Aquí tenéis el capítulo dos, espero os guste.

Gracias por agregar mi historia a favoritos y a las alertas.

Sobre todo gracias por darle una oportunidad a la historia y leerla.

Jetaime: Gracias por tus palabras, ¿consideras que lo subí rápido? Ya me dirás que te parece nos vemos en el siguiente y disfruta.

Smithblack: Espero que siga pareciéndote interesante y gracias por leer y comentar.

Inkdestiny: Como verás no todo será culpa de Albus, aunque alguna metedura sí que cometerá. Espero te guste, nos vemos en el siguiente cap.

Capítulo 2:

Esplendor, glamur, música adecuada, comida de la más selecta y exquisita selección, el vino como nunca antes lo había probado. De los viñedos de Lord Longbottom, como era de esperezarse tratándose de la fiesta del que era su hermano menor.

Si bien todo era lo mejor de lo mejor en la famosa casa de los Potter, también era cierto que los invitados no estaban acorde con el estatus de la misma. La casa estaba repleta, más no se hallaban la mayoría de la alta sociedad. La familia Granger era una de las pocas familias que destacaban en la fiesta.

Debido a que quizás eran una de las cinco o seis casas de respetable nombre que allí se encontraban. Hermione Granger la menor de todas las hijas Granger. Con diecinueve años de edad se encontraba un poco apartada de toda la gente mientras en su mano reposaba una copa de vino (el cual su padre le había obligado a diluir con un poco de agua), observando todo a su alrededor.

El cabeza de familia de la familia Black, una familia de incalculable valor en la alta sociedad ya que pertenecía casi a la realeza, se encontraba al lado del que al parecer era su mejor amigo y de la llamada Viuda Negra.

Ella sabía que no era de buen gusto utilizar tal nombre, más siempre que se hablaba de ella era mediante este, precisamente por ello se la veía en contadas ocasiones. Para ser más exactos solo si eras un invitado de las fiestas Potter podrías llegar a verla.

Por supuesto que a nadie le importaba lo más mínimo ese detalle, el desaire era mayor porque ni siquiera el gran Lord Potter, aparecía en otras reuniones debido a que no estaba dispuesto a que a su esposa se la hiciera de menos. Hermione Granger no pudo dejar de fijar sus ojos achocolatados, en el hombre que había revolucionado hace veinte años a toda la alta sociedad.

Un hombre que a pesar de los años podría aún conseguir a cuanta mujer se propusiese, más sus ojos avellana, estaban fijos en su esposa. Ella no podía negar que era una mujer muy bella y aún más elegante, y si no fuera por su pasado una digna portadora del apellido que llevaba. Más en ese mundo todo era discutido.

Lord Lupin, también se encontraba entre los invitados, era otro soltero de oro para todas las mujeres en edades casaderas. Incluso ella misma se había imaginado casada con alguno de esos Lores amigos de Lord Potter. Lord Sirius Orión Black o Lord Remus Jhon Lupin. Ambos con nombre, posición y aspecto, además de una gran reputación.

Uno de mujeriego, el otro de gentil y bueno. Su hermana Ginny se esmeraba lo indecible por conseguir a alguno de los dos. Y siempre que había una reunión importante y sabía de la asistencia de alguno de ellos dos al lugar, ella se pasaba horas arreglándose y vistiéndose. Su hermana Luna y ella por el contrario, siempre acababan regañadas y siendo castigadas. Aunque siempre conseguían escapar de estos porque su abuelo las ayudaba.

Era bien sabido que ellas eran las consentidas de Lord Albus Dumbledore, aunque Luna siempre repetía que en realidad, ella era la favorita y Luna solo una colateral ayudante.

Hermione siempre le discutía tal afirmación, más no podía hacer nada cuando su abuelo hacía algún regalo a sus nietas y el de ella casi siempre era el de más valor.

-¿Qué te tiene con esa sonrisa en los labios, mi pequeña?

La voz de precisamente quien estaba pensando se escuchó a su lado:

-Recordaba que en una semana yo misma cumpliré veinte años abuelo.

-Sí, me temo que eso es cierto. –Su abuelo se quedó callado unos momentos para fijarse en la fiesta y después decir: -Unos invitados poco comunes, para una casa tan respetada.

Ella tan solo asintió a su afirmación para decir:

-Según tengo entendido, ellos proclamaron que solo los dignos de estar aquí, aquí se encontrarían.

-¿Más, cuál crees que es el criterio seguido para decidir tal cosa?

Se encogió de hombros sin saber que contestar a esa pregunta y su abuelo sonrió de medio lado para después decir:

-Veras, aquella señora es Molly Weasley, y su marido Arthur Weasley, ambos tienen unos cuantos hijos varones en su haber, más no una posición elevada entre los nuestros. Tienen un corazón de oro y según creo comparte lo poco que puedan tener con los que más lo puedan necesitar. Son los tíos pobres de Ronald Weasley el segundo hijo mayor de los Potter. Aquel pelirrojo.

Ella no pudo evitar mirar hacia donde este señalaba: Se encontró con un chico bastante apuesto, más algo le decía que el pobre no era de los más listos. Reía alegremente rodeado de sus parientes. Los cuales no es que fueran demasiado bien vestidos, más se comportaban con decoro y hablaban con soltura, el hombre en cuestión se le notaban aún más los modales que a la pobre mujer, la cual parecía ser una campesina fuera de su lugar.

-La señora mayor que se encuentra entre Hanna y el joven Neville Longbottom el mayor de los Potter, es la tatarabuela amargada del mismo. Es una señora bastante mayor, más parece decidida a sobrevivir a todo el mundo. No sabría decirte la edad que tiene. Solo que su nieto no está dispuesto a que lo deje. Ama a la mujer casi tanto como a su madre a pesar de que no dudo en su día de renegar de la mujer y de él.

El joven Neville está siendo presionado para casarse cuanto antes, ¿quién crees que sea la elegida por su tatarabuela?, Porque yo no dudo que ella será la que haga la elección, por mucho que le pese al muchacho.

Hermione miró al chico en cuestión, y sin saber por qué se fijó en la señora mayor, la cual iba vestida de forma demasiado llamativa, ésta por su parte miraba de reojo a su nieto y con el ceño fruncido a su querida hermana mayor Hanna. Ella miró también hacía esta y no pudo evitar achicar los ojos ante lo que su hermana parecía estar dejando ver. ¿Acaso su hermana estaba por cometer una locura?

-Allí vemos a los orgullos Black. La viuda Narcisa Black y por supuesto su joven hermana de diecinueve años de edad y dispuesta a cazar un joven cuanto antes, para que no la casen con el viejo y amargado Lestrange. Según todo el mundo dice, Lord Sirius Black, está deseando deshacerse de esas dos. Esperemos que ninguno de nuestros amigos caiga en sus redes. Si bien la posición que adquirirían sería muy elevada, temo que no disfrutarían demasiado de su vida conyugal.

