Capítulo 2

A los 10 años yo no tenía ningún amigo en la escuela, sólo compañeros de clase, era lo único que significaban para mí. Mi rutina se basaba en cumplir con mis deberes escolares y realizar las tareas del hogar que mi padre me asignaba, él siempre mostraba una sonrisa para asegurarse de que Sakura y yo tuviéramos una infancia feliz a pesar de lo agotador que se había vuelto su día a día.

La primera vez que él habló de mi madre desde su partida me dijo que su alma está mejor, en el cielo, donde jamás tendría sufrimiento, y que nos cuidaría a los 3 desde arriba, en ese momento puso una fotografía de ella en un portaretrato y la colocó en la sala, donde pudiéramos verla. Estuve seguro de que papá decía la verdad porque sentí el cobijo de mamá el día de su funeral, ése fue uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida, un recordatorio de que ella tenía razón sobre la importancia del Amor.

Sakura a sus 3 años no sabía hablar, intentaba pronunciar algunas palabras pero lo único que se le podía entender era el -¿Hoe? - que decía cada vez que alguno de los 2 la llamaba para que caminara junto a nosotros. Los domingos pasaba todo el día con ella, ya que a mi padre le tocaban todas las tareas ese día y me tocaba cuidarla, uno de esos días se me ocurrió llevar las figuras de acción con las que yo solía jugar y las coloqué en fila en el piso de la sala, llevé a mi hermana hasta donde estaban y le pregunté - ¿Cómo estás? -.

- Abagagogababa... - respondía, o al menos fue lo que entendí, ella estaba detrás de los juguetes y yo delante de ellos, le hice señas a Sakura para que caminara hacia donde me encontraba. Ella caminaba mientras hablaba, tumbaba los juguetes y pisaba algunos, no se lastimaba porque las suelas de sus pequeñas pantuflas eran muy resistentes.

- ¡Oh no! Un monstruo está atacando la Colonia Tomoeda, ¡corran! - yo corría en círculos imitando lo que habrían hecho las figuras de acción... Si hubieran tenido vida. Ella no entendía y se quedaba quieta - ¿Hoe? -. - No, no no no no no te quedes quieta, sigue caminando, ven acá, dime dónde está papá ahorita ¿dónde está? - estaba desesperado por continuar ese juego, que me entretenía como nunca nada me había divertido, tocar el piano me gustaba, pero simular que mi hermana era un monstruo que hablaba su propio idioma era muchísimo mejor.

- Aaaapapa... - ella señaló la cocina donde estaba papá, pero no seguía caminando, yo me frustré un poco y puse una mano en mi cara, ella se rió, yo sonreí un poco y le indiqué por señas que me siguiera, ella caminaba, arrimaba los juguetes con los pies y yo seguía dramatizando el terror de los juguetes por la llegada del Monstruo de la Flor de Cerezo. El juego terminó cuando mi padre llegó para empezar a limpiar el piso.

- Noto que Sakura y tú se están divirtiendo... - Él sonríe y yo asiento con la cabeza, como supe sus intenciones al ver la escoba y la pala en la mano empecé a recoger los juguetes con cuidado. - Podrán seguir jugando después, no te preocupes Touya - yo sonreí y subí mis figuras de acción mientras Sakura estaba bajo el cuidado de papá. Cuando volví la llevé a su habitación para que él pudiera hacer la limpieza sin interrupciones.

Y a partir de ese domingo esperaba cada 7 días para jugar al Monstruo con mi hermana menor, cada semana ella mejoraba su dramatización, llegó un momento en que sabía qué hacer sin que yo le dijera, y le ponía un disfraz adecuado para la ocasión (en realidad era una toalla grande que la cubría)... Me divertía mucho pasar tiempo con mi Monstruo favorito, empecé a llamarla así por ese juego, pero no se molestaba como ahora, no, la hacía reír. Ella me llamaba "papá" hasta esas semanas, yo siempre le aclaraba - No soy papá, yo soy Touya, tu hermano -, ella respondía - mano... -, la primera vez que lo dijo creí que lo había entendido pero cada día me llamaba igual que antes y yo debía repetir la aclaratoria...

