En Columbia University existen dos grupos de estudiantes populares muy diferentes: el Hamsquad y Les Amis del Columbia. Este capítulo se trata del primero, aquél que se cree revolucionario pero son debidamente reprimidos por el rector en cuanto los atrapa. El grupo está compuesto por tres estudiantes de leyes: Alexander Hamilton, John Laurens y Aaron Burr; uno de arte: Hercules Mulligan; y un estudiante francés de intercambio: Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, apodado Lafayette, o Laffie.

Eso sí, el grupo es rebelde de todas formas y tienen bastante relevancia entre las chicas. Las malas lenguas, a las cuales me remitiré por ahora, dicen que hay un caso importante de "poligamia" entre ellos, el cual a veces aparentan y a veces no; tanto, que confunden hasta al más experto en chisme. Su protesta principal es por el alto precio del té y son considerados los más problemáticos, pero a la vez almas de las fiestas. Suelen escribirse mensajes entre sí en clase y más de una vez les han quitado los celulares. Como grupo, son sólo ellos, pero la mayor parte del tiempo son acompañados por las hermanas Schuyler: Angelica, estudiante de ciencias políticas; Eliza, estudiante de psicología; y Peggy, estudiante de ciencias sanitarias.

Alexander es huérfano. Su padre los abandonó a él y a su madre cuando el joven tenía diez años. Gravemente enfermos él y su madre cuando tenía doce, ésta falleció. Desde entonces, Alex tuvo que aprender a afrontar la vida por su cuenta. Conocidos y gente querida juntó dinero para una matrícula en la universidad y prontamente consiguió una beca que debe mantener con buenos promedios y estar en, al menos, un club. Por ello, se unió al de fútbol americano con la compañía de Hercules.

John Laurens es oriundo de Carolina del Sur. Es gay declarado y por ello se ganó el odio de su padre. En cuanto tuvo la oportunidad, se mudó a Nueva York y comenzó a estudiar en la universidad. Está profundamente enamorado de Alex, pero sus idas y vueltas con los demás lo hacen retroceder en cada avance. Él busca algo serio, pero hasta que Alex encuentre su camino, no aceptará nada ajeno a menos que lo debilite. Además, prefiere que se quede con Eliza Schuyler y no con él.

Aaron Burr es otro huérfano que tiene como objetivo cumplir con el deseo de sus padres difuntos de graduarse de la universidad. Es un joven con objetivos propios, pero nunca demuestra estar del lado de nadie. Para él, aquello no es conveniente, pues mostrar cierto ideal puede salvar o matar. Le tiene una profunda envidia a Alex, aunque también se lo guarda para sí, pero ciertamente son buenos competidores.

Hercules Mulligan es el Don Juan. Siempre tiene una historia de sexo para contar y completa de detalles. Pero en la intimidad es un joven enormemente tierno y es capaz de dar la vida por sus seres queridos. Es capitán del equipo de fútbol americano y más de una vez ha sabido cubrir a Alexander siempre que llegó tarde a las prácticas por haberse acostado tarde.

Todas las mañanas, y básicamente en cada comida, hacen su gran entrada en el comedor juntos y como si fueran ganadores de algún campeonato. No importa cómo se reúnan o cuándo, acaban cruzando esas dos puertas en grupo como si sonara "Bad to the Bone" de fondo y llevaran lentes oscuros; a excepción de Burr, que parece más un infiltrado chequeando su teléfono móvil y sin prestar demasiada atención al swag del resto. Las chicas no los pierden de vista, por lo menos, aquellas que se pueden clasificar como "fans". Por otro lado, están las Schuyler, que apenas los notan cuando se sientan en la mesa que siempre comparten.

—¿Qué hora es? —pregunta Lafayette.

—¡Hora del show! —exclaman los demás, excepto Burr, muy cerca de los oídos de las jóvenes. Eliza y Peggy dan un respingo, pero Angelica simplemente cierra los ojos con resignación y cuenta hasta tres para no darles vuelta la cara de una bofetada.

—El show de la estupidez. —murmura aquella. Eliza, por su parte, posa su mano sobre una de las ajenas para calmar los humos de su hermana.

Angelica Schuyler es la primogénita de las tres hermanas. Independiente, de fuerte carácter y con tendencias feministas, estudia abogacía con el fin de poder hacerse valer y demostrar al mundo dominado por el patriarcado que las mujeres también pueden hacer historia. Para ella no hay peros. Menos palabras y más acción.

Eliza llegó a la familia pero no de manera biológica. Fue adoptada en un tiempo crítico en que sus padres no encontraban forma de concebir un segundo hijo. Le dieron un cálido hogar a una Eliza bebé que hoy en día estudia psicología. Tiene un corazón de oro y no sabe absolutamente nada respecto al rencor. Es muy buena para aconsejar y por eso es la elegida de sus amigos. Entre ellos, escucha muchísimo más a sus hermanas y a Christine Daaé, una amiga que hizo en la institución.