Ella miró a su abuelo el cual tenía una sonrisa en su rostro y le guiñaba un ojo de forma cómplice. Lo vio llevarse una copa a los labios y vaciarla a la par que paraba a un criado y cogía otra nueva y llena.

Ella aprovechó para mirar a la chica Bellatrix Black y se encontró con una joven de cabellos negros oscuros y ojos azules. Más sus ojos eran fríos y no sonreía para nada.

Se percató de que miraba fijamente hacía un punto de la gran sala y con curiosidad miró hacía el mismo lugar que ella.

Se encontró con dos jóvenes de entre veinte y veinticinco años de edad que estaban jugando. El más alto estaba intentando impedir que el otro le revolviera su platino cabello. Ambos sonreían y parecían estar como en casa.

El que no dejaba el pelo del otro soltó una carcajada que la hizo sonreír, la alegría que emanaba ese chico era contagiosa. Se percató de que ahora no solo ella y la otra chica miraban a esos dos chicos, sino que casi todos se habían centrado en ellos.

En un momento en que el muchacho que se acababa de reír se giró, sus ojos la dejaron sin respiración. Un color verde jade, con un brillo de inteligencia y astucia, su cabello negro azabache y totalmente rebelde. Sus labios perfectos en su fino rostro, y una pequeña nariz que parecía encajada en su rostro. A pesar de lo joven que era se podía apreciar cierta fuerza en él.

-Ahí tenemos a los más deseados de esta promoción de solteros jóvenes, y los cuales sin duda darán de que hablar, los hijos menores de los Potter. Draco Malfoy y el cumpleañero Harry James Potter, heredero, no solo de la riqueza Potter y el título, sino de unos hermosos ojos verde jade, más llamativos incluso que los de su ya de por si madre, Lady Lilian Potter.

-Ha llegado el momento de brindar por mi hijo menor. Harry ven aquí.

La voz de Lord Potter se hizo escuchar en el lugar, y el joven a quien Hermione estaba mirando aún empujó al rubio con una sonrisa en el rostro cuando este le dijo algo por lo bajo. Con cuidado comenzó a caminar hacía sus padres y se colocó en medio de ambos con su sonrisa aun brillando en su rostro.

-Hoy nos hemos reunido aquí, para celebrar el veinteavo cumpleaños de mi hijo. Es un orgullo para mí y deseo que siga así por muchos años. Por Harry James Potter Felicidades.

-FELICIDADES.

Todos los invitados a una alzaron sus copas en alto mientras que el joven brindaba con las copas de sus padres y luego uno a uno sus hermanos se acercaban para hacer lo mismo.

El último en acercarse al cumpleañero fue también el más llamativo; Lord Sirius Black llevaba una botella en una de sus manos y cuando el muchacho estaba por chocar su copa con la de él, este lo hizo brindar contra la botella.

-Ahí tienes al soltero de oro número uno, felicitando a su ahijado. Fue toda una conmoción que Sirius Black proclamara en mitad del bautizo del muchacho que porqué nadie le había avisado de que este se realizaba siendo como era el padrino del muchacho.

Es bien sabido que la madre de Black le había prohibido que hiciera tal cosa con un hijo de semejante mujer, más nadie puede controlar al indomable Black, y siendo como es el único heredero, su madre no pudo hacer nada contra sus deseos.

Lord Sirius Black cogió la botella y en lugar de beber de esta la vació en el cumpleañero mientras rompía en estrambóticas risas y proclamaba:

-Esto te garantiza una muy buena salud.

El muchacho se había quedado congelado en el sitio, más cuando todos podrían esperar que estallara en un enfado ante tal acto por parte de este, el joven alzó una mano y enseguida uno de los criados le pasó una botella. Su padrino estaba demasiado entretenido riendo por lo que no se percató del peligro ni cuando este declaró:

-Sirius yo también quiero hacerte un regalo en el día de hoy.

-¿Y de que se trata Harry?

-La verdad es que quiero conservarte junto a mí por mucho tiempo, por ello me garantizaré tu buena salud para el futuro.

Antes incluso de terminar esa frase, comenzó a bañar a Lord Black con el vino, tiñendo el blanco traje que este portaba de rojo. La risa de Lord Black se quedó estancada a la par que él, al contrario de su ahijado si estalló. El chico depositó en las manos de su padre la botella vacía viendo lo que se le avecinaba y echo a correr.

-Cuidado mi niña.

Antes de poder evitarlo, Harry James Potter chocó contra ella mientras que su abuelo había intentado apartarla de la trayectoria de este. Gracias a todo ninguno cayó al suelo y el joven tan solo dijo:

-Déjenme pasar.

Lord Black pasó al lado de ambos como un vendaval detrás del chico, que abrió la puerta que daba al patio y salió por la misma en mitad de la noche. Las risas en la sala no se hicieron esperar, mientras que Hermione solo miraba por donde el chico se había marchado, algo molesta ante su falta de educación, pues ni siquiera se había disculpado con ella.

La fiesta ya estaba terminada y había llegado la hora de marcharse, ya solo quedaban unos pocos en el lugar, entre ellos la familia Granger a punto de marcharse. Albus, estaba ayudando a su nieta Hermione, a ponerse el chal para que no cogiera frío en lo que se subía al carruaje, cuando escuchó que lo llamaban.

-Lord Dumbledore.

Tanto Albus como Hermione se giraron a mirar a quien llamaba al primero, para encontrarse con que Lord James Potter acompañado de sus dos hijos menores se acercaban a ellos. El joven Potter en esta ocasión se presentó ante ellos sin una chaqueta de etiqueta y sin el traje que antes portaba, ahora venía con un pantalón negro, además de una camisa de color blanco con las mangas remangadas. Su hermano Draco estaba totalmente desarreglado y ni punto de comparación a cuando la fiesta había dado comienzo. Más no por ello dejaba de ser bastante apuesto.

-Lord Potter, una fiesta muy interesante.

-Sin duda, espero la hayan disfrutado. Me gustaría presentarle a mi hijo menor en persona.

-Será un placer.

Albus hizo una pequeña inclinación de cabeza mientras decía esto y James sonrió de medio lado para añadir:

-Pues este es Lord Draco Malfoy, mi tercer hijo y este de mi derecha, Harry James Potter mi hijo menor y el honrado hoy.

Este señor es "unbuenamigomío", Lord Albus Dumbledore.

Al decir lo de "unbuenamigo", Hermione y Harry miraron a James con ciertas dudas, pues había sonado un tanto a burla. Albus por su parte había sonreído genuinamente y Draco fue el primero en hablar.