... El día en que ella me llamó como debía ser fue una tarde que regresé de la escuela, mi padre la dejó bajo mi cuidado y se fue a trabajar, me tocaba limpiar el piso. Ya había terminado de barrer, cuando fui a buscar el trapeador ella gritó - ¡Aaahh! Manooo... -, en ese momento sentí una presencia extraña, no sabía que se trataba de algo sobrenatural por lo que fui corriendo a buscar a Sakura y allí estaba, en frente de una figura que parecía de una mujer con cabello largo que flotaba. Como no atacaba a mi hermana me quedé quieto observando la figura brillante, que luego atravesó el cielo raso y desapareció.

- ¿Heeer... Manooo? - me alegró saber que al fin lo había comprendido, pero sabía que con eso quiso preguntarme qué era eso que ví, y le dije lo que me pareció mejor: la verdad. - Había una señorita flotando... - hacía señas dramatizando el flote de la figura - ... Sin piernas... - puse mi mano en forma de un fantasma para que lo entendiera mejor, y parecía que sí, porque corrió asustada a abrazarme, yo la miré a los ojos y le dije lo único que podía asegurar que la calmaría - Pase lo que pase todo va a estar bien... Ya lo verás... - ella retrocedió y se tranquilizó - Ahora déjame limpiar ¿sí? Te aseguro que ningún fantasma va a querer atacarte, porque le temen a los monstruos como tú - ella se rió y pude limpiar en paz.

Mi hermana no siempre era un angelito, como todo niño pequeño hacía travesuras, incluso yo las hacía, pero era necesario detenerla antes de que esas bromas inofensivas se convirtieran en maldades a largo plazo. Papá sabía cómo hacerla entrar en razón, pero conmigo se sentía en un territorio libre de reglas, creía que yo era su cómplice y que apoyaría cada desastre que hiciera... Era agotador perseguirla y estar seguro de que no rompería ningún objeto delicado o que no se lastimaría.

Una vez estuvo a punto de entrar al sótano, mi padre me dejó claro que no la dejara pasar, era muy pequeña para estar expuesta al lugar más descuidado de la casa, yo la halé para que se regresara pero su curiosidad aumentaba, abrió la puerta y apareció una sombra que parecía de un señor degollado (creo que era un efecto creado por unos objetos guardados, no lo sé), cuando ella vio la sombra se puso a llorar del miedo, no quería mentirle pero me pareció un mal necesario, algún día crecería y se portaría mejor, pero mientras tanto debía garantizar su seguridad.

- Ese es un fantasma... - la tomé de la mano para llevarla de vuelta a la sala - ... De un señor con la cabeza destrozada... Está diciendo "¡no te acerques al sótanooooo!" - ella me abrazó y cerró los ojos - No nos molestará si nos alejamos del sótano -. Ella asintió con la cabeza e hizo caso, por fin. Así, cada vez que Sakura pretendía desobedecerme recurría a los fantasmas para que me ayudara con ese inconveniente, la amenazaba con que la atacarían si rompía algún objeto, se acercaba al sótano, se despertaba de madrugada sin tener que ir al baño o si no comía toda su comida. Funcionó hasta que aprendió a hablar bien, a los 4 años y medio, se volvió una niña muy obediente sin tener que recurrir a amenazas de mi parte, aunque no me arrepiento de haberlas utilizado, de otro modo ella habría entrado al sótano, se habría sentido atraída por el Libro de Clow, yo lo habría alcanzado por curiosidad y habría dejado escapar a todas las Cartas Clow, y me habría tocado a mí ser el Cardcaptor (y lidiar con el muñeco de Kerberos), una responsabilidad que no era para mí, aunque tenía poderes mágicos en ese entonces... Las cosas debían ser de una manera, Sakura debía ser la Elegida para esa labor, en el tiempo adecuado, y sin saberlo me aseguré que se cumpliera lo que un día el mago Clow Reed predijo.

Nota de la Autora: El hecho de que actualicé el día siguiente esta vez no quiere decir que actualizaré todos los días, eso depende de la disponibilidad de mi tiempo y de mi inspiración. Les doy gracias a los usuarios que se han tomado el tiempo de leer este fic y que lo siguen, me encantaría recibir un rewiew de todos los que lo lean por primera vez y de los que decidan seguir esta historia.

"Lo siguiente va para Sakura Kinomoto Amamiya 26": Llegará la hora en que él hablará de su queridísimo cuñado, créeme que lo tengo en mente desde que empecé esta historia, y no digo más porque no quiero spoilear mi propio trabajo XD

¡Larga vida a las CLAMP!