Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento, basada en el anime de Kyoto Misuki. Las situaciones y actitudes de los personajes son producto de mi imaginación y autoría.
Un Compromiso
Capítulo 2
Por Sofía Morrison
Susana Marlowe lloraba y esperaba, junto con Robert, a fuera de la habitación de Terry en el hospital Jacob. Se sentía profundamente culpable. Si algo malo se sucedía a Terry ella nunca se lo perdonaría. Miró al pasillo y vio a la actriz Eleanor Baker caminando hacia ellos. Eleanor se veía muy nerviosa y pálida. Robert se levantó en cuanto la vio llegar.
-Eleanor. Qué bueno que te avisaron.- dijo tomando su mano. -Aún no salen los doctores. Esperemos se recupere y que no haya sido nada grave.- Robert le cedió su asiento a un lado de Susana.
Susana miraba a Eleanor. El que ella fuera la madre de Terry era un secreto a voces, pero Eleanor por primera vez se veía como una madre genuinamente preocupada, llorando. Entonces notó a Susana y la miró, como buscando una explicación a la tragedia.
-Terry...- comenzó a hablar Susana. Su voz se quebraba pero sabía que le debía una explicación detallada a Eleanor. -Terry me salvó la vida. Una luz iba a caer encima de mí y Terry me arrojó lejos justo a tiempo. Yo... Le debo mi vida.- Susana ya no pudo mirar a Eleanor a los ojos. Bajó la mirada. -Lo lamento en verdad. Si llegara a pasarle algo a Terry yo no sé...- comenzó a decir Susana pero Eleanor tomó su mano.
-Tranquila. No quiero pensar esas cosas. No fue tu culpa. Tranquila.- le repitió Eleanor, secando sus lágrimas.
Fue entonces cuando Susana se derrumbó. Susana se había controlado, pensando en que cuando supiera algo de Terry se sentiría mejor. Pero seguían sin noticias y ella se sentía desconsolada. Se aprovechó del gesto de Eleanor y lloró en su hombro. Tomó por sorpresa a Eleanor, pero ella respondió y la abrazó.
-Terry te salvó por una buena razón. No llores más. Tranquila.- le dijo Eleanor, acariciando su cabello. Ambas mujeres sufrían por la salud y el bienestar del rebelde, quien se encontraba en el quirófano. Ambas dispuestas a dar la vida por él, pero sin poder hacer absolutamente nada.
Chicago
-¿Qué tal tu viaje a Florida, pequeña?- preguntó Albert, con Candy aún entre sus brazos.
-Bien, pero te extrañaba mucho. Me siento mejor así.- dijo sin soltarlo.
Candy en verdad había extrañado a Albert. Se sentía en casa al estar con él, se sentía segura. Albert estaba muy contento. Pero deshizo el abrazo al recordar algo. Sintió una punzada en el corazón pero debía hacerlo.
-Candy, te llegó una carta.- dijo él, caminando hacia la mesa. Al girarse vio el rostro alegre de Candy. "Se alegró por recibir una carta de Terry. Nunca podré competir contra él." pensó.
-¿De Terry?- preguntó Candy sonriente.
Le emocionaba pensar en Terry. No lo extrañaba tanto como había extrañado a Albert, pero sí quería verlo. Albert asintió triste, detalle que no pasó desapercibido por Candy, quien prefirió ignorar la tristeza de su amigo. Albert le extendió la carta y Candy la tomó y caminó a su habitación para leerla en silencio. ¿Había sido su imaginación o Albert pareció deprimido al ver la reacción de Candy?
-No... No hay ningún motivo para que Albert se entristezca por eso. Albert me quiere... como su hermana.- dijo Candy para sí misma en su habitación. Pensó en Albert dos minutos y luego recordó la carta aún sin leer entre sus manos.
Terry la invitaba a Nueva York a la obra. Invitación y pasaje de ida. "¿Y el pasaje de regreso?" se preguntó Candy. Después de todo no quería pasar mucho tiempo en Nueva York. No sólo tenía responsabilidades en el hospital sino también con Albert. Salió de su habitación y vio a Albert sentado en el comedor, muy pensativo.
-Albert. Terry me invita a Broadway para ver el estreno de Romeo y Julieta.- dijo Candy. Albert sonrió sin ganas.
-Eso es fantástico.- dijo tratando de sonar convincente. -No quiero que te preocupes por mí, vete tranquila.- Albert estaba triste pero se esforzaba para que Candy no lo notara. "No debo ser egoísta", pensó.
-Gracias Albert.- dijo Candy sin mucho entusiasmo.
¿Por qué Albert no estaba contento? ¿Que no se sentía feliz por ella? ¿Qué estaría pasando por la mente de Albert? Candy se hacía esas y otras preguntas pero todas en relación con Albert. Candy entró a su cuarto de nuevo a hacer su maleta. En su mente, ganaba más espacio la preocupación por la reacción de Albert que la emoción por ver a Terry de nuevo.
-¿Candy?- preguntó Albert, al pie de la habitación de ella. Candy se giró automáticamente y le sonrió.
-¿Sí?- preguntó. Candy vio a Albert sonreír y se sintió contenta./p
-¿Cuándo partes?- le preguntó. Las sonrisas en los rostros de ambos se borraron, como si recordaran un compromiso triste.
-Pasado mañana, temprano.- dijo ella. Albert asintió sin entusiasmo y se retiró a su habitación. Candy se sentía más triste que feliz.
-Espero no haya notado nada. Pero no puedo evitarlo. Quisiera no ser tan egoísta y estar contento por ella. Pero la estoy entregando a los brazos de otro. No puedo... No quiero. Candy... Ojalá sintieras por mí la mitad de lo que sientes por Terry...-pensó Albert, en la privacidad de su recámara.
-Candy...- pensó Albert. -Si tú eres feliz yo lo seré con el tiempo. Desearía recuperar la memoria...
Nueva York
Estaban varios actores reunidos a fuera del cuarto de Terry. Todos aguardaban ansiosos la noticia. Varios rezaban, esperando que Terry viviera. Eleanor seguía sujetando la mano de Susana y ambas estaban más tranquilas, al menos eso aparentaban. Finalmente salió un doctor.
-Díganos, doctor. ¿Cómo está Terruce?- pidió Robert.
-Terruce sobrevivió la operación.- anunció el doctor. Todos respiraron aliviados. Susana y Eleanor se abrazaron felices, aún llorando.
-Pero...- comenzó a decir el doctor. El júbilo desapareció. Susana sudó frío. -Su pierna derecha...
-¡¿Su pierna?!- preguntó Susana. ¿Qué tenía? ¿Qué le había pasado?
-No pudimos evitarlo. Hubo que amputarla.- dijo el doctor. Eleanor se sentó a llorar en la silla.
-¡No puede ser!- repetía Eleanor desesperada. Susana se sentó a su lado. "Terry. Por salvarme has destruído tu carrera..." pensó.
-Quiero verlo, por favor.- pidió Susana. El doctor y Eleanor accedieron.
-Ahora voy. Necesito un momento.- pidió Eleanor aún sentada.
Susana entró a la habitación. Terry yacía en la cama. Susana, en cuanto lo vio, corrió hacia él y se arrodilló a lado de su cama. Tomó su mano entre las suyas, la besó y comenzó a sollozar.
-Terry. Daría mi vida porque tú no estuvieras aquí. Todo es mi culpa; todo, absolutamente todo. Terry, lo siento tanto...- dijo Susana. Terry, a pesar de todo, se sintió un poco conmovido. Tocó el cabello de Susana.
-Nadie me obligó a hacerlo. Tranquila. Estaré bien.- dijo Terry. Pero mentía. Él tenía miedo de su futuro. Le aterraba que Candy lo viera en ese estado. ¿Ahora qué haría? Ya no tenía nada qué ofrecerle a Candy. Su futuro pintaba muy oscuro. Se sentía sin esperanza.
-Terry, te debo la vida. Nunca dejaré de pagártelo. Te prometo que estaré para ti siempre; te ayudaré siempre que lo necesites.- le dijo Susana mirándolo a los ojos. Terry se enterneció. Sonrió amargamente.
"¿Ahora qué voy a hacer?" se preguntó Terry, acariciando el cabello de una Susana desconsolada.
Continuará...
¿Qué tal? Pobre de mi Terry. No me gusta hacerlo sufrir tanto, y esto apenas es el comienzo. La verdad le esperan muchas cosas. A partir de aquí ya haré los capítulos más largos jaja SUGERENCIAS POR FAVOR! Amo leer sus comentarios, son mi mayor motivación.