-Es un honor conocerlo Lord Dumbledore.

-El honor es mío.

-Muchas gracias por su presencia hoy en mi fiesta de cumpleaños. Espero hayan disfrutado de la velada usted y su acompañante.

Albus en ese momento miró a su lado y se percató de que Hermione aún estaba allí. Frunció el ceño y tras mirar un momento a Draco, James y Harry suspiro y declaró:

-Pero que modales los míos. Déjenme que les presente a mi nieta más joven Lady Hermione Granger.

-Un placer jovencita.

"Hermione"

Lord James Potter fue el primero en coger su mano y depositar sus labios en esta. Luego llegó el turno de Draco Malfoy que declaró:

-Encantado Milady, por la presentación de su abuelo he de suponer que tiene usted más hermanas.

Ella hizo una pequeña inclinación y declaró:

-Así es Lord Malfoy, soy la menor de cuatro hermanas.

-Sería toda una suerte si todas contaran con una cuarta parte de su belleza.

Hermione sintió que un escalofrío la recorría al escuchar esas palabras, más el enfado la recorrió cuando escuchó una risa sardónica, posó sus ojos en Harry Potter para encontrarse con una sonrisa burlona en los labios de este. En cuanto Draco soltó su mano Harry se dispuso a hacer lo mismo que su padre y hermano habían hecho:

-Espero verla en un futuro muy próximo señorita. Gracias por acompañarme en el día de hoy.

Depositó sus labios en la mano de ella y Hermione frunció el ceño algo molesta ante ese simple roce. Cuando Harry volvió a colocarse rectamente sus ojos y los de ella se encontraron por un segundo. Sin previo aviso él pareció quedarse un momento quieto para mirarla más detenidamente y le apretó un poco la mano.

Ambos a la vez miraron hacía estas y se soltaron rápidamente al percatarse de que aún se estaban rozando.

-No hay de qué.

Su tono fue frío y en cierto modo maleducado, lo que provocó que tanto Lord Potter como su abuelo la miraran, uno en cierto modo enfadado y el otro desconcertado. Su nieta no era de comportarse mal en fiestas claramente de cierta importancia, aunque no lo parecieran.

La fiesta fue comentada durante algunos días en algunas reuniones a las que la familia Granger fue invitada. Sin duda a pesar de que no se les solía invitar, todo el mundo estaba muy pendiente de los actos de la familia al completo. Lo cierto es que los Granger no podían negar que esa familia les había agradado en gran medida. Y ni que decir de la mayor de las hermanas Granger la cual desde el día de la fiesta parecía estar en las nubes.

Sus hermanas, todas se habían percatado de lo distraída que se encontraba, y en más de una reunión cuando se nombraba a los jóvenes de la familia Potter sus mejillas se encendían en cierto modo. Claro estaba que las reacciones de las hermanas Granger ante la mención de tal apellido eran muy diversas y dispares.

"Albus"

Albus Dumbledore por otra parte no se perdía detalle de sus respectivas nietas, pero sobre todo de Hermione y Luna Granger. Quería lo mejor para sus dos pequeñas, y aunque la familia no era muy bien vista en la alta sociedad, Lord Potter tenía un gran corazón y todos sus hijos parecían hombres de provecho.

Aunque no había que descartar a otros posibles candidatos, como eran Lord Lupin, Lord Black, por muy amante de su soltería que fuera y más teniendo en cuenta que la selección era sin duda muy buena, y aunque no en muy buena posición entre sus seleccionados, Lord Tom Riddle, otro soltero adinerado y ahora viudo y buscando una joven dama que cuide su casa.

Su primera apuesta había sido Lilian Evans, más se la habían arrebatado el mismo día de su boda, la segunda resultó ser Rowena Ravenclove, más hacía diez años que ella se había marchado, dejando toda su fortuna a Lord Riddle, ya que no habían tenido hijos y ella ya no tenía más familiares.

Acababa de volver de un gran viaje, más seguía siendo apuesto a sus cuarenta y cuatro años, y parecía dispuesto a arrasar con cuanta jovencita se le cruzara. ¿Cuál sería la afortunada?

Debía hablar con el padre de sus niñas y averiguar sus planes. Caminó hasta la puerta del despacho de este y llamo a la misma, le había dicho a la doncella que no se molestara en anunciarlo, ni en mostrarle el camino, que ya lo conocía bastante bien.

Llamó a la puerta para escuchar un suave:

-Adelante.

Al abrir la puerta se encontró con que George Granger se encontraba revisando unos documentos, tras cerrar la puerta, aunque no demasiado bien, este caminó hasta situarse en la silla enfrente de su yerno y esperó a que lo mirase.

-Lord Dumbledore, un gusto verlo, ¿a qué debo su visita?

-Verás, es sobre tus cuatro hijas. Me gustaría saber que planes tenías sobre ellas.

Albus Dumbledore era un hombre al que le gustaban las cosas claras y sin rodeos, más en esta ocasión hubiese sido preferible que comprobase antes si se encontraban solos o había algún curioso por el lugar.

-Ahora que sacas el tema, sí, creo tener algunas ideas. Si no te importa que mire estos documentos, en un momento estaré contigo. Sírvete y toma asiento si gustas.

Albus miró el mueble bar y tras pensarlo un poco decidió que era adecuado, sirvió dos copas de Brandy y se dirigió de vuelta al escritorio. Dejó un vaso al lado de su yerno y tomo asiento.

No tardó demasiado en que Lord Granger terminara con sus documentos y tras suspirar dijera:

-Bueno, si has venido hasta aquí es porque tienes algún pretendiente en mente.

-Creo recordar que la semana pasada comenté algo sobre los hijos de Lord Potter.

-Si, también lo recuerdo, más, no creo que deba emparentar a todas mis hijas con esa familia. Además, ¿qué beneficio saco yo de tales enlaces? Si bien es cierto que la familia tiene dinero y posición, no tiene nombre Albus y eso bien lo sabes tú.

-Pero el nombre no lo tienen por una injusticia.

-Por un pasado turbio, querrás decir. No quiero que ninguna de mis hijas resulte en un mal casamiento Albus, y creo que tú tampoco lo deseas.

-No te digo que las cases a todas con los hijos del matrimonio Potter, pero sí a alguna de ellas. Ten en cuenta y considera que sería una buena forma de que Lord Sirius Black e incluso Lord Remus Lupin centren su atención en alguna de tus otras hijas. Y esos sí serían casamientos adecuados.

-¿Pero cuáles ofrecer a la familia Potter?, y lo más importante, ¿cuál reservar para Black y Lupin?

-También existe otro candidato, el recién regresado Lord Tom Riddle. No tienes por qué ofrecer dos de tus hijas a los Potter, con una sola bastaría.

Se sumieron en el silencio y tras darle alguna que otra vuelta a la copa que sostenía Albus volvió a hablar:

-Considero que podríamos invitarlos a la fiesta de cumpleaños de Hermione, no solo a los tres candidatos más maduros, sino a la familia Potter. En esa reunión podríamos ver quién sería mejor para quién.

-Es una idea. Tendré que invitar también a las primas de Lord Black, y al candidato de una de ellas el tal Lestrange. Además tengo entendido que han regresado también los Dursley, Boot, Diggory y Chang. ¿Pero querrán todos reunirse en una misma reunión?, Hay que tener en cuenta ciertas rencillas entre algunos, y no queremos desairar a nadie.

-También tienes a los Parkinson, Brown y Patil.

-¿Se molestarán si los Potter asisten?, Esa es la gran incógnita.

-Para ellos será otra, ¿Asistirán los Potter?, los demás no faltarán con tal de comprobar si es así o no. Además haremos correr la voz entre los padres de que en este baile se podrían encontrar los compromisos adecuados.

Lord Granger no contestó tan solo dio un sorbo a su copa para terminar su contenido y agregó:

-Pues así sea. Mandaré a que hagan las invitaciones y ese día nos volveremos a reunir para ver cuáles son los resultados.

"Luna y Hermione"

Luna Granger compartía habitación con su hermana menor, y la conocía demasiado bien, para saber que cuando ingresó en su cuarto no estaba para nada contenta.

-¿Qué sucede Hermione?

-Es imperdonable.

-¿Qué pasa?

-Nuestro padre está planeando convertir mi cumpleaños en una reunión de compromisos.

A pesar de no ser su mayor sueño el de contraer matrimonio, Luna, no pudo evitar sonreír de medio lado y declarar:

-¿Y quiénes son los candidatos hermana?

-Encabezan la lista los hijos del matrimonio Potter.

La voz de Hermione sonaba lo suficientemente molesta como para advertir a Luna que no le con venía sonreír ante tal descubrimiento:

-Aunque, Lord Black, Lupin y Riddle, están muy cerca. Padre no quiere que todas nosotras pasemos a formar parte de la familia Potter. Espero ser una de las que no.

Luna la miró unos momentos para después decir:

-Pues Hermione, sé que Lord Black y Lord Lupin no tienen nada que envidiarle a los hijos de los Potter, más yo preferiría que fueran de nuestra edad.

-Yo no quiero a ninguno. ¿Por qué hemos de casarnos ya?, no consentiré que me casen a su gusto.

-Hermana no podrás evitarlo, tienes veinte años, mira el lado bueno, hasta que Hanna, yo y Ginny no nos casemos, tú estás a salvo. Aunque nada podrá evitar que te comprometan.

Hermione la miró enfadada, se dirigió a la cama que ambas compartían y más en las noches de invierno y se dejó caer en la misma, se tapó hasta arriba y se quedó hay acurrucada.

No, ella no quería casarse, más si tuviera que elegir, no sabría decir a quien escoger.

El recuerdo de Draco Malfoy la inundó, su blanca sonrisa y sus palabras cargadas de galantería, una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios. Más una risita irritante le llegó con ese mismo recuerdo.

-Maldito seas Harry Potter.

No se percató de que había dicho ese nombre en alto y mucho menos que Luna desde el tocador la miraba a través del espejo, preguntándose qué le había podido pasar con ese muchacho.

El día más temido para Hermione Granger llegó al fin, su cumpleaños veinteavo, el día que su padre y abuelo decidirían el destino de cada una de ellas cuatro. Los invitados fueron llegando de a poco, más los nervios se palpaban en toda la sala.

Cada vez que llamaban a la puerta la gente se sumía en la expectación más absoluta, la respuesta afirmativa de los Potter a la invitación mandada había creado mucho alboroto. Todos estaban deseando ver al matrimonio Potter al fin en una fiesta.

Una vez más el timbre sonó y en esta ocasión una voz reclamó:

-Lord Sirius Black, en compañía de sus dos primas Lady Narcisa Black y Lady Bellatrix Black.

Estos entraron en la sala seguidos de cerca de Lord Lupin, quien venía en compañía de un amigo de la infancia por lo que había hecho saber a su padre.

Seguidamente la voz volvió a proclamar:

-La familia Potter.

El silencio se hizo en el acto, exceptuando claro estaba por Lord Lupin, Lord Black y al parecer el amigo de estos.

Los tres hombres se dirigieron a recibir a toda la familia al completo. Lord y Lady Potter venían vestidos con extrema elegancia, ella con un vestido de fiesta de color verde oscuro y su precioso cabello rojo suelto, excepto por un pequeño moño que se había recogido con una tiara. El vestido hacía juego con los ojos verdes de ella.

Su sonrisa era esplendida y su marido y ella esperaron pacientemente a que todos sus hijos se quitaran sus respectivos abrigos y juntos se acercaron a su padre, madre y a ella misma.

Cuando llegaron Lord Potter fue el primero en hablar.

-Muchas gracias por su amable invitación. La otra noche no tuve el placer de hablar con ustedes como es debido, me gustaría presentarles a mis cuatro hijos:

Lord Neville Longbottom, el mayor de todos, el futuro Lord Ronald Weasley; -ante esas palabras el pelirrojo gruñó por lo bajo: -Mi hijo Lord Draco Malfoy, y por último el menor de todos, mi heredero, Harry James Potter.

Echas las presentaciones de una parte y otra, su padre pareció quedar bastante agradado con los hijos de estos y cuando se alejaban, Hermione no pudo evitar mirar de reojo a los menores.

Draco y Harry cuchicheaban entre ellos, mientras reían por lo bajo. En un momento Potter se percató de que los miraba y tras formar una sonrisa traviesa en su rostro y mirar una vez para ella y otra para su hermano mayor, hizo un pequeño gesto de negación.

Hermione lo miró furiosa y el susurró entre labios: -"No es para ti."

Furiosa, apartó la mirada de él mientras lo escuchaba reír, lo que la hizo enfadar aún más. Su padre se encontraba hablando en ese momento con un hombre de cabellos negros y ojos del mismo color. Era buen parecido, más cuando sus ojos y los de Hermione se encontraron, ella no pudo evitar sujetar con fuerza el brazo de su abuelo, llamando así su atención.

Hermione sintió como el hombre cogía su mano y llevaba sus labios hasta la misma mientras decía:

-Un placer conocerla, preciosa señorita. Y déjeme desearle un feliz cumpleaños.

Hermione retiró rápidamente su mano de entre las suyas y declaró:

-Muchas gracias Lord, el placer es mío.

-Sin duda es agradable tenerlo de regreso Lord Riddle, espero disfrute de la velada.

-Sin ninguna duda, y más si existen en esta fiesta mujeres así de bellas.

"Albus"

Albus una vez más sintió el agarre de su nieta sobre su brazo y tras mirar a uno y otro, se quedó callado y decidido a observar muy bien esa noche todo lo que allí sucedería.

La fiesta y el baile estuvo repleto de cotilleos, más los que lo provocaban pasaban olímpicamente de ello, y se divertían como ningún otro invitado de la fiesta.

Como era de esperarse, y tal y como Albus había previsto, los ojos de Lady Chang, Lady Parkinson, Lady Brown, se giraron a los jóvenes casaderos de la reunión.

Los Dursley habían sorprendido a todos presentando ese día a su hijo Dudley Dursley, El hijo de los Diggory, Cedrig, no había faltado a la cita, al igual que su amigo Terry Boot.

Las muchachas, como cabía esperar, miraban a sus posibles candidatos con sumo cuidado y escrutinio.

Lady Cho Chang llamaba mucho la atención de los presentes, su belleza exótica igual a la de su madre, la hacía objetivo de varias miradas. Más en lugar de un baile aquello parecía una reunión, al parecer los padres no habían sabido mantenerse callados y habían advertido a sus hijos e hijas que ese día podría decidirse su futuro.

Aunque a dos de ellos parecía traerles sin cuidado todo aquello pues al igual que el resto de la familia Potter y sus amigos más allegados, se lo estaban pasando a lo grande. Como al parecer iba a suceder en todas las futuras reuniones, los menores de los Potter atraían las miradas tanto como la joven Chang.

Quien consiguiera a alguno de esos dos, conseguiría un trofeo, o eso parecía suceder, pues todas las jovencitas los tenían en sus miras, aunque ellos no prestaban atención.

En un momento el joven Potter se fijó en él y seguidamente una sonrisa de suficiencia se mostró en su rostro al fijarse en su acompañante, su pequeña y adorada Hermione.

Ella gruño por lo bajo, mientras que él le guiñaba un ojo y le susurraba algo a su hermano al oído. El joven rubio le propino un fuerte golpe y después se alejó de él. El chico rió alegremente y tras hacer un encogimiento de hombros ante Hermione en forma de disculpa miró hacía otro lugar.

Albus percibió el enfado en su nieta enseguida y se sorprendió al ver como ella no le quitaba el ojo de encima a este y maldecía por lo bajo. Miró que era lo que había producido tal exclamación de ella y sonrió al ver como este cogía de la mano a una muchacha que reconoció como Lady Bellatrix Black y decía:

-Esto es un baile señorita, y no he venido a estar parado mirando la decoración de las paredes, ¿me concedería este baile?

La muchacha miró a su alrededor sorprendida para después soltar una risa alegre y tras hacer una reverencia declaró:

-Sería todo un honor joven Potter.

La música que hasta ese momento había sido pausada y casi inexistente comenzó a sonar más fuerte. Enseguida los dos empezaron con su solitario baile, Lord Sirius Black rió alegre y lanzó su mano hacía la señorita a su lado derecho declarando:

-Mi ahijado tiene toda la razón del mundo, ¿qué me dice Lady Granger?

Una muy sorprendida Luna cogió la mano que Lord Black le tendía y se acercó a la pista de baile con él, notando claramente el alto puesto que estaba mostrando al bailar con él.

Lord y Lady Potter tomaron ejemplo de su hijo y también se unieron al baile alegremente. Cuando Harry vio que la gente se unía a ellos, en sus vueltas con Lady Bellatrix, miró a su hermano e hizo una señal hacía su nieta.

Al cabo de dos piezas, Harry se acercó a su hermano Draco y cogiéndolo del brazo comenzó a caminar hacia él y Hermione, notó enseguida que su otra nieta Ginebra se acercaba a Hermione y le susurraba:

-No seas tonta hermana.

Se quedó al lado de ella y esperó a que ambos chicos estuvieron enfrente de ellas y Potter declaró, mirando a Ginebra con una sonrisa:

-Un gusto Lady Ginebra, nos hemos acercado para ver si querían ustedes participar en el baile.

Mi hermano desea bailar aunque sea una sola pieza y vino buscando una compañera por ello, si es tan amable de aceptar su mano Lady…- El chico no pudo terminar la frase antes de que su nieta cogiera con premura la mano del joven Draco Malfoy y declarara:

-Encantada bailaré con usted Lord Malfoy.

-NO, si yo…

Más esta no le dejó hablar y siguió a la pista de baile con él, mientras que el joven Potter los veía marcharse y murmuraba un:

-Vaya, creo que me ha entendido al revés. Ni modo otra vez será.

Estaba a punto de marcharse cuando pareció percatarse de algo y tras lo que pareció un suplicio para él se giró y con su sonrisa habitual declaró:

-A la vista de lo acontecido, ¿Me haría el honor de concederme un baile?

Hizo la respectiva reverencia ante ella, más Albus estaba cien por cien seguro de lo que esta iba a responder y rápidamente y mientras ella comenzaba su frase así:

-Gracias por su ofrecimiento, más no….

El rostro del chico pareció iluminarse ante tal respuesta por parte de ella, pero Albus no estaba dispuesto a dejar las cosas así por lo que rápidamente colocó la mano de esta en la mano de él y declaró:

-Hermione estará terriblemente encantada de bailar con usted joven Potter.

Su nieta lo miró furiosa y el joven también pareció fulminarlo con la mirada más ya no había vuelta para atrás.

Sin ganas de ninguna clase, ambos se encaminaron hacía la pista de baile. En cuanto la melodía comenzó a sonar, ambos hicieron sus respectivas reverencias y comenzaron el baile.

Albus se colocó cerca de Lord Potter y su yerno que habían comenzado una conversación y dijo:

-¿No se ven increíblemente bien en la pista de baile?

Su yerno miró a la misma y se quedó petrificado al ver a dos de sus hijas con los hijos menores de Lord Potter. Su querida Ginny y su pequeña Hermione. Ambas bailando de forma elegante y sin duda realmente favorecidas por las parejas que las acompañaban.

-¿Más no parecen algo descontentos?

Mencionó Lady Lilian Potter mirando a sus dos hijos, los cuales miraban cada cual a la pareja del otro. Más la joven Hermione debió de decir algo ya que llamó la atención de Harry, el cual sonrió de medio lado y la hizo girar entre sus manos para después decirle algo y hacerla girar una vez más.

-Quién sabe.

Dijo James Potter mientras veía la sonrisa de Lady Ginebra Weasley.

Cuando el baile terminó, tanto la menor de los Granger como el menor de los Potter se separaron con rapidez dispuestos a alejarse lo máximo posible. Más ninguno pudo abandonar la pista tal y como lo deseaban porque dos personas se lo impidieron una Lady Ginebra Weasley y otro Lord Riddle.

Cuándo Lady Potter reconoció a la nueva pareja de baile de la joven Granger se agarró con fuerza del brazo de su esposo y susurró:

-Vámonos ya. Saca a Harry de la pista de baile y vámonos ya.

La urgencia en la voz de ella, llamó la atención de Albus y su yerno que la miraron desconcertados:

-Lili no podemos hacer eso. Espera a que Harry termine este baile y nos marcharemos.

Ella asintió a sus palabras, más no dejó en ningún minuto de mirar a su hijo menor con miedo. En esta ocasión si notaron ambos la sonrisa en el rostro de ambos jóvenes.

Más Lord Potter conocía lo suficiente a su hijo, para saber que no deseaba matrimonio, aunque lo cierto es que no podía encontrar ninguna candidata mejor para él. Esa joven se parecía mucho a Lili cuando era joven, seguramente a su hijo le llamaría algo la atención.

"Lili"

Tras ese baile y tal y como Lili había solicitado, ambos se despidieron de sus anfitriones y fueron a reunirse con sus hijos dispuestos a marcharse del lugar.

Lili fue la primera en llegar al vestíbulo, más no la única:

-Veo que sigue tan hermosa como siempre Lady Evans.

Lili se giró aterrada ante esa voz susurrante y se encontró con Lord Riddle:

-Es Lady Potter, Lord Riddle.

-Seguro, lo lamento, olvidaba ese detalle insignificante. Veo que ha tenido un nuevo hijo. Le convendría advertirle que no se meta con lo que es mío. No quisiera tener que dejarte sin ningún Potter llegado el momento querida.

Lili lo miró furiosa y encarándolo le dijo:

-Ni se te ocurra Riddle hacer algo contra Harry o James o te juro que lo lamentarás.

-Me temo Lil, que serás tú la que decida eso. Ya me pondré en contacto contigo, no querrás que otro marido más te abandone trágicamente.

La risa fría de este se hizo escuchar en el vestíbulo, y sin decir nada más se alejó de ella.

James y el resto de sus hijos se reunieron con ella, todos menos Harry, el cual no había aparecido aún.

"Harry"

Harry por su parte había sido acompañado a uno de los lavabos de la casa, y se encontraba lavándose las manos en el lugar mientras recordaba las palabras de la joven Granger:

-¿Qué le hacía tanta gracia?

Le había preguntado ella mientras miraba por encima de su hombro a su hermana bailar con Draco. Al hablarle él la miró y sonrió para hacerla girar y decirle:

-El verla admirar a mi hermano señorita. Una lástima que no sepa que existe, ¿no cree?

-No sé de qué está hablando.

Él volvió a sonreír a la par que la volvía a hacer girar y la acercaba a él para susurrarle:

-Seguro que no.

Ella lo fulminó con la mirada y él la acercó un poco más para añadir:

-Con esa mirada, pocos hombres la pretendan el día de hoy Lady Granger.

Él sonrió otra vez y la hizo girar, a la par que ella formaba una sonrisa irónica en su rostro y al término del giro lo pisaba con fuerza para decirle:

-A mi parecer, será usted el que no encuentre más parejas de baile por el día de hoy.

En ese momento y maldiciéndola por lo bajo la música llegó a su fin, ambos a la vez exclamaron mientras se soltaban:

-Al fin.

Él no estaba muy seguro de lo que había hecho para granjearse el mal humor de ella, pero no estaba dispuesto a tolerarlo sin responder. Antes de su fiesta de cumpleaños ni siquiera se habían visto, más ella lo había tratado fatal.

Frunció el ceño a la par que sacaba de uno de sus bolsillos un pequeño paquete, lo había ido a comprar con Draco, era un presente para la cumpleañera. Quería pedirle disculpas por el choque que habían tenido el día de su cumpleaños, pues aunque se había disculpado, no estaba muy seguro de si ella lo había oído, pues estaba ya lejos.

Más con la despedida de su cumpleaños y el recibimiento de ese día, ya no estaba muy seguro de que se mereciera las disculpas ni el presente.

Más si no se lo daba, no sabía qué hacer con él, la muñeca de ella era más fina que la de su madre, y había pensado en entregárselo a una de las hermanas de Lady Granger, más Lady Ginebra tenía las muñecas más anchas, no le servía tampoco.

Tras secarse las manos, salió del lugar aún con el presente en una de ellas. Caminó por los pasillos para llegar al vestíbulo, más se sorprendió cuando Lady Hermione Granger apareció al otro extremo del mismo.

Apretó la caja en su mano y tras mirar a esta y a la caja se decidió.

"Hermione"

Hermione caminaba distraída por el pasillo que llevaba a los lavabos, no podía dejar de sentir las frías manos de Lord Riddle en su cintura y en su mano. Además de su susurrante voz y por último esa risa fría y escalofriante.

No había podido escuchar lo que le había dicho a Lady Potter, más el miedo que se reflejaba en la mirada de la misma, le hacía entender que era mejor mantenerse alejada de él.

Estaba tan sumamente absorbida por sus pensamientos e inquietudes que no se fijó en que había alguien parado en medio del pasillo, por lo que chocó contra este. Si bien el golpe no bastó para que este se callera si sirvió para desestabilizarla a ella, que sintió como la agarraban por uno de sus brazos impidiendo su caída:

-Chica despistada. ¿Acaso no te enseñaron a mirar por dónde caminas?

Todos sus pensamientos se perdieron al escuchar esa voz. Levantó su mirada achocolatada y se encontró con los ojos jade de Potter. Gruño molesta y tiró de su brazo:

-Mira quien fue a hablar. Además yo no me habría chocado, si no estuviese parado en medio de un pasillo como idiota.

Harry apretó ambas manos y declaró:

-Mira, está claro que esto no va para ninguna parte. Toma, Feliz cumpleaños y disculpa por el golpe del otro día. A pesar de que tropecé contigo y me disculpé no estoy muy seguro de que me escuchases. Adiós.

-¿Qué se supone que es esto Potter?

Le gritó cuando él la dejó quieta en mitad del pasillo mirando la cajita, se giró más él no se volvió y terminó diciendo:

-Ya te lo dije, mi forma de disculparme.

-No quiero nada tuyo.

-Pues tíralo, haz lo quieras. Dios que insoportable.

Hermione cogió la caja y la lanzó contra el suelo al verlo girar y perderse de vista.

"Draco"

Mientras ella se alejaba de allí dejando la caja en el suelo, Draco Malfoy salía de una de las estancias. Había ido a buscar a su hermano menor tal y como le habían pedido, más cuando los había escuchado decidió no intervenir.

Miró la cajita en el suelo y la contempló por unos momentos.

-Así que el presente era para ella. ¿Qué estás tramando hermanito?

Escuchó pasos apresurados de tacones y sin saber muy bien porque se ocultó una vez más en la sala. Lady Hermione Granger apareció en el lugar con la respiración algo agitada. Con la puerta entre abierta Draco la pudo ver agacharse y recoger la cajita. La vio fruncir el ceño y abrir la misma.

En esta había una pequeña pulsera de plata con dos pequeños diamantes en el centro. Ella la miró como si se tratase de un bicho raro y tras cerrarla la escuchó murmurar:

-¿Qué estás tramando Potter?

Ella se alejó una vez más y Draco aprovechó para salir y correr hacía el vestíbulo, al llegar se encontró con que Harry estaba en extremo enfadado:

-Harry, hijo, ¿dónde estabas?, nos marchamos ya.

-Eso es perfecto, no quiero estar en esta casa ni un segundo más.

Sin ni siquiera ponerse el abrigo abandonó la casa antes que ninguno.

-¿Qué le ha pasado?

Susurró Neville, mientras que Draco cogía su abrigo y el de Harry y susurraba:

-Será mejor que vaya a ver. Si no se abriga cogerá un buen catarro.

Su madre asintió y sin más todos se marcharon recibiendo buenos deseos y una promesa de futuras conversaciones.

"Albus"

-¿Y bien?

-¿Tú que dices?

Una vez más se encontraban en el despacho de su yerno, más esta vez en lugar de una oyente había dos.

-Yo creo que Luna sería una buena candidata para Lord Sirius Black.

-Opino igual, además fue su pareja de baile durante toda la noche. Por otro lado opino que Hanna, es la adecuada para Lord Lupin.

-Sin ninguna duda es la más serena de todas y Lord Lupin no encontrará ninguna objeción a ella.

-Ya solo nos quedan Ginny y Hermione.

-¿Lord Riddle o Lord Boot?, ¿cuál te convence más?

-He de decir que el joven Potter es interesante.

-Es cierto, y Lord Malfoy, aunque este último no tiene nada más que su título.

-No creo que Lord Potter lo deje sin nada.

-Más el joven Potter lo admitirá. No tiene por qué compartir lo que es suyo.

-No creo que se opusiera si esa fuera la elección hecha, después de todo es evidente que se llevan bastante bien.

-Considero que sería bueno hablar con Lord Potter antes de decidir sobre Ginny y Hermione.

-También lo creo.

-Así que cuatro pretendientes para dos chicas.

-En realidad nos hemos olvidado de los dos mayores de Lord Potter.

-Como ya he dicho mejor esperar a hablar con él.

-Que así sea, mañana le haremos una visita en su casa.

-Buena idea.

-¿Por qué descartas al joven Diggory Dumbledore?

-Porque creo que la joven Chang ha sido la elegida para él. Vi en una conversación bastante animada a Lady Chang y Lady Diggory.

-Comprendo. Una lástima.

Ninguno dijo nada más, y tanto Hermione como Luna volvieron a su cuarto, una sorprendida y la otra a medio camino entre la sorpresa y la furia.

"James, Lili y Harry"

Por su parte en la mansión Potter Lord Potter observaba como su hijo menor miraba por una de las ventanas de la sala de la casa, en una de sus manos tenía una copa, la cual estaba medio vacía, aunque la verdad es que llevaba así bastante tiempo.

Lili al ver que su marido no subía bajó a ver dónde se encontraba, para encontrárselo en la oscuridad del vestíbulo observando pasivamente a Harry:

-¿Qué haces amor?

James se sobresaltó al escuchar la voz de su esposa y tras sonreírle le dijo:

-Lo cierto es que no sabía si ir a hablar con él y averiguar que le sucede o esperar a que él venga a hablarme a mí.

-Me temo que ahora tienes otros problemas entre manos, ¿cómo les vas a decir lo de los matrimonios?

-No creo que haya mucho problema con eso, después de todo a todos ellos les gustan bastante las mujeres. Draco estará más que dispuesto, Neville parece estar deseándolo, los más problemáticos podrían ser Ronald y Harry. Más a Ron no le queda más remedio que hacerlo y bueno Harry, creo que podré encontrar a la indicada.

Se quedaron un rato callados para que seguidamente James le dijera:

-¿Qué opinas de Lady Granger?

Lili sonrió de medio lado y tras unos momentos, su sonrisa se curvó en una de travesura:

-Creo que será una muy buena elección para Harry. Necesita algo que no pueda dominar fácilmente.

James sonrió ante la apreciación de su mujer ante su elección, después de todo no se había confundido, Lady Ginebra Weasley parecía ser la idónea para Harry.

-Opino igual. Si me es posible mañana iré a hablar con Lord Granger a ver que le parece la idea.

-Consúltalo primero con ellos.

-Como quieras querida. Además he de hablar también con Lord Brown, Lord Parkinson y Lady Patil.

Además de que Sirius me ha pedido audiencia para mañana, espero que no sea para lo que me estoy temiendo, pues no me agrada mucho su prima.

-Esperemos que no sea para eso.

Sin más se marcharon dejando a Harry aún el mismo sitio.

Este miró su copa y seguidamente murmuró:

-Desagradecida, ojala se haya roto.

Se bebió todo el contenido de un trago y se fue a su cuarto dispuesto a olvidar todo lo que tuviese que ver con Lady Hermione Granger. Él solo quería hacerle un favor y ella…

Negó y sin más se metió en su recamara, sin quitarse la ropa se dejó caer en esta y cerró los ojos, debía descansar.

"Fa. Potter"

Si bien era cierto que Lili le había pedido a James que hablara primero con sus hijos, este no tuvo la menor oportunidad de hacerlo, pues Lord Granger acompañado de Lord Albus Dumbledore se presentaron en su casa a primera hora de la mañana.

Seguidamente y sin aviso previo se fueron presentando otras personas, por lo que llegada la noche James tenía a sus cuatro hijos delante de él expectantes a lo que este les fuera a decir.

Y a Lili a su lado por temor a lo que de allí iba a salir:

-Veréis chicos, como ya se os dijo, la fiesta de ayer servía en cierto modo para conocer vuestras posibilidades.

Harry no tardó en fruncir el ceño y mirar mal a su padre para después decir:

-¿No estarás hablando en serio?

-Hoy han venido aquí algunos padres de las chicas que asistieron a la fiesta de ayer. Como es evidente se suponía que yo debía de ir, más al parecer conocen mi fama de no ir a casa de nadie y prefirieron auto invitarse.

Hay algunas candidatas interesantes. Una de las Granger, Una de las gemelas Patil, Lady Parkinson, y Lady Brown.

Las reacciones no se hicieron esperar, al nombrar el apellido Granger las reacciones causaron cierta revolución entre los implicados, lo que llamo considerablemente la atención de su madre.