Peggy es el pequeño milagro familiar. Se preocupa mucho por las cosas, y en consecuencia, por los demás, y fue aconsejada de estudiar algo relativo a la sanidad. ¿Por qué no estudiar algo general? Bueno, ciencias sanitarias, eso es. A comparación de sus hermanas pasa bastante desapercibida, pero no por eso es una completa desconocida. Confía muchísimo en Alexander y Hercules, a quienes les cuenta lo que tal vez no podría compartir con Eliza.

—¿Podrían no hacer eso todas las malditas mañanas? —inquiere Angelica finalmente mientras sus hermanas retoman el desayuno.

—Lo siento, mon ami. —responde Lafayette en su distinguido acento francés y su voz que tranquilamente puede ser tomada por afeminada— Es nuestro saludo general y entrada triunfal. No podrás evitarlo.

—Sean un poco comprensivos... —remata Eliza luego de beber un poco de su jugo— Es de mañana. Podrían hacerlo a partir del almuerzo.

Sin embargo, para el Hamsquad eso es como faltarle el respeto a sus tradiciones como amistad. A todas horas, al entrar al comedor; es ley natural. Para Angelica, el pedido de Eliza es como pedirle peras al olmo.

Lo que sí deben agradecer esa mañana es que los chicos no hayan provocado una guerra de comida. Lafayette ya se ganó una bofetada de Christine Daaé, una joven que apenas si llama la atención, porque le había caído comida sin haber participado y él se acabó mofando de ella. Ahora el Hamsquad es bastante prudente antes de comenzar una guerra de comida. No pueden volver a perder el honor de esa manera.

Las clases comienzan y cada uno a sus asuntos. Pero aunque estuviesen en diferentes carreras o materias, los mensajes de texto fluyen en el grupo de chat.

(Lafayette) "¿Fiesta esta noche?"

(Hercules) "¡Venga!"

(Alexander) "Imposible, debo hacer dos ensayos para la semana que viene"

(Lafayette) "¡La semana que viene, Hamilton! ¡No es excusa! ¿O te follarás a Laurens? Me pongo celoso, chérie"

(Laurens) "Oye, a mí no me metas"

(Burr) "¿No saben hablar de otra cosa que de fiestas?"

Y por una vez que Burr habla, su teléfono acaba secuestrado.

(Hamilton) "Es día de semana, Laffie. Sabes que soy imposible de encontrar"

(Lafayette) "Uy, no para mí, mon amour"

De Laurens ni un solo mensaje. Guarda el teléfono apenas Laffie se pone provocativo con Alex. Y Hercules... Él apenas revisa los mensajes a la espera de que ese tonteo acabe.

Eliza tiene prácticas de análisis con sus compañeros, y cada tanto, aplica esa práctica en sus hermanas. Cuando Peggy teclea mucho en su teléfono, Eliza la observa indiscretamente por varios segundos, analizando y sorteando diferentes opciones.

—¿Un pretendiente al fin? —pregunta de repente, en un tono confidencial y sin quitar la mirada de su hermana.

—Ya quisieras. Es el grupo de clase. —responde Peggy en menos de un segundo.

Otros días, al caminar por los pasillos, hace preguntas al azar apenas se cruza con gente conocida.

—¿Cómo va el admirador secreto, Christine? —le pregunta a la joven sueca al pasar en cuanto la ve compenetrada en un papel que estaba dentro de su casillero.

—¡Otra carta! ¿Lo puedes creer? —contesta aquella con una casi disimulada euforia.

—¡Ya lo creo! ¡Sigue así! —exclama Eliza antes de perderla por completo.

De Angelica hay poco que decir, dado a que es una mujer de acción. Es capitana del club de debate y destruye a todo aquél con el que discute. Pero no de inmediato, porque sería demasiado aburrido. Va de a poco, con preguntas y respuestas contundentes, expresa sus ideas fervientemente (a veces golpeando el podio) y es la ídola de varios alumnos. Cuando triunfa, alza su mano con la señal de amor y paz en alto y en su rostro se refleja el claro gesto de éxito.

Peggy es estudiosa, muy. Aprovecha su poca popularidad para ser una alumna más y los únicos hombres con los que conversa son Alex y Hercules. Para ser honesta, más de una vez ha recibido preguntas sobre Eliza de parte de Alexander y se las ha guardado para sí misma. Si él pretende a su hermana, deberá hacerlo por su cuenta y sin chaperones, que eso es antiguo ya. Vive en su propio mundo, con sus compañeros, sus hermanas y sus padres vía Skype; no le interesa ser conocida en la universidad ni mucho menos que la gente sepa qué hace o deja de hacer.

(Alexander) "Peggy, ¿cómo está Eliza?"

(Peggy) "¿Por qué no le preguntas a ella? ¿Acaso Lafayette te lo prohíbe?"

A veces, Alexander la deja en visto y Peggy no hace más que revolear los ojos.