..Tictac-Tictac….

..Tictac-Tictac….

Las manecillas del tiempo no se detienen, esto solo nos demuestra que somos esclavos del tiempo, siguiendo su camino sin decir nada.

"El tiempo puede ser bondadoso o cruel"

Pero a medida que avanza, empezamos a sentir miedo, ¿Sabes de lo que hablo?, te has puesto pensar, ¿Quién es la mano derecha del tiempo?

Te doy una pista, es muy tímida. Ella sabe que su presencia no es bien vista, pero con ella el balance del mundo se mantiene.

¿Ya lo sabes?

"Es la muerte"

Quien espera en silencio para mover sus fichas, es quien sabe que si ella llega todo acaba. Para aquellas personas que cargan un pasado oscuro desean que ella cumpla su deber con ellos, así todo por lo que vivieron quedarían en el olvido.

Pero te preguntaras, ¿Por qué la convocas?, la respuesta es simple, el algún momento de nuestras vidas, aquella fortaleza que nos impulsaba a luchar se desvanece, quedando solo al borde de un precipicio donde un paso más significa la muerte y un paso atrás la vida.

Para Uzumaki-Naruto. Un Gennin de doce años recién cumplidos, ese tipo de pensar fue común en un tiempo, ya que la crueldad de la soledad y el rechazo de quien lo viese despertó un punto de vista muy diferente al resto. En ese tiempo recordaba las golpizas recibidas por parte de algunos aldeanos que gritaban a voz férrea que su muerte sería lo mejor, recordaba las miradas de odio e indiferencia que mostraban cuando pedía ayuda para comer. O cuando con sus pocos ahorros del bono solidario de la aldea buscaba un abrigo para aguantar el crudo invierno japonés.

Recordar esporádicamente esas memorias creaba una herida que no sanaba, de hecho muchas veces pensó que si su muerte llegaba todo sería mejor, nada de dolor, ni sufrimiento, simplemente todo quedaría en el olvido.

Pero su contraparte, le pedía seguir luchando y llegar a esa meta de ser Hokage y proteger a su gente, aun si esta lo tachaba de ser un demonio. Él quería soñar que esa meta marcaria una nueva etapa de en su vida.

"Si tal vez pecaba de inocente, él se declaraba culpable"

"Ser reconocido y aceptado por su gente llevaría a dejar en el olvido las heridas del pasado."

El no odiaba a nadie más bien comprendía, todo el dolor que su demonio interior ocasiono, pero viendo la otra cara de la moneda, él también era una víctima donde los sacrificios tienen un precio tan alto como la vida misma.

"O como en este caso, su vida marcada desde el comienzo, guiada por la sombra de su pasado y un futuro incierto, donde si flaqueaba moriría sin cumplir sus metas"

"¿Pero que es la vida, sin un poco de incertidumbre, sin temores y dudas?"

..."La respuesta es ambivalente"….

Fue el murmullo sutil de Naruto, mientras miraba el agua correr por los grandes canales de drenaje de Konoha, sus mirada azul mostraba una profunda preocupación que llegaba a la desesperación. Sin dudar esa mañana fue un rotundo fracaso al intentar socializar con sus nuevos compañeros de equipo.

No negaba que Kakashi-Sensei, era alguien muy amable y preocupado por sus estudiantes, pero la historia pintaba diferentes tonos cuando se trataba de sus dos colegas de misiones, Haruno-Sakura y Uchiha-Sasuke.

Ambos herederos de sus respectivos clanes, catalogados como genios y prodigios de su generación, bendecidos con una educación de elite solo para los más pudientes, sin contar la inmensa fortuna que ambas familias poseían. El problema radicaba en poder entender su forma de pensar, él era humilde y sencillo. Los comentarios venenosos de Sakura contra su persona causaba cierta tensión en el ambiente, y ni que decir de Sasuke, su enorme orgullo le impedía aceptar opiniones externas para mejorar sus habilidades en equipo y poniendo en peligro la unidad del equipo siete por su simple ego.

Para Naruto solo quedaba la opción de intentar unificarlos mediante el dialogo, antes que uno que otro Kunai saliera volando.

-Vaya día-. Pensó al momento de arrojar una pequeña piedrecilla a las corrientes de agua. En ese momento se permitió imaginar cómo sería su evaluación de mañana.

Dar un examen grupal para definir las fortalezas y debilidades de cada integrante y formar una alineación que permitiera cubrir puntos ciegos para evitar bajas, y mañana a primera hora de la mañana debían presentarse en el campo de entrenamiento sur.

-Esto será interesante, ¡De veras!-. Grito emocionado, alzando su puño al aire, deseando con fuerza enfrentarse mano a mano con un ex-líder Ambu, que sirvió directamente al tercer Hokage-Hiruzen y a su mano derecha Danzo-Sama.

Con los ánimos repuestos y con una fuerte voluntad de avanzar Naruto camino hacia hogar, o bueno lo que podía definirse como un hogar, a lo largo del trayecto miraba como la aldea crecía prospera, con un sinfín de comercios y establecimientos, sin contar las nuevas bibliotecas privadas que se crearon para incentivar la educación en Konoha, el daría la vida por poder ingresar a ese lugar, pero no podía pagar una matrícula tan alta. No negaría que podía sentir cierta vergüenza, él no sabía escribir muy bien, ni leer sin trabarse, o confundir la pronunciación con la escritura, tampoco conocía autores de libros, su conocimiento solo se limitaba a la enseñanza de la academia. Pero algún día, con su primer sueldo de misiones completadas pagaría su membresía y estudiaría para mejorar y poder tener una visión más clara sobre el mundo y sus manejos.

Tan concentrado que estaba el pequeño Uzumaki, que no se dio cuenta que frente a él, pasó una carroza festiva que acabo asustándolo y por ende que cayera de manera estrepitosa al suelo. El Duro impacto lo sintió en sus posaderas que le hicieron lloriquear de manera dramática.

-"Eso duele"-. Grito para sí mismo, mientras seguía en el piso farfullando miles de improperios contra la carroza malvada.

-¡Fuera del camino!-. Grito un aldeano de unos treinta años, que miraba al pequeño con desprecio.

Naruto sintió esa opresión en el pecho al escuchar ese timbre de voz, pero no dejándose llevar por la negatividad, se puso en pie para salir a comer a Ichiraku-Ramen, -¡Ramen!-¡Ramen!-¡Ramen doble porción de chuleta de cerdo!, cantaba alegre y en solo unos minutos, a su frente se veía el local más famoso en los barrios bajos de Konoha, ¡Ichiraku-Ramen, la leyenda viviente!

Su estómago resonó con fuerza al imaginar las delicias que le esperaban tras la cortina de ese local y siendo tan impaciente como lo era, entro saludando a pulmón vivo a los dueños. Y su respuesta fue una cálida bienvenida que solo en ese lugar podía tener.

Ayame-. Toma asiento Naruto, enseguida te llevo tu tazón.

Muchas gracias Ayame-san-.Respondió alegre el pequeño de ojos azules, mientras se acomodaba y esperaba las delicias culinarias de su única amiga.

-¡Que lo disfrutes!, un tazón vaporoso se posó frente a Naruto emanando el aroma más delicioso para él.

-Muchas gracias por la comida-. Agradeció mientras alistaba sus platillos y se preparaba para devorar su ramen.

-Oh, Naruto tu si sabes apreciar la comida tradicional-. Comento el viejo Ichiraku, mientras recordaba como un día de lluvia conoció a ese pequeño de solo cuatro años de edad que buscaba algo para comer, ese día sin pensarlo dos veces e ignorando de manera olímpica las miradas de desagrado de sus clientes le ofreció un asiento a ese niño y le dio de comer hasta que digiera basta. Desde ese día él le dio un cupón ilimitado para sus comidas. Y desde entonces hasta la fecha todo seguía igual, claro que cuando la situación económica se lo permitía, le obsequiaba algunas prendas o herramientas Ninjas y un claro ejemplo era ese uniforme naranja que su amigo portaba orgulloso.

-"Cuanto ha crecido"-. Pensó para sí mismo, Naruto llamaba mucho la atención, sus rasgos eran una combinación mestiza y el claro ejemplo era el fuerte y destellante color azul de sus ojos y esa cabellera rubia. Sin contar que los rasgos faciales de Naruto eran más elegantes y enigmáticos. En pocas palabras Naruto era una rareza en muy llamativa.

Y así que decidiendo pellizcarlo un poquito soltó la bomba.

-"Ya deberías tener novia"-. Dijo completamente serio, ocasionando que Naruto se atragantara con su ramen y se sonrojara furiosamente, mientras Ayame se carcajeaba ante las ocurrencias de su padre.

-Naruto-. ¡Ay, qué vergüenza!, para ese instante no sabía si salir corriendo o mantener su dignidad, esa pregunta fue directo a su orgullo, él siempre fue muy tímido con todas las chicas, incluso con Ayame, agarrar confianza fue una lucha titánica sin sonrojarse hasta las orejas.

-¡I-Ichiraku-san!-. Lloriqueo avergonzado por semejante situación.

-Ichiraku-. Vamos Naruto, ha sido una broma, no te avergüences, ten otro tazón con triple porción de cerdo. -¿Estoy perdonado?-. Pregunto divertido al ver que Naruto seguía colorado.

Ichiraku no obtuvo una respuesta verbal, pero si física, pues Naruto empezó a devorar su segundo plato con una enorme sonrisa.

-Un tazón sin carne de cerdo por favor-. Fue una vocecita que resonó en el local, lo que volvió a la realidad al chef, que sorprendido acepto la orden, pero para que el plato no se viera vacío, agrego bastante fideo y soba.

Lo que nadie se espero fue que la pequeña boquita de Naruto se soltara sin ninguna malicia.

-¿A quién no le gusta el cerdo?-.Pregunto con total inocencia, mientras veía a Ayame buscando una respuesta a su pregunta.

-A mí, no me gusta-. Fue la respuesta que obtuvo Naruto a sus espaldas, por instinto él se dio la vuelta y entonces la vio, una niña de ojos perlados que lo miraba avergonzada y divertida. Y lo único que pudo pensar al verla fueron dos cosas… "Que linda" y ¿Por qué no le gusta el cerdo?

Nota de la autora

Agradecimientos a Sergio Cesar Darce me levantaste el ánimo ToT- un mega abrazo

Para los lectores fantasmas un fuerte abrazo 3 3