La cara de su hijo mayor se iluminó con suma esperanza, la de Draco formo una sonrisa torcida y su hijo menor no pudo más que gruñir entre dientes el apellido.

Eso la hizo sonreír, sí, sin duda se iba a divertir, al menos con Harry.

-No es posible…- Escuchó que Ron murmuraba también bastante molesto.

-Pues bien, Lady Lavender Brown, ha sido ofrecida para ti Ron, considero una elección adecuada.

-Como no, sabes de sobra que….

-Si no te casas no podrás coger ni un centavo.

-Maldita sea, está bien da igual la que sea.

Lili ante esas palabras miró a su hijo de reojo y dudando seriamente sobre lo que este haría en un futuro.

-Lady Padma Patil, ha sido ofrecida para ti Neville.

La desilusión que se dibujó en el rostro de su hijo fue casi devastadora, Harry no pudo evitar mirar a su hermano con cierta pena reflejada en su rostro, ¿Qué sabía su hijo que ellos desconocían?, ¿Por qué ese cambio tan radical?

-Como desees padre.

La pena estaba claramente reflejada en sus palabras y Lili se juró averiguar que le sucedía.

-La joven Pansy Parkinson; -Draco miró de reojo a Harry el cual parecía aferrarse a la silla deseando ser el elegido, y no pudo evitar sonreír de medio lado ante la actitud infantil que estaba mostrando: -Ha sido ofrecida para ti Draco.

-NO.

El grito de Harry hizo que todos lo miraran sorprendidos a la par que Lili lo miraba sonriendo de medio lado y James decía:

-¿Cómo qué no?

-Eso mismo no, no me pienso casar con Lady Granger.

-Pero qué…

"Fa. Granger"

Mientras tanto en la casa de los Granger el matrimonio estaba pasando por una situación muy similar.

Sus hijas Hanna y Ginny estaban muy expectantes ante las noticias que les estaban a punto de dar, más Hermione y Luna no tanto.

-Luna hija mía, el joven Lord Boot ha solicitado poder cortejarte, aunque considero que deberías de intentar ver que tal van las cosas con Lord Black, por otro lado tenemos tres pretendientes más, Uno de los jóvenes Potter, Lord Lupin, y Lord Riddle.

A Albus no se le pasó las caras de Ginny, Hanna y Hermione, Ginny parecía expectante, más no tenía preferencias su cara no había cambiado para nada según se habían ido nombrando los candidatos. Más para Hermione y Hanna la historia era otra, a la mención del apellido Potter una había iluminado su rostro como si su sueño se hubiera hecho realidad, y la otra había gruñido molesta. A la mención de Lord Lupin habían pasado olímpicamente, más a la mención de Lord Riddle, un escalofrío había recorrido a su amada Hermione y demasiado tarde vio el miedo reflejado en sus achocolatados ojos.

-Lord Lupin, Hanna ha solicitado cortejarte, por otro lado Lord Riddle ha solicitado cortejar a Hermione, aunque es cierto que me han hecho un pedido especial, y ahí es donde entra el joven Potter.

-NO.

La voz de Hermione sonaba casi ahogada, su padre la miró con el ceño fruncido y declaró:

-¿Cómo qué no?, ¿Tienes algún problema con el joven Potter?

Hermione no fue capaz a responder y su padre lo tomo como una afirmación por lo que este declaró:

-Muy bien en ese caso, Lord Riddle recibirá mi consentimiento para verte a ti, y tú Ginny, el joven Potter comenzará a frecuentar esta casa para cortejarte.

Ginny saltó de alegría, de las cuatro era la única que parecía realmente conforme con la elección hecha de su padre. Albus por su parte no quitaba su mirada de Hermione la cual parecía muy lejos de allí.

La vio negar y después fijar su mirada en su muñeca, él también miro hacía ese mismo lugar y por primera vez se percató de que esta portaba una joya, ¿desde cuándo?, Hermione nunca había sido de llevar joyas, ¿quién se la había regalado?

"Lili"

Mientras tanto, James, Lili y Harry seguían en el despacho, completamente solos:

-¿Por qué no eliges a Draco?, estoy seguro de que él estará super contento por ello.

-Harry no puedo decirle ahora a Lord Granger que cambio de hijo, además creía que Lady Granger te agradaba.

Una risa furiosa escapó de los labios de Harry y tras levantarse de la silla que había ocupado posó ambas manos encima de la mesa y declaró:

-La quiero cuanto más lejos de mí mejor.

-Harry estoy segura de que si la tratas, tú opinión sobre ella cambiará.

-No quiero conocerla. Es insoportable además de nada agradable.

-No creo que Lady Granger haga daño a la vista hijo mío. De hecho siempre pensé que sería la mejor opción.

-¿Acaso estás ciego?

-Bueno ayer cuando bailasteis juntos se os notaba muy compenetrados.

-Ayer bebiste de más padre.

-Harry.

Recriminó su madre mientras que James declaraba:

-Harry, te vi sonreír al igual que a ella reír muy contenta de estar contigo, Lady Ginebra Weasley considero la mejor opción para ti.

-¿Lady Ginebra Granger?

Tanto Lili como Harry miraron extrañados a James, el cual miró a uno y otro para después decir:

-Sí, claro, ¿de quién creías que estaba hablando?

Harry enrojeció ante esas palabras y se recrimino su comportamiento exagerado, mientras que Lili se mordía el labio inferior y se quedaba callada:

-Bueno, si es ella, creo que podré soportarlo.

A pesar de que se había calmado, Lili miró de reojo a su hijo. Era evidente que él también había pensado en Lady Hermione Granger. ¿Qué le había dado a James para cambiar de opinión?

¿Qué iba a hacer ahora?, ella le había solicitado a Lord Granger que dejara a Harry cortejar a Hermione, ¿qué pensaría ahora George Granger?

Harry abandonó el despacho algo desubicado, mientras que James miraba a su mujer y decía:

-¿A qué vino eso?, juraría que te había dicho ayer que había elegido a Lady Granger para él.

-Si bueno, es que al igual que él yo pensé que era otra Lady Granger.

-¿De quién estás hablando?

-De Lady Hermione Granger. Estaba tan segura de que hablabas de ella que le rogué a Lord Granger que dejara a nuestro hijo cortejarla.

Al principio me puso algunas pegas, las cuales ahora entiendo si tú le habías solicitado que cortejara a Lady Ginebra Granger.

James se quedó unos momentos callado y después miró hacía donde Neville se encontraba aún con una expresión triste en su rostro, ¿acaso había cometido un error?

Hasta aquí el capítulo de hoy, si todo va bien mañana tendréis el tres, decidme que os pareció buybuy y hasta el próximo.