar ese peso de encima cosa que se le fue un poco difícil.
Tetsuhiro oyó el grito y se asustó, no entendía a qué se refería hasta que observo sus manos, un sonrojo descomunal se posiciono en su rostro al ver como su mano estaba agarrando perfectamente el miembro del chico de cabellos plateados, rápidamente se movía para quitarse de encima pero entre sus intentos de hacerlo y los empujones del otro tardaron un poco en hacerlo… —Este… ammm… lo siento… que pena— exponía realmente apenado mientras le extendía la billetera que dedujeron salió volando al momento de caer.
—Ten más cuidado en lo que haces pervertido —sentenciaba con la mirada mientras tomaba la billetera y se la guardaba —Dile a tu novia que no grite como loca— diciendo eso se perdía entre la multitud.
— ¿Novia? ¿Novia? ¿Cuál novia?—quedaba ahí dudando hasta que el rostro de una chica se apareció en su mente… — ¡SORA!— grito para salir corriendo en la dirección en la que ella se fue.
Por otro lado el peli largo no salía de su asombro ese sujeto lo había tumbado al suelo y es más había profanado sus partes… —que si lo vuelvo a ver lo meto preso— murmuro para tomar un taxi, no era propio de él hacerlo pero en verdad estaba muy lejos de la comisaria para llegar caminando
Había corriendo tan aprisa y se regañaba por haber dejado solo a Tetsuhiro pero esa placa la había impresionado de sobre manera y lo que la aterro más fue el nombre de ese chico —No puede ser… no, no… no puede ser el Tatsumi… no esto es un error— se dejaba caer sentada bajo el enorme árbol dentro del parque al cual había llegado a parar, abrazaba sus rodillas mientras se negaba a creer lo que había leído…
Tetsuhiro buscaba desesperadamente a la chica entre calles, callejones y tiendas — ¿Dónde te metiste? ¿Por qué corriste? — iba preguntándose mientras seguía con su búsqueda indagando con las personas que se encontraba en el camino si habían visto a la chica.
Y terminamos un capítulo más.
Tarde más de lo esperado debido a algunos inconvenientes de salud, personales, laborales, etc. no están ustedes en la responsabilidad de saberlos pero espero no volver a tenerlos.
Esto va lento por si lo sienten de esa manera pero estos capítulos son el preámbulo para dar a conocer los personajes y la trama en la que girara Steal Me.
Me gustaría mucho saber que opinan al respecto por lo que si no es mucha molestia pueden brindarme sus comentarios, todo sea por seguir mejorando.
Y sin más que decir un saludo a usted si usted que se tomó el tiempo para leer esto, nos leemos en la próxima actualización. Bye~